Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 17
Mientras Amira estrenaba juntos a sus hombres, Herman se encontraba en su habitación pensando en el mejor lugar para llevar a Amira, debido a que aun no se conocían muy bien, Herman solo tenia poca información sobre los gustos de la peli coral, por lo que elegir un lugar que le agrade no era tan sencillo de hacer, así que tomando en cuenta las palabras de su madre, y lo que había oído de su hermana, Herman opto por invitar a Amira a una de las zonas verdes que aun había en la capital, estas zonas eran varias hectáreas de bosque que se habían conservado para darle un ambiente fresco a la ciudad, y este lugar en particular destacaba por su comercio de postres, y uno de los más populares eran las fresas con crema o chocolate, esto hacia del lugar un muy buena primera opción para ir y así comenzar a conocerse.
Ya con el lugar decidido, Herman comenzó a escribir su invitación para Amira, feliz de poder iniciar su cortejo oficialmente.
- Dime que lo que dicen madre y padre es una mentira y que no piensas cortejar a la muerte coral – le dice Nora a su hermano, entrando de manera abrupta a la habitación del mayor.
Nora Rigdom era una jovencita de tan solo 13 años, de cabello azul y ojos amarillos, Nora era la versión femenina y delicada de su padre, y a pesar de su edad, ya era considerada una de las jóvenes más hermosas del imperio, y no había duda de que el día que llegara su mayoría de edad, muchos buscarían casarse con ella, ya sea por su belleza o por su estatus.
- No la llames así, y no es una mentira, la mujer con la que deseo casarme es la señorita Amira Vahva, por lo que tengo la intención de cortejarla con la esperanza de que ella me acepte – le dice Herman a su hermana, con una cálida sonrisa.
A pesar de que Nora y Herman tenían 10 años de diferencia, y que Nora había nacido justo cuando Herman partió de casa para estudiar en el extranjero, los hermanos se llevaban muy bien.
Debido a la hermeticidad del reino de Hierro, los padres de Herman no podían visitar a su hijo en aquel lugar, por lo que cuando la familia decidía reunirse, lo cual procuraban hacer varias veces al año, todos se trasladaban hasta un poblado cercano al reino de Hierro, en donde el duque Dariel había comprado una propiedad, exclusivamente para hacer estas reuniones, en dichas reuniones ambos hermanos apechaban para pasar tiempo juntos, y debido a que eran consientes de que su tiempo era limitado, solían aprovecharlo al máximo, forjando así una relación cercana, a pesar de haber estado separados por 13 largos años, solo conviviendo por pocos periodos de tiempo.
- Que acaso enloqueciste, esa mujer es una amenaza, esta loca, tu mereces… - comenzó a hablar Nora, pero es interrumpida por un muy enojado Herman.
- No tolerare que hables así de ella, ni tu ni nadie tienen derecho de hablar así de la señorita Vahva, te lo dejare pasar esta vez por que eres mi hermana, pero si vuelves hacer un cometario así sobre ella, me aseguraré de que seas debidamente castigada, Amira Vahva es de las mujeres más importantes del imperio, solo detrás de la misma emperatriz y de la ahora princesa heredera, y el castigo por insultar a la familia imperial no es para nada suave – le dice Herman a su hermana, quien baja la cabeza triste por como le hablo Herman – ahora, si solo vas a decir tonterías, te pido que te vayas, tengo cosas más importantes que hacer que oír tus tonterías – vuelve a hablar Herman a lo que Nora sale de la habitación de su hermano, sumamente enojada y triste por lo que acaba de pasar.
Y mientras Nora se dirigía de regreso a su habitación, solo podía pensar en una cosa, que su hermano estaba cometiendo un gran error al elegir a Amira Vahva como compañera de vida, en la mente de Nora su hermano merecía una mujer mejor, una dama noble y delicada que estuviera a su lado apoyándolo y no una asesina sanguinaria como lo era Amira, por lo que pensaba hacer todo lo que estuviera a su alcance para que su hermano abriera los ojos y se diera cuenta de su error.
Por su parte, una vez Nora se fue, Herman continúo redactando su invitación con mucha emoción, ya que quería trasmitir con sus palabras lo mucho que deseaba poder ver de nuevo a Amira, y mientras escribía, cada palabra nueva que aparecía en el papel era para Herman un paso más cerca de cumplir su objetivo que conquistar a la mujer de su vida.