En un mundo donde los contratos matrimoniales dictan destinos, un hombre se ve atrapado entre el amor verdadero y la traición.
Obligado a casarse con una "mujer" que oculta un secreto devastador, su furia lo lleva a cometer un error que cambiará su vida para siempre. Mientras su corazón se aferra a su " amor verdadero", la vida le enseña que las apariencias pueden ser mortales. Al renacer, enfrenta la oportunidad de redimir sus elecciones.
¿podrá desafiar el pasado y encontrar la verdadera felicidad?
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Cap 2: renacimiento
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Ezariel sentía que la cabeza le daba vueltas, un martilleo sordo resonaba en sus sienes y un dolor agudo le atravesaba los ojos, nublando su visión. El hombre confundido parpadeaba tratando de enfocarse, sentía el aire cargado de un perfume dulce y música suave. Murmullos alegres y murmullos venenosos, sonaban distantes, como si vinieran de otro mundo.
— “ ¿Dónde estoy? ¿ No había muerto calcinado junto a Gabrielle?”
El hombre confundido, veía a todos lados, tratando de asimilar lo que estaba sucediendo con él. Al verse, llevaba aquel traje impecable hecho a la medida, que había usado en su boda con Gabrielle. Al ver a su lado, la vió, Gabrielle se veía radiante, su vestido blanco l@ hacía lucir hermos@. Su sonrisa era deslumbrante, sus ojos brillaban con una felicidad que le resultaba familiar y a la vez, completamente ajena.
— Gabrielle— murmuró con incredulidad.
A la mente del hombre, llegó un torrente de imágenes. Recuerdos fragmentados, vívidos y dolorosos. Un amor prohibido, una traición hiriente, un destino sellado por un contrato. El rostro de Gabrielle y sus ojos llenos de desesperación y dolor.
— “¿Es esto real? ¿O es solo un espejismo, una ilusión creada por mi mente?”— se preguntaba aún confundido
Ezariel, sentía un escalofrío recorrer su espalda, no entendía que estaba pasando. El hombre salió de sus pensamientos, cuándo la mano de Gabrielle se posó en su brazo, su tacto cálido y reconfortante, le hicieron saber que estaba vivo, estaba en el día donde había iniciado toda su tragedia y el dolor causado a Gabrielle.
— Ezariel, el sacerdote pregunta si puede iniciar la ceremonia— dijo con una suave voz
— “ renací, volví al momento de mi boda con Gabrielle”
— Ezariel !— murmuró lleno de nervios
— Si, claro que sí, podemos iniciar nuestra boda— respondió sin asimilar por completo la situación.
El sacerdote dió inicio a la ceremonia, hablando sobre la importancia del matrimonio, los deberes de los esposos para con su pareja, etc.
— Señorita Gabrielle Latournerie, ¿acepta al señor Ezariel Denson como su esposo?
— Acepto— respondió lleno de nervios y angustia.
El sacerdote le hizo la misma pregunta a Ezariel, el hombre repasando su vida pasada, recordó que ese día Sarela lo llamó pidiéndole ir al hospital, ya que estaba enferma y quería verlo. El hombre sin importar nada, dejó a Gabrielle de pie en el altar recibiendo las burlas e insultos de los presentes. Ese día después de acompañar a Sarela, regresó a la iglesia encontrando a Gabrielle sola llorando, y con un golpe en su mejilla. Sin darle importancia, dió el sí para luego ir al hotel junto a su esposa.
— Señor Ezariel Denson, ¿acepta a la señorita Gabrielle Latournerie como su esposa?
Antes de que el hombre contestara, su asistente interrumpió diciendo ante todos que Sarela estaba llamando con urgencia, pues estaba muy enferma en el hospital.
— “ me dejará plantado para ir junto a ella” — pensaba Gabrielle un poco triste
— Señor Denson, la señorita Sarela quiere verlo en este momento.
Todos comenzaron a murmurar y ver mal a Gabrielle, pues no era un secreto que Ezariel estaba enamorado de Sarela la hermana de Gabrielle.
