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Aprendiendo A Amar

Aprendiendo A Amar

Status: En proceso
Genre:Completas / Amor eterno
Popularitas:21.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Aram526

—Pablo Santander es un enólogo y bodeguero muy conocido en su pueblo, y un día, rescata a su sobrina Antonella de un orfanato, quien vivió situaciones traumáticas, pero es carismática y sonriente. Con el paso del tiempo, Antonella va viendo la rivalidad en la que se ve involucrada sin desearlo.
Muchos adolescentes/jóvenes inexpertos descubriendo el amor por otro lado.
—<<<Rivalidades, amor, amistad, amor sano, romance, amistad, romance estilo "RyJ", infidelidades, dr, problemas de autoestima, mafia, negocios, realismo, bodegas, viñedos, familia disfuncional, clasismo, amor eterno, etc>>>
—Idioma: español (Argentina)
—Pueblo de Buenos Aires.
—Ambientado en: Junio 2002- Febrero 2006.
—Cantidad de temporadas: 4.
—Duración de capítulos: 45/50 minutos.

NovelToon tiene autorización de Aram526 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

T1 E8

*Después de una semana, el 1 de agosto de 2002. En la casa de Pablo, el ambiente era tranquilo, pero había una tensión latente en el aire*

*Gina entró por la puerta, apurada y dejando escapar un suspiro de alivio al estar en casa*

Pablo: ¡Volviste, Gina!

Gina: Sí, volví. No sabés lo feo que está afuera. Hace como 5 grados bajo cero, y parece que se va a largar a llover.

Pablo: ¿Pasaste frío?

Gina: Sí, obvio. Está helado afuera. Si yo me pongo frente a una heladera me va a salir más barato que salir afuera.

Pablo: Tené cuidado, no te vayas a enfermar... ¿Pudiste comprar?

Gina: [dejando las bolsas con productos sobre la mesa] Sí, no sabés, re caro todo. Y había una cola tremenda en el supermercado.

Lorenzo: ¿Y pudiste comprar huevos?

Gina: Y sí, querido, si no, ¿cómo les hago el desayuno a ustedes?

Lorenzo: [risa nerviosa] Ah, claro.

Gina: Hablando del tema, ¿Antonella ya desayunó? Me acuerdo que le dejé el plato por acá.

Lorenzo: ¿Quién era Antonella?

Gina: Ja ja, qué chistoso.

Lorenzo: Como estos días casi nunca la vemos, hasta de su cara me olvidé...

Pablo: [asintiendo] Es verdad, estos días no la estuve viendo mucho.

Gina: También, si sale la mayor parte del tiempo.

Lorenzo: No, pero escuchame, ni siquiera eso, eh.

Pablo: Eso es verdad, no salió más. Está casi siempre en su cuarto...

Gina: ¿Le habrá pasado algo?

Pablo: Ni idea, ¿vos sabés algo, Lorenzo?

Lorenzo: [nervioso] Ehh, no, no sé nada...

Pablo: Lorenzo... decime la verdad.

Lorenzo: Nada, en serio, no te preocupes.

Pablo: Tampoco salió a ver a su amigo...

Lorenzo: ¿A su amiguito el ladrón?

Pablo: Lorenzo...

Lorenzo: Ay, papá, mejor si no lo ve más, qué tanto.

Pablo: No le volviste a decir nada de eso, ¿no?

Lorenzo: No, para nada. Ya te dije, yo no me meto más.

Pablo: Después, cuando baje, tenemos que preguntarle si está todo bien.

*En ese momento, se escucharon pasos en las escaleras. Gina, levantando la mano para hacer silencio, miró hacia la escalera*

Gina: [susurrando] Shh, me parece que ahí viene...

*Antonella apareció al final de las escaleras, su rostro apagado y cansado. Al ver a su familia reunida, su expresión cambió momentáneamente, con una sonrisa*

Antonella: ¡Hola!

Pablo: Hola, Anto.

Gina: Hola, Antonella.

Lorenzo: ¡Antonella! ¡Apareciste! ¡Ya estaba olvidando tu cara y tu voz! Ah, pero seguís igual de petiza que como te recordaba, eso no cambió...

