NovelToon NovelToon
Entre Marea Y Silencio

Entre Marea Y Silencio

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencuentro / Completas
Popularitas:920
Nilai: 5
nombre de autor: Orozco

ella es bióloga marina volviendo a su pueblo costero para salvar el arrecife. el es el hijo del empresario que quiere construir el resort que lo destruiría. se odiaban en el colegio.diez años después la química no se fue

NovelToon tiene autorización de Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

la marea vuelve

La firma fue a las 3:47 PM en la sala del ayuntamiento.

Sin cámaras. Sin prensa. Solo Ricardo, Mateo, Marina, Diego y el notario con cara de sueño.

Ricardo firmó el acuerdo de restauración sin mirar a nadie. 24 páginas donde se comprometía a detener la obra, pagar la remediación del coral y financiar un centro de monitoreo marino durante 5 años.

Cuando terminó, cerró la pluma con un clic seco.

"Espero que estés contenta, doctora López".

Marina no se inmutó.

"Lo estaré cuando vea a la tortuga regresar a anidar el año que viene, señor Vargas".

Él no respondió. Se levantó y se fue sin despedirse.

Mateo se quedó mirando la puerta cerrarse.

"Lo siento", dijo en voz baja.

"Por qué?"

"Porque él es mi papá. Y porque te hizo daño".

Marina se acercó y le tocó el antebrazo. El mismo gesto que evitaba hacía una semana.

"No eres él, Mateo".

Él le dio la vuelta a la mano y le entrelazó los dedos. Nadie dijo nada. Diego tosió fingiendo mirar el techo.

"Bien", dijo el notario. "Ya que terminamos, yo me voy. Tengo comida calentándose".

Se fueron los tres en silencio.

Afuera, San Cristóbal era otra. La noticia había corrido. Gente en el malecón, pescadores abrazándose, niños con carteles que decían _Salven a Punta Negra_.

Marina no estaba lista para eso.

"¿Nos vamos?" le preguntó a Mateo.

"¿A dónde?"

"A donde no haya nadie. Por 10 minutos".

Él sonrió por primera vez en días.

"Conozco un lugar".

---

El muelle 3 estaba vacío.

El sol se ponía tiñendo el agua de naranja. Las boyas naranjas de la obra seguían ahí, pero ya no se oían las dragas. Silencio.

Mateo se sentó en el borde y le tendió la mano. Marina se sentó a su lado, dejando que sus piernas colgaran sobre el agua.

No dijeron nada por cinco minutos. No hacía falta.

"¿Y ahora qué?" preguntó él al fin.

"Ahora yo me quedo seis meses", respondió ella. "Para supervisar la remediación. Para que no hagan trampa".

"¿Y después?"

"Después veo". Se recargó en su hombro. "Tal vez me quedo. Tal vez me voy. Pero esta vez, me voy sabiendo que puedo volver".

Mateo le pasó un brazo por los hombros.

"Yo también me quedo".

"¿Te desheredó tu papá?"

"Me dijo que si volvía a traicionarlo, me borraba del testamento". Se rió bajo. "Le dije que ya lo había hecho. Y que estaba bien".

Marina levantó la cabeza para mirarlo.

"¿No te da miedo empezar de cero?"

"Miedo me daba seguir siendo como él". Le apartó un mechón de pelo de la cara. "Contigo no me da miedo nada".

Ella no respondió con palabras.

Lo besó.

Fue corto, pero fue real. Frente al mar, frente al pueblo, frente a diez años de mierda que por fin se estaban lavando.

Cuando se separaron, alguien aplaudió.

Se voltearon.

Era su padre. Y su madre. Y detrás, media cooperativa de pescadores. Nadie dijo nada. Solo sonreían.

"Perdón", dijo su madre. "No pudimos evitar escuchar".

"Bueno", dijo Marina, sonrojándose. "Ahora ya saben".

Su padre se acercó y le dio un abrazo a Mateo.

"Cuídala, muchacho".

"Sí, señor".

---

Tres meses después, Marina estaba en el agua a las 4 AM.

Marea baja. Luna nueva.

Pero esta vez no iba escondida. Iba con el chaleco de la PROFEPA, con el permiso firmado, con dos estudiantes de biología detrás grabando todo.

Y ahí estaba ella.

La tortuga carey.

Más grande, más lenta, cavando su nido exactamente en el mismo parche de arena que habían salvado.

Marina grabó todo. Sin llorar. Sin temblar. Solo grabando.

Cuando salió a superficie, Mateo estaba en la lancha esperándola.

"¿Lo viste?" le preguntó él, ayudándola a subir.

"Lo vi".

Él le pasó una toalla.

"¿Crees que vuelva el año que viene?"

Marina se secó el pelo y miró hacia la playa.

"Creo que sí".

"¿Y tú?"

Ella lo miró.

"Yo también".

Se besaron ahí, en la lancha, con el olor a sal y a vida nueva.

Abajo, en el fondo, el coral empezaba a recuperar color. Lento. Pero empezaba.

Como ellos.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play