NovelToon NovelToon
El Despertar De La Flor De Plata

El Despertar De La Flor De Plata

Status: En proceso
Genre:Cambio de Imagen / Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Bestia
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: ska

En un mundo salvaje donde las hembras son escasas, codiciadas y acumulan harenes de múltiples esposos para asegurar la supervivencia de la especie, Lin Mei (la antigua "hembra perezosa y fea") toca fondo tras intentar forzar al guerrero oso Boran a amarla. Al borde de la muerte tras un intento de suicidio, su cuerpo es ocupado por Mei, una brillante estudiante de agronomía y medicina alternativa del mundo moderno.

Decidida a no ser el juguete ni el parásito de nadie, Mei revoluciona la Tribu de la Roca con conocimientos de higiene, agricultura y costura. Su transformación física y mental la convierte en la hembra más hermosa y deseada del continente. Mientras rechaza los lamentos del arrepentido Boran, Mei desafía las leyes del mundo de las bestias al entregar su corazón a uno solo: Kaelen, el imponente y devoto líder de los leones, demostrando que en un mundo de poligamia, el verdadero poder radica en elegir a quién amar.

NovelToon tiene autorización de ska para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 8

El banquete continuó, pero la atmósfera en la plaza de la Tribu de la Roca había cambiado drásticamente. El estruendo de las risas toscas de los guerreros osos se había transformado en un murmullo denso y constante. Los ojos de los machos, que antes se desviaban con adoración hacia el nido de Talia, ahora gravitaban inevitablemente hacia la figura silenciosa y elegante que se sentaba a la derecha del jefe Gorik.

Mei se mantenía ajena al revuelo que había causado. Con movimientos pausados y limpios, utilizaba una pequeña lasca de madera pulida que ella misma había llevado para tomar trozos de carne asada de su cuenco, evitando ensuciarse los dedos con la grasa que goteaba. Para la mentalidad de las bestias, que acostumbraban a desgarrar la comida directamente con las garras y los dientes, la delicadeza de Mei no solo resultaba extraña, sino fascinante. Parecía una criatura divina que no pertenecía a ese entorno rústico.

Del otro lado de la hoguera, los guerreros de la Tribu del León observaban con atención redoblada. —Kaelen —susurró uno de los lugartenientes del león, un macho robusto de nombre Seth, cuyo cabello dorado estaba trenzado con hilos de cuero—. Los osos están ciegos o sus chamanes usan hierbas delirantes. Dijeron que la hembra marginada de esta tribu era un estorbo perezoso y deforme. Si esa mujer es un estorbo, entonces las hembras de nuestro continente son solo lodo de río. Su aroma... llega hasta aquí. Huela a menta silvestre limpia. Es exquisito.

Kaelen no apartó los ojos de Mei. Sus dedos, largos y fuertes, tamborileaban rítmicamente sobre su rodilla, y sus garras retráctiles se asomaban apenas unos milímetros, cortando imperceptiblemente la piel del tronco sobre el que estaba sentado. Un brillo de advertencia, posesivo y letal, cruzó sus ojos ámbar cuando escuchó el comentario de su subordinado.

—Controla tus palabras, Seth —advirtió Kaelen, su tono era un barítono tan bajo que apenas fue audible por encima del crujido de las llamas, pero arrastraba la suficiente fuerza para hacer que el otro guerrero enderezara la espalda con temor—. Esa hembra no es para los guerreros comunes. Su nido me pertenece, aunque ella todavía no lo sepa. Si vuelvo a escucharte olfatear en su dirección, te haré patrullar los límites del desierto durante tres lunas blancas.

Seth tragó saliva con dificultad y bajó la cabeza de inmediato. —Entendido, líder.

Mientras tanto, en el sector de los osos, la tensión estaba a punto de estallar. Boran apenas había probado bocado desde la aparición de Mei. Sus ojos marrones alternaban entre la fría indiferencia de la chica y la mirada depredadora de Kaelen. Ver que el líder de los leones —un macho cuya fama de implacable y selectivo era conocida en todo el territorio— mostraba un interés tan evidente por la mujer que él mismo había arrastrado por el suelo dos días atrás, encendió un fuego caótico en el pecho del guerrero oso. Era una mezcla ponzoñosa de orgullo herido, celos territoriales y un repentino y violento arrepentimiento.