Gina: Ay, no seas malo.

Antonella: [riendo suavemente] Y yo me estaba olvidando de tu sentido del humor...

Lorenzo: Se te extrañaba acá, eh...

Gina: Che, Anto, ¿desayunaste? Te había dejado el plato acá.

Antonella: Sí, desayuné y hasta lavé el plato.

Pablo: ¿En qué momento hiciste todo eso? Casi ni te vi...

Lorenzo: Yo tampoco.

Antonella: Pero si hasta dije buen provecho y me respondieron...

Pablo: Uff, tengo la cabeza en cualquier lado entonces.

*Antonella, sintiéndose un poco más ligera, se estaba yendo a la cocina, pero Pablo la llamó*

Pablo: Antonella...

Antonella: [deteniéndose] ¿Sí?

Pablo: ¿Con vos todo bien?

Antonella: [titubeando] Ehh, sí.

Gina: Casi ni te hemos visto estos días...

Pablo: Y te lo pregunto porque te ves algo... apagada.

Antonella: No, no es eso. Estoy bien. Si me ven así, es porque estoy aburrida, nada más.

Lorenzo: ¿Y por qué aburrida?

Antonella: Porque sí, Giuliana está de viaje y no volvió todavía...

Pablo: ¿Y con Mariano, todo bien?

*Antonella se quedó en silencio, mirando a cada uno de ellos*

Antonella: [voz temblorosa] Ehh... diría que no.

Lorenzo: ¿Te peleaste con él?

Antonella: Ehh, sí, me peleé con él. Y sabés qué, tenías razón, Lorenzo. Lo pensé bien y me di cuenta de que no lo vale. Es un 'tosto' como todos los hombres...

*Todos quedaron confundidos, intercambiando miradas de sorpresa*

Antonella: Bueno, me voy arriba. A seguir dibujando.

*Sin esperar respuesta, Antonella salió corriendo, dejando a los demás en un estado de asombro*

Lorenzo: Perdón, pero... ¿es idea mía o acaba de darme la razón?

Pablo: [asintiendo] No es idea tuya. Te acaba de dar la razón.

Lorenzo: Medio raro, pero bueno. Qué bueno que al fin reflexionó...

Gina: Ay, ay, estos jóvenes tan indecisos. Un día son amigos, al otro no, un día se quieren, al otro ni se registran...

Lorenzo: Seguro que el Santana ese hizo algo.

Pablo: Capaz por eso está triste.

Lorenzo: Después se le va a pasar, es mejor para ella.

*Entonces se miraron entre ellos, preocupados*

*Por otro lado, en la cafetería, Malena se encontraba rodeada de unos amigos de Mariano*

*Lucas, un chico alto con cabello castaño, llevaba un suéter negro con dibujos coloridos y pantalones blancos. A su lado, Miguel, de estatura algo baja y cabello rubio, lucía una remera de manga corta violeta con dibujos en negro y una vincha con dos caritas sonrientes*

*Mariano estaba detrás de la barra, concentrado en preparar unas bebidas para ellos*

Malena: Tanto tiempo sin verlos a ustedes dos... tenían como 15 años la última vez que los vi.

Lucas: Y vos también... eras más bajita, ¿no? Y tenías rulos también...

Malena: Ay, pero por suerte eso es pasado. No me gustaba. ¿Y ustedes? Pegaron un estirón al crecer...

Lucas: Sí, yo, porque Miguel... bajito fue, bajito será...

Miguel: ¡Ah, bueno! ¿Qué me decís "bajito"? Medís 2 cm más que yo nada más.

*Malena se reía, disfrutando de la camaradería entre ellos. Pero, mientras tanto, su mirada se desvió hacia Mariano, quien parecía cada vez más ensimismado en su trabajo*

Mariano: Che, ¿y qué fue de ustedes? ¿Cómo estuvo Santa Fe?

Lucas: Aburrido...

Miguel: Ehh, ¿cómo que aburrido? ¡Es re piola! La pasamos bomba allá.

Mariano: ¿En serio? Yo nunca fui ahí...

Lucas: En realidad, nunca te fuiste a ningún lado, apenas y te movés de este pueblo.

