Casarse no estaba en los planes de Renata.
Y menos si habían cambiado a el que sería su esposo.
Ahora comparte casa con un hombre que poco a poco está dejando de sentirse como un completo desconocido...
Espero les guste.. cualquier opinión se los agradecería. 🤍
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Capítulo 7
La lluvia no paró en toda la noche.
Renata terminó quedándose dormida en el sofá sin darse cuenta.
La película seguía reproduciéndose en silencio cuando abrió los ojos lentamente.
Parpadeó confundida.
La sala estaba oscura.
Solo la luz del televisor iluminaba un poco el lugar.
Se incorporó despacio y se acomodó el cabello.
—¿Qué hora es…? —murmuró.
Entonces notó algo.
Una manta sobre ella.
Renata frunció el ceño.
No estaba ahí antes.
Miró alrededor.
La sala estaba vacía.
El televisor seguía encendido, pero Gael ya no estaba.
Por alguna razón, eso la hizo quedarse quieta unos segundos.
Luego apagó el televisor y subió las escaleras lentamente.
La casa estaba completamente en silencio otra vez.
Pero esta vez no se sentía tan pesada.
A la mañana siguiente, el olor a café volvió a despertarla.
Renata abrió los ojos y soltó una pequeña risa cansada.
—Empiezo a creer que él se comunica con café…
Se levantó, se arregló un poco y bajó.
Gael estaba en la cocina revisando unos papeles mientras desayunaba.
Esta vez llevaba ropa más informal.
Camisa negra y pantalón oscuro.
Se veía menos distante así.
Más joven.
Gael levantó la vista apenas la vio entrar.
—Dormiste aquí abajo.
Renata se sentó frente a él.
—Gracias por la manta.
Gael hizo una pequeña pausa.
—Ibas a enfermarte.
—Qué considerado.
Gael soltó aire por la nariz, casi divertido.
—No te acostumbres.
Renata tomó una taza de café.
—Muy tarde.
El silencio entre ambos fue tranquilo.
Natural.
Algo que empezaba a pasar demasiado seguido.
Y eso la confundía.
Gael volvió a mirar los documentos frente a él.
Renata observó los papeles por curiosidad.
Números. Contratos. Firmas.
Todo se veía importante.
Y aburrido.
—¿Siempre trabajas desayunando?
Gael respondió sin levantar la mirada.
—Siempre trabajo.
—Eso suena deprimente.
Gael finalmente la miró.
—¿Y tú siempre opinas tanto?
Renata tomó un poco de café.
—Sí.
Gael negó suavemente con la cabeza.
Pero esta vez… sonriendo un poco.
El celular de Renata vibró.
Camila.
Otra vez.
Renata respondió la llamada apenas vio el nombre.
—¿Finalmente decidiste existir? —dijo Camila apenas contestó.
Renata soltó una risa.
—Estoy ocupada sobreviviendo.
Camila habló dramáticamente.
—Necesito detalles. Todos.
Gael escuchaba la conversación mientras seguía revisando papeles.
—No hay detalles.
—Mentira. Seguro ya se enamoraron.
Renata casi escupe el café.
—¿Qué? No.
Gael levantó apenas una ceja sin decir nada.
Eso empeoró todo.
Camila siguió hablando.
—¿Está contigo ahora?
Renata miró a Gael.
Él la estaba observando directamente.
Como esperando.
—Sí.
Camila gritó del otro lado.
—¡PÁSAMELO!
—Ni loca.
Gael soltó una pequeña risa.
Real.
Y Renata automáticamente giró a verlo.
Otra vez eso.
Cada vez que él se veía natural, ella se confundía más.
Camila siguió insistiendo.
—Renata, por favor.
—Cállate.
—Solo quiero escuchar cómo habla.
Gael extendió la mano de repente.
—Dámelo.
Renata abrió los ojos.
—¿Qué?
Gael movió ligeramente la mano.
—El teléfono.
Renata dudó unos segundos… pero terminó entregándoselo.
Gael acercó el celular a su oído.
—Hola.
Del otro lado hubo un silencio exageradamente largo.
Renata ya podía imaginar la cara de Camila.
Gael habló tranquilo.
—Sí, sigo vivo.
Camila debió decir algo porque Gael soltó una risa baja.
—No, no voy a secuestrarla.
Renata abrió la boca indignada.
—¡Oye!
Gael la ignoró completamente.
—Aunque habla demasiado, así que lo estoy considerando.
Renata tomó una servilleta y se la lanzó.
Gael esquivó la servilleta todavía sosteniendo el teléfono.
Y por primera vez…
la cocina se sintió realmente viva.
No incómoda.
No tensa.
Solo… normal.
Minutos después, Gael le devolvió el celular.
Renata lo miró sospechosamente.
—¿Qué le dijiste?
Gael volvió a tomar café.
—La tranquilicé.
—Eso me preocupa muchísimo.
Gael sonrió apenas otra vez.
Y Renata se quedó mirándolo unos segundos más de lo necesario.
Porque empezaba a darse cuenta de algo peligroso.
👉 Tal vez el verdadero problema no era vivir con Gael.
Tal vez el problema…
era empezar a sentirse cómoda cerca de él.
que pongas los nombres y después lo que dicen ejemplo.
Gael: maña irás conmigo a una cena- le dijo de forma sería mirándola a los ojos