"¿Cómo pudo cambiar tanto en tan poco tiempo?", se preguntaba Boran, apretando los dientes con tanta fuerza que le dolía la mandíbula. Miró las facciones finas de Mei, la blancura de su cuello expuesto que quedaba enmarcado por su sedoso cabello negro. No había rastro de la sustancia pastosa y grisácea con la que solía cubrirse. Su figura, ahora ceñida por las tiras de cuero, revelaba una cintura estrecha y una cadera proporcionada que despertaba el instinto de cualquier macho alfa.

Talia, dándose cuenta de que la atención de Boran estaba completamente perdida, golpeó su cuenco de madera contra el tronco con rabia contenida.

—¡Boran! —siseó la hembra zorro, con los ojos verdes encendidos en ira—. ¿Me estás escuchando? Te pedí que me trajeras un poco de agua con bayas dulces. ¿O es que ahora tú también te has quedado embobado por los trucos de esa loca? Mira cómo se comporta. Se niega a comer con las manos como una verdadera bestia, solo quiere llamar la atención del jefe y de los invitados. Es una desvergonzada.

Boran sacudió la cabeza, intentando recuperar la compostura, pero sus palabras ya no tenían la firmeza de antes. —Yo... lo siento, Talia. Iré por tu agua.

El guerrero oso se levantó, pero en lugar de dirigirse directamente a los contenedores de agua de la tribu, sus pasos lo llevaron de manera inconsciente hacia una gran cesta que contenía las frutas más raras y dulces recolectadas en los límites del valle de la Roca: las manzanas de invierno, frutas de piel roja y pulpa crujiente que eran consideradas un lujo y que usualmente se reservaban de manera exclusiva para las hembras de alto estatus o los jefes.

Tomó la manzana más grande, roja y perfecta de la cesta. Con el fruto en la mano, caminó a grandes zancadas hacia el tronco principal. Su enorme silueta bloqueó por un momento la luz del fuego mientras se detenía justo frente a Mei.

La conversación en las mesas cercanas disminuyó notablemente. Talia observó la escena con la boca abierta, sintiendo que el suelo se desmoronaba bajo sus pies de piel de zorro.

—Lin Mei —habló Boran. Su voz, que usualmente era un rugido dominante, sonó extrañamente ronca y vacilante. Extendió su enorme mano, ofreciéndole la fruta roja—. He... he traído esto para ti. Es la mejor manzana de invierno de la recolección de los guerreros. Sé que no has comido mucho esta noche. Tómala.

Mei detuvo su lasca de madera a medio camino. Levantó la mirada despacio, recorriendo el cuerpo del oso con una tranquilidad pasmosa. No había odio en sus ojos almendrados, ni resentimiento, ni la menor chispa de la antigua adoración que solía alimentar el ego del guerrero. Había algo mucho peor para el orgullo de un macho: una absoluta y fría nada.

—Agradezco el gesto, guerrero Boran —respondió Mei, su voz clara e impecable resonando en el silencio circundante—. Pero ya estoy satisfecha con la carne que el jefe Gorik me proveyó. Además, según las costumbres de la tribu, las frutas de invierno de los guerreros deben ser entregadas a las hembras de su nido o a quienes estén cortejando. Talia está esperando por ti al otro lado del fuego. No prives a tu futura compañera de un regalo tan fino.

Un murmullo de asombro recorrió la plaza. ¡Lin Mei había rechazado un tributo directo del guerrero más fuerte de la división de osos! Y lo había hecho con una cortesía tan educada que dejaba a Boran sin ningún argumento para enfurecerse abiertamente.

Boran sintió que la cara le ardía de humillación. Su mano extendida comenzó a temblar levemente debido a la tensión muscular. —Lin Mei, no hagas esto... —intentó decir en voz baja, dando un paso más hacia ella—. Lo que pasó en la plaza hace dos días... yo estaba furioso. Pero tú...

—Lo que pasó hace dos días quedó en el pasado, guerrero Boran —lo interrumpió Mei con una sonrisa sutil y distante, volviendo a enfocarse en su propio cuenco—. Ya te lo dije esta mañana en mi cueva: no tienes de qué preocuparte. No guardo rencor, pero tampoco tengo interés. Puedes retirarte.

