NovelToon NovelToon
Ya No Te Espero

Ya No Te Espero

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Amor de la infancia
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

EL MEJOR AMIGO DE MI HERMANO Si el cliché Ella lo amó toda su vida. Él tardó tres años en notar su ausencia. Desde niña, estuvo enamorada del mejor amigo de su hermano. Él siempre formó parte de su vida: conocía a su familia, tenía un lugar en su casa y sabía perfectamente que ella suspiraba por él. Y cuando le prometió que recibiría el mejor regalo de su vida al cumplir dieciocho años, ella creyó que, por fin, sus sentimientos serían correspondidos. Pero aquella noche, durante su propia fiesta de cumpleaños, descubrió que había esperado por el hombre equivocado. Él estaba con otra chica. Una chica que la había humillado durante años y que se aseguró de que ella los encontrara juntos. Esa noche, la niña que soñaba con ser elegida por él se marchó con el corazón destrozado. Tres años después, regresó. Ya no era la adolescente que se sonrojaba cada vez que él la miraba. Ahora era una joven atrevida, segura de sí misma y dispuesta a disfrutar de todo aquello a lo que había renunciado por amor. Seguía siendo dulce, pero había aprendido a no esperar nada de quien nunca supo valorarla. Para ella, él era parte del pasado. Para él, ella seguía siendo la hermanita de su mejor amigo… hasta que comenzó a notar las miradas que otros hombres le dedicaban, las sonrisas que ya no eran para él y la facilidad con la que ella podía marcharse sin siquiera despedirse. Y entonces apareció el problema. El mejor amigo de su hermano estaba empezando a desear a la única mujer que jamás había pensado que podría perder. Pero ¿qué sucede cuando el hombre que te rompió el corazón finalmente quiere conquistarte… y tú ya no estás segura de querer entregárselo otra vez?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ya no sé cómo acercarme a ti

Nicolás pasó el lunes intentando convencerse de que estaba perfectamente.

Se duchó, se vistió, respondió correos y asistió a dos reuniones en las que apenas escuchó la mitad de lo que le dijeron.

Para el mediodía, su secretaria ya le había preguntado dos veces si se encontraba bien.

A las tres, su hermano Alexander le envió un mensaje preguntándole si pensaba seguir ignorando las llamadas de la familia.

Y a las cuatro, Nicolás comprendió que no podía continuar encerrado en su departamento fingiendo que el problema iba a desaparecer por sí solo.

Así que hizo lo que cualquier hombre sensato habría hecho en su situación.

Llamó a Mateo.

—¿Qué quieres? —contestó su amigo.

Nicolás frunció el ceño.

—¿No puedes saludar primero?

—Puedo. Hola, Nicolás. ¿Qué quieres?

—Necesito hablar contigo.

—¿Se está incendiando algo?

—Muy gracioso.

—Estoy ocupado.

Nicolás miró los documentos que llevaba una hora sin leer.

—Yo también.

—Entonces estamos en igualdad de condiciones. Adiós.

—¡Mateo!

Escuchó una carcajada al otro lado de la línea.

—Está bien, idiota. ¿Qué pasa?

Nicolás dudó.

¿Cómo se suponía que debía explicarle que llevaba días pensando en su hermana, que la imagen de ella besando a Gabriel se le había quedado grabada en la cabeza y que empezaba a preguntarse si había cometido el error más grande de su vida?

No podía decirlo así.

Mateo probablemente le colgaría.

—Quería saber cómo está Isabella.

Hubo un silencio.

—Está bien.

—¿Bien?

—Sí, Nicolás. La última vez que la vi no tenía fiebre ni estaba siendo perseguida por asesinos. ¿Qué clase de respuesta esperabas?

Nicolás cerró los ojos.

—Solo preguntaba.

—Pues ya tienes tu respuesta.

—¿Siempre tienes que tratarme como si fuera un delincuente?

—No. A veces te trato como a un imbécil. Hoy estoy siendo bastante amable.

Nicolás soltó una risa involuntaria.

Por un instante, se sintió como antes. Como cuando él y Mateo podían pasar horas molestándose por cualquier tontería.

