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Reencarné Como La Princesa Demonio: Mi Ambición... Casi Destruye Todo

Reencarné Como La Princesa Demonio: Mi Ambición... Casi Destruye Todo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné como la hija del Señor Demonio… justo antes de la guerra.
Pero yo no vine a luchar.
Vine a cambiarlo todo.
Si los demonios necesitan recursos
y los humanos necesitan magia…
¿por qué no convertir el conflicto en negocio?
Funcionó.
Hasta que mi ambición empezó a ir demasiado lejos…
y lo que intenté construir
comenzó a dañar a quienes quería proteger.
Ahora, mi mejor cliente es el príncipe humano…
y mi padre está listo para destruirlo todo. 😈

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: Cuando la Competencia Entra en Pánico

En los negocios existe una verdad bastante simple.

Cuando un mercado cambia demasiado rápido…

alguien siempre intenta detenerlo.

A veces con dinero.

A veces con política.

Y a veces…

con decisiones muy malas.

Tres días después de que los cristales falsos empezaran a aparecer en el reino humano, los informes comenzaron a acumularse sobre mi escritorio.

No era sorprendente.

Era inevitable.

Uno de los administradores demoníacos entró al despacho con paso apresurado.

—Princesa… tenemos novedades.

Levanté la vista del pergamino que estaba revisando.

—¿Buenas o divertidas?

El demonio dudó un segundo.

—Creo que… ambas.

Eso ya sonaba prometedor.

—Habla.

—Los cristales falsos están empezando a fallar.

Cerré lentamente el documento.

—¿Cuánto tardaron?

—Tres días.

—Más de lo que esperaba.

El demonio parpadeó.

—¿Lo esperaba?

—Claro.

Me levanté de la silla y caminé hacia la ventana.

Desde allí se veía gran parte del castillo demoníaco. Carretas salían constantemente hacia el mundo humano cargadas con mercancía.

El comercio estaba en pleno movimiento.

—Los comerciantes humanos están muy molestos —continuó el administrador—. Algunos dicen que fueron estafados.

—Lo fueron.

—Pero no por nosotros.

—Exacto.

El demonio parecía confundido.

—Entonces… ¿qué hacemos?

—Nada.

—¿Nada?

—Todavía no.

El demonio frunció el ceño.

—Princesa… ¿no deberíamos intervenir?

Sonreí.

—Ya lo haremos.

—¿Cuándo?

—Cuando estén lo suficientemente frustrados.

El demonio me miró como si intentara entender un idioma nuevo.

—A veces olvido lo diferente que piensa usted.

—Es experiencia.

En ese momento la puerta del despacho se abrió.

Mi padre entró con su habitual energía intimidante.

—Hija.

—¿Sí?

—Los humanos están discutiendo otra vez.

—Eso es normal.

—Esta vez lo están haciendo en público.

Eso sí era interesante.

—¿Sobre qué?

—Sobre tus cristales.

No pude evitar sonreír.

—Perfecto.

Mi padre suspiró.

—No entiendo por qué todo esto te hace feliz.

—Porque significa que el mercado está vivo.

—Antes resolvíamos las cosas quemando ciudades.

—Eso es menos eficiente.

Mi padre se cruzó de brazos.

—Era más simple.

Antes de que pudiera responder, un guardia apareció en la puerta.

—Princesa.

—¿Sí?

—El príncipe humano ha llegado.

Mi padre cerró los ojos con paciencia forzada.

—Ese humano viene demasiado seguido.

—Es negocio.

—No me gusta.

Minutos después nos encontramos en la sala de reuniones.

El príncipe entró con su calma habitual.

Pero esta vez parecía… bastante satisfecho.

Eso significaba que algo estaba saliendo muy mal para alguien.

—Princesa —saludó.

—Príncipe.

El príncipe dejó varios documentos sobre la mesa.

—Traigo noticias.

—Los cristales falsos están fallando.

El príncipe levantó una ceja.

—¿Ya lo sabía?

—Era cuestión de tiempo.

—Algunas calles de la capital quedaron completamente a oscuras anoche.

—Eso debió causar pánico.

—Bastante.

Mi padre soltó una pequeña risa.

