Isadora es una joven dulce perdidamente enamorada de su novio Stavros, en vísperas de su matrimonio ella huye
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Odio
Isadora miró su equipaje, su adorada nana había enviado todo lo que ella había pedido incluso cosas que nunca había pedido como las joyas que su abuelo o Stavros le habían regalado.
Tomo el portafolio donde Agnes había encontrado toda su documentación.
Se sorprendió al ver una carpeta de color negra la cual nunca había visto.
Al abrirla leyó el membrete decía acuerdo Kyriakos/Denakis.
Se sorprendió no recordaba ni siquiera haber visto esos papeles. Pero su firma estaba ahí. Estaba concentrada intentando recordar cuando el timbre de la puerta sonó, con la carpeta en la mano se dirigió a abrir la puerta. Distraída por el documento.
Isadora sonrió mientras abría la puerta, pero la sonrisa se tornó sorpresa cuando vio de quién se trataba. Stavros Kyriakos. Aquel hombre guapo y arrogante entró en la sala como si la casa fuera de él.
Seguido de cerca por un equipo de hombres trajeados que guardaban una distancia respetuosa vio como ellos se acomodaban ahi. Isadora se quedó de pie, helada, sin poder hablar. Ella lo miro y cuando sus ojos se encontraron, se estremeció. «él era un cazador y ella su presa», pensó. Aquel hombre estaba acostumbrado a que todo le saliera bien, a convertir millones en billones. Nunca nadie le había dicho que no. «Hasta ahora», pensó Isadora decidida a no volverle a decir jamás que sí.
Pero Stavros no habló. Se limitó a mirarla. Isadora apretó los dientes, decidida a no bajar la mirada.
—Vete Stavros . Por supuesto, no se fue. Lo que hizo fue acercarse a ella y mirarla a los ojos.
Ella se obligó a no dar un paso atrás.
—Siempre he pensado que eras como los fuegos artificiales, bonita, pero peligrosa. —Como te sigas acercando, te vas a enterar de lo peligrosa que puedo llegar a ser contestó ella con la respiración entrecortada.
— ¿ Golpearias a tu esposo?, preguntó sorprendido. Y yo que solo puedo pensar en besarte.
— Ni sé té ocurra tocarme le advirtio ella.
— ¿ Porque no puedo besar a mi adorada esposa?. Te das una idea de cuanto te extrañe de la tortura que sufrí estos días por no saber nada de ti.
—Deja de intentar hacerme creer que entre nosotros había algo más que sexo y negocios. Para ti, solo fui un portafolio de acciones, te interesaste en mí porque no caí rendida a tus pies y al final del camino mi abuelo te dio un suculento cheque como premio
—Eso no es cierto. Me interesé por ti porque eras un reto. Es cierto, sin embargo, que ninguna mujer antes había huido de mí. Fuiste la primera, pero tu abuelo no me dio un jugoso cheque.
—Eres un arrogante y un mentiroso. Vete o llamaré a la policía. Stavros sonrió encantado, ella quería jugar rudo...
—Soy sincero. Tan sincero como para decirte que si no me escuchas y salgo por esa puerta destruiré a tu maldita familia y en especial a tu adorado tío Xandro. Los dos sabemos que te haces la dura y por más enojada que estés con ellos aún les eres leal. Los dos sabemos que fuiste mía desde la primera vez que te vi, con tu precioso vestido y tu melena castaña, supe que me pertenecías.
—Jamás habría hablado contigo si hubiera sabido que eras un maldito arrogante y miserable contestó Isadora.
—No pudiste evitarlo, Isadora dijo acariciándole el pelo. Yo, tampoco. Fue algo muy fuerte lo que se produjo entre nosotros.
— No pienso volver contigo.
—¿Ah, no?, contestó él enarcando una ceja. Isadora se dio cuenta de que había contestado lo peor que podía contestar. Una negativa no hacía más que alimentar su feroz instinto. Nadie le decía nunca que no a Stavros Kyriakos. No estoy jugando, Stavros. Ojalá no estuvieras aquí. Pero ya que estás, vamos a aprovechar para aclarar las cosas, le dijo con el corazón acelerado. Quiero el divorcio.
Stavros la miró con frialdad.
—¿Quieres el divorcio?, sonrió. Me parece un poco apresurado. ¿Después de quince días años de casados?.
— Veinte días respondió ella. Veinte días de horrible tristeza, de intentar vivir sin él. Había sido como ignorar una enorme herida con la esperanza de que se cure sola. Pero no había sido así, así que había que intentar divorciarse pensó ella. Cometimos un error, Stavros y lo mejor sería arreglarlo.
