NovelToon NovelToon
El Rey Sin Trono

El Rey Sin Trono

Status: En proceso
Genre:Apocalipsis / Mundo de fantasía / Venganza
Popularitas:140
Nilai: 5
nombre de autor: Braian Cazzuchelli

Alguien ocupo su lugar ¿estara dispuesto a perder todo para recuperarlo?

NovelToon tiene autorización de Braian Cazzuchelli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mañana silenciosa

Por primera vez en mucho tiempo, Arlen no había descansado.

Se levantó antes que los demás. Sus ojos estaban cansados. No era el cansancio físico de un entrenamiento duro, sino algo más profundo. Algo que se había quedado dentro de él después de aquella pesadilla.

Caminó por el refugio en silencio.

Preparó una taza de café y permaneció unos segundos observando el vapor elevarse.

Su mente estaba lejos.

Demasiado lejos.

Finalmente se dirigió a la sala de entrenamiento.

Las luces apenas iluminaban el lugar. El sonido de sus pasos resonó en el enorme espacio vacío.

Dejó la taza sobre una mesa cercana y comenzó a practicar.

Golpes.

Movimientos.

Pasos.

Todo era preciso.

Pero faltaba algo.

Su corazón no estaba allí.

Su mirada permanecía perdida.

Como si estuviera luchando contra algo que nadie más podía ver.

—Sabía que te iba a encontrar aquí.

Arlen no respondió.

Reconoció aquella voz de inmediato.

Ailén apareció en la entrada con una pequeña sonrisa.

—Pensé que seguirías durmiendo.

—No podía.

—Eso explica esa cara horrible.

Arlen siguió entrenando.

—Gracias.

—¿Era una broma, sabés?

Arlen simplemente la observó.

Sin sonreír.

Sin responder.

La sonrisa de Ailén desapareció poco a poco.

—¿Qué pasa?

—Nada.

—Arlen.

—Dormí mal. Estaré bien después.

Ailén lo observó durante unos segundos.

No le creyó.

—Bueno, entonces vine a verte entrenar.

Arlen bajó lentamente los brazos.

—¿Qué hacés aquí?

—¿Aquí en la sala?

—No.

La miró fijamente.

—¿Qué hacés aquí, Ailén?

Ella frunció el ceño.

—Ya te expliqué por qué estoy acá. Héctor me pidió...

—¡No me hables de Héctor!

La voz de Arlen resonó por toda la habitación.

Ailén dio un pequeño paso hacia atrás.

Nunca lo había escuchado levantar la voz de esa manera.

—Arlen...

—Te pregunté qué hacés aquí con nosotros.

Su respiración comenzó a acelerarse.

—¿Por qué viniste?

—Porque...

—¡Quiero respuestas!

El silencio cayó sobre la sala.

Ailén sintió algo extraño.

Algo que jamás había sentido proveniente de Arlen.

Hostilidad.

Dolor.

Y una sed de sangre tan intensa que parecía llenar toda la habitación.

Era asfixiante.

No estaba dirigida hacia ella.

Pero estaba allí.

Oculta dentro de él.

Esperando.

—Tenés que calmarte.

Arlen la observó.

Y durante un instante sus ojos parecieron los de un desconocido.

—Estoy tratando de ayudarte.

—¿Ayudarme?

—Sí.

Su voz comenzó a quebrarse.

—Viajé miles de kilómetros para encontrarte.

Arlen permaneció inmóvil.

—Desde la primera vez que te vi... mi vida tuvo una razón.

Las palabras salían acompañadas por lágrimas.

—Y todavía me siento culpable por lo que pasó con Genaro.

Aquello golpeó a Arlen más fuerte que cualquier puño.

Toda la ira desapareció.

Toda.

Sus piernas temblaron.

Y las lágrimas comenzaron a caer.

—Yo...

Su voz se rompió.

—Yo lo amaba.

Ailén sintió cómo el dolor contenido durante años finalmente comenzaba a salir.

—No pude protegerlo.

Otra lágrima.

—No estuve ahí.

Otra más.

—Y cuando me necesitó...

Su respiración se cortó.

—No pude hacer nada.

El aura que rodeaba a Arlen comenzó a cambiar.

El rojo agresivo y oscuro desapareció lentamente.

Se volvió tenue.

Suave.

Un azul profundo comenzó a envolverlo.

Como un océano tranquilo después de una tormenta.

Poco a poco aquella energía terminó estabilizándose.

Ailén ya no pudo contenerse.

Lo abrazó.

Con fuerza.

Sin decir nada al principio.

Arlen simplemente se dejó caer entre sus brazos.

—Nada de eso fue tu culpa.

—Sí lo fue.

—No.

—Si hubiera sido más fuerte...

—No.

Ailén apoyó la frente sobre su hombro.

