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Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Gaby

Acompáñame a ver la historia de Luisa Mendez..

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cercanía

Luisa se sentía incómoda en la habitación. Diego nunca permitía que entrara en su cuarto, pero la situación lo ameritaba: su hija estaba adentro.

Luisa seguía sentada en el borde de la cama, observando a su hijo.

Diego ya estaba despierto.

Y el bebé seguía dormido.

Por unos segundos, ninguno habló.

Hasta que Diego fue el primero en romper ese momento.

—Me quedé dormido con el bebé. Anoche lloraba mucho —murmuró, pasando una mano por su rostro.

Luisa lo miró.

No respondió a eso.

—Vine por mi hijo —dijo finalmente, extendiendo los brazos—. ¿Me lo das?

Diego dudó. Aun así, acomodó con cuidado al bebé y se lo entregó.

Sus manos rozaron las de ella.

Un segundo. Nada más.

Pero suficiente para incomodarlos a ambos.

Luisa cargó al niño contra su pecho.

—Se quedó dormido rápido —dijo Diego, como si necesitara justificarse—. Solo tenía hambre.

—Gracias —respondió ella, en voz baja.

Silencio otra vez.

—¿Ya elegiste el nombre? —preguntó Diego de pronto.

Luisa levantó la mirada.

No esperaba esa pregunta.

—Sí… —respondió, acomodando al bebé—. Se llamará Ilian… Ilian Sotomayor.

Diego repitió el nombre en su mente.

Ilian.

No sonaba mal.

—Está bien —dijo al final.

No hubo emoción.

Pero tampoco rechazo.

Y eso ya era un pequeño avance.

Diego se levantó de la cama.

Caminó hacia la ventana, pensativo.

—Entonces hay que hacer las cosas bien —añadió—. Es hora de preparar el bautizo.

Luisa lo miró sorprendida.

—¿El bautizo?

—Sí —respondió él, sin girarse—. Mi familia no va a permitir que el heredero esté sin presentarse formalmente. Va a haber gente importante, socios, conocidos.

Luisa bajó la mirada hacia su hijo.

—Está bien, yo me encargo de todo.

Diego asintió.

—Avísame lo que necesitas.

Y sin decir más salió de la habitación.

Como siempre. Pero no exactamente igual.

Los días empezaron a cambiar.

Diego empezó a llegar más temprano.

A veces. Otras veces seguía llegando tarde.

Pero ahora no ignoraba completamente lo que pasaba en la casa.

—¿Ya comió? —preguntaba de vez en cuando, sin mirar directamente a Luisa.

—Sí.

—¿Durmió?

—Un poco.

Respuestas cortas.

Interacciones simples.

Y eso era nuevo.

Una tarde, Luisa estaba en la sala con Ilian en brazos cuando Diego entró.

Se quedó quieto al verla.

El bebé estaba despierto, moviendo las manos lentamente.

Luisa no lo notó al principio.

Hasta que escuchó la voz de Diego.

—Dámelo.

Fue directo.

Sin explicación.

Luisa lo miró, desconfiada.

—¿Para qué?

Diego frunció el ceño.

—Es mi hijo también.

Eso la hizo dudar.

Pero finalmente se lo entregó.

Diego lo sostuvo con más seguridad que la primera vez.

Ilian lo miró.

El bebé sonrió levemente.

Diego se quedó inmóvil.

—¿Viste eso? —murmuró.

Luisa lo observó.

—Sí, lo hizo.

Diego no dijo nada más.

Pero no devolvió al niño de inmediato.

Se quedó con él un rato.

Demasiado rato para alguien que decía no quererlo.

Con el paso de las semanas, ese comportamiento se repitió.

Sin que Diego lo notara.

Sin que lo admitiera.

Pero pasaba.

Cada vez más.

A veces lo cargaba.

A veces lo miraba dormir.

A veces simplemente se quedaba cerca.

Como si algo dentro de él empezara a romper el muro que había puesto.

Pero Luisa…

No se confiaba.

Lo observaba en silencio.

Analizaba cada gesto.

Cada cambio.

—Este hombre es bipolar —pensaba—. Un rato está bien y otro podía ser cruel.

Frío. Distante. Como antes.

Y eso la mantenía alerta.

Una noche, mientras organizaba unas listas en la mesa, Diego se acercó.

—¿Cómo van los preparativos del bautizo?

Luisa levantó la mirada.

