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La Fugitiva Del Rey Lycan

La Fugitiva Del Rey Lycan

Status: En proceso
Genre:Arrogante / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:12k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

"Condenada por un crimen que no cometió, terminó refugiada en las garras del monstruo más despiadado de todos".

Sofía Ivanov siempre fue la vergüenza de su manada. Despreciada por sus padres y eclipsada por Tania, su perfecta hermana menor, Sofía soportó el peor de los castigos: ver cómo su propia familia le exigía romper el lazo sagrado con su mate, Gavin, solo porque su hermana se había encaprichado con él. Y lo peor... él tampoco la defendió.

Pero el día de la boda, el destino cobra una factura sangrienta. Gavin es brutalmente asesinado en el altar y Sofía es encontrada de rodillas, cubierta de sangre y con el arma homicida en sus manos. Inculpada por su propia familia y convertida en la fugitiva más buscada, Sofía huye bajo una tormenta implacable hasta caer inconsciente en los límites del territorio prohibido.

Al despertar, ya no está en el bosque. Alguien la ha rescatado y ocultado en el lugar más peligroso: el palacio de César Dróvnikov, el temible y despiadado Rey Lycan.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

El amanecer llegó teñido de un gris plomizo y escoltado por el sonido metálico de los portones del patio de servicio abriéndose de par en par. Sofía se levantó de la litera antes de que el primer rayo de luz se filtrara por la rendija de la pared. Tenía las ojeras marcadas por la falta de sueño y los músculos tensos, pero la necesidad de supervivencia la obligó a reaccionar.

Se vistió con el uniforme gris azulado, se ajustó el delantal blanco con manos temblorosas y trenzó su cabello castaño con fuerza, ocultando cualquier rastro de la antigua Sofía. Al mirarse en el pequeño trozo de espejo que había en el cuarto, respiró hondo. A partir de ese momento, su mente tenía que bloquear su verdadera identidad. No era una Ivanov, no era la chica que huyó de su lugar ensangrentado. Era Elena. Solo Elena.

Al bajar a las cocinas, el ambiente habitual de calma matutina había desaparecido. Las cocineras y ayudantes no conversaban; se movían con prisa, bajo la estricta mirada de dos guardias de la corte que ya custodiaban los accesos al subsuelo.

Greta estaba junto al mesón principal, cortando hogazas de pan con una rigidez que Sofía le notó de inmediato. Al verla entrar, la anciana no pronunció palabra, pero le hizo una sutil seña con la cabeza para que se acercara a limpiar los calderos de la esquina.

A las ocho en punto, la campana del patio trasero repicó tres veces. Era la orden de reunión.

—Todos al patio de carruajes. Dejen lo que están haciendo —ordenó uno de los guardias del pasillo, golpeando el suelo con la base de su lanza—. Inspección de rutina por orden de Lord Kaelen. Aléyense en filas según su antigüedad.

El personal de servicio, unas sesenta personas entre cocineros, lavanderas y limpiadores, comenzó a subir las escaleras de piedra hacia el exterior. El aire del patio era helado, cortante, y la neblina matutina flotaba a la altura de las rodillas.

Greta caminó con paso firme, colocándose en la sección de los empleados veteranos, y arrastró sutilmente a Sofía para que se parara justo detrás de ella, utilizándose a sí misma como una barrera física.

Frente a las filas, escoltado por cuatro guerreros de la élite real, se encontraba el Beta Kaelen. Llevaba una tableta de cuero con pergaminos donde figuraban los nombres y registros de cada habitante del castillo. Su mirada recorría a los sirvientes con la frialdad de un ejecutor.

—Como ya saben, las fronteras del sur están bajo alerta debido a las provocaciones de la manada Ivanov —declaró Kaelen, y su voz fuerte resonó en las paredes de piedra del patio—. El Rey César no tolerará ojos extraños ni espías en sus dominios. Vamos a verificar cada puesto de trabajo. Los que tengan más de cinco años en el palacio, den un paso al frente al escuchar su nombre y muestren su marca de registro.

