Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.
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EL PRECIO DE LA VERDAD
Sábado. 6:30 AM.
La alarma suena, pero Monserrat ya está despierta. Apenas ha dormido unas horas, atormentada por la propuesta de Alexander y la cita que tiene hoy con ese hombre del orfanato, ese que la había tocado sin su consentimiento en el pasado, y que ahora, como si fuera poco, tiene la clave para saber dónde está su hermano.
El asco le recorre el cuerpo como un veneno.
Se viste con un pantalón amplio y una blusa holgada.
Se recoge el cabello en un moño firme y se aplica un poco de labial, no porque quiera impresionar, sino porque ha aprendido que una imagen segura ayuda a protegerse.
Respira hondo frente al espejo y murmura:
—Hoy no lloro, hoy consigo lo que quiero.
El camino al orfanato se siente eterno. Cada semáforo es un castigo, cada recuerdo es un latigazo.
Llega a las 7:25 AM, cinco minutos antes de la hora pactada.
El vigilante la reconoce y le abre la reja sin preguntar.
Sube las escaleras al segundo piso, directo a la oficina del director.
Golpea la puerta.
—Adelante.
dice una voz ronca del otro lado.
Ella entra. Ahí está el hombre. Unos años más viejo, más calvo, pero con la misma sonrisa de reptil.
Se levanta de su silla y le extiende la mano, que ella finge no ver.
—Monserrat... qué mujer tan hermosa has crecido.
—Vamos al grano, señor. Vine por la información que me prometió.
Él sonríe, se sienta y le ofrece una silla.
—Y yo cumplo lo que prometo. Pero sólo si tú también lo haces.
Ella se sienta, aunque cada fibra de su cuerpo le pide que huya.
—Le advierto que si intenta algo, esta vez no me quedaré callada.
El hombre saca una carpeta, la pone sobre el escritorio.
Ella intenta tomarla, pero él pone su mano encima.
—Esta carpeta tiene el nombre y dirección de la familia que adoptó a tu hermano.
Pero no te la voy a entregar así como así.
Monserrat traga saliva.
Sabe que eso no será fácil.
Y sin embargo, pregunta:
—¿Qué quiere?
Él se inclina hacia adelante. Su voz es suave, pero venenosa.
—Una noche. En un hotel. Sin preguntas, sin condiciones.
Ella siente una náusea subir desde el estómago.
—Es un cerdo.
—Y tú una hermana desesperada. Una noche por una vida. No me digas que no es un buen trato.
Monserrat se levanta de golpe. Mira la carpeta, luego a él.
Sabe que si se va, esa información se perderá.
Pero también sabe que su dignidad no tiene precio.
—Usted puede meterse esa carpeta por donde no le da el sol.
Yo voy a encontrar a mi hermano, pero no voy a prostituirme para hacerlo.
Sale de la oficina sin mirar atrás. Sus pasos retumban en las escaleras, su corazón va a mil por hora.
Al salir del orfanato, sus piernas le tiemblan.
Se sienta en la acera. Llora.
Pero sólo por unos minutos.
Luego se limpia la cara, saca su celular y llama a alguien.
—Hola, ¿hablo con el detective Rivas? Necesito su ayuda. Tengo una pista y no pienso rendirme.
Del otro lado, la voz del detective suena firme:
—Estoy con usted, señorita. Vamos a encontrar a su hermano. Cueste lo que cueste.
Ella cuelga, se pone de pie y camina hacia el futuro. No será fácil. Pero ya no está sola.
Y en una oficina lujosa del centro financiero, Alexander Montenegro revisa el informe que Monserrat dejó en su escritorio antes de irse.
Y sabe que ella aun no lo ha firmado.
No ha aceptado su propuesta. Eso le molesta... pero también lo intriga.
Porque hay algo en esa mujer que no puede controlar, y eso lo vuelve loco.
Y mientras mira por la ventana, se dice:
—Te vas a rendir, Monserrat. Tarde o temprano, vas a caer... pero cuando lo hagas, no te destruiré.
Te haré mía.
La guerra entre ellos apenas comienza, una guerra que no se sabe si será de deseo o de amor en medio de un hombre ambicioso, y una mujer que solo desea ser feliz sin tener que cargar todo ese peso. Solo quieres a su familia este junta... este sana, descubrir que fue lo que paso con sus padres porque todo desapareció porque su vida se destruyo.