En el reino de , una serie de secretos y decisiones prohibidas comienzan a sacudir los cimientos de la familia real. Lo que parece una vida perfecta dentro del palacio esconde amores imposibles, alianzas inesperadas y peligros que amenazan con cambiar el destino del reino para siempre.
Mientras las tensiones aumentan y un enemigo oculto mueve sus piezas desde las sombras, los miembros de la corona deberán enfrentarse a sus propios sentimientos, a las expectativas de la sociedad y a las consecuencias de sus elecciones.
Entre romance, intriga, traiciones, sacrificios y momentos inolvidables, Valdoria se convierte en el escenario de una historia donde el amor y el deber chocan constantemente, y donde una sola decisión puede cambiar el futuro de todos.
NovelToon tiene autorización de cindy angulo montoya para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La cena del festival
El gran salón del castillo estaba lleno de música, velas y mesas decoradas con oro y flores blancas. Nobles de distintos territorios conversaban mientras los sirvientes servían vino y comida.
Isabella caminó junto a su tía Emilia intentando ignorar los murmullos sobre los Montenegro.
—Todos siguen recordando el pasado —susurró Isabella.
—Porque la nobleza nunca olvida los escándalos —respondió Emilia.
En la mesa principal, Alejandro observaba discretamente cada movimiento dentro del salón. La presencia de Isabella lo mantenía incómodo.
A su lado, la reina Beatriz parecía disfrutar aquella tensión.
—Deberías relajarte —murmuró ella con ironía—. Pareces ver fantasmas.
El rey no respondió.
Cuando Isabella tomó asiento cerca de Elena y Emilia, Esteban sonrió levemente desde el otro extremo de la mesa.
Camila de Verania notó inmediatamente aquella mirada.
—¿Desde cuándo el príncipe presta tanta atención a las invitadas? —preguntó molesta.
—Desde que apareció alguien que no lo adula —contestó Leonardo divertido.
Camila lo ignoró.
Durante la cena, los músicos comenzaron a tocar mientras varias parejas bailaban en el centro del salón.
La reina Beatriz observó a Esteban.
—¿No piensas bailar esta noche?
—No tenía intención.
—Entonces quizá puedas acompañar a la señorita Montenegro.
El salón quedó en silencio por unos segundos.
Alejandro miró rápidamente a Beatriz.
—No es necesario.
Pero Esteban ya se había levantado.
—Será un placer.
Camila apretó la copa con molestia mientras Isabella observaba al príncipe acercarse.
—¿Aceptas bailar conmigo? —preguntó Esteban extendiendo la mano.
Isabella dudó unos segundos. Emilia le hizo una pequeña señal para aceptar y evitar llamar más la atención.
Finalmente tomó su mano.
Ambos caminaron hasta el centro del salón mientras las miradas de los nobles los seguían.
—Parece que tu presencia incomoda a muchas personas —comentó Esteban.
—Y usted parece disfrutar eso.
—Tal vez porque estoy acostumbrado al escándalo.
Isabella observó al rey Alejandro desde lejos.
—Tu padre no parece feliz con esto.
El príncipe también miró hacia la mesa principal.
—Mi padre nunca parece feliz con nada relacionado conmigo.
Mientras bailaban, Alejandro no apartaba la vista de Isabella. Algo le decía que la llegada de la joven Montenegro podía destruir secretos que llevaba años intentando ocultar.
Beatriz notó la reacción del rey y sonrió discretamente.
Por primera vez en mucho tiempo, sentía que tenía una forma de desestabilizar a Alejandro.
Cuando terminó la música, Esteban acompañó a Isabella nuevamente hasta la mesa.
—Bailas mejor de lo que esperaba —dijo él.
—Y usted habla menos cuando baila. Es una mejora.
Leonardo soltó una carcajada desde su asiento.
Pero antes de que Esteban respondiera, un guardia entró apresuradamente al salón.
—Majestad, ocurrió un problema en las caballerizas.
Alejandro se levantó inmediatamente.
—¿Qué sucedió?
—Uno de los caballos reales fue liberado y varios guardias resultaron heridos intentando controlarlo.
El rey frunció el ceño.
—¿Cómo ocurrió eso?
El guardia dudó antes de responder.
—Encontramos esto cerca de las caballerizas.
El hombre entregó una tela negra con el antiguo símbolo de la familia Montenegro bordado en plata.
El salón entero quedó en silencio.
Gracias por leer.