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Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:9.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 6

Valentina

Despertarme dejó de ser algo natural.

Ya no era abrir los ojos y empezar el día.

Era un esfuerzo.

Un peso.

Una sensación constante de que algo dentro mío no quería levantarse.

Esa mañana me quedé unos minutos mirando el techo, sin moverme. Sentía el cuerpo cansado, pero no era un cansancio físico. Era algo más profundo. Algo que no se iba durmiendo.

Respiré hondo.

Intenté convencerme de que todo estaba bien.

De que las cosas estaban mejorando.

De que Lucas estaba cambiando.

Pero no.

Había algo dentro mío que no me dejaba creer.

Algo que me repetía, una y otra vez, que todo eso que estaba viendo… no iba a durar.

Que en cualquier momento… todo se iba a caer.

Me levanté sin fuerzas.

Caminé hasta la cocina.

Y me quedé ahí, de espaldas al ventanal, mirando hacia afuera como si en algún punto del horizonte fuera a encontrar una respuesta.

Esa mañana necesitaba salir, así que le escribí a Melina mi amiga.

"Meli buen día, debo ir al súper"

No tardó mucho tres puntos aparecían...

"Y pensante voy a ir a tomar un café con Meli antes que todo"

Sentí con una sonrisa aparecía en mis labios, si necesitaba salir con ella no por obligación, no por rutina.

"¿Vamos?"

Llegaron unas caritas con corazones y los puntos aparecían de nuevo.

"Vamos que te extraño Valen"

Me sente en la cama y mire al espejo me sentía tan apagada, algo dentro mío que pedía un poco de aire.Me vestí despacio, sin pensar demasiado en cómo me veía. Ya no buscaba perfección, solo comodidad. Algo simple, algo mío.Cuando salí, el sol estaba suave, como si el día se hubiera puesto de acuerdo para no pesar tanto.

Melina ya me estaba esperando.

Melina Sánchez.

Mi amiga.

Mi cable a tierra en medio de tanto ruido.

—¡Al fin aparecés! —dijo apenas me vio—. Pensé que te habías arrepentido.

Sonreí.

—No, necesitaba esto.

Y era verdad.

Caminamos juntas hasta el café. Hablando de cosas simples. De nada importante. O tal vez… de todo lo que necesitábamos decir sin nombrarlo, entramos.

El aroma a café recién hecho me envolvió de inmediato. Ese tipo de lugar donde el tiempo parece ir más lento.

Nos sentamos cerca de la ventana.

Y por un rato… fui otra.

Nos reímos.

Hicimos chistes.

Recordamos cosas viejas.

—¿Te acordás cuando quisiste hacer ese postre imposible y terminaste incendiando la cocina? —me dijo entre risas.

—¡No lo incendié! —respondí—. Solo… se me fue de las manos.

—Claro, claro… “se te fue de las manos”.

Reímos.

De verdad.

Y eso… hacía mucho que no me pasaba.

En un momento, mientras hablábamos, vi a una mujer entrar.

Elegante.

Segura.

Caminó hasta una mesa y se sentó cruzando las piernas con una naturalidad que llamaba la atención, no sé por qué la miré tanto.

Tal vez porque había algo en ella…

Algo que yo sentía que había perdido.

Melina también la notó.

—Mirá esa —dijo en voz baja—. Tiene una presencia…

—Sí —respondí—. Se nota que sabe quién es.

Me quedé mirándola unos segundos más.

Y sentí algo raro.

No envidia.

No tristeza.

Algo distinto.

Como una mezcla de admiración… y deseo no por ser ella, sino por volver a ser yo.

Después del café, salimos a caminar.

El día seguía tranquilo,pasamos por el supermercado, compramos algunas cosas, seguimos hablando de todo un poco.

Melina era así.

Ligera.

Directa.

Pero también profunda cuando tenía que serlo.

En un momento, mientras estábamos en una de las góndolas, se detuvo y me miró.

—Ah Valentina… ¿mm viste?

—¿Qué cosa?

—En el restaurante donde trabajo… están buscando a alguien.

La miré sin entender del todo.

—¿Para qué?

—Para ayudar en la cocina —dijo—. Nada pesado. Un turno corto. Buena paga.

Hizo una pausa.

—Y pensé en vos.

Me quedé en silencio.

—Podrías hacerlo —agregó—. Salir un poco. Despejarte. No estar tan encerrada.

Bajé la mirada.

