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La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

Status: En proceso
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Alelí juró vengar la muerte de sus padres infiltrándose en la mafia, pero jamás planeó enamorarse del hijo de su peor enemigo.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Aliado o Enemigo.

La ciudad aún no terminaba de digerir la muerte de Maykol y alguien más ya estaba moviendo el tablero.

En un edificio abandonado con vista a la gran ciudad, un hombre llamado Antony observaba las luces desde la ventana.

En la pantalla frente a él estaba la fotografía que Alex había recibido.

La había enviado él, pero no para provocar, sino para observar el camino que estaba pisando.

—Impulsivo… —murmuró al ver la reacción violenta de los Calderón en los siguientes reportes.

Antony no odiaba a Maykol, nunca lo hizo. Lo conocía desde lejos. Sabía que era diferente, no era como su padre. Pero la muerte del joven lo cambió todo. Eso le hizo tomar una decisión, no podía permitir más daños colaterales.

Su guerra siempre fue contra un solo hombre: Raúl Zurita.

Mientras tanto en la mansión Zurita, Raúl comenzaba a perder precisión, tenía movimientos desordenados, daba órdenes y luego las contradecía. Empezaba a desconfiar de sus propios hombres.

Algunos hombres ya susurraban que el jefe no estaba pensando con claridad. Que la muerte de su hijo lo había afectado.

Anahí pasaba encerrada en su habitación, no salía, no hablaba, no comía.

Solo repetía en su mente una frase:

“Tú lo mataste.”

Raúl intentó acercarse una vez, pero ella no abrió la puerta y ese rechazo fue más doloroso que cualquier ataque externo.

El imperio no estaba cayendo por balas. Estaba cayendo por grietas internas.

Por otra parte en el refugio, Alelí abrió un archivo, era uno que Antony le había enviado.

Allí encontró documentos, grabaciones antiguas, transferencias, un nombre repetido varias veces: Eduardo Varela.

El guardaespaldas personal de Raúl, aquel hombre que tuvo una relación prohibida con la madre de Maykol. Este hombre era el padre de Antony.

La última grabación era vieja y borrosa, allí se veía toda la tortura que Eduardo y La madre de Maykol sufrieron antes de morir lentamente.

El archivo terminaba ahí.

Anita se llevó la mano a la boca.

—¿Raúl los torturo tan cruelmente antes de matarlos?

—Es un monstruo —respondió Luis, analizando los documentos—. Lo dejó expuesto en una emboscada.

Alelí cerró la laptop lentamente.

—¿Quién nos envió esto?

El teléfono vibró, era un mensaje entrante.

“No soy tu enemigo.”

—¿Quién eres? —murmuró ella.

Esa misma noche, decidió salir de dudas.

Luis no estaba de acuerdo.

—No sabemos si es una trampa.

—Toda esta ciudad es una trampa —respondió Alelí.

Se pusieron de acuerdo para encontrarse, el encuentro fue en una azotea neutral.

Antony apareció sin escoltas, era un hombre de unos treinta años, alto, de cabello negro, musculoso, muy guapo.

—No vine a pelear —dijo primero.

Alelí lo estudió. No confiaba en él.

— Qué pretendes, quién eres y que quieres?

—Soy un aliado—respondió él—. Vine cuando entendí que ya no era solo mi venganza.

El viento golpeaba fuerte.

—Raúl destruyó a mi padre —continuó—. Y destruyó a la mujer que él amaba, la madre de Maykol.

Alelí se tensó.

—¿Qué?

Antony sostuvo su mirada.

—Mi padre y su madre tuvieron algo muy intenso e inocente, yo apenas era un niño, pero lo recuerdo bien, antes de que Raúl los descubriera, y les destruyó la vida cuando ella decidió irse… Desde ese día empezó la guerra.

El mundo de Alelí se movió bajo sus pies.

—Estás mintiendo.

—No. Y Raúl lo sabe.

Antony dio un paso atrás.

—No voy en contra de Anahí. Ni tampoco estaba en contra de Maykol… yo voy por...

La palabra quedó suspendida.

—Pero la muerte de Maykol cambió mis planes. Esto ya no es esperar el momento perfecto. Es terminarlo antes de que haya otro ataúd.

Alelí sintió que estaba frente a alguien igual a ella.

Antony no quería poder.

