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El Precio De Tu Amor. El Regreso.

El Precio De Tu Amor. El Regreso.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Baudilio Smith Burgos

Laura lo tenía todo: un esposo millonario, una carrera exitosa, y el amor de sus hijos. Pero el pasado no perdona. Y el suyo está a punto de volver para cobrarse el precio.
Un viaje soñado a Colombia se convierte en la peor de las pesadillas. Los Zetas los secuestran. Andrés, su hijo de cuatro años, es arrancado de sus brazos. Y Valeria, la ex esposa de Alfred, ha vuelto de la cárcel con una sola misión: hacerle pagar cada minuto que pasó encerrada.
En medio de la selva, sin armas, sin aliados y sin esperanza, Laura deberá tomar el mando. No es una heroína. Nunca quiso serlo. Pero cuando se trata de proteger a los suyos, no hay línea que no esté dispuesta a cruzar.
"El precio de tu amor 2: El regreso" — una novela de acción, romance y supervivencia. La espera terminó. La venganza comenzó.

NovelToon tiene autorización de Baudilio Smith Burgos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 8: "La Cacería"

CAPÍTULO 8: "La Cacería"

El descanso duró menos de una hora. Laura fue la primera en escuchar el ruido de motores. No de camionetas, sino de motos que se acercaban rápido.

—Levántense —dijo, poniéndose de pie de un salto.

—¿Qué pasa? —preguntó Alfred, aún adormilado.

—Por ahí Vienen. Sofía ponte a mi lado y no te separes.

—¡Ay mami tengo miedo!

—Todos tenemos miedo. Pero es un miedo bueno porque nos mantiene alertas.

—Vamos a movernos porque aquí nos van a descubrir—Dijo Alfred.

Cuando Alfred se paró con Andrés en brazos, Daniela ya estaba en pie. Los otros dos secuestrados, un hombre y una mujer de unos treinta años, tardaron unos segundos más en reaccionar.

—¿Ustedes creen que sean los Zetas? —preguntó la mujer.

—Tienen que ser ellos y vienen por nosotros—Dijo Laura.

—¿Por qué estás tan segura de que son esos malditos? —Ahora fue el hombre joven quien preguntó.

—Porque no hay nadie más en esta selva con motos. —Reflexionó Alfred, antes de Laura contestará.

Laura agarró a Andrés en brazos. El niño se desperezó, pero no lloró. Era increíblemente valiente para su edad. Sofía todavía estaba temblando, se agarró del brazo de Alfred y se dejó llevar.

—Vamos Por el río —dijo Alfred.

—No —Laura negó con la cabeza—. Por el río es predecible. Ese es el primer lugar donde van a buscarnos.

—¿Entonces para dónde corremos? —Preguntó Daniela casi susurrando.

—Por donde ellos no esperen. —Contestó Laura— Y señaló una colina cubierta de árboles. Era empinada como una pared.

—¿Ahí? —Preguntó Daniela, incrédula.

—Allí mismo. Si llegamos a la cima, podremos verlos sin que ellos nos vean.

—Estás loca.

—Puede ser. Pero decidida a que esos asesinos no nos encuentren.

La subida fue agotadora. Laura iba adelante con Andrés en brazos. Alfred la seguía sosteniendo a Sofía de una mano, y ayudando a los otros cuando resbalaban. Daniela cerraba la fila vigilando lo que se movía detrás.

—Apretemos el paso —dijo Laura.

—No puedo más —respondió la mujer, jadeando.

—Sí puedes. Vamos.

La mujer apretó los dientes y siguió. Llegaron a la cima justo cuando las motos aparecieron en el claro donde habían descansado. Laura se agachó detrás de un árbol y miró hacia abajo. Eran cinco motos y unos diez hombres. Todos armados.

—¿Nos vieron? —susurró Alfred.

—No. Pero van a encontrar nuestras huellas.

—¿Y qué hacemos?

—Seguir.

—¿Hacia dónde?

Laura sacó su teléfono. No tenía señal, pero el GPS aún funcionaba. Marcó una ubicación a unos diez kilómetros al norte.

—Allí hay un pueblo.

—¿Estás segura?

