SIN SPOILER
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LA REINA DE LAS SOMBRAS
La noche seguía cubriendo la Mansión Torres.
El ambiente estaba más tenso de lo normal.
Guardias vigilando cada entrada.
Hombres armados recorriendo los pasillos.
Y un secreto imposible escondido dentro de la mansión.
Un ángel.
Adaline permanecía cerca de la chimenea mientras Kain revisaba mensajes en su teléfono.
Aunque aparentaba calma…
estaba alerta.
Porque sabía perfectamente que tarde o temprano alguien más descubriría la existencia de Adaline.
Y eso podía convertirse en un desastre.
Entonces…
el sonido de varios vehículos entrando a la propiedad rompió el silencio.
Los guardias reaccionaron de inmediato.
Kain levantó ligeramente la mirada.
—Llegó mi madre.
Adaline se tensó al instante.
Madre.
Otra persona peligrosa.
Sus alas se movieron nerviosamente detrás de ella.
Kain lo notó.
—No te hará daño.
Adaline bajó la mirada sin responder.
Seguía sin confiar completamente en él.
Y mucho menos en la familia más peligrosa del mundo.
Afuera, las puertas negras de una camioneta blindada se abrieron lentamente.
Botas de tacón tocaron el suelo mojado.
Y Bella D’Torres apareció.
Elegante.
Imponente.
Vestida completamente de negro.
Los hombres alrededor bajaron la cabeza inmediatamente.
Porque Bella daba miedo de una manera distinta a Alessandro.
Ella no necesitaba levantar la voz.
La calma en su mirada era suficiente.
Una calma peligrosa.
La clase de mujer capaz de decidir una mu3rt3 mientras acomodaba tranquilamente sus guantes.
Uno de los guardaespaldas abrió la puerta principal para ella.
Bella entró a la mansión quitándose lentamente los guantes de cuero oscuro.
Una pequeña mancha de s@ngr3 permanecía cerca de su muñeca.
Señal de que acababa de regresar de un trabajo.
Un encargo.
Una traición castigada.
Mientras caminaba por el pasillo, uno de los hombres habló nerviosamente:
—¿La misión salió bien, señora?
Bella sonrió apenas.
Fría.
—La chica entendió demasiado tarde que engañar a mi hijo fue un error.
El guardaespaldas tragó saliva.
No hizo más preguntas.
Todos sabían lo que eso significaba.
La ex novia de Kain había traicionado al heredero Torres con uno de sus propios amigos.
Y Bella se encargó personalmente del asunto.
Como siempre.
Bella continuó caminando hasta detenerse frente a las puertas de la sala principal.
Algo se sentía extraño.
Demasiado silencio.
Abrió la puerta lentamente…
y entonces la vio.
Sus ojos se abrieron apenas.
Por primera vez en mucho tiempo…
Bella realmente quedó sorprendida.
Una chica de alas blancas estaba sentada frente a la chimenea.
Un ángel.
Real.
Las alas parcialmente quemadas se movieron con nerviosismo cuando Adaline sintió aquella mirada sobre ella.
Kain levantó la vista inmediatamente.
—Madre.
Bella no respondió enseguida.
Seguía observando a Adaline.
Analizándola.
Como si intentara descubrir si era una ilusión.
O una amenaza.
Adaline sintió miedo inmediatamente.
Aquella mujer era hermosa…
pero peligrosa.
Mucho más peligrosa de lo que aparentaba.
Sus instintos prácticamente gritaban que tuviera cuidado.
Bella finalmente habló:
—…Interesante.
Kain guardó silencio.
Sabía perfectamente que su madre no se impresionaba fácilmente.
Y aun así…
ella parecía genuinamente sorprendida.
Bella caminó lentamente alrededor de Adaline.
Sin acercarse demasiado.
Observando las alas.
Las heridas.
Las plumas quemadas.
Adaline apretó ligeramente la manta alrededor de su cuerpo.
Incómoda.
Como si estuviera siendo estudiada.
Bella se detuvo finalmente frente a ella.
—Así que los rumores eran reales.
Adaline frunció ligeramente el ceño.
No entendía.
Bella cruzó los brazos elegantemente.
—Hace años escuché historias sobre seres celestiales… pero nunca imaginé ver uno dentro de mi casa.
Kain habló entonces:
—La encontré en el bosque.
Bella lo miró unos segundos.
Luego volvió a observar a Adaline.
—¿Y decidiste traerla a la mansión?
—Estaba herida.
Bella arqueó ligeramente una ceja.
Porque aquello sonaba demasiado compasivo para su hijo.
Muy fuera de lugar.
Sus ojos se entrecerraron apenas.
—Te encariñaste rápido, Kain.
El joven maestro no respondió.
Y eso hizo que Bella sospechara aún más.
Adaline observaba todo en silencio.
Confundida.
No entendía las dinámicas de aquella familia.
Pero podía sentir algo raro entre ellos.
Bella volvió a mirarla directamente.
—¿Cómo te llamas?
Adaline dudó unos segundos antes de responder:
—…Adaline.
Y en el instante en que escuchó ese nombre…
algo cambió en la expresión de Bella.
Muy leve.
Casi imperceptible.
Pero Kain lo notó.
La mujer permaneció callada unos segundos.
Como si aquel nombre hubiera despertado un recuerdo antiguo.
Finalmente sonrió apenas.
Una sonrisa elegante.
Pero difícil de descifrar.
—Bueno, Adaline… bienvenida a la Mansión Torres.
Adaline no supo por qué…
pero esas palabras le dieron más miedo que tranquilidad.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?