— Señor Denson, la señorita lo está esperando.
— Dígale a la señorita Latournerie, que no soy médico, hoy es mi boda y nadie la interrumpirá.
El asistente y “amigo” de Ezariel, puso el altavoz en el teléfono para que todos escucharan a Sarela.
— Ezariel, en verdad estoy muy enferma. Quiero verte en estos momentos….. Gabrielle, aunque no seamos hijas de la misma madre, te considero mi hermana, por favor deja que Ezariel venga a verme.
— apaga ese teléfono y retirate, si te atreves a interrumpir nuevamente mi boda, no tendré piedad de tí— amenazó Ezariel con furia en sus ojos.
— Pero señor Denson, si no va a ver a su novia, es posible que cometa una locura. Además, ella está en el hospital porque la señorita Gabrielle la mandó a secuestrar y golpear.
— Ezariel, eso es mentira, jamás haría algo así— respondió de inmediato, temiendo la ira del hombre.
— “ en mi vida pasada, creí cada una de las palabras de ese par e hice sufrir a Gabrielle”— viendo a Zairon fijamente
— Ezariel, por favor, nunca he cometido un delito y menos contra Sarela.
— Zairon deja de decir estupideces, mi novia es la señorita Gabrielle, nadie más. Además ella sería incapaz de hacer algo tan bajo.
— Señor, todos sabemos que usted ama a la señorita Sarela y que su boda con la señorita Gabrielle es por un acuerdo matrimonial entre sus abuelos.
— Zairon, por interrumpir mi boda y humillar a mi esposa frente a todos, quedas despedido sin liquidación o carta de recomendación.
— Pero señor……
— Sal de inmediato y deja de interrumpir mi boda— haciendole señas a un par de sus guardaespaldas.
Sin otra opción y desconcertado por el comportamiento del hombre, Zairon salió de la iglesia siendo escoltado por un par de guardias de Ezariel.
— Puede continuar la ceremonia— le dijo al sacerdote.
El sacerdote volvió a repetir la pregunta y Ezariel aceptó, para luego dar sus votos matrimoniales. El hombre prometió, cuidar, respetar, valorar y ser leal a su ahora esposa. Gabrielle también dió sus votos matrimoniales prometiendo respetar y ser fiel al contrato de matrimonio de ambos. Luego de esto, el sacerdote los declaró marido y mujer.
— cumpliré mi palabra, Gabrielle— susurró para darle un pequeño beso a su espos@ para sellar la ceremonia.
Un estallido de aplausos y vítores llenaron el aire. El novio tomó a Gabrielle de la mano, y juntos caminaron hacia el carro nupcial, mientras los pétalos de flores caían sobre ellos. Estando dentro del auto, Gabrielle se sentó lo más lejos que pudo de Ezariel.
— Gabrielle ¿Me tienes miedo?— preguntó el hombre arrepentido por su comportamiento en su vida pasada hacía el joven
— Ezariel, prometo que cumpliré con el contrato, no interferiré en su relación con Sarela.
— No hablemos de eso. Gabrielle, tu eres mi esposa, seré fiel a tí y cuidaré de que estés bien.
— Sé que amas a Sarela y nuestro matrimonio es una obligación para no decepcionar al abuelo. También recuerdo sus advertencias para con este matrimonio.
— olvida eso. Cumpliré mis votos y seré leal a tu nombre.
Gabrielle no respondió nada más y se dispuso a observar por la ventana. Mientras que Ezariel lo observaba detenidamente.
— “ En verdad parece una mujer, su rostro es muy femenino, su cintura es delgada y sus pechos son lindos”
Al llegar al salón del banquete, la pareja entró tomada de la mano saludando a los invitados y escuchando los murmullos de otros contra Gabrielle.
— No te preocupes por lo que digan, a partir de hoy eres mi esposa y deben respetarte como tal.
— Pero lo que dicen es verdad.
— La única verdad es la que creas y la que yo diga, ¿De acuerdo?
— Está bien.