“Mi amor: El guachimán” es una historia de amor intensa entre un humilde guachimán (guardia de seguridad) y una joven millonaria que vive rodeada de lujos pero se siente vacía y sola.
A pesar de venir de mundos totalmente distintos, ambos se enamoran profundamente. Sin embargo, la madre de la chica se opone a la relación y hace todo lo posible para separarlos, creyendo que él no es digno de su hija.
Con el tiempo, el amor entre ellos se vuelve más fuerte y deciden luchar por estar juntos. Cuando finalmente llega el día de su boda, todo cambia drásticamente: ocurre un ataque inesperado y la chica termina herida al protegerlo a él, lo que provoca que pierda la memoria.
Desde ese momento, ella ya no lo recuerda. Él, roto por el dolor pero lleno de amor, hace todo lo posible por ayudarla a recuperar sus recuerdos y volver a enamorarla, demostrando que su amor puede resistir incluso la tragedia y el olvido.
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Capítulo 7: Mi vida, mis miedos y lo que no digo
Narra Katrina Villacres
Hola, yo soy Katrina Villacres, tengo 18 años. Nací en Barranquilla, Colombia, el 3 de junio del 2008. Vivo en esta ciudad llena de calor, de música, de movimiento y de gente que siempre parece tener prisa. Desde afuera mi vida parece perfecta… pero por dentro no todo es como la gente cree.
Yo vengo de una familia con dinero, de esas que la gente llama “millonaria”. Mi papá es un empresario importante en Barranquilla, de esos que siempre están en reuniones, viajando o hablando de negocios con otros hombres poderosos. Él trabaja demasiado y casi nunca está en casa, pero cuando está, quiere que todo sea perfecto.
Mi mamá se llama Patricia Villacres. Ella es elegante, muy estricta, de esas mujeres que siempre quieren que su hija represente bien el apellido. Ella controla todo en mi vida: cómo me visto, cómo hablo, con quién salgo, a qué hora llego. A veces siento que no tengo libertad, pero si digo algo, ella se molesta.
Por eso me visto elegante todo el tiempo, no porque realmente me guste siempre, sino porque ella lo exige. Vestidos bonitos, zapatos caros, accesorios finos… pero no siempre me siento yo. A veces quisiera vestirme más simple, más cómoda, como cualquier chica normal de mi edad, pero en mi casa eso no es permitido. Mi mamá dice que la imagen lo es todo.
Yo estudio en una universidad privada, conozco gente importante, y voy a eventos donde todo es lujo, música suave y gente que habla de dinero. Pero aun así, a veces me siento vacía. Como si todo eso no fuera suficiente para hacerme feliz.
En medio de todo eso, hay alguien en mi vida.
Se llama Gerson Alarcón.
Él es el hijo del mejor amigo de mi papá. Lo conozco desde hace tiempo. Es un hombre de 21 años, con carácter fuerte, seguro de sí mismo, y de esos que siempre parecen saber lo que quieren. Mi papá lo aprecia mucho porque confía en su familia.
Gerson es mi novio.
Con él es diferente. Él es atento, romántico, detallista. Me escribe, me llama, me dice cosas bonitas. A veces me hace sentir especial, como si yo fuera la única persona en su mundo. Pero la verdad… no sé si estoy enamorada de él.
A veces siento que sí… otras veces siento que no.
Es como si mi corazón estuviera confundido.
Con él he vivido momentos buenos, pero también cosas que me han marcado. Uno de esos momentos fue en un evento, cuando todo pasó.
Yo vi cuando Gerson amenazó a un guachimán con un arma.
Y no dije nada.
No dije nada porque me dio miedo.
Demasiado miedo.
En ese momento sentí como si el mundo se congelara. Vi al muchacho de seguridad, vi a Gerson con el arma, y sentí que cualquier cosa podía terminar mal. Yo quería gritar, quería hacer algo, pero no pude. Me quedé quieta, paralizada.
Después de eso, Gerson actuó como si nada hubiera pasado.
Pero yo no puedo olvidarlo.
Ese momento me cambió la forma de verlo.
A veces conmigo él es dulce, cariñoso, como si fuera otra persona completamente diferente. Me abraza, me habla bonito, me trata como una reina. Pero otras veces… siento algo raro en él. Algo que me da miedo, algo que no sé explicar bien.
Y eso me confunde más todavía.
Porque no entiendo cómo alguien puede ser tan tierno conmigo y al mismo tiempo tan peligroso en otros momentos.
Después de ese evento, he estado pensando mucho en eso.
En mi vida.
En lo que realmente quiero.
Yo soy una chica que, aunque tiene dinero, no tiene mucha libertad. Mi papá me ve como una hija que debe seguir el camino correcto, sin errores. Mi mamá quiere que yo sea perfecta. Y la sociedad en la que vivo espera que yo sea “la niña ideal”.
Pero yo no sé si quiero esa vida.
Yo quiero algo más real.
Algo que me haga sentir viva de verdad.
A veces salgo a la terraza de mi casa y miro Barranquilla desde arriba. Veo las luces, los carros, la gente moviéndose rápido… y pienso en lo diferente que sería mi vida si pudiera ser simplemente yo, sin tantas reglas.
Con Gerson he tenido momentos bonitos, pero también dudas.
No sé si lo amo o si solo me acostumbré a él.
No sé si estoy con él por elección… o porque es lo que mi familia espera.
Y eso me hace sentir confundida todo el tiempo.
Después de lo que pasó con el guachimán en el evento, algo dentro de mí cambió.
Vi la realidad de otra forma.
Vi que hay cosas que mi mundo no quiere mostrar.
Y desde ese día, he estado más callada, más pensativa.
Gerson no sabe lo que pienso realmente. Yo no le he contado todo lo que sentí en ese momento, porque no sé cómo reaccionaría. Él es muy intenso, muy seguro de sí mismo, y a veces eso me intimida.
Pero hay algo que sí sé…
Mi vida no es tan perfecta como todos creen.
Y aunque por fuera parezca que lo tengo todo, por dentro estoy buscando algo que todavía no encuentro.
Tal vez libertad.
Tal vez amor de verdad.
O tal vez simplemente… ser yo sin miedo.