Mariano: Porque es mi hogar, y es hermoso.

Miguel: El pueblo es re copado también. Recién veníamos caminando desde la plaza, un frío terrible, pero los paisajes son una preciosura.

Lucas: Tampoco la gran cosa, Miguel.

Miguel: ¿Que no? ¡Era todo muy hermoso! ¡Y pasamos al lado de un campito, con el césped, hermoso!

Malena: [interrumpiéndolos con determinación] Yo, ni bien pueda, me voy a ir de acá y voy a iniciar mi carrera como modelo.

Lucas: ¿Seguís con ese sueño todavía?

Miguel: Es muy piola, Malena. ¿Cómo vas con eso?

Malena: Ya falta poco, solo tengo que conseguir un casting y listo.

Miguel: [asintiendo] Bien ahí...

*En ese momento, ambos amigos notaron que Mariano se veía con mala cara, lo que cambió la energía en la mesa*

Lucas: Ehh, Mariano, ¿qué te pasó?

Miguel: Te ves re mal, hermano, ¿todo bien?

Mariano: [aparentando] Sí, sí, solo trabajo...

Lucas: Che, ¿qué onda con tu vida sentimental?

Mariano: Nada todavía.

Miguel: ¿Y qué, pero tenés alguna chica en mente o todavía no?

Mariano: [titubeando] Más o menos, sí...

Lucas: Ahh, ya entiendo... estás así por una chica.

Mariano: En realidad...

Miguel: [interrumpiendo] No creo que sea por eso, Lucas.

Lucas: Ay, obvio que es por eso. Además, las chicas son todas iguales. Todas se hacen las difíciles, juegan con el otro...

Miguel: Bueno, pará, relajate, tampoco hables así. Aparte, vos ni novia tuviste.

Lucas: Ay, mala onda, no hace falta tener novia para saberlo.

Mariano: [suspiro] Sí, es por una chica que estoy así. ¿Ya está?

Lucas: ¿Viste? Te dije...

Miguel: ¿Y qué onda con esa chica? ¿Te flechó de verdad?

Lucas: Lo dudo mucho, es más mujeriego este.

Mariano: No, no, pero esta vez es diferente. Me está pasando esto con una amiga.

Lucas: [sonrisa burlona] Entonces parece que te flecharon de verdad.

Miguel: [curiosidad] ¿Cómo es? ¿Cómo se llama?

Mariano: Tiene un muy lindo nombre. Antonella.

*Malena sintió que su corazón se hundía al escuchar su nombre, y su sonrisa se desvaneció*

Miguel: Ah, yo cuando era chiquito tuve una amiga llamada Antonella, allá en Santa Fe. ¿Y cómo es ella?

Mariano: [voz soñadora] Es muy linda. Es castaña, de pelo corto, es medio bajita también. Tiene algunas pecas y una sonrisa muy linda...

Lucas: Te tiene loco esa chica, parece.

Malena: Igual te equivocaste en lo de "medio bajita", más bien será muy... [riendo, burlándose]

Mariano: [mirándola con desaprobación] Malena...

Miguel: No seas mala.

Lucas: Me parece que no tendrías que burlarte, vos eras muy bajita antes también.

Mariano: Pero no es solo su físico, es... es todo. Es muy linda, muy dulce, muy tierna... es especial para mí. Desde el primer día que la vi, sentí una conexión muy rara...

*Malena, con cada palabra de Mariano, sentía que su enojo aumentaba, una mezcla de celos y frustración atacandola*

Lucas: Ahh, bueno, yo nunca te vi así. Parece que te enamoraste.

Mariano: Puede ser, es posible que me haya enamorado de ella.

Miguel: Pero yo nunca escuché hablar de una chica así. ¿Es nueva en el pueblo?

Malena: Sí, ¿sabés qué? ¡Sí! ¡Es nueva, y sin embargo, cautivó a todo el mundo! ¡Ahora es la chica linda, tierna y dulce, Antonella!

Mariano: [frunciendo el ceño] ¿Por qué te referís así a ella?

Malena: ¡Vos le acabas de decir así!

