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Renacer

Renacer

Status: En proceso
Genre:Venganza de la protagonista / Maltrato Emocional / Autosuperación
Popularitas:7.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda Saavedra. Un nombre que en los círculos financieros es sinónimo de respeto, fortuna y un orgullo inquebrantable. Como presidenta de uno de los conglomerados más influyentes del país, su presencia intimida a los tiburones de la industria y su mirada es capaz de desmantelar cualquier defensa antes de que se pronuncie la primera palabra en una junta.
Pero esa armadura de seda y acero fue forjada en el fuego.
Hubo un tiempo en que Miranda era otra mujer: una esposa dedicada que creía en la paciencia y en el refugio de un hogar, soñando con una familia que nunca llegó. Esa vida "perfecta" se desintegró en un solo instante, convirtiéndose en un infierno de sombras cuando el mundo que conocía la traicionó, siendo secuestrada para ser vendida al mejor postor.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un nuevo enemigo

Andrés permanecía de rodillas sobre la alfombra de la suite, rodeado por los restos de su computadora destrozada. El silencio que siguió a su arrebato de ira era más aterrador que cualquier grito; era el silencio de un hombre que acababa de darse cuenta de que no solo estaba arruinado, sino que era un hombre muerto caminando.

Alana lo observaba desde la esquina de la habitación, su rostro antes lleno de lujuria ahora era una máscara de desprecio y cálculo.

—Eres un estúpido, Andrés —escupió ella, rompiendo el silencio—. Te creíste tu propio juego y ella nos ha cazado como a ratas. Si no tienes ese dinero, los hombres de la red van a pensar que te lo robaste tú. Y sabes lo que le hacen a los traidores.

—¡Cállate! —rugió Andrés, levantándose con dificultad. Sus ojos estaban inyectados en sangre—. No me ha ganado. Esto no termina así. Si ella quiere guerra total, la tendrá. No me importa el dinero, ahora solo quiero verla suplicar.

—¿Con qué? ¿Con qué armas? —se burló Alana mientras empezaba a recoger sus cosas con urgencia—. No tienes ni para pagar este hotel. Yo me largo antes de que la policía o los cobradores de la red aparezcan.

Alana salió de la habitación sin mirar atrás, dejando a Andrés solo con su ruina. Él se acercó al espejo del baño y observó su reflejo. Estaba deshecho. En menos de cuarenta y ocho horas, Miranda Saavedra lo había despojado de su fortuna, su estatus y su seguridad.

De repente, su teléfono personal —el que creía que nadie tenía— vibró sobre la encimera de mármol. No era una alerta bancaria. Era un número privado.

Andrés contestó, su voz apenas un susurro quebrado.

—¿Quién es?

—Parece que el gran tiburón de Manhattan ha sido devorado por un pez más grande —dijo una voz distorsionada, una voz que arrastraba las palabras con una elegancia ponzoñosa—. Qué decepcionante, Andrés. Te di las herramientas para espiarlos y te dejaste atrapar en la primera trampa.

Andrés se tensó, reconociendo la voz de aquel aliado que le había proporcionado la tecnología para hackear la mansión.

—¡Fue ella! ¡Ella sabía que yo iba a entrar! —gritó Andrés al teléfono—. ¿Quién eres? ¿Por qué me llamas ahora? Si vienes a burlarte...

—Llamo porque tenemos un enemigo común —interrumpió la voz, volviéndose fría como el acero—. A ti te quitó el dinero, a mí me quitó algo mucho más valioso. Lissandro Saavedra no es el héroe de esta historia, Andrés. Es el hombre que sostiene la mano de la mujer que te destruyó. Si quieres recuperarlo todo, o al menos tener el placer de ver a Lissandro enterrar a su preciada Miranda, tienes que hacer exactamente lo que yo te diga.

—¿Qué quieres a cambio? —preguntó Andrés, sintiendo una chispa de esperanza malvada renacer en su pecho.