Mis manos se quedaron quietas sobre el carrito.

—No sé, Meli…

—Sí sabés —me interrumpió suavemente—. Te hace falta.

Suspiré.

—No es tan fácil.

—¿Qué es lo difícil? —preguntó—. ¿El trabajo… o lo que te pasa en casa?

No respondí.

Pero mi silencio dijo todo.

Melina apoyó su mano sobre la mía.

—Valentina… vos no naciste para quedarte apagada.

Sentí un nudo en la garganta.

—Es solo un turno —continuó—. Nada que te ate. Nada que te obligue.

Sonrió.

—Pero puede ser un comienzo.

La miré.

Y por un momento…

me vi.

No como estaba.

Sino como podía ser.

—Además —agregó—, te gusta cocinar. Siempre te gustó.

Y eso…

eso me tocó.

Porque era verdad.

Había cosas mías que había dejado de lado.

Que había guardado.

Que había olvidado.

—No quiero que te pierdas —dijo bajito—. No así.

Tragué saliva.

Sentí cómo algo se movía dentro mío.

Algo que hacía tiempo estaba quieto.

—Podés hacerlo a tu ritmo —insistió—. Nadie te está apurando.

Miré alrededor.

El supermercado.

La gente.

La vida siguiendo.

Y yo…

detenida.

—Es solo un paso —dijo—. Nada más.

Levanté la mirada.

Y por primera vez en mucho tiempo…

no sentí miedo.

Sentí duda.

Pero también…

posibilidad.

—Lo voy a pensar —le dije.

Melina sonrió.

—No lo pienses tanto —respondió—. A veces las mejores decisiones son las que se sienten.

Asentí.

Sin decir más,salimos del supermercado con las bolsas en la mano, el aire fresco me pegó distinto.

Más liviano.

Caminamos en silencio unos metros.

Pero no era un silencio incómodo.

Era un silencio lleno.

De esos que no necesitan palabras.

—Gracias —le dije de repente.

Melina me miró.

—¿Por qué?

—Por insistir.

Sonrió.

—Para eso estoy.

Seguimos caminando.

Y mientras lo hacíamos…

sentí algo nuevo.

Pequeño.

Sutil.

Pero real.

Como si, en medio de todo lo que estaba pasando…

hubiera un espacio.

Un lugar.

Donde todavía podía encontrarme.

Y tal vez…

volver a empezar, llegué a casa entre a mi laptop repase mi currículum, una y otra vez. Me quede viendo la pantalla ¿si envio y no me aceptan? entonces clic lo envié por inercia, mi corazón se aceleró pero ya estaba no había vuelta atrás.

El día había pasado lento, demasiado lento.

Había mirado el reloj más veces de las que podía contar.

Mi teléfono sonó veo que es un correo electrónico, lo abro era del restaurante:" Valentina Balmaseda, queremos notificarle que hemos recibido su currículum y estamos ansioso por conocerla la esperamos mañana 11:30 am. Atte... Luciano Ferre"

Cerré y abrí mis ojos, era increíble como nunca antes ya estaba a punto de tener una entrevista que cambiaría un poco mi vida.

Ya eran pasado las 19 hs y Lucas no llegaba... algo no cerraba.

Sabía que Lucas no venía de la oficina.

Lo sentía.

No tenía pruebas.

Pero lo sabía.

Y ese saber… me estaba consumiendo.

Cuando escuché el sonido del auto entrando, mi corazón se aceleró de golpe.

Fuerte.

Desordenado.

Sentí un nudo en el estómago que subió hasta la garganta.

Y por un segundo… tuve ganas de llorar.

De romperme ahí mismo.

Pero no lo hice.

No dije nada.

No pregunté.

No reclamé.

Como tantas otras veces.

La puerta se abrió.

Escuché sus pasos.

Su voz.

Todo parecía normal.

Como si nada estuviera pasando.

Como si todo estuviera bien.

Cenamos tranquilos.

Hubo charla.

Comentarios simples.

Superficiales.

Y por un momento… yo también fui parte de eso.

De esa mentira compartida.

Pero esa noche… algo era distinto.

Porque yo tenía algo para decir.

Algo mío.

Algo que no tenía que ver con él.

Y eso… me dio una pequeña luz.

—Hoy llevé un currículum a un restaurante —dije, tratando de sonar tranquila—. Y me tomaron.

Hubo un segundo de silencio.

Después… sonreí.

—Voy a empezar a trabajar.