Mariano: Sí, pero te referís despectivamente a ella. En un tono que no me gusta mucho.

Malena: ¿Por qué no les decís a ellos? ¿Que es una chica rara, con una tortilla de harina en la cara?

Mariano: ¡Malena! ¡Basta de hablar así de ella! ¡Ya hablé con vos antes! ¡No te hizo nada!

Miguel: [interrumpiendo, confundido] ¿Qué, se llevan mal?

Mariano: ¡No! Porque ni siquiera la conoce, pero insiste en juzgarla y tratarla mal.

Malena: ¿¡Ah, no la conozco!? ¡Si te contara lo que sé de ella, el enamoramiento se te iría en dos segundos!

Mariano: ¡No, basta! No me interesa nada de lo que me tengas que decir de ella.

Malena: ¡Ah, porque te cuesta aceptar la realidad!

Mariano: ¡A vos te cuesta aceptar que estás celosa! Que Antonella tiene mejor personalidad que vos, y que por eso todo el mundo la quiere.

Malena: ¿¡Me acabás de comparar con esa enana de jardín!?

Mariano: ¡Exactamente! ¡Y dejá de insultarla!

Malena: ¿¡O qué!?

*Miguel y Lucas se miraban incómodos*

Miguel: [risa nerviosa] Ehh, chicos, calmémonos... relax un poquito... ¿Nos fumamos la pipa de la paz?

Malena: [furiosa] ¡No!

Mariano: Mirá, ya te dije lo que iba a pasar entre vos y yo si no respetabas a mis amigos.

Malena: [sorpresa] ¿¡De qué estás hablando!? ¡Tu amiga soy yo! ¡No esa mujer! ¡Yo soy quien siempre estuvo para vos en todo! ¡Ella te robó y ni siquiera le dio la cara para volver!

Mariano: Y te agradezco por haber estado para mí, pero sabés bien que yo no puedo estar con malas personas que insultan a mis amigos y los desprecian. No me va, no lo siento correcto.

Malena: ¿Pero sí sentís correcto arruinar una amistad de años por alguien que recién conoces?

Mariano: Quien lo está arruinando sos vos. Pensalo. Y si vas a estar con mala onda acá, te voy a pedir por favor que te retires.

Malena: [incredulidad] ¿Perdón? ¿Me estás echando encima?

Mariano: No, te pido que si vas a estar con mala onda, te retires. Para que no perturbes a mis clientes.

Malena: Ah, bueno. Está bien, ¿sabés algo? Me voy. Y cuando te golpees la cabeza contra la pared con esa chica, ahí no va a estar la idiota para consolarte como cada vez que te equivocas.

*Malena, furiosa, se dio la vuelta y salió corriendo de la cafetería, dejando a Mariano, Miguel y Lucas en un silencio tenso*

Lucas: Bueno... eso fue... ¿incómodo?

Mariano: Perdón por eso, chicos. No fue mi intención ponerme a pelear así delante de ustedes.

Miguel: ¿Qué onda vos y Malena? Antes eran amigos inseparables.

Mariano: Lo éramos, pero desde que apareció Antonella, se afloró una parte de la personalidad de ella que no me gusta nada.

Lucas: [bromeando] Por lo que ella y vos dicen, esa chica Antonella es como un terremoto.

Mariano: No la llamaría así, un terremoto es malo. Y yo no veo nada malo en ella...

Miguel: Y Malena le ve TODO lo malo.

Mariano: Lo que pasa es que está celosa. Por eso es así, y no me está gustando nada.

Lucas: Pero si no ves nada malo en ella, ¿por qué estás mal por ella? Porque hace un rato dijiste que era por una chica y la nombraste a ella.

Mariano: Pero no por ella en sí. Estoy preocupado porque antes Antonella venía todos los días acá. Pero de la nada dejó de venir, sin decir nada, y cuando la llamo, no me atiende.

Lucas: ¿Y yendo a su casa no probaste?

Mariano: No, es más, ahora que lo decís, ni siquiera sé dónde vive.

Miguel: Qué chica tan misteriosa...

Lucas: ¿Y qué, se pelearon o algo?

Mariano: No, no nos peleamos. Pero ella cometió un error por el cual discutimos un poco. Y desde ese entonces no vino más.

