Ella llegó con una misión, destruirlo, el solo quiere deshacerse de ella lo más pronto posible, ¿como es que ninguno está siguiendo el plan?
Amor, venganza, secretos y mucha acción, envuelven la vida de Enzo Alame y Ariadna Moretti
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Capitulo 8
- ¿Cómo te fue? – Pregunto Luna llena de intriga, había estado todo el día pensando en la reunión de su amiga, pero ya que había estado bastante ocupada con sus propios asuntos son había podido llamarla, hasta ahora que por fin pudieron encontrarse para cenar.
- ¿Qué te puedo decir? – Menciono Ariadna dejando salir un largo suspiro, había estado analizando su para nada amable encuentro con Enzo Alame y aún no había llegado a una conclusión o bueno había llegado a varias, pero ninguna que le ayudara con algo en realidad, como por ejemplo que tal como su amiga lo dijo ese hombre estaba más bueno que el pan, sin embargo, tal como ella había pensado era un engreído, pedante, pesado y déspota, obsesionado por el poder.
En ese punto ya no le parecían tan increíbles los rumores que corren sobre su familia.
Pero como no quería explicar todo aquello resumió en un.
- Fue. – Se detuvo buscando la palabra correcta, si es que existía una. – Intenso. – Dijo al fin.
- ¿Intenso? – Inquirió Luna. – Explícate mejor. – Pidió.
- Pues sí, es obvio que ese hombre no me quiere allí, pero tampoco tiene razones válidas para impedírmelo, así que pronto será la junta y tal como espero, me dará un lugar. – Aseguro con firmeza, la misma que necesitaba para convencerse a sí misma.
Pero claramente Luna necesitaba más, mucho más que eso.
- Dame detalles. – Exigió, no había esperado todo el día para nada, además podía ver en la expresión de su amiga que ella tenía mucho más que decir al respecto.
Ariadna sabía perfectamente que Luna no se daría por vencida así que, sin ninguna otra opción, empezó a relatar detalladamente todo lo sucedido explicando claramente la fuerte indignación que sintió y el cruce tan interesante de palabras que sostuvo con uno de los hombres más importantes del país.
Al terminar tuvo que tomar agua, pues de solo recordar todo lo sucedido se volvió a enojar, esto mientras Luna la observaba muda, a ese punto no sabía que decir.
- Vaya. – Murmuro después de un momento. – Creo que intenso se queda corto. – Concluyo.
- Quizás un poco. – Coincido Ariadna.
- ¿Qué vas a hacer ahora? – Pregunto Luna de pronto con un claro tono de preocupación.
- ¿A qué te refieres? – Dijo sin entender.
- Está claro que no te lo pondrá fácil amiga. – Señalo Luna con seriedad. – Enzo Alame tiene el poder necesario para darte los suficientes problemas y obstaculizar tu camino, no podemos olvidar que en este momento tú no tienes apoyo en la junta y por el contrario tu tío tiene amigos allí que tampoco te facilitaran las cosas. – Explico con calma, para que su amiga entienda en qué situación se encuentra.
- Lo se. – Respondió Ariadna con pesar. – Pero, no me puedo detener por ello. – Añadió con seguridad. – Ya pensare en una solución, por ahora asegurare mi lugar y luego ya tendré tiempo para pensar en eso. – Dijo tomando de su café.
Pero ambas sabían que las cosas no eran tan sencillas como ella lo estaba diciendo.
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- Papá, ¿de verdad esa tonta se atrevió a tanto? – Pregunto Ivett con clara molestia al enterarse que Ariadna había solicitado la cancelación del poder que tenía Augusto en MCAB y que adicionalmente pidió un puesto en la empresa para ella.
- Así es. – Respondió Augusto claramente frustrado. – Y por lo que se, la junta se reunirá pronto para anunciar los cambios. – Expuso sin mucho ánimo.
- No lo puedes permitir. – Reclamo Ivett.
- ¿Acaso crees que quiero hacerlo? – Cuestiono su padre. – Es claro que si tuviera otra opción no lo permitiría, pero en este momento estoy atado, el testamento del inútil de mi hermano es claro, Ariadna tiene todo el poder para hacer eso, es tan así que ni Enzo ha podido detenerla. – Señalo Augusto tomando de su copa.
Había estado pensando que hacer para detener a su sobrina, pero no había encontrado nada por el momento, aun así, no se rendiría, solo debía esperar el momento exacto para actuar, al final de cuentas Ariadna solo era una novata sin experiencia, ella no debería significar un problema real para él o al menos eso es lo que él cree.
- Tengo entendido que Enzo estará presente en el evento de la cámara de comercio. – Comento Ivett de pronto, haciendo que Augusto frunciera el ceño.
- Si algo escuche, ¿Por qué? – Pregunto sin entender a qué venia el comentario de su hija.
- Yo seré la embajadora del evento. – Informo orgullosa.
- Bien. – Dijo Augusto. - ¿Y eso que? – Seguía sin entender.
- Creo que sería bueno acercarme a él. – Propuso Ivett con una gran sonrisa e intenciones claras.
Augusto levanto las cejas entendiendo a lo que su hija se refería y después de un segundo, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
- Esa es una excelente idea hija mía.