Quería vengar la muerte de su padre y de la mujer que amaba

—¿Qué propones? —preguntó ella.

—Atacarlos ahora que están debilitados.

Explicó rápidamente el plan.

Raúl estaba debilitado emocionalmente y Alex estaba cegado por la traición.

Si los atacaban por sus debilidades y aprovechaban sus emociones, ganaríamos y el imperio caería desde adentro.

No con balas, más bien con asfixia.

Pero lo que no sabían era que había un infiltrado entre ellos y este había dado todos los datos de la reunión, por eso desde un edificio contiguo, un lente capturaba la reunión, era Alex quien observaba la transmisión en tiempo real.

—Así que tenemos un tercer jugador.

Amplió la imagen, pero no reconoció al hombre.

—Quién es ese imbécil que está con Alelí? se preguntó a sí mismo.

Apagó la pantalla, mientras daba órdenes a sus hombres.

—Prepárenlo todo.

Un hombre dudó.

—¿Contra quién, jefe?

Alex respondió sin dudar.

—Contra todos.

Mientras tanto, en la mansión Zurita, Raúl recibió un sobre sin remitente.

Dentro había una sola fotografía.

Era la de niño, junto a su padre, y era alguien que el perfectamente conocía.

Atrás de la foto había una nota:

“El pasado siempre cobra.” esta nota estaba firmada por: Antony Valera.

Raúl palideció.

Ese apellido no lo había escuchado en años.

—¿Quién está detrás de esto? —gruñó.

Pero en el fondo lo sabía, los fantasmas habían vuelto y esta vez no venían solos.

En la azotea, antes de irse, Antony miró a Alelí por última vez.

—Hay algo más que debes saber.

Ella lo miró, desconcertada.

—¿Qué?

Antony dudó por primera vez.

—Quien descubrió a mi padre, y a su amada no fue Raúl, fue alguien más, y está persona le envío las fotos a Raúl.

— Así que Raúl no es el único culpable.

—¿Quién más? Pregunto Alelí

Antony la sostuvo con la mirada.

—El padre de Alex Calderón.

Todo el tablero cambió en un segundo.

Si eso era verdad…

Alex había estado manipulando la guerra desde el principio.

Usando a todos. Incluso a ella. Alelí dio un paso atrás.

—No necesito pruebas, hay que acabar con todos, se lo debo a Maykol.

Antony asintió.

—Lo haremos.

Pero antes de que pudiera decir algo más, un disparo rompió el aire.

La bala impactó cerca de ellos.

No era advertencia, pues fue directo a ellos.

Desde la oscuridad, varios hombres avanzaban.

No eran Zurita, eran Calderón. Pero no era Alex.

Antony miró a Alelí.

—Creo que alguien no quiere que hablemos.

Más disparos aparecieron por todos lados.

Antony y Alelí se escondieron detrás de un muro, mientras pedían refuerzos.

A lo lejos divisaron una figura, que los observaba desde la distancia…

1
Omaira Sanchez
😭 Quiero seguir 😭 leyendo,
Omaira Sanchez
Excelente, me tiene Atrapada,
Mariscal Morin
Que 💩 💩 💩 de padres
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
A la mad @***
Mariscal Morin
Estoy hasta sudando, 😅 😅 no manches 😅😅😅
Mariscal Morin
Tanto misterio 😊😊😊😊
Mariscal Morin
A la mamá, como que sintieron ñañaras 😊😊aber en que terminan
Mariscal Morin
Esta saliendo bien chingona 🌷🌷
Mariscal Morin
Que bella historia 🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Todo fríamente calculado, para vengar a sus padres 😟😟😟
Mariscal Morin
Me esta gustando mucho esta historia 😊😊
Mariscal Morin
No es bueno crecer con tanto odio 😟😟😟
Mariscal Morin
Pobresita niña 😟😟😟
Amelia Mirta Fernández
me encanta como se está relatando la trama. muy sutil.
Amelia Mirta Fernández
Me gusta hasta ahora..recién empiezo su lectura..
Amelia Mirta Fernández
Interesante comienzo. 👏👏👏👏👏🥰
Beatriz Elsa Ponzo
tienen que dejar de cortar la historia asi
Beatriz Elsa Ponzo
no tienen que cortar así
Beatriz Elsa Ponzo
hoy ya es 19 y como sigue. qye injusto cortar así
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