Antes de que Boran pudiera decir otra palabra o dejar salir el rugido de frustración que amenazaba con escapar de su garganta, una figura colosal se interpuso entre él y Mei con una fluidez aterradora.

Kaelen se había levantado de su asiento al otro lado de la hoguera. Nadie lo había visto caminar; se había movido con la velocidad silenciosa e imperceptible de un felino cazando en la noche. Ahora, su cuerpo de más de dos metros de altura y hombros macizos bloqueaba por completo la vista de Boran, obligando al oso a retroceder dos pasos por puro instinto de supervivencia.

Los ojos ámbar del león brillaban con una luz salvaje y peligrosa, y una sonrisa ladeada, cargada de una soberbia absoluta, se dibujaba en su rostro perfecto.

—El oso parece sordo, además de torpe —dijo Kaelen, su barítono profundo resonando con la fuerza de un tambor de guerra—. La hembra ya ha hablado con claridad. Ella no quiere tu fruta, guerrero de la Roca. ¿Por qué insistes en molestar a una flor tan delicada con tus modales rústicos? Regresa a tu rincón antes de que el olor de tu desesperación arruine el aroma de este banquete.

Boran apretó los puños, el vello de sus brazos erizándose por completo mientras sus instintos de oso pardo le exigían atacar al intruso. —Este es el territorio de la Tribu de la Roca, león —siseó Boran, enseñando los colmillos—. No tienes derecho a interponerte entre una hembra de mi tribu y yo.

—Tengo el derecho que mi fuerza me otorga —replicó Kaelen, dando un paso al frente, obligando a Boran a sostener la mirada más aterradora del continente—. Y si la hembra no te pertenece, entonces cualquier macho del mundo tiene el derecho de proteger su paz. Especialmente yo.

La tensión en la plaza llegó a su punto máximo. Los guerreros de ambas tribus comenzaron a levantarse de sus asientos, llevando las manos a los mangos de sus hachas de piedra y lanzas. El jefe Gorik golpeó su pesado bastón de mando contra el suelo, produciendo un sonido seco que detuvo el inicio de las hostilidades.

—¡Basta! —ordenó el jefe Gorik con autoridad—. Boran, regresa a tu lugar con Talia de inmediato. Kaelen es nuestro invitado de honor. No toleraré disputas infantiles frente al fuego sagrado de la alianza.

Boran miró al jefe, luego a Kaelen, y finalmente intentó mirar a Mei por encima del hombro del león, pero ella seguía comiendo tranquilamente, sin prestar la menor atención al conflicto masculino. Con un gruñido ahogado de rabia, el oso dio media vuelta y se alejó a zancadas destructivas, arrojando la manzana roja a la fogata mientras regresaba al nido de una Talia que temblaba de humillación.

Kaelen giró despacio el cuerpo sobre sus talones. Miró hacia abajo, encontrando los ojos almendrados de Mei que ahora lo observaban con una ceja arqueada, divertida por su demostración de dominio.

El león se inclinó ligeramente, manteniendo el respeto pero con un brillo de pura complicidad en su mirada. —Es una lástima que hayas rechazado la fruta, pequeña flor —ronroneó Kaelen en voz baja—. En las tierras del sur, los leones tenemos frutos mucho más dulces y carnes más suaves que ofrecer. Espero que cuando llegue el momento, no seas tan fría con este rey.

Mei lo miró fijamente, sosteniendo el cuenco con elegancia. —El rey de los leones debería preocuparse más por su banquete que por las flores del bosque. Pero admito... que el paisaje es mucho más limpio cuando los osos no estorban la vista.

Kaelen soltó una carcajada baja y musical, un sonido que derritió el corazón de más de una hembra en la plaza, y regresó a su asiento con el paso elegante de un conquistador que sabe que ha ganado la primera batalla de una larga guerra.

1
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
,🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰👏
Victoria Avon Chang
ME GUSTA LA TRAMA ES NUEVA PARA MI POR LAS TRIBUS DE BESTIAS
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
,🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰👏
Yarelis Armas Pérez
q tipo de hembra es mei ? una osa ?

zorra ? ¿ q animal ?
Yarelis Armas Pérez: ahora me quedare con la duda 😗😗😗

bueno a seguir leyendo
total 2 replies
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Victoria Avon Chang: Ne encanta la trama Autora gracias
total 1 replies
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰👏
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play