NovelToon NovelToon
La Reina Regresa

La Reina Regresa

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Autosuperación / Romance / Completas
Popularitas:7.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

Traicionada, humillada y subestimada, Isabella dejó atrás un matrimonio tóxico para reconstruirse desde cero. Años después, regresa sin miedo y dispuesta a reclamar la fortuna millonaria de la abuela Genieve, dejando claro a quienes la despreciaron que la antigua Isabella ya no existe.
Una historia de renacimiento, poder y justicia donde las reglas del juego cambiaron para siempre y la venganza se sirve con elegancia.

NovelToon tiene autorización de Miliarias para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 5

El destello de los flashes cegaba a los asistentes en la entrada principal de la Galería Lumos. El evento de caridad más exclusivo del año había congregado a la élite de la ciudad: diplomáticos, empresarios de alto nivel y figuras del espectáculo pavoneándose bajo las luces doradas del recinto.

Isabella avanzaba despacio entre la multitud, ajustándose el abrigo. Había pasado la tarde en el pequeño departamento que alquiló tras salir de la mansión Vane, respirando por primera vez una paz real. Sin embargo, antes de cortar definitivamente todo lazo con su vida pasada, necesitaba recuperar unos documentos personales clave que Julián había llevado consigo esa mañana para unos trámites legales. Él le había prometido dejarlos con su asistente en la recepción de la galería durante la gala.

Pero entrar allí se sentía como caminar por un campo minado.

El ambiente estaba saturado de risas ensayadas, copas de champán chocando y el susurro constante de los chismes de pasillo. Isabella intentó mantener la cabeza baja, dirigiéndose hacia el área VIP para buscar al asistente de Julián y salir de ese lugar lo antes posible.

Fue entonces cuando el murmullo de la multitud cambió de tono, volviéndose más agudo, cargado de un morbo sofocante.

—Míralos, hacen una pareja espectacular...

—Dicen que ya no disimulan nada, la esposa ni siquiera existe en el mapa.

—Bueno, era de esperarse. Valeria Ríos tiene el nivel que requiere la familia Vane.

Las palabras flotaron en el aire, clavándose en Isabella como espinas. Se detuvo en seco cerca de una de las esculturas de mármol del salón principal. Siguiendo la dirección de las miradas y los lentes de los fotógrafos, su vista se posó en el centro del gran ventanal de la galería.

Allí estaba Julián.

Lucía impecable en un esmoquin a medida, con esa postura arrogante y dominante que siempre adoptaba frente a las cámaras. Pero no estaba solo. A su lado, sujetándolo del brazo con una familiaridad aplastante, se encontraba Valeria Ríos, la modelo del momento y figura recurrente en las revistas de sociedad.

Valeria vestía un deslumbrante vestido rojo de seda con la espalda descubierta, el cabello cayendo en ondas perfectas y una sonrisa radiante calculada para las portadas. Julián no solo no marcaba distancia; se inclinaba hacia ella, murmurándole algo al oído que hizo que la modelo soltara una carcajada sonora, posando la mano con delicadeza sobre el pecho de él.

Los fotógrafos disparaban sus cámaras sin parar.

—¡Julián, una foto juntos! —gritó un reportero desde la primera fila.

—¿Podemos confirmar que Valeria es la nueva cara de la campaña de la empresa Vane... o hay algo más?

Julián sonrió con suficiencia, pasando su brazo alrededor de la cintura de Valeria para pegarla a su cuerpo.

—Valeria es una presencia indispensable en todos mis proyectos importantes —respondió Julián con voz clara, haciendo un guiño hacia los medios—. Donde va el éxito de la empresa, ella siempre está presente.

La multitud aplaudió. Valeria se alzó sobre sus tacones y le dio un beso en la mejilla, rozando peligrosamente la comisura de sus labios. Julián no se apartó. Al contrario, la miró con una intensidad y un deseo que jamás, ni en los mejores días de su matrimonio, le había dedicado a Isabella.

A unos metros de distancia, en la penumbra de la galería, Isabella sintió como si el aire se helara de golpe en sus pulmones.

No era solo el dolor de la traición; era la humillación pública, calculada y despiadada. Todo el círculo social sabía que ella era la esposa legal de Julián, pero allí, frente a decenas de fotógrafos y conocidos, él la estaba borrando del mapa por completo, reduciendo su dignidad a escombros ante la mirada morbosa de la alta sociedad.

