Aurelia era una chica común y corriente, obsesionada con las novelas. Una noche, tras llorar por el trágico destino de su personaje favorito, despierta dentro de la historia y descubre que ahora habita el cuerpo de Aurelia Cassano: la antagonista consentida, hija del jefe de la mafia más temida del país.
El problema es que conoce el final: en la novela original, Aurelia Cassano muere asesinada a los veinticuatro años. Y el causante indirecto de su muerte es nada menos que Arsa Wirayuda, el protagonista masculino: frío, despiadado, irresistible... y el hombre del que la Aurelia original estaba perdidamente enamorada.
Para sobrevivir, Aurelia traza un plan: alejarse de Arsa, evitar los conflictos con la protagonista original y reescribir su destino. Pero la vida dentro de una novela de mafia no es tan sencilla. Entre conspiraciones familiares, enemigos que la quieren muerta, pandillas rivales y secretos oscuros que ni la novela revelaba, Aurelia descubre que cambiar la trama es mucho más difícil de lo que imaginaba.
Y lo peor de todo: Arsa, el hombre al que debería evitar a toda costa, no deja de acercarse. Con sus ojos negros como la noche, su actitud posesiva y esos momentos inesperados de ternura que derrumban todas sus defensas, Aurelia se enfrenta a la pregunta más peligrosa de todas: ¿puede reescribir una historia de amor sin caer en ella?
Entre peleas callejeras, intrigas corporativas, venganzas implacables y un romance que arde lento pero con la fuerza de un incendio, Aurelia demuestra que ser la villana nunca fue su destino. Tal vez siempre fue la heroína que esta historia necesitaba.
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Capítulo 15
Capítulo 15 — El plan fallido
—Qué rabia, de verdad.
Elena resopló y se dejó caer de golpe en su asiento. Desi, que la vio, arrugó el entrecejo.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué andas maldiciendo así?
—¿Sabes qué? Nuestro plan fracasó —dijo Elena, decepcionada.
—¿Cómo que fracasó? —preguntó Desi, también sorprendida.
—Porque la tonta de Natalia... No sabe jugar con cabeza. Mira que ir a encarar a Aurelia delante de todo el mundo... Y encima estaban Dante y Diego —Elena seguía echando chispas por el fracaso.
—Y lo que tienes que saber, Desi... Resulta que Aurelia le devolvió cada cosa a Natalia, imagínate —continuó Elena, recordando lo ocurrido.
—No me digas —Desi no acababa de creérselo; si no lo hubiera visto con sus propios ojos, jamás habría imaginado a Aurelia tan brava.
La pandilla de Aurelia, en efecto, solía meterse con los demás, pero no era Aurelia quien lo hacía. Aurelia no era capaz de pasarse de la raya con nadie: no tenía madera para la crueldad.
Eran Elena y Desi quienes dirigían aquellos abusos, escudándose en el nombre de Aurelia. Por eso era ella la que cargaba con la mala fama.
En la novela, solo había una persona a la que Aurelia odiaba: Isabella. Y eso recién ocurriría dentro de un año, porque en el presente todavía no la había conocido.
—¿Y ahora qué? ¿Cuál es el siguiente paso? —preguntó Desi.
—No sé... Todavía no se me ocurre cómo volver a humillar a Aurelia y hacerla sufrir. Ya lo pensaré —respondió Elena, con los ojos encendidos de un odio inexplicable, vaya uno a saber qué la llevaba a detestarla tanto.
—Estoy segura de que a la boba de Natalia todavía la podemos usar sin tener que ensuciarnos las manos... Porque, por lo que se ve, ya odia a Aurelia con todo —dijo Elena, convencida.
*
Tres días atrás, a la salida del colegio, Natalia y su pandilla estaban en una cafetería del centro comercial. Mientras almorzaban después de clases, en el mismo lugar se encontraban Elena y Desi, que las habían seguido a propósito. Cuando estuvieron cerca de Natalia, alzaron la voz adrede para que las oyera.
—Desi... ¿Viste antes a Aurelia con Diego? Qué dulces, ¿no? Parece que a Diego ya le gusta Aurelia —dijo Elena, buscando provocar a Natalia.
—Sí, Elena, tienes toda la razón... Aurelia es una experta en seducir hombres. La prueba es que Diego cayó rendido enseguida —remató Desi, echando más leña.
—Y eso que yo ya se lo advertí a Aurelia... Le dije que Diego tenía novia, y ella me contestó que solo era una novia, que aunque tuviera esposa igual se lo podía robar —las palabras de Elena calentaban cada vez más a Natalia, que ya estaba tragándose entera la mentira de las dos.
Para colmo, Natalia sabía que Aurelia llevaba tiempo enamorada de Diego, lo que la hacía odiarla todavía más.
Encendida de celos, Natalia dejó la comida a medias y se levantó a toda prisa. Y ya saben lo que pasó después: Natalia y Diego tuvieron una pelea tremenda y terminaron.
Ver a Natalia arder de celos llenó de satisfacción a Elena y a Desi, que chocaron las manos, celebrando que su plan rastrero por fin parecía dar fruto.