Miguel: Capaz tiene vergüenza entonces, Mariano. Yo te digo desde la experiencia, cuando pasa algo así entre dos personas que no se conocen mucho, a veces hasta dejan de verse.

Mariano: [tono reflexivo] Sí, capaz fui un poco duro con ella. Pero la llamo y no me atiende. ¿Cómo hago para arreglarlo?

Lucas: Y no sé qué decirte, si ni siquiera sabés dónde vive, estás en un pequeño problema.

Mariano: ¿Capaz si sigo llamándola?

Miguel: No, amigo, mejor no la llames tanto. Sino se puede cansar un poco.

Mariano: [suspirando] Bueno, la voy a llamar, esta vez, solo por hoy. Si no atiende, no la jodo más y veré cómo hago.

*Entonces, Mariano saca su teléfono, mientras se prepara para hacer la llamada, sus amigos lo observan, con expresiones de apoyo*

Mariano: [ansioso] Dale, Antonella, responde...soportar

*En casa de Pablo, Antonella estaba en su habitación, concentrada en hacer una grulla de papel. Su mente divagaba, distraída y algo inquieta. De repente, escuchó un golpe suave en la puerta de su cuarto*

Antonella: ¿Sí?

"Lorenzo: ¡Antonella! Escuchame una cosa, papá salió a hacer algunas compras de lo que necesitábamos. Dice que después te va a llamar, que tengas el teléfono a mano."

Antonella: ¡Bueno, está bien! ¡Lo tengo acá cerca!

*Tras unos segundos, su teléfono comenzó a sonar. Antonella frunció el ceño, confundida*

Antonella: [pensando en voz alta] ¿Tan rápido? Qué raro...

*Curiosa, tomó el teléfono y atendió la llamada*

Antonella: ¿Hola?

*Mariano, del otro lado, parecía sorprendido, su voz resonando con una mezcla de nerviosismo y anhelo*

"Mariano: ¿Hola, Antonella?"

Antonella: [frunciendo el ceño] ¿Quién habla? ¿Sos vos, tío?

"Mariano: No, Antonella, soy Mariano."

*Antonella sintió un pequeño vuelco en el estómago al escuchar su voz, la sorpresa y la confusión se mezclaron en su mente*

Antonella: [tartamudeando] Ehh... Ma-Mariano, qué sorpresa, ¿qué... qué hacés llamándome?

"Mariano: Nada, quería charlar y saber cómo andabas."

Antonella: Mirá, ahora mismo me agarraste en un mal momento, estoy ocupadísima...

"Mariano: Antonella, perdón, pero quiero decirte algo sí o sí. Porque capaz no me vuelvas a atender las llamadas."

Antonella: [incómoda] ¿Qué pasa? Sé rápido, por favor...

"Mariano: Primero quiero saber, ¿por qué dejaste de venir y de hablarme?"

Antonella: [tono evasivo] Ehh, Mariano...

"Mariano: [interrumpiéndola, ansioso] ¿Es por lo que pasó el otro día? Ya pasaron días, y si fui un poco brusco te pido perdón. No fue mi intención..."

Antonella: No, no, no es por eso... no hiciste nada, tranquilo...

"Mariano: ¿Entonces?"

Antonella: Ehh... la señal se corta y... estoy de viaje, por eso...

"Mariano: ¿En serio?"

Antonella: Perdón. Mariano, estoy ocupadísima, te tengo que dejar sí o sí.

"Mariano: ¿Y vamos a seguir hablando?"

Antonella: Ehh... no sé si hay chance... chau, Mariano.

*Con un gesto decidido, ella cortó la llamada, dejando el teléfono en su regazo. Se quedó mirando al teléfono en silencio, sintiendo una mezcla de alivio y ansiedad*

Antonella: [susurrando para sí misma] Uff, por fin... espero que no me llame más con esto...

*Después de un rato, Antonella paseaba con su mochila, disfrutando del aire fresco y tratando de despejar su mente. Sin embargo, su tranquilidad se vio interrumpida cuando, desafortunadamente, se cruzó con Malena*

*Malena, con su expresión de enojo evidente, la miró con desdén*

Malena: [sarcástica] ¡Ah, bueno, mirá a quien me vengo a cruzar!