Massimo y Elizabeth reaccionaron enseguida.

—¡¿En serio, ma?! —dijo Massimo, sorprendido.

—¡Qué bueno! —agregó Elizabeth—. Te lo merecés.

Los dos se levantaron, me abrazaron, me felicitaron.

Y en ese momento… sentí algo que hacía mucho no sentía.

Orgullo.

Un pequeño destello de mí.

Como si una parte que estaba apagada… empezara a encenderse.

Pero cuando lo miré a él…

todo cambió.

Lucas hizo una mueca.

Leve.

Pero suficiente.

—¿Con qué necesidad te vas a ir a trabajar?

Sus palabras fueron suaves.

Pero no tenían amor.

Tenían control.

Sonreí.

Pero fue una sonrisa triste.

—Quiero sentirme bien —le dije—. Sentirme suficiente.

Y en ese instante… lo sentí.

Como si algo se volviera a romper.

Como si esa pequeña luz… molestara.

La cena siguió.

Pero ya no fue igual.

Esa noche, los chicos se fueron a descansar.

La casa quedó en silencio.

Y yo me quedé en la cocina, lavando los platos.

Despacio.

Sin apuro.

Como si alargar ese momento pudiera evitar lo que sabía que venía.

Cuando terminé, subí a la habitación.

Y ahí estaba.

Esperándome.

—Valentina —dijo—. ¿Con qué necesidad te vas a ir a trabajar?

No respondí.

—¿Por qué vas a trabajar para otros? —insistió—. No necesitás nada. No te falta nada.

Tragué saliva.

Cerré los ojos un segundo.

Intenté callar.

Intenté dejarlo pasar.

Pero no pude.

Las palabras estaban ahí.

Atoradas.

Esperando salir.

Lo miré.

Y sentí cómo los ojos se me llenaban de lágrimas.

—Una oportunidad necesito —dije finalmente—. Para mí.

Mi voz temblaba.

Pero no se rompía.

—Quiero sentirme libre.

Respiré hondo.

—Todo este tiempo estuve encerrada… siendo tuya, siendo de esta casa, siendo lo que vos necesitabas.

Hice una pausa.

—¿Me sirvió de algo?

Silencio.

—No —respondí yo misma—. No me sirvió de nada.

Lo miré fijo.

—Lo único que gané… fue que me engañaras.

El aire se tensó.

Lucas me miró.

Sus ojos cambiaron.

Se acercó de golpe.

Me agarró de los brazos.

—Valentina, basta —dijo, firme—. Es suficiente.

Sentí la presión de sus manos.

—No hay necesidad de que esto haya pasado —agregó.

Lo miré.

Y sonreí.

Pero no fue una sonrisa linda.

Fue amarga.

Cansada.

Llena de verdad.

—¿Lo sabés? —le dije, con los ojos llenos de lágrimas—. Pasaron quince días…

Mi voz se quebró apenas.

—Y estoy segura de que en cualquier momento vas a volver a ella.

Hice una pausa.

—Si no es que ya lo estás haciendo.

El silencio fue absoluto.

Me solté de sus manos.

Sin violencia.

Pero con decisión.

Y me fui.

Entré al baño.

Cerré la puerta.

Y esta vez…

no pude sostenerme.

Abrí la ducha.

El agua cayó fuerte.

Y me metí debajo sin pensar.

El calor me envolvió, pero no alcanzaba.

Nada alcanzaba.

Me tapé la cara con una toalla.

Para que no se escuche.

Para que nadie me escuche.

Y lloré.

Como hacía mucho no lloraba.

Lloré por todo.

Por lo que sabía.

Por lo que sentía.

Por lo que ya no podía negar.

Porque en el fondo…

yo sabía la verdad.

Aunque no la pudiera probar.

Aunque él la negara.

Aunque todo pareciera estar bien.

Yo sabía.

Y ese saber… dolía.

Dolía más que cualquier otra cosa.

No sé cuánto tiempo estuve ahí.

Solo sé que en algún momento el llanto se volvió silencio.

Y el silencio… vacío.

Cuando salí, la habitación estaba en calma.

Demasiado en calma.

Lucas ya estaba acostado.

De espaldas.

Como si nada hubiera pasado.

Como si no hubiera escuchado.

Como si no le importara.

Me quedé mirándolo unos segundos.

Esperando algo.

Una palabra.

Un gesto.

Algo.

Pero no hubo nada.

