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Un Matrimonio Imperial

Un Matrimonio Imperial

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio arreglado / Traiciones y engaños
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: A.B.G.L

Todo empezó en la crueldad: el hombre que amo se casa con mi mejor amiga, y yo debo presenciarlo todo, humillada, en primera fila.

Para dejar de ser su juguete, suelto la mentira que me salva y me venga:
—Estoy comprometida con Denney Callahan.

Se burlan… hasta que él aparece, me rodea la cintura con posesión feroz, me pega a su cuerpo y declara:
—Es mi prometida. Créanlo.

La mentira se vuelve verdad. Y el juego dulce, vengativo y oscuro ha comenzado.

NOVELA EXTENSA...

Advertencia: Novela +21

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Capitulo 7: Efecto dominó

Los flashes estallan antes de que logre dar el primer paso fuera del auto. Cegadores, rítmicos, implacables. El murmullo de la multitud se eleva como una ola: voces que se superponen, nombres que gritan, preguntas que se mezclan. Denney me sostiene de la mano, su agarre firme, cálido, público, y siento cómo el peso de su presencia abre camino entre la gente antes de que diga una sola palabra.

Caminamos juntos por la alfombra roja y el mundo parece detenerse. Todos los ojos están puestos en nosotros. En mí. La mujer que nadie conocía hasta hace unos días, la que todos dieron por desaparecida, rota, olvidada… caminando del brazo del hombre más inalcanzable de la ciudad, luciendo un diamante tan grande que resulta imposible ignorarlo.

Denney mantiene la mano sobre mi cintura, su toque posesivo y tranquilo, sin exageraciones, pero tan claro que no deja lugar a dudas. Yo sonrío, una sonrisa serena, enigmática, la que he ensayado en el espejo de mi habitación hasta que dejó de sentirse falsa. Me inclino levemente hacia él mientras avanzamos, y veo cómo los fotógrafos se vuelven locos, cómo apuntan sus cámaras a la piedra en mi dedo, cómo murmuran: ¿Quién es ella? ¿Cómo lo consiguió?

Nadie se atreve a decir en voz alta lo que todos pensaban: que no duraría. Que era un capricho. Que pronto volvería a caer. Porque Denney Callahan no hace caprichos. Hace declaraciones. Y yo soy la suya.

Cuando cruzamos las puertas del salón principal, el murmullo se apaga de golpe. El aire denso, perfumado, se vuelve pesado. Siento las miradas clavándose en mi espalda, en mi vestido, en mi mano. Pero no me tiemblan las piernas. No bajo la vista. Escaneo las mesas con calma hasta encontrarla: la familia Hudson, ocupando la mesa que todos creían que sería la de la noche.

Nash está de pie, la copa suspendida a medio camino hacia sus labios. Su rostro se descompone en una expresión que no logra ocultar: rabia, confusión, humillación. Me ve y no puede creerlo. Él esperaba encontrarme escondida, avergonzada, pidiendo perdón. En su lugar me encuentra así: entera, brillante, tomada de la mano del único hombre cuya sombra alcanza para borrar la suya por completo. A su lado, Savannah se queda rígida, los dedos apretando el mantel hasta que los nudos se le ponen blancos. La conozco lo suficiente para saber lo que siente: antes de elegir a Nash, persiguió a Denney durante años. Asistió a eventos, envió mensajes, se vistió para él… y nunca le concedió más que un saludo cortés. Ahora soy yo quien lleva su anillo. Soy yo quien camina a su lado. Y eso la devora viva.

Nos dirigimos a la barra principal, donde los invitados se apartan para dejarnos paso. No es casualidad: Denney guía mis pasos con una precisión calculada, acercándonos justo a donde están ellos.

Nash se acerca, obligado a disimular, con una sonrisa que no llega a sus ojos.

—Lana… vaya sorpresa —dice, y su voz suena tensa, afilada como una hoja de afeitar—. No sabía que tenías gustos tan… extravagantes últimamente. Espero que no estés abrumando a Callahan con tus… viejas costumbres.

Me quedo inmóvil, dando un sorbo lento a mi copa, saboreando el vino antes de responder con la misma calma que él creía perdida en mí.

—Mis costumbres ahora son otras, Nash. Y no me incumbe explicártelas.

Está a punto de replicar, pero Denney da un paso hacia mí, coloca su mano sobre mi hombro y mira a Nash con una frialdad tan absoluta que silencia cualquier palabra.

—Señor Hudson, ¿cierto? —su voz es grave, pausada, impregnada de un desinterés que duele más que un insulto—. Lana me ha hablado muy poco de ti. Comprensible, considerando que el presente suele borrar las distracciones menores del pasado.

El silencio a nuestro alrededor se vuelve espeso. Nash se sonroja, abre la boca, la cierra. Savannah se adelanta entonces, forzando una risa clara y aguda, buscando la mirada de Denney como si le debiera algo.

—Denney, qué maravilla verte —dice, con voz melosa—. Hace tanto que no coincidimos…

Denney no la mira. Ni un instante. Mantiene la vista fija en Nash, como si ella no existiera, y responde sin cambiar el tono:

—Disculpen. Tenemos asientos que ocupar.

Me toma de la mano y me aleja con él, dejándolos atrás. No necesito girarme para saber que se quedan allí, con la humillación ardiéndoles en la piel.

Llegamos a la mesa de honor, en el lugar más destacado del salón. Denney se sienta a mi lado, y cuando posa su mano sobre la mía sobre el mantel de lino, no la retira. Permanece ahí, firme, visible, para que todos lo vean. Desde mi asiento, observo a lo lejos su mesa.

Nash y Savannah discuten en susurros, inclinados el uno hacia el otro, los rostros desencajados. Él la señala con un gesto brusco; ella responde con la mandíbula temblorosa de rabia, acusándolo, reprochándole. Se están desmoronando frente a todos, y no hacen falta palabras para saber de qué: él no esperaba que yo tuviera valor. Ella no soporta que sea yo quien ocupe el lugar que ella quería.

Durante un año me hicieron creer que yo era la pieza prescindible, la que sobraba, la que nadie echaría de menos. Me convencieron de que sin ellos no era nada. Y ahora los veo: peleando, furiosos, asustados, porque la chica que descartaron ha vuelto con un poder que ninguno de los dos podrá alcanzar jamás.

Aprieto la mano de Denney y él me devuelve la presión, breve, sin mirarme, pero consciente. El diamante en mi dedo brilla bajo la luz de las arañas de cristal, frío y cortante. La mentira que construí en un arranque de desesperación ha cobrado vida propia. El fuego que encendí ha cruzado la sala. Y ahora arde en su propia casa.

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JOGXANDY BELLO
jejeje critica constructiva, fue a humillar a otros y se humillo ella misma, solo no se doblega contra él protahonista pero si se humilla contra los demas, sobretodo con sus enemigos, no estoy entendiendo la logica de la narraccion. Espero que el cambio realmente sea significativo
A.B.G.L: Si resulta algo exasperante, pero es que ahora quiero darles ese toque humano, donde hay margen de error y así, espero que te vaya gustando...👏
total 1 replies
JOGXANDY BELLO
Que horror eso que es la primera aparicion y ya pierde los modales, no creo que este dando la imagen de chica super poderosa jejeje
A.B.G.L: hola, gracias por tu primer comentario, la verdad es que estoy queriendo que la evolución de los personajes fluyan natural y algo calmado, pero mas adelante ella cambiará un poco, gracias por tu apoyo...
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