Pero entonces recordó por qué su amistad ya no era la misma.

—¿Está saliendo con Gabriel? —preguntó.

Mateo tardó unos segundos en responder.

—Eso tendrás que preguntárselo a ella.

—Ya sé que no quieres meterte.

—No, Nicolás. No quiero meterme porque es su vida. Y porque, a diferencia de lo que tú pareces creer, mi hermana no necesita que yo le dé permiso para estar con alguien.

—No creo eso.

—Entonces deja de hacer preguntas como si alguien tuviera que informarte de lo que ocurre con ella.

Nicolás se quedó callado.

Mateo suspiró.

—Mira, no te odio. Pero tampoco voy a ayudarte a sentirte mejor contigo mismo. Si te arrepientes de algo, tendrás que aprender a vivir con ello.

La llamada terminó poco después.

Y Nicolás se quedó mirando el teléfono con una certeza desagradable: ni siquiera su mejor amigo de toda la vida podía decirle cómo arreglar algo que él mismo había dejado romperse.

Isabella, por su parte, estaba demasiado ocupada disfrutando de su semana como para imaginar las crisis existenciales de Nicolás.

Aquella tarde se reunió con Gabriel en una cafetería cercana al centro.

Habían quedado para hablar de un proyecto suyo y, de paso, planear una pequeña escapada de fin de semana.

Aunque, a juzgar por la cantidad de veces que Gabriel le sonreía en lugar de mirar los documentos, ninguno de los dos estaba concentrándose demasiado.

—¿Vas a leerlo o piensas seguir mirándome? —preguntó Isabella.

Gabriel apoyó los codos sobre la mesa.

—Estoy evaluando ambas opciones.

—Tu evaluación es pésima.

—Discrepo. La segunda opción es considerablemente más interesante.

Ella negó con la cabeza, divertida, y le acercó las hojas.

—Lee.

Gabriel obedeció durante aproximadamente cuarenta segundos.

Después levantó la vista.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

—Depende.

—¿Qué somos?

Isabella dejó de ordenar sus papeles.

No se sintió incómoda, pero sí sorprendida.

Habían hablado de intentarlo en serio. Habían acordado ir despacio. Sin embargo, todavía no habían definido exactamente qué significaba eso para ambos.

Gabriel no parecía preocupado, aunque había perdido su sonrisa burlona.

—No te lo pregunto para presionarte —aclaró—. Solo quiero saber si estamos entendiendo lo mismo.

Isabella lo observó durante unos segundos.

Le gustaba que pudiera hacerle aquella pregunta sin convertirla en una exigencia.

—Creo que quiero ser tu novia —respondió finalmente—. Pero quiero que sea porque los dos queremos estar juntos, no porque llevemos tres años haciendo cosas de novios sin admitirlo.

Gabriel sonrió despacio.

—Estoy completamente de acuerdo.

—¿De verdad?

—Isabella, llevo tres años intentando no asustarte con la idea de que me gustaría despertarme a tu lado más de una vez cada varios meses. Creo que puedo soportar una conversación sobre nuestra relación.

Ella se echó a reír.

—¡Eres imposible!

—Y tú estás evitando responderme algo.

Isabella ladeó la cabeza.

—¿Qué cosa?

Gabriel extendió la mano sobre la mesa y entrelazó sus dedos con los de ella.

—¿Quieres intentarlo conmigo? De verdad. Exclusivamente. Sin seguir fingiendo que esto es casual cuando ya no lo sentimos así.

Isabella miró sus manos unidas.

No pensó en Nicolás.

No pensó en demostrar que había seguido adelante ni en lo que nadie pudiera opinar.

Pensó en Gabriel esperándola durante sus viajes, en las conversaciones interminables y en la confianza que habían construido mucho antes de aquella noche en la que él la besó.

Y sonrió.

—Sí. Quiero ser tu novia.

Gabriel soltó el aire, exageradamente aliviado.

—Menos mal. Ya estaba preparando un discurso.

—¿Un discurso?

—Tenía tres versiones. Una romántica, una graciosa y otra en la que fingía que no me importaba.

Isabella se rio tanto que varias personas miraron hacia su mesa.