De pronto, la mirada de Julián recorrió el salón mientras la prensa le hacía otra pregunta. Por un segundo, un efímero y brutal segundo, sus ojos se cruzaron con los de Isabella.

Ella esperaba ver culpa, pánico o al menos un destello de incomodidad en el rostro de su esposo. Pero no hubo nada de eso. Julián simplemente la miró de arriba abajo, registrando su presencia discreta en la sombra, y luego volvió a sonreír a las cámaras, apretando aún más la cintura de Valeria.

La indiferencia fue más devastadora que cualquier golpe.

Un par de mujeres de la alta sociedad que estaban cerca de Isabella se giraron al notarla.

—¿Esa no es... la esposa de Julián? —susurró una de ellas detrás de su abanico, sin molestarse realmente en bajar la voz.

—Pobrecita... venir a ver cómo la reemplazan en vivo y en directo. Qué papel tan humillante.

Isabella sintió un nudo opresivo en la garganta. La vergüenza intentó aplastarla, invitándola a salir corriendo, a esconderse de las miradas burlonas y compasivas que comenzaban a posarse sobre ella. Sintió cómo las lágrimas quemaban detrás de sus ojos, amenazando con desbordarse.

Pero entonces, las palabras de la abuela Genieve resonaron en su mente como un eco salvador: *«Prométeme que jamás volverás a permitir que nadie te haga sentir pequeña»*.

Isabella respiró hondo, llenando sus pulmones de aire frío. Levantó la barbilla. No iba a salir corriendo como una víctima asustada. No les daría el espectáculo que todos estaban esperando.

Con paso lento y seguro, ignorando los murmullos a su alrededor, caminó directamente hacia el asistente de Julián, que permanecía rígido a un lado del escenario VIP, luciendo visiblemente incómodo por la situación.

—Señora Isabella... —tartamudeó el joven asistente al verla llegar—. Yo... lo siento mucho, no sabía que vendría en persona.

—Los documentos, Mateo —pidió Isabella con una voz ridículamente serena, sin un solo temblor.

El asistente buscó apresuradamente en su maletín de cuero y le entregó la carpeta con las firmas y papeles personales de ella.

—Aquí tiene.

—Gracias —dijo ella, tomando la carpeta firmemente contra su pecho.

Antes de dar la vuelta, Isabella volvió a mirar hacia el centro del salón. Julián seguía posando con Valeria, pero esta vez, al notar que Isabella no había bajado la cabeza y lo observaba con absoluta frialdad desde la distancia, la sonrisa de él pareció congelarse ligeramente. La seguridad en la mirada de su esposa lo descolocó por una fracción de segundo.

Isabella no le sostuvo la mirada por más tiempo. Se dio la vuelta con elegancia, la espalda erguida y los pasos firmes resonando sobre el mármol pulido de la galería.

Salió del recinto cruzando la alfombra roja, pasando justo al lado de los fotógrafos que ni siquiera la reconocieron. El aire nocturno de la ciudad la recibió con una brisa helada que le limpió el rostro.

Mientras caminaba hacia la avenida para tomar un taxi, Isabella miró la carpeta en sus manos y luego el gran ventanal iluminado de la galería a sus espaldas. Las sombras de ese lugar ya no la perseguirían. Julián Vane y su circo de vanidad acababan de aplastar los últimos restos de afecto que ella sentía por él.

Ya no había lágrimas. Ya no había dolor. Solo quedaba una certeza helada y calculadora.

Se subió al auto, cerró la puerta dejando el ruido de la gala atrás y miró su reflejo en la ventanilla. La reina había sido humillada en la oscuridad, pero el juego apenas estaba comenzando.

1
MANATE
💯🤗
Claudia Kassar
Ella sigue casada o se divorció y no lo sabemos
Claudia Kassar
No entiendo ella no se había ido 🥴 q paso dos cenas de aniversario q locura
Soledad Muñoz Vazquez
de verdad hay mujeres q se dejan humillar de esa manera ha mi no me da ninguna lastima si no sabe tener dignidad ni orgullo no vale como persona
Soledad Muñoz Vazquez
de verdad hay mujeres q se dejan humillar de esa manera ha mi no me da ninguna lastima si no sabe tener dignidad ni orgullo no vale como persona
karencitha
que hace isabella hay no se había hijo de la casa y además que hace preparando cenas al marido si sabe que la eej pintado qué estúpida
maricela Farfan
6 capítulos con lo mismo
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play