—Los humanos son malos comprando cosas.

—Los humanos son buenos aprendiendo —dije.

El príncipe apoyó una mano sobre la mesa.

—Los comerciantes están furiosos con los nobles que financiaron las falsificaciones.

—Eso es bueno.

—¿Bueno?

—Significa que la confianza en el mercado falso se rompió.

El príncipe observó los documentos.

—Sus técnicos llegaron a la capital esta mañana.

—Servicio al cliente.

El príncipe no pudo evitar sonreír.

Mi padre lo miró de inmediato.

—Ese humano parece demasiado divertido.

El príncipe carraspeó ligeramente.

—Mis disculpas.

Mi padre lo observó unos segundos más.

—Sospechoso.

Suspiré.

El príncipe volvió a mirarme.

—Los comerciantes ahora están recomendando exclusivamente cristales demoníacos.

—Eso se llama publicidad gratuita.

—Empiezo a entender cómo piensa.

—Espero que sí.

El príncipe se recostó un poco en la silla.

—Pero los nobles que financiaron los cristales falsos perdieron mucho dinero.

—Las malas inversiones tienen consecuencias.

—No se quedarán tranquilos.

—Nunca lo hacen.

—Intentarán algo más.

—Probablemente.

El príncipe me miró con curiosidad.

—¿Y eso no le preocupa?

—No.

—¿Por qué?

Me apoyé contra la mesa.

—Porque cuando un competidor entra en pánico…

—Sí.

—Empieza a cometer errores cada vez más grandes.

El príncipe soltó un pequeño suspiro.

—Ahora entiendo por qué algunos nobles humanos están preocupados.

Mi padre levantó la mano.

—Tengo una pregunta.

—¿Sí, papá?

—¿Estamos ganando?

—Sí.

Mi padre asintió satisfecho.

—Me gusta ganar.

El príncipe se puso de pie.

—Princesa.

—¿Sí?

—Empiezo a pensar que esto no es solo comercio.

—No.

—Es una forma de conquista.

Mi padre sonrió orgulloso.

—Exacto.

—Papá…

—¿Qué?

—No hace falta decirlo tan fuerte.

El príncipe negó ligeramente con la cabeza.

—El mundo humano no está preparado para usted.

—Probablemente no.

El príncipe se inclinó ligeramente antes de retirarse.

Cuando la puerta se cerró, la sala quedó en silencio.

Mi padre me miró con curiosidad.

—Hija.

—¿Sí?

—¿De verdad vamos a conquistar el mundo?

Sonreí.

—Paso a paso.

Eso pareció tranquilizarlo.

Cuando finalmente quedé sola en el despacho, volví a mirar los informes sobre la mesa.

Ventas.

Expansión.

Nuevos contratos.

Todo avanzaba exactamente como lo había previsto.

(Porque algo que aprendí muy bien en mi vida anterior…)

(es que cuando una empresa empieza a dominar un mercado…)

(la competencia entra en pánico.)

(Y cuando entra en pánico…)

(comienza a cometer errores.)

Y en los negocios…

los errores de la competencia son oportunidades.

Sonreí.

Porque los nobles humanos que intentaban sabotear mi empresa…

acababan de cometer el primero.

Y algo me decía que pronto…

cometerían otro. 😈💰

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jaime pinto ramirez
tiene razón debe saber dirigir y proteger, pero sobre todo conocer su territorio y su gente, me gustaría verla en otras actividades además del comercio
Annyely: jaime 👀 me gusta mucho cómo lo estás viendo…
la princesa aún tiene mucho por mostrar, y pronto empezará a moverse en otros ámbitos 😏
total 1 replies
jaime pinto ramirez
los humanos intentaran competir, pero la princesa ya debe tener varios planes 🤭
jaime pinto ramirez
definitivamente del lado de la princesa
Annyely: jaime 👀 buena elección… la princesa todavía tiene mucho que demostrar
pero no todo será tan fácil como parece 😏
total 1 replies
Annyely
“Gracias por leer y por los me gusta ❤️
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
Annyely
Gracias por leer 💙
Cada me gusta y comentario ayuda mucho a que esta historia siga creciendo.
Si te está gustando, no olvides apoyarla ✨
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