Gabriel aprovechó para levantarse, acercarse a ella y besarla.

Cuando volvió a sentarse, Isabella seguía sonriendo.

—¿Qué? —preguntó él.

—Nada.

—Estás mirándome raro.

—Estoy pensando que quizá debí aceptar antes.

Gabriel le acarició los nudillos con el pulgar.

—No importa cuándo. Importa que ahora estás aquí.

Y por primera vez, Isabella no sintió que estuviera llegando tarde a su propia historia.

Esa misma noche, Nicolás recibió una fotografía en el grupo de amigos.

Bruno la había enviado sin demasiadas explicaciones.

En ella aparecían Isabella y Gabriel en la cafetería, sentados frente a frente. Gabriel le besaba la mano y ella lo miraba con una sonrisa tan tierna que Nicolás sintió que algo se le hundía en el estómago.

Debajo, Bruno había escrito:

Estos dos por fin parecen haberse puesto de acuerdo.

Nicolás dejó el teléfono sobre la mesa.

No preguntó qué significaba.

No escribió un comentario sarcástico.

No llamó a Mateo.

Se quedó sentado en el sofá, mirando hacia la ventana de su departamento.

Había pasado tantos años creyendo que el amor de Isabella era algo que siempre estaría disponible para él que jamás se había planteado qué ocurriría cuando ella eligiera a otra persona.

Ahora tenía la respuesta.

Isabella estaba eligiendo a Gabriel.

Y Nicolás no podía culparla.

Ni siquiera podía enfadarse con él.

Porque Gabriel no había aparecido para quitarle nada.

Había estado allí cuando Nicolás ni siquiera se molestaba en mirar.

Nicolás se llevó una mano a la cara y soltó una risa amarga.

—Bien hecho, Varela. Realmente brillante.

Por primera vez, no se preguntó cómo podía conseguir que Isabella volviera a mirarlo como antes.

Se preguntó si alguna vez sería capaz de mirarla a los ojos sin desear retroceder el tiempo.

Y esa pregunta, descubrió, era mucho más difícil de responder.

1
Miriam Colín
Espero que pronto se armé de valor y le pida perdón a Isabella, para que los dos puedan cerrar ese capítulo y sigan adelante con sus vidas sin ninguna cuenta pendiente.
Miriam Colín
Por fin te diste cuenta de lo que perdiste Nicolás y eso era un amor sincero.
Miriam Colín
Hay Nicoĺás pensaste que Isabella siempre iba a estar enamorada de ti y que no importa lo que hicieras ella siempre iba a estar ahí.
Paola Gonzalez
ME ENCANTA!!💙💙
Miriam Colín
Amo a Gabriel , es un gran chico y ama a Isabella sinceramento y no le pidé que deje de ser ella para que alguien la amé.
Miriam Colín
Nicolás por fin se dio cuenta de que Isabella ya lo superó y que ya no tiene ninguna oportunidad.
Miriam Colín
Así es Isa solo mira pa' delante y daté una oportunidad de ser feliz y amar a alguien que te eligé.
Miriam Colín
A mi me gustaría que se de una oportunidad con Gabriel y Nicolás se quedé chiflando en la loma.
Miriam Colín
Lastima Margarito porque Isa va concentrar su tiempo y amor en Gabriel.
Nerida Navas
Es muy interesante la historia, agradecida por ser una de las personas interesadas en este proyecto... aunque no me percaté que, es una novela en proceso... espero no olvidarme pues, tengo esa peculiaridad... já já já já...y, que la concluyan rápido 🙏💐🌹... felicitaciones de antemano, parece una excelente historia 🙏💐🌹
Miriam Colín
Nicolás ahora sabes lo que significa ser ignorado y pudrete maldito cucaracho.
Miriam Colín
Nicolás ahora te toca a ti ser el que esté detrás de ella como un perro faldero.
Miriam Colín
Ahora será Nicolas quién sentira lo que es que alguien te ignoré, sufre maldito cucaracho imbécil.
Miriam Colín
Es un maldito desgraciado, humillarla de esa manera en su casa y lo peor faltarle el respeto a la familia que lo recibio como un hijo.Es una basura de hombre😡.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play