El proceso avanzó con una lentitud tortuosa. Sofía mantenía la cabeza gacha, con los ojos fijos en los talones de los zapatos de Greta. Cada vez que Kaelen pronunciaba el apellido "Ivanov" al explicar el motivo de la seguridad, el estómago de Sofía se contraía. El peso de su secreto la asfixiaba: la hija fugitiva que buscaba ese Alfa extranjero estaba allí mismo, vistiendo telas baratas y respirando el mismo aire que la guardia real.

—Ahora, los ingresos recientes de las últimas tres semanas —anunció Kaelen, volteando la página del pergamino—. Den un paso al frente.

El corazón de Sofía dio un vuelco. Sabía que había llegado su momento.

Greta, con una sutileza impecable, no esperó a que Kaelen buscara en la lista. Se giró ligeramente, tomó a Sofía del brazo y dio el paso al frente junto con ella, atrayendo la atención del Beta antes de que este empezara a hacer preguntas difíciles.

—Lord Kaelen —habló Greta, inclinando la cabeza con el profundo respeto de quien conoce las reglas del lugar—. Vengo a presentarle yo misma a mi nieta, Elena. Es la muchacha que ingresó hace dos días para ayudar en el ala este. Como su Excelencia recordará por el incidente del té con su Majestad, la pobre criatura es muda de nacimiento.

Kaelen detuvo su pluma sobre el pergamino y clavó sus ojos oscuros en Sofía. La recordó de inmediato: la sirvienta asustadiza.

—Elena... —leyó Kaelen en voz alta, repasando las anotaciones que se habían hecho tras su ingreso—. La hija de tu difunta hermana en las Tierras Bajas, ¿correcto, Greta?

—Así es, mi señor —respondió la anciana sin parpadear, manteniendo una voz serena y convincente—. Yo misma me hago responsable de su conducta y de su lealtad al palacio. No sabe hablar, ni escribir, por lo que es incapaz de entender o transmitir mensaje alguno de las manadas extranjeras. Solo sabe limpiar y obedecer.

Kaelen caminó hacia ellas, deteniéndose a un paso de Sofía. El aroma a lobo guerrero de Kaelen presionó el ambiente, buscando alguna reacción, alguna señal de engaño. Sofía, aferrándose al papel de "Elena", encogió los hombros, dejó que sus manos temblaran levemente sobre el delantal y mantuvo la mirada clavada en el suelo mojado, imitando a la perfección el pánico de una humana indefensa ante un Alfa.

El Beta la observó unos segundos más. No encontró en ella el olor de un lobo infiltrado, ni la altivez de un espía; solo el persistente aroma a menta y alcanfor que Greta le ponía, mezclado con el sudor del miedo humano.

—Bien —sentenció Kaelen, haciendo una marca con carbón en el pergamino de registro—. Está limpia. Pero manténla vigilada, Greta. El palacio no está para tolerar más descuidos. Si vuelve a causar un altercado en los pisos reales, no me importará que sea tu sangre; la echaré a los lobos de la frontera.

—No volverá a ocurrir, milord —aseguró Greta, respirando aliviada.

Kaelen continuó con el siguiente sirviente de la fila, desviando la atención de ellas.

Detrás de la espalda de la anciana, Sofía cerró los ojos por un instante, sintiendo que el alma le volvía al cuerpo. El escudo del silencio y la protección ciega de Greta la habían salvado una vez más. Sin embargo, mientras la inspección continuaba en el patio, Sofía levantó sutilmente la mirada hacia las altas ventanas del despacho del rey.

Sabía que el peligro inmediato de la guardia había pasado, pero la verdadera prueba de fuego sería mantener esa mentira intacta cada vez que tuviera que volver a subir a los aposentos del Rey Lycan, el único hombre capaz de ver a través de las sombras.

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Florinda Morales
Excelente. Todo. El tema, la redacción, la ortografía, los personajes, la trama, el desarrollo, la expectativa que genera cada capítulo. De los mejores que he leído en esta plataforma. Lo recomiendo ampliamente sobre todo a quienes le gustan este género
Dalia Hache: Muchas gracias 🥰
total 1 replies
María del Carmen Hernandez
excelente novela 👍 👏
Milagros Sanabria
me encantó tu novela. esta muy buena, cada párrafo te va atrapando cada ves mas muchas felicitaciones 👏🥰
Miriam Lenny Miranda
Espero con ansias el próximo capítulo
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