—Quiero ver el imperio Saavedra reducido a cenizas. Quiero que Miranda sufra de una manera que ni siquiera tú fuiste capaz de imaginar hace diez años. Sal del hotel por la puerta de servicio. Hay un coche negro esperándote. Te llevarán a un lugar donde los ojos de Lissandro no pueden llegar.

Andrés no lo pensó dos veces. Tomó su chaqueta y salió de la suite, dejando atrás la vida de lujos que ya no le pertenecía. Bajó por las escaleras de incendios, esquivando al personal del hotel, y llegó al callejón trasero. Allí, un sedán blindado de cristales negros lo esperaba con el motor en marcha.

La puerta trasera se abrió sola. Andrés subió y se encontró con un sobre de papel madera sobre el asiento. Al abrirlo, sus ojos se abrieron de par en par. Eran fotografías de Lía en la escuela, en el jardín de la mansión, durmiendo en su habitación.

En la última foto, había una nota escrita a mano con una caligrafía perfecta:

"El punto débil de un guerrero no es su espada, sino su legado. Es hora de atacar el corazón de la mansión."

Andrés sonrió, una sonrisa carente de toda humanidad. Miranda creía que le había quitado todo, pero aún le quedaba el arma más letal: el odio de un extraño que conocía los secretos más oscuros de los Saavedra.

El ambiente en la mansión Saavedra era de una calma extraña. Mientras los primeros rayos del sol iluminaban el despacho, Miranda se encontraba frente a su terminal, observando las gráficas de caída libre de las empresas asociadas a los Lara. A su lado, Lissandro revisaba los informes de sus especialistas en seguridad digital.

—Lo tenemos, Miranda —dijo Lissandro, con una satisfacción sombría—. No solo están arruinados legalmente. El vaciado de sus cuentas privadas ha sido total. A esta hora, Andrés Lara no tiene ni para comprar un cigarrillo.

Miranda no respondió de inmediato. Sus ojos seguían fijos en un pequeño punto rojo en el mapa digital de la ciudad: el rastreador del teléfono de Andrés, que hasta hace unos minutos emitía señal desde un hotel en el Soho. De repente, el punto parpadeó y se desvaneció.

—Se ha desconectado —susurró Miranda, sintiendo que un frío repentino le recorría la nuca.

—¿Qué quieres decir? —Lissandro se acercó rápidamente, tecleando comandos en la consola—. Su señal debería estar activa. He dado órdenes de que el equipo de vigilancia lo siga de cerca en cuanto lo escolten fuera del hotel.

—No está, Lissandro. Mira —Miranda señaló la pantalla—. El dispositivo fue destruido o la señal ha sido borrada con tecnología más avanzada que la de nosotros. Ningún hotel del Soho tiene este tipo de bloqueadores de frecuencia.

Lissandro tomó el teléfono y marcó a su jefe de seguridad en el terreno.

—¡Reporte de posición! —ordenó.

—Señor... lo hemos perdido —la voz al otro lado sonaba agitada—. Entramos a la suite siguiendo las órdenes del gerente por falta de pago, pero solo encontramos a la mujer, Alana. Ella está detenida, intentaba huir con joyas que no le pertenecen. Pero Lara... Lara se esfumó. Bajó por las escaleras de servicio y no salió por la puerta principal.

Lissandro lanzó el teléfono sobre la mesa de caoba. La rabia se reflejaba en su mirada.

—¿Cómo es posible? Ese hombre no tiene recursos, no tiene aliados, no tiene nada. Un hombre en su estado no desaparece así de la faz de la tierra a menos que alguien lo esté ayudando.

Miranda se levantó lentamente, caminando hacia el gran ventanal que daba al jardín donde Lía solía jugar. El triunfo financiero que habían saboreado minutos antes se sintió repentinamente vacío.