Antonella: Malena, estoy paseando en paz. Te pido por favor que NO me molestes.

Malena: ¡Ay, me pide por favor, pobre angelito!

*Antonella, sintiendo que su paciencia comenzaba a agotarse, se cruzó de brazos*

Malena: No, no te voy a dejar en paz. No se me da antoja. Estás siempre en mi camino, ¿te diste cuenta? Se ve que las casualidades están siendo consideradas conmigo.

Antonella: Yo no entiendo por qué te ensañas tanto conmigo. Yo a vos no te hice nada.

Malena: Claro, vos nunca hacés nada, ¿no, Heidi? ¡Sí, hiciste! ¡Vos me estás quitando todo! ¡Estoy a punto de perder mi amistad con Mariano por tu culpa!

Antonella: ¿Por qué sería mi culpa? Te recuerdo que por vos ya no fui a verlo.

Malena: ¡Es tu culpa porque te apareciste en nuestras vidas! ¡Y la gente te ama! ¡Y ni siquiera sé por qué! Nada más porque sos como Heidi, te haces la indefensa, la inocente, la tierna y dulce que los hipnotizaste. ¡Pero a mí no me engañas!

Antonella: [enfurenciéndose] Te la pasas diciendo que todos me quieren a mí más que a vos, que yo los hipnoticé y esas cosas. ¿Pero y si yo no soy el problema acá?

Malena: ¿Perdón?

Antonella: Sí, vos sos turra conmigo. Cada vez que nos cruzamos, siempre te metes conmigo. ¿Será por eso que no le caes bien a la gente?

Malena: [sonriendo irónicamente] Ah, ya veo, te salieron humos y pensás que sos mejor que yo. ¿Es eso?

Antonella: Tranquilamente puedo ser mejor que vos. ¿Sabés por qué? Porque yo no necesito desquitar mis problemas en los demás, como otras.

Malena: [sarcásticamente] ¡Ah, bueno! ¿Qué te pensás? ¿Que sos mejor que yo y que Mariano te quiere en serio? No seas ilusa, Antonella...

Antonella: ¿Perdón?

Malena: A Mariano le das lástima. Eso es lo que pasa. Porque vos sos nueva, pero sos la rarita Antonella. ¿O qué te pensás? ¿Que de tantas mujeres lindas que Mariano puede tener, se va a fijar en una chinita piojosa y ordinaria como vos?

*Antonella sintió que el comentario la hería, pero hizo un esfuerzo por disimular su malestar, manteniendo la cabeza en alto*

Antonella: [voz temblorosa pero decidida] Eso no es verdad, él me quiere. Y eso es lo que te molesta.

*Malena comenzó a reírse, una risa llena de desprecio que resonaba en el aire*

Malena: ¡Mírenla a la ilusa! ¿De verdad te pensás que alguien te querría alguna vez y querría ser amigo tuyo? Mirá lo que sos. Mirá como te vestís, mirá como te ves... ¡das lástima, Antonella! Eso es lo que das.

Antonella: Eso no es cierto.

Malena: Ni siquiera vas a la escuela. Yo terminé la escuela, soy linda, y tengo un montón de amigos. Ahora, mirate a vos. Sos horrible, Antonella, ¿te viste en un espejo alguna vez?

*Antonella la mira con indiferencia*

Malena: Sos petiza, no tenés nada de belleza, y no creas que por tener "belleza interior" sirve. Esa es la excusa que fracasados como vos dicen por no aceptar lo que son.

Antonella: No es una excusa, es la verdad. Yo podré ser fea, pero al menos tengo bondad y no soy una tontita estirada como vos.

Malena: ¿Y con bondad qué hacés, ridícula? ¿Te pensás que cambias el mundo? ¿Te pensás que alguien se va a fijar en lo interior antes que en lo exterior? Sos una pobre tontita, date cuenta.

Antonella: Me da igual que piensen que no soy linda, yo no vivo de eso, como OTRAS... y si me criticás tanto, puede ser porque me tenés envidia, ¿no?