—Todo va bien, dentro de un mes se hará.

Diego asintió.

—Que sea algo decente. No quiero problemas.

—No los habrá —respondió ella.

—Mi madre va a invitar a medio mundo —añadió él—. Así que haz lo mejor que puedas.

Luisa respiró hondo.

Sabía lo que eso significaba: miradas de desprecio de esa gente de la alta sociedad. Humillaciones.

—Estoy preparada —dijo, aunque no era del todo cierto.

Esa misma noche, en otro lugar de la ciudad…

Estefany no estaba tranquila.

Tenía una copa en la mano.

Pero no bebía.

Solo miraba el líquido.

Pensando.

—Un mes… jajaja —murmuró.

Ya lo sabía. El bautizo.

El evento perfecto, con mucho público.

Sonrió lentamente.

—Ahí vas a caer, Diego.

—Y tú también, Luisa. Tu reputación va a caer y, por indecente, será fácil convencer a Diego y quitarte el niño.

Dejó la copa sobre la mesa.

—Si no pude sacarte antes, lo haré frente a todos. Definitivamente. Como bien dice el dicho: “Muerto el perro, se acabó la rabia”.

No iba a fallar.

Mientras tanto, en la casa Sotomayor…

Luisa dormía con su hijo en brazos.

Y en la habitación de al lado…

Diego estaba despierto.

Mirando el techo. Sin poder dormir.

Había algo que no entendía.

Y no podía ignorarlo.

La imagen de ese pequeño…

Sonriéndole.

Como si no supiera quién era.

Como si no supiera cuánto lo había rechazado.

Cerró los ojos con fuerza.

—No significa nada —murmuró.

Pero su mente no le creía.

Y sin darse cuenta, lo que empezó como una obligación empezaba a convertirse en amor de un padre.

Algo que no podía controlar.

Algo que no estaba en sus planes.

Y que lo acercaba justo a lo que más había intentado evitar: su paternidad.

1
Mary Ney
Luisa esta encontrado tu camino vas estudiar y ser alguien sin muletas por ti tu hijo
Mary Ney
Al fin tomó el valor☺️
Mary Ney
Me encantó este capitulo
Mary Ney
Bueno Ojalá Luisa tome timon de su vida junto a su hijo
Nancy Parraga
Las humillación de toda esa familia ya era demasiado bien Rosa tu fuiste el angel que Luisa merecía
Nancy Parraga
Ya era hora que alguien la sacará de ese ensoñación Diego no la merece
Nancy Parraga
Supérate cuida de tu hijo no esperes nada de nadie Diego aunque diga que te ama siempre va a correr tras esa trepadora
Nancy Parraga
Luisa deja de sufrir por alguien que siempre va a elegir a quien no lo ama y que siempre va hacer así el siempre será el perro faldero de la putizorra
Nancy Parraga
Al fin ese error te costará caro
Nancy Parraga
Hay Diego solo una llamada de la putizorra y caiste redondito
Nancy Parraga
Por qué un niño que crece en un ambiente hostil no es feliz y estoy segura que ese idiota va a seguir de corderito de la putizorra de su amor
Nancy Parraga
Autora ponle un millonario a Luisa y que el idiota de Diego se joda
Nancy Parraga
Detesto a la gente arrogante prepotente que creen que puede humillar a la gente humilde, juro que si pudiera haría que perdieran todo y Luisa se convierta en una gran dama y con mucho dinero y busque un hombre que la respete y valore por lo qué es ella y no por lo que tenga
Nancy Parraga
Que mujer más odiosa ojalá que algún día Luisa pueda mirarte desde arriba y tú estés abajo por qué hasta las torres gemelas fueron derribadas
💞Agustina Intriago 💕🌙
El bullying es cruel Pero ella no debería dejarse
Nancy Parraga
No sigas permitiendo que te haga sentir mal ni poca cosa deja de ser un mueble más en esa casa
Nancy Parraga
Luisa estudia sal adelante que tú hijo no sea un impedimento para superarte más bien que sea tu fortaleza
Nancy Parraga
Te mereces eso Stefany
Nancy Parraga
ojalá no caigas en su patrañas por qué después te vas a arrepentir demasiado tarde por qué un cobarde como tu no merece perdón y la arrogante de tu familia menos ni siquiera son dignos que el bebé los llame abuelos
Nancy Parraga
Que la que quiere destruir la reputación de Luisa es tu adorada Stefany
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