—Alguien lo recogió —dijo ella, con una claridad aterradora—. Alguien que sabía exactamente cuándo íbamos a dar el golpe final. Alguien que no quiere que Andrés sea procesado, sino que quiere usarlo como un arma.

—Estás pensando en la persona de la que habló Alexa —asumió Lissandro, colocándose a su lado y poniendo una mano protectora en su cintura.

—Andrés es un cobarde, Lissandro. Solo es peligroso cuando tiene poder. Pero un cobarde con el respaldo de alguien que nos odia de verdad... eso lo convierte en un suicida con un propósito —Miranda se giró hacia su esposo, y por primera vez en toda la mañana, su mirada reflejaba una grieta de vulnerabilidad—. Él no se ha ido para esconderse. Se ha ido para prepararse.

En ese momento, la puerta del despacho se abrió y Lía entró, todavía en pijama, frotándose los ojos pero con esa expresión alerta que siempre la caracterizaba.

—Papá, el dron térmico del jardín acaba de detectar que la señal de radiofrecuencia de la calle ha cambiado —dijo la niña con voz somnolienta pero firme—. Hay un auto estacionado a dos manzanas que emite una señal que no reconozco. Es igual a la que usan los escoltas, pero con un código diferente.

Miranda y Lissandro intercambiaron una mirada de puro terror. No habían pasado ni veinte minutos desde que Andrés desapareció y la sombra de su aliado ya estaba tocando las puertas de su hogar.

—Activa el protocolo de bloqueo total —ordenó Lissandro, dirigiéndose a su terminal—. Miranda, lleva a Lía al cuarto de seguridad interno. No es una prueba.

Miranda tomó la mano de su hija, sintiendo que el verdadero infierno apenas estaba comenzando. Andrés Lara ya no era un empresario arruinado; era la marioneta de un fantasma que conocía sus nombres, sus debilidades y, lo más importante, su ubicación exacta.

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Eliana Galann
inesperado personaje la madre de miranda,! no puedo con la espera del próximo capítulo, la historia está super
Mine Romero
Excelente novela 👏👏👏muchas gracias por actualizar
Mercedes Tibisay Marin
hay que descubras rapido a ese que le quiere hacer daño
Mercedes Tibisay Marin
sera que hay un traidor en su casa
Mercedes Tibisay Marin
Miranda acaba con cada uno de ellos
Mercedes Tibisay Marin
desgraciados
Mercedes Tibisay Marin
hay Dios que terrible suceso
Gabriela Alejandra Badia
buenísima!!
Mine Romero
Excelente novela me encanta 👏👏muchas gracias por actualizar 🙂🙂
Mine Romero
ufff esta súper interesante por favor nos puedes regalar más capítulos 🙂
Mine Romero
Excelente novela me encanta muchas gracias por actualizar 👏👏👏☺️☺️☺️
Miraval 💃🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Ya se dañó demasiado la imagen de Lisandro, hizo cosas aberrantes para acercarse a Miranda, todo con la excusa de su dolor y la idea de la venganza. Qué mujer podría perdonar algo así ? 🧐🤨🤨🤔🤔🇨🇴🇨🇴
Maria Vázquez torres
la verdad autora ésto es un enredo la voy a dejar de leer hasta q este terminada
Mine Romero
Esta súper emocionante, muchas gracias por actualizar 👏👏☺️
valeska garay campos
solo por venganza hizo todo?🤔
valeska garay campos
será que es verdad todo lo que dijo 🤔
Miriam Colín
Espero que terminen con todos los desgraciados, que después de todo el caos puedan empezar de nuevo con su amor renovado y siendo felices con su hija.
Eliana Galann
aahh que alivio era mucho ir sola a enfrentar al arrogante ex marido
Mine Romero
Excelente novela, por favor nos puedes regalar más capítulos muchas gracias 😘
valeska garay campos
tarde o temprano lo va. a perdonar 🤔😭
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