*Malena suelta una carcajada*

Malena: ¿¡Envidia de vos!?

Antonella: Sí, envidia. ¿Y por qué esa risita tan insegura? Será porque digo la verdad, y porque, si fuera verdad lo que decís, te molesta que una "chinita piojosa" haya podido lograr lo que vos nunca lograste, que Mariano me mire...

*Malena la ve con furia y desprecio*

Antonella: Ahora, yo me pregunto... "Vas a la escuela, sos linda, y tenés millones de amigos"... ¿y sin embargo no tenés cosa mejor que hacer que molestarme e intentar herirme?

Malena: [riéndose] ¡Por favor, para mí no existís, ridícula!

Antonella: Pero para Mariano sí...

*La mirada de Malena se torna furiosa poco a poco*

Antonella: Eso te molesta, ¿no es así? Por eso esa actitud soberbia de inferioridad... en lugar de agarrártela conmigo, ¿por qué no tratas de fijarte en vos y en ser mejor persona?

Malena: [agarrándola del brazo] Bajame un cambio, idiota. ¿Qué tenés ahí?

Antonella: Nada que te importe.

*Malena, impaciente, le saca la mochila con fuerza*

Antonella: ¡No! ¿¡Qué hacés!? ¡Dame eso!

*Malena abre la mochila y, al sacar el cuaderno de Antonella, se ríe con desprecio*

Malena: ¿Otra vez este cuadernito mugroso donde dibujaste la cafetería la otra vez?

Antonella: [estirando la mano] ¡No es cosa tuya, dámelo ahora!

*Malena, sin escucharla, abre el cuaderno con una mueca de burla*

Malena: Ahh, mírenla, es artista. Me conmoviste, Antonella. Me conmoviste de lo horribles que son tus dibujos.

Antonella: No me interesa, dame.

Malena: Ah, ¿lo querés?

Antonella: ¡Sí, dámelo!

Malena: ¿Lo querés? Acá lo tenés.

*De repente, Malena lanza el cuaderno hacia un charco con agua, mirándolo caer con satisfacción*

Antonella: [con los ojos abiertos de sorpresa] ¡No, no! ¿¡Qué hiciste!?

Malena: Ay, ups, perdoname, no vi el charco. Es una lástima.

*Antonella se agacha desesperada para recuperar el cuaderno, muy frustrada y angustiada*

Antonella: ¡¿Qué hiciste!?

Malena: ¿Qué hice? Te hice un favor, Antonella. Y a cualquiera que mirara tus dibujos horribles.

Antonella: No, no, no, no puede ser...

*En ese momento, Chiara caminaba por la calle con su hijo Thiago, notando la escena frente a ella*

Thiago: [señalando] Che, ma, ¿esa no es la amiguita de Giuli?

Chiara: Ah, sí, mirá, es Antonella...

Thiago: ¿Y con la insoportable de Malena?

*Antonella, furiosa, se levanta y comienza a sacudir a Malena por los brazos*

Antonella: ¿¡Cómo me vas a hacer eso!? ¡¡Era de mi papá mi cuaderno!!

Malena: [forzándose a liberarse] ¡Soltame, loca, salí de acá!

Antonella: ¡¡Ya me hartaste!!

*Las dos comienzan a forcejear, sus brazos entrelazados en una lucha frenética*

*Chiara y Thiago, al ver la situación, deciden intervenir rápidamente*

Chiara: [agarrando a Antonella] ¡Ey, ey, ey! ¡Calmense un poco! ¿Qué pasa?

Malena: ¡La loca sacadita y agresiva esa...!

*Antonella intenta lanzarse sobre Malena, pero Thiago la sujeta firmemente*

Thiago: ¡Ey, ey!

Antonella: ¡Vení a decírmelo en la cara! ¡Turra!

Chiara: [alzando la voz] ¿Qué pasa acá?

Antonella: ¡Ella empezó!

Chiara: ¡Chicas, por favor! ¡Esta no es una actitud de señoritas!

Malena: ¡A mí no me diga nada! ¡Sino a esta ordinaria!

Antonella: ¡Vos me mojaste mi cuaderno que era de mi papá! ¡Flor de turra!

