Florecía Lopez descubre el cruel engaño de su esposo Armando Paredes y es asesinada de una forma macabra, ella pide con todas sus fuerzas otra oportunidad para vengar a su familia y sus ruegos son escuchados. ¿Lograra vengarse de Armando y su familia? ¿Encontrara el verdadero amor y la felicidad para su madre?
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Capitulo 8
#NO SE NADAR
Mis abuelos siguieron con la mirada a Oscar hasta que desapareció.
-No debes hablar nunca con él. Me señalo molesto mi abuelo apuntando hacia donde se fue Oscar.
-Me salvo de un bicho largo con sonajero, si no fuera por él capaz no estaria entera. Le digo agitada.
Les decia la verdad a medias, si mi abuelo sabia que lo auxilie a Oscar capas se enoje mas, mejor que crea que fue Oscar quien me ayudo.
-Hablas de una cascabel. Dijo mi abuelo.
-No me acuerdo como se llame, pero si no crees vengan a ver donde esta.
-Por eso no traes mi machete.
-Del susto no pude pensar en eso.
-De acuerdo, vamos y enséñame dónde fue. Me dijo serio, aún incredulo.
Caminamos en fila, yo al frente guiando a todos, para mostrarles donde fue. Llegamos al cruce del camino marcado por los que transitan por ahi a caballo.
Mi abuelo encontro su machete y a lado la prueba de lo que le decia, él tomo su machete y le corto la parte de la cola a la cascabel y metio la cabeza de ese bicho en la bolsa.
-Nunca debes tocar sus colmillos por mas que este muerta, aun tiene veneno. Me dijo.
-¿Por qué lo llevas? Indague.
-Sirve de medicina. Respondio al colocar la parte del cuerpo de ese bicho en la bolsa.
A mi me dio asco, no queria ni verlo, pero en el momento solo reaccioné, asi me enseño mi madre, a reaccionar ante la adversidad, despues llorar o asustarse, pero primero habia que tener la capacidad de solucionar los problemas.
Nadie dijo nada respecto a Oscar, nadie reconocio que acusaron o mal pensaron en vano.
Al llegar a la casa mi madre se dirigio a mi.
-Debes bañarte, fue largo el dia. Me dijo.
Asenti curiosa, no habia visto el baño en la casa, para mi sorpresa me guio al fondo de la casa, ingresamos a un cuarto con una bañera en el centro.
-Ahi tienes los baldes, debes llenarlos en el pico afuera.
- Con agua fria. Indague al borde del colapsó.
- El del rio es tibia, pero debes llevar un paño en un canasto con el jabon y la toalla. Me explicó.
-¿Queda cerca?. Indague.
-Si, solo por ese camino, a cincuenta metros. Me dijo.
-Bien. Dije agitada.
-Puedes ir sola, no hay nadie que te espíe, aunque ya lo haz hecho. Me dijo.
-Aja. Dije insegura.
Llegue al borde del rio, coloque sobre una roca el canasto, no me animaba a meterme, menos a desvestirme ahí.
Me puse a hablar para mi misma, asi descargar mi frustración de algun modo.
"¿Por qué tuve que renacer en esta época?, quiero mi baño, con ducha caliente, inodoro con la tapa térmica, aquí no veo el baño, solo una bañera que debo acarrear el agua, no hay conexión interna"
"Todo es culpa de Armando, me las pagaras, ojala que despues de mi muerte la hayas pasado mal, muy mal. Me engañaste, me mataron por tu culpa, y ahora debo bañarme a la orilla de un rio, es poco higiénico, peligroso"
Suspiro molesta y me descalzo, apoyo los pies en el agua, se sentía tibia, mire a mi alrededor y me quite el vestido, abajo tenía puesto otro camisolín fino, era la ropa interior y la parte de abajo era como un short, todo de un fino algodón, enrosque mi cabello y coloque una ramita para atajarlo.
Suspiro molesta, mojo el paño, le paso el jabón y me paso por la pierna, los brazos, enjuago el paño, estrujo y me lo paso de nuevo.
-Es peligroso que estes sola. Escuche una voz masculina y me estremecí cubriéndome con la toalla.
Me gire con el corazón acelerado y vi que era Oscar.
-Ha, eres tu. Dije relajada.
-Debes meterte. Me dice.
-No sé nadar. Le respondí.
Él cruzo a mi lado se quito sus prendas y se lanzo a nadar, su ropa interior era como un short de algodon blanco.
-Asi es mejor. Me dijo.
-Como te lanzas asi, que hay de tu herida. Le dije y prosegui sentandome a la orilla para lavar mis brazos.
Él nada, se sumergió sin hacer caso a lo que le dije, se aproximo de golpe estirandome al agua.
-No. Grite.
-Asi te bañas mejor. Dijo como si nada.
-No, no, no puedo, me voy a ahogar. Entro en pánico, sosteniendome de su cuello.
-Relajate, no pasa nada, apoya los pies. Me dice y tiene razón, no es tan profundo.
Mis mejillas me arden de la vergüenza.
-TRINI, ¿TERMINASTE? La voz de mí abuela me sobre salta, Oscar se sumerge y me ataja de la cintura.
-Me falta poco. Le respondí.
-DATE PRISA, ESTA POR OSCURECER. Me dice.
-Bueno. Le grite con el corazón a mil.
Oscar apenas salio a la superficie manteniendose atras de mi, para que no lo vean.
-Por poco. Dijo con una sonrisa.
-Ya debo irme. Dije agitada.
-Antes de irte contéstame... ¿Quién es Armando?
Su pregunta me dejo helada.
-Nadie importante.
-Por lo que oí te engaño.
-Es mala educación oír lo que hablan los demás.
-Aún te importa.
-Por mí que se muera.
-Entonces ya no.
-Ten seguro que no me importa.
-Él es la razón por la que no te quieras casar.
Lo miro fijo, suspire, la verdad que ame a Armando, di todo por él y me engaño de una manera tan cruel, por una antigua venganza familiar, que no tenia idea que habia pasado.
Sali del rio y Oscar me sujeto del brazo, me cubrio con la toalla y tomo sus cosas, mientras se vestia suspiro.
-Te veo después.
-No creo, solo estamos de visita.
-Que lastima.
-Gracias por no propasarte.
-Si tú lo dices... Despues te veo. Repitio y se marcho.
Tome mis cosas y regrese a la casa.
-Debias quitarte todo. Me observo, mi abuela.
-Por si habia curiosos.
-Si, es mejor prevenir, ven, asi te vistes, cenaremos y vamos a dormir, mañana nos iremos.
Me senti triste al oir eso, por una extraña razón queria volver a ver a Oscar.