—Muchas veces la vida es así.

—...

—Y no podemos hacer nada para cambiarlo.

Arlen cerró los ojos.

Las lágrimas seguían cayendo.

—¿Soy una mala persona?

La pregunta salió casi como un susurro.

Ailén sintió cómo su corazón se rompía.

Lo observó directamente a los ojos.

—No.

—...

—Sólo estás confundido.

Su mano acarició suavemente su rostro.

—Todavía no descubriste todo lo que hay dentro de vos.

El silencio volvió a rodearlos.

Entonces Ailén sonrió.

Una sonrisa cálida.

Sincera.

—Yo voy a protegerte.

Arlen la observó.

—Voy a ser tu hogar si no lo tenés.

Las lágrimas volvieron a aparecer.

—Te voy a dar descanso cuando lo necesites.

Por primera vez en mucho tiempo...

Arlen sintió paz.

Una paz pequeña.

Pero real.

Cerró los ojos.

Y lentamente terminó quedándose dormido entre sus brazos.

Ailén sonrió.

Lo sostuvo unos segundos más.

Y después lo llevó hasta su habitación.

Lo acomodó sobre la cama.

Lo cubrió con una manta.

Y salió en silencio.

Cuando llegó a la cocina encontró a Luna, Dorian, Adrián y Kael desayunando.

Apenas la vieron comprendieron que algo había ocurrido.

Ailén intentó hablar.

Pero terminó llorando.

Luna fue la primera en levantarse.

La abrazó sin decir nada.

Entre lágrimas, Ailén les contó todo.

Les habló de Genaro.

De la culpa.

Del dolor que había cargado durante años.

Y del estado en que había encontrado a Arlen.

—Fue mi culpa...

—No.

Luna negó inmediatamente.

—No fue tu culpa.

—Pero si yo...

—No.

Luna la abrazó con más fuerza.

—Dejá de castigarte por algo que no podías controlar.

Dorian se acercó en silencio.

Le entregó un pañuelo.

—Tomá.

Ailén sonrió débilmente.

—Gracias.

—Para eso estamos.

Adrián también intervino.

—Si Arlen te permitió ver todo eso...

—Es porque confía en vos.

Kael asintió.

—Y eso vale mucho más de lo que creés.

Ailén terminó secándose las lágrimas.

Poco a poco logró tranquilizarse.

—Ya va a pasar todo esto.

Luna sonrió.

—Ya lo vas a ver.

Minutos después Luna y Dorian acompañaron a Ailén hasta su habitación.

Cuando se marcharon, sólo quedaron Adrián y Kael en la cocina.

El ambiente se volvió serio.

Adrián rompió el silencio.

—¿Sentiste esa sed de sangre?

Kael levantó la mirada.

—Sí.

—Yo también.

Adrián apoyó los brazos sobre la mesa.

—Era asfixiante.

Kael permaneció pensativo.

—No parecía normal.

—Porque no lo es.

Kael frunció el ceño.

—¿Qué querés decir?

Adrián dudó unos segundos.

—Estuve investigando.

—¿Sobre Arlen?

—Sí.

Kael lo observó atentamente.

—Encontré algunos libros antiguos relacionados con estilos de combate.

—¿Y?

—Nada coincidía.

—Hasta que encontré uno.

Kael se incorporó.

—¿Qué tan viejo?

—Si no me equivoco...

Adrián soltó una pequeña risa.

—Y eso no me pasa nunca.

Kael sonrió.

—Lo sé.

—Más de trescientos cincuenta años.

La sonrisa desapareció inmediatamente.

—¿Qué?

—Tres siglos y medio.

El silencio inundó la cocina.

—¿Y qué decía?

—Muy poco.

—Adrián.

—Las páginas estaban incompletas.

—¿Qué decía?

Adrián respiró profundamente.

—Hablaba de alguien con un don llamado Poder Absoluto.

Los ojos de Kael se abrieron.

—Eso es imposible.

—Eso pensé.

—Continúa.

—También describía una forma de combate muy parecida a la de Arlen.

Kael permaneció inmóvil.

Pensando.

Analizando.

Uniendo piezas.

Finalmente habló.

—Si ese libro es auténtico...

—Lo es.

—Entonces estamos hablando de la época en la que la información fue alterada.

Adrián asintió lentamente.

—Exacto.

Kael miró por la ventana.

Su expresión se volvió sombría.

—Cada vez estoy más convencido de algo.

—¿De qué?

Kael permaneció varios segundos en silencio.

—Arlen es alguien importante.

—Yo también lo creo.

—Y justamente por eso...

Kael cerró los ojos.

—Tenemos que tener mucho cuidado.

Porque cuanto más descubro sobre él...

Mas miedo me da lo que todavía no sabemos

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play