Me acosté.

En mi lado de la cama.

Sin tocarlo.

Sin acercarme.

Sin buscar.

Y en ese momento entendí algo.

Ya no éramos los mismos.

Ya no estábamos en el mismo lugar.

Y tal vez…

ya no había vuelta atrás.

Cerré los ojos.

Pero no dormí.

Solo me quedé ahí…

sintiendo cómo, poco a poco…

todo lo que creí seguro…

se desmoronaba dentro mío.

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Diana maryuri
y su momento llegó sin prisa por qué lo que se quiere no requiere correr más bien se disfruta
Diana maryuri
me gustaría aunque al principio odie el personaje de lucas por su egoísmo al elegir sus necesidades no reconstruir su hogar , por maltratarla de esa manera cobarde, pero eso el actuar de orgullo herido,lo de el con Lucia no fue más que viento 🌬️ que llegó y se fue pero creo que también merece una oportunidad de reconstruir su vida y con la lección aprendida no volver a fallar
Diana maryuri
todo tiene su tiempo y todo tiene lugar ,quizás el estuvo para impulsar al, Santi para enseñarle o recordarle lo valiosa que es, Lucas desde su punto ya no como esposo ahora como apoyo, y Luciano nuevamente para enseñarle que el amor siempre está no se va
Diana maryuri
tremendo porque Luciano por decirlo así fue la primer persona que la impulsó o que le abrió las puertas de su restaurante cuando ella tomó la decisión de empezar a trabajar aún cuando vivía con Lucas y todo lo que estaba sucediendo en ese momento como quien dice él fue el primero que la vio pero no era su momento todavía Santiago tenía que entrar a sanar algo en ella para que él terminara esa tarea que Santiago hizo que también era una oportunidad para Santiago de vivir sus últimos tiempos porque no creo que haya durado más de dos años su relación su último tiempo antes del partido también tuvo esa oportunidad el de ser feliz junto a la mujer que lo acompañó hasta su último respiro y ahora le toca a Luciano continuar en ese camino
Maria Rosalva: 👏👏👏 agradezco infinitamente tus comentarios 😭 cada palabra para mi son de mucha ayuda , estaré subiendo más capítulos 🥰 si tal cual todo tiene su tiempo y cada uno cumple si rol
total 1 replies
Diana maryuri
todo comienzo es diferente el comienzo después de la traición fue difíciles allí estuvo Santiago , increíblemente en el nuevo comienzo de ella con Luciano está Lucas impulsando esto el no se fue se. quedó con ella sabiendo que ahora en la vida de ella será ese apoyo desde la amistad
Diana maryuri
aquí me sacaron una risa la viuda negra, hacerle exámenes a Luciano para estar seguro que este dure mas
Diana maryuri
un amor nunca se olvida se aprende a vivir con su ausencia
Diana maryuri
he leído muchas historias porque me gusta mucho esta plataforma porque me gusta y muy poquitas de las novelas que he leído me han hecho llorar y es una realidad la capacidad que tienes como autora para hacer que esos sentimientos surjan es muy es muy profesional o sea captaste en estos capítulos donde él se pone tan mal hasta este como hacer que el corazón se uno se meta en el personaje y sienta como la vulnerabilidad que está viviendo en este momento la la protagonista y déjame decirte que te felicito
Diana maryuri
creo que son los capítulos más tristes de esta historia porque al principio vemos a una mujer que fue destruida por una traición que el que había confiado dañó su autoestima y muchas cosas y eso causó un daño en ella pero tuvo personas como su amiga como aún el mismo Luciano quien la inspiró a salir adelante y después apareció Santiago para volver a hacerla sentir querida y amada y recordar que era una mujer valiosa pero estos capítulos muestran la vulnerabilidad que tiene el ser humano en la partida definitiva porque hay diferentes partidas hay de esas que se van pero tú sabes que la persona vive como en el caso de Lucas pero en este caso es una partida donde tú ya no volverás a verlo y solamente quedará los recuerdos vividos los momentos que nunca se borrarán de su mente y es una dolorosa es un doloroso momento para ella ella está atravesando un momento que creo que ningún ser humano quisiera atravesar que es la pérdida de un ser querido alguien que tú amaste y amas con todo tu corazón es difícil pero Dios siempre tiene preparado para ese dolor un bálsamo
Diana maryuri