— Es en lo único que estoy de acuerdo contigo respondió él. Me cansé de intentar hablar contigo. Él se acercó a ella y la tomo por la fuerza apretándola contra su cuerpo.
— ¡Suéltame!, ¿qué crees que estás haciendo?, protestó ella mientras intentaba librarse.
— Tomando lo que me pertenece murmuró el mientras la besaba. Lo que es mío dijo él levantándola en el aire.
— Que me sueltes te dijo. Eres un imbécil y te odio dijo ella. Stavros recorrió el departamento con ella sobre su hombro buscando una habitación. Ella lo golpeaba. En cuanto encontro una habitación la dejo en los pies de la cama
— No a todas las mujeres nos gusta tu machismo neandertal comento Isadora con acidez. Stavros la agarró de los hombros.
— Vamos a ver hasta qué punto es eso cierto le dijo besándola con tanta urgencia que a Isadora no le dio tiempo ni de protestar. Sin pensarlo, abrió la boca y le devolvió el beso con la misma pasión, mientras le acariciaba el pelo. El beso, salvaje y acalorado, era el beso de un hombre desesperado y ella se apretó contra él buscando su cercanía, su masculinidad. Cuánto había echado aquello de menos. Cuánto lo había echado de menos a él. Fue como si sus cuerpos se reconocieran, como si una fuerza más poderosa que la física los uniera. Isadora sintió que Stavros se estremecía. De repente, la tomó entre brazos, la acosto sobre la cama y mientras él le levantaba la falda de su vestido, ella le pasó las piernas por la cintura.
- A esto llamo yo comunicación dijo Stavros mientras la besaba apasionadamente y la hacia suya...
—Eres un canalla. Solo te interesa que regrese contigo porque no soportas que te abandonará y te dejara en ridículo. Para ti no soy más que un juguete exclamó Isadora apartándose de él.
—¿Un juguete?. Los juguetes son sencillos y sólo dan placer. Para tratar contigo hay que haber hecho un curso de desactivación de explosivos. Te aseguro que, si hubiera querido pasar una noche de lujuria, habría elegido a una mujer que no discuta conmigo. Eres mi esposa y si me molesta que me abandonaras. Pero porque no diste ni la más mínima posibilidad de defenderme, preferiste confiar ciegamente en el imbécil de tu tio.
— No te atrevas a hablar así de mi tío dijo ella tomando la sabana mientras se envolvía en ella.
— Tú tío ese idiota esta enamorado de ti, no puedes confiar en él le grito Stavros furioso poniéndose de pie.
— Eres una persona realmente horrible ¿Cómo puedes difamarlo así?, respondió ella horrorizada.
— Es la verdad solo hay que ver como te mira, si no me crees ve y pregúntaselo dijo Stavros mientras recogía su ropa y se comenzó a vestir. Igual no es de lo que vine a hablar contigo. Y si me case contigo fue porque te quería y me importabas, no porque fueras un negocio, y prueba de eso es el acuerdo matrimonial que firmamos.
Donde queda claro que si nosotros nos divorciamos , el porcentaje de la empresa que tu abuelo iba a ceder volvería a tus manos hasta que nuestro hijo cumpliera la mayoría de edad. Ella lo miró confundida. No vine a buscarte porque te considero un negocio, vine porque te amo.
Pero no voy a decirte que te amo, porque si lo hago pensaras que solo lo hago para que regreses conmigo. Solo vine a mostrarte los hechos tal y como son dijo.
— ¿ Y cómo son?, preguntó ella.
— Recuerdas aquel paseo por la playa, pregunto él.
— Sí, me pediste que me casara contigo.
— Ese día después de dejarte en tu casa hable con tu abuelo y me dio su aprobación. En esa semanas Xandro cerró una inversión, semanas después se dieron cuenta que la inversión solo arrojaba números negativos y no era la unica inversión que estaba arrojando números negativos. Resulta que cuando te enfermaste y fui a visitarte tu abuelo me invito a cenar y me comentó los problemas que tenían, la inversión era segura pero necesitaba más inyección de capital. Le dije que me interesaba asociarme obviamente Xandro no vio con buenos ojos mi oferta y tu abuelo no estaba muy feliz con su desempeño. El siempre ha sido brillante en los negocios pero el último tiempo su juicio se vio nublado. Entonces a tu abuelo se le metio la idea de la fusión y después de nuestra fiesta de compromiso hizo su oferta. No voy a ser hipócrita si es un negócio rentable y si me daria millones a largo plazo. Pero no tiene nada que ver con lo que nosotros sentimos ...