Chiara: Menos mal que mi hija dejó de juntarse con una persona como vos, Malena.

Malena: ¡Ah, lo que me faltaba!

*Malena se aleja, furiosa, y Antonella siente una mezcla de alivio y frustración mientras observa cómo se va*

Chiara: Nena, ¿querés que te acompañe hasta tu casa?

Antonella: No, gracias, estoy muy bien.

Chiara: Insisto, el camino me queda cerca de tu casa.

Antonella: Bueno, dale, está bien...

*Chiara y Thiago acompañan a Antonella, y mientras caminan*

*Más tarde, en la casa de Pablo, el ambiente era tranquilo hasta que Chiara tocó la puerta. Pablo, al abrir, se quedó confundido y sorprendido al ver a Antonella junto a Chiara*

Pablo: ¿Chiara? ¿Antonella? ¿Qué pasó?

*Gina y Lorenzo, al escuchar la conversación, se asomaron curiosos*

Chiara: Encontré a tu sobrina en una situación muy deplorable. Se peleó con una chica, a los golpes...

Pablo: Bueno, muchísimas gracias, Chiara. Te lo agradezco, en serio.

Chiara: No hay de qué. Espero que todo mejore, Anto.

Antonella: Gracias, Chiara.

Chiara: Nos vemos, Pablo, que andes bien.

*Chiara y Thiago se alejaron, dejando a Pablo, Gina y Lorenzo en la entrada. Pablo cerró la puerta y se volvió hacia Antonella, que había entrado, luciendo abatida*

Pablo: Antonella, ¿qué te pasó?

Antonella: Nada, nada...

Pablo: ¿Cómo que nada? Chiara no dijo eso...

Antonella: Chiara no sabe nada, tío...

Lorenzo: ¿Y ahora por qué te peleaste y con quién?

Antonella: ¡Con una turra que me molesta siempre! ¡Vos lo sabés!

Lorenzo: ¡Claro, y nunca defenderse dialogando!

Gina: [interrumpiendo, en tono conciliador] Lorenzo, no sos el más indicado para decir eso.

Pablo: Anto, los problemas no se arreglan a los golpes...

Lorenzo: ¡Siempre arreglando los problemas así!

Pablo: Lorenzo, basta, esperá un segundo. Anto, entiendo que la gente pueda ser muy mala, pero la forma de defenderse no es a los golpes...

Antonella: ¡Pero...! ¡Yo intenté dialogar con ella! ¡Y ella tiró el cuaderno de mi papá al agua!

*Todos se quedaron confundidos, mirando a Antonella, procesando sus palabras*

Pablo: ¿De quién?

Antonella: [frustrada] De mi padre adoptivo. Y no quiero hablar más.

Pablo: Ah...

Lorenzo: ¿No te das cuenta de que nos pones en ridículo portándote como una pendenciera?

Pablo: Lorenzo...

Antonella: ¡Ah! ¡Así que los dejo en ridículo!

Pablo: [tono conciliador] No, Anto, él no quiso decir eso.

Lorenzo: ¡Sí quise decirlo! ¡Primero te hacés amiga del ladrón sin códigos ese, siendo de la familia Santander, y ahora vas y te agarras a golpes con cualquier persona que se te cruza! ¡Llevás menos de una semana en esta casa y no dejás de dar problemas!

Antonella: ¡Pero si vos me dijiste que la ubicara!

Lorenzo: ¡Yo no me refería a que la golpearas! Pero claro, como la señorita es Antonella Santander, tiene que arreglar todo así.

Antonella: [furia] ¡No me jodas! ¡Indeciso y contradictorio!

*Antonella lo mira con enojo, y sin poder soportar más la tensión, se da la vuelta y corre fuera de la habitación*

Pablo: Anto, pará un segundo...

*Pablo mira a Lorenzo, su expresión cambia de preocupación a enojo*

Pablo: Lorenzo, ¿no te das cuenta de lo que decís?

Lorenzo: Solo dije la verdad.

*Lorenzo, sintiéndose incomprendido, se da la vuelta y se aleja, dejando a Pablo con una mezcla de frustración y tristeza*

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