me salió la lagrimita porque fue un amor intenso el la amo, le recordó lo valiosa que era le mostró lo importante que es ella , como mujer , como madre, como todo, y claro que duele que cuando crees que haz encontrado a alguien para hacer un nuevo comienzo, la vida por circunstancias que no podemos controlar se lo lleve
Maria Rosalva: 😭😭😭yoo la re sufrí pero aun tengo más 👏 espero estés disfrutando cada capítulo
total 1 replies
Diana maryuri
jajajaja lucas creo que durante todo este tiempo ver desde espectador lo que un día te brindaron no debe ser nada fácil y más sabiendo que este resultado lo creaste tu al mirar afuera lo que en tu casa había, allí es donde se evalúa quizás lucia de quien no se sabe más era esa parte que habían perdido en la rutina que sea lo que sea destruye hasta lo más sólido , pero al final nunca remplaza lo sólido porque es eso un escape, a lo rutinal pero no es fijo ella es quizás exitosa pero no es de hogar en cambio vale era eso y más opacada por los años , enfrascada en ser siempre esa persona para todos menos para ella, alguien la ayudo a sacar y a creer en su talento en ella y esa persona pudo ser tu.ahora te toca confirmarte con solo ver de lejos lo que u. día fue solo de tu exclusividad, y ellos se fortalecen cada día más porque el amor todo lo puede ,todo lo soporta , es sufrido, el dar sin esperar
Diana maryuri
vuelvo y concluyó si alguien se fue de tu vida, no lo traigas de nuevo porque por lo que se fue así volverá, creo que sus padres creyeron erróneamente que si su ex volvía haría bien quizás engañados en su propia justificación creyeron hacer bien pero tremenda víbora 🐍 le acercaron a su hijo
Maria Rosalva: esa es el mismo infierno no la quiero pero sigue siendo historia 🤭
total 1 replies
Diana maryuri
el amor verdadero vence distancia, edades, círculos sociales.
Diana maryuri
los padres claro no van a estar de acuerdo el es menor, no tiene hijos, en cambio ella ya tiene historia de lógica para sus padres es asuí lo que yo nunca entenderé es porque si algiuien que alguna vez estuvo en tu vida y se fue por alguna razón la quieran volver a traer
Maria Rosalva: fue y será especial seguro hasta el final quizás
total 1 replies
Diana maryuri
allí se muestra el verdadero amor no huyendo, enfrentando
Diana maryuri
lucas pensó que aquella mujer que dejó esa tarde en casa , esa a la que le restregó su nueva relación llevándola a vivir cerca no se levantaría, no sería nada sin el porque el se encargó de hacerle sentír que el era su eje no en ese momento desde mucho tiempo porque el abandono no ocurre al irse, ocurre aún estando cerca, el creyó dejarla destruida y aún lejos seguir alimentando ese sentimiento, pero ella fue fuerte, y a su lado llegó alguien para ayudarla a sanar y recordarle que ella es valiosa
Gladys Muñoz
que triste
Maria Rosalva: 😭😭😭 la re sufrí, fue mucho lo juro , fue parte de un momento difícil mio y lo transporte a la historia 👏
total 1 replies
Diana maryuri
mucho perro lo hizo😡 no se fue lejos para atormentarla si no lo hacía allí en casa lo hacía no muy lejos disfrutando de verla sufrir, lo más increíble es esa mujer se presto. a todo esto
Diana maryuri
bueno esto es algo que se tiene que parar porque si no ella se va a convertir en el saco de boxeo de su esposo porque él ya no ejerce solamente una violencia de engaño de mentiras sino de violencia psicológica y ahora física esto es la acción o la reacción que tiene una persona cuando lo enfrentan a su verdad la cual no quiere aceptar y utiliza la violencia física para ejercer ese poder que siente que ha perdido y Valentina tiene que parar eso de lo contrario no habrá escapatoria él no está ahí en esa casa por amor a ella ni por amor a sus hijos porque si eso fuera así nunca los había engañado pero es más por egoísmo es más por mentiras es más por orgullo macho entonces sí se va que se vaya bien lo que le impide a él es que Lucía no es así como Valentina Lucía es autónoma y antes ella ejerce en él un poder de acción de que si ella se enoja él es el que ruega lo que no sucede en su propio hogar si él se enoja Valentina es la que termina cediendo
Diana maryuri
de verdad necesitas fuerzas porque mientras tu t apagas el vivve su vida 😘 de amor al lado de Lucia que espero le de una patada por la s huevos
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