—No. Pero es nuestra única opción.

La caminata fue eterna. Laura no sabía cuántas horas pasaron. Solo que el sol se movía lento, el sudor le corría por la espalda, Andrés pesaba cada vez más, y Sofía no paraba de quejarse.

—Déjame llevarlo —dijo Alfred.

—No. Tú estás herido.

—Estoy herido pero puedo cargarlo.

—No Alfred. Cuando ya no pueda Sofía lo cargará un rato.

—Yo puedo cargarlo desde ahora— Aseguró Sofía.

—No. Cuando llegue el momento yo te aviso. Ahora necesitamos movernos rápido, para alejarnos de este lugar.

Siguieron caminando. Laura pensó en Margaret. En su madre Andrea, y la vida normal que habían dejado atrás por unas vacaciones.

—¿Crees que sobrevivamos? —preguntó Daniela, a su lado.

—De lo que estoy segura es de luchar por sobrevivir, hasta el último minuto.

—Yo admiro tu seguridad. Eso me da confianza. —Comentó Daniela.

—Actúo así por la seguridad de mis hijos y de mi esposo. Y porque no tenemos otra opción.

Daniela sonrió. Era la primera vez que Laura la veía sonreír.

—Eres fuerte —dijo.

—No. Solo estoy asustada.

—Eso es ser fuerte.

El sol comenzó a bajar cuando divisaron el pueblo. Era pequeño con casas de madera; una iglesia y un par de calles de tierra.

—Aquí no llega la electricidad —respondió Laura.

—¿Y la gente?

—Estarán durmiendo.

—¿Y si están con los Zetas?

—No lo están. Este es un pueblo de campesinos, y los Zetas solo vienen para robar.

—¿Cómo sabes tanto sobre esos malditos?

—Porque lo averigüé. —Respondió Laura con determinación.

No era cierto. Pero necesitaba que creyeran que sí. Bajaron hacia el pueblo. Las calles estaban vacías. Un perro ladró. Una mujer se asomó a una ventana, los vio, y cerró la cortina.

—No confían en nosotros —dijo Daniela.

—No confían en nadie —respondió Laura.

Encontraron la iglesia con la puerta entreabierta y entraron. El interior olía a incienso y a madera vieja. Había bancos, velas, un altar con una virgen. Laura se arrodilló frente a ella. No era creyente pero en ese momento, necesitaba creer.

—Danos fuerzas —susurró.

Detrás, Andrés dormía en los brazos de su padre. Alfred se sentó en un banco, agotado. Sofía observaba a su madre, y luego fijó su mirada en las imágenes de los santos.

Daniela y los otros hicieron lo mismo. Laura los miró a todos y sonrió. Todos estaban vivos por ahora.

En esa iglesia perdida en medio de la selva, rodeados de desconocidos y perseguidos por hombres armados, Laura entendió que la fe no era cuestión de religión. Era cuestión de no rendirse.

Y que por primera vez en muchos días, sintió que quería vivir junto a sus hijos y su esposo. No por venganza, sino por amor.

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BsB
Martita soy el escritor de la novela. Te agradezco mucho la lectura de mi obra. Efectivamente, El Regreso, es una segunda parte, del Precio de tu Amor. Y por supuesto, intervienen algunos personajes que son nuevos. Cuando termines de leer esta segunda parte, te invito a que leas El Contrato del CEO, la nueva novela que voy a subir a la plataforma.
MARTITA
PERDÓN: ALGUIEN ME PUEDE DECIR SI ES SEGUNDA PARTE, O SIGUE CON MEZCLA DE PERSONAJES DE OTRA?
Yolanda Vaca
Se quedó a dormir Margaret ??? Si no vivía con ellos !!!!
Yolanda Vaca
y.....las cámaras para que las tienen ??🤬
Yolanda Vaca
y...... de Rosa ,ingrata 🤬🤬
Saily Smith
/Ok//Ok/
Saily Smith
Que pasará con Laura en esta nueva temporada? Emocionada con esta nueva aventura 👏
Saily Smith
Que pasará con Laura en esta nueva temporada? Emocionada con esta nueva aventura 👏
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