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Mi Vida Como La Mascota De Un Tirano

Mi Vida Como La Mascota De Un Tirano

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Época / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Blackrose

"De Colmillos a Cachetes:El olvido es un lugar curiosamente frío. No hay fuego eterno, ni torturas épicas con látigos de sombras; solo hay una nada grisácea que te va borrando los recuerdos como si fueras un dibujo mal hecho en una pizarra.

Yo, Sofía von Bloodrose, la "Dama de las Sombras de Astris", la vampira que hizo llorar a emperadores y que usó el corazón de más de un caballero como juguete para gatos, no iba a permitir que me borraran. No así.

NovelToon tiene autorización de Ariane Blackrose para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 7

El salón de banquetes de Ondaria Magna resplandecía bajo la luz de mil velas, pero para Sofía, aquello no era más que un campo de batalla lleno de perfumes excesivos y sonrisas hipócritas. Elías, vestido con un traje de gala negro que lo hacía parecer una escultura de mármol y noche, caminaba por el salón con la elegancia de un depredador que se aburre en una jaula de cristal.

Y allí, en el bolsillo de su chaleco, asomando apenas la nariz rosada y sus bigotes de guerrera, estaba Sofía. Llevaba su corona de plata perfectamente encajada entre las orejas, decidida a no ser menos que las duquesas que revoloteaban alrededor de su "transporte".

—*¡Squeak!* (¡Míralas, Elías! ¡Parecen buitres con tiaras!) —murmuró Sofía, aunque para los presentes solo eran ruidos de roedor.

La cena comenzó y Elías se sentó en la cabecera de la mesa larga. Isabella estaba sentada a su derecha, luciendo un vestido de seda esmeralda que gritaba "mírame pero no me toques (a menos que seas el Regente)". Sin embargo, la atención de la mesa no tardó en desviarse hacia el pequeño bulto que se movía en el hombro del Duque.

—¡Oh, Excelencia! —exclamó la Marquesa de Valois, una mujer que llevaba tantas plumas en la cabeza que parecía estar a punto de migrar al sur—. ¡Qué criatura tan... fascinante! ¿Es cierto que es su consultora estratégica? ¡Es tan adorable que dan ganas de apretarla hasta que explote!

Sofía se tensó. *“¿Apretarme? Inténtalo, marquesa, y descubrirás por qué mis ancestros inventaron la peste bubónica”*, pensó, lanzándole una mirada de muerte que la mujer interpretó como "timidez encantadora".

—Es una mascota —respondió Elías con una frialdad que habría cortado el pavo de la cena sin necesidad de cuchillo—. Y no le gusta que la aprieten. Tiene un carácter que haría que un dragón se lo pensara dos veces.

—¡Ay, qué gracia! —rió otra joven noble, la Condesa Lulú, tratando de acercar un dedo al pelaje de Sofía para ganar puntos con Elías—. Es como una pequeña joya viviente. ¿Come diamantes, Duque?

Sofía vio venir el dedo de la condesa. Estaba listo. Iba a demostrarle que las "joyas vivientes" también muerden. Pero justo cuando la condesa iba a tocarla, Elías movió el hombro de forma imperceptible, haciendo que la mujer tocara el aire.

"¡Oh, me ha protegido!", pensó Sofía, sintiendo un vuelco en su pequeño corazón. "Ahora vendrá la caricia de 'todo está bien'".

Elías bajó la mano hacia ella. Sofía cerró los ojos, preparándose para el placer táctil. Pero Elías solo usó el dorso de su dedo para... empujarla más adentro del bolsillo, ocultándola por completo tras la solapa.

—No la toquen. Es propensa a la rabia cuando detecta perfume barato —sentenció Elías.

Sofía, en la oscuridad del bolsillo, se indignó. *“¡¿Rabia?! ¡¿Perfume barato?! ¡El mío es de sándalo y sudor de Duque, gracias!”*.

No todas las mujeres estaban encantadas. Al otro lado de la mesa, un grupo de aristócratas de la "vieja guardia" miraba a Sofía como si Elías hubiera traído un plato de moscas a la cena.

—Es una falta de respeto a la etiqueta —susurró la Baronesa Von Krupt, una mujer con una cara tan estirada que parecía estar en medio de un túnel de viento—. Un roedor en la mesa real. ¿Qué sigue? ¿Cerdos en el baile de máscaras?

—Es antihigiénico —añadió otra, tapándose la boca con un abanico—. Dicen que esas cosas transmiten melancolía y pérdida de cabello. Isabella, querida, ¿cómo permites que Elías se humille así?

Isabella, que todavía recordaba el incidente del orín en su guante, sonrió con malicia.

—Yo lo intento, pero Elías siempre ha tenido un gusto peculiar por las causas perdidas y los seres inferiores. Supongo que siente lástima por la rata.

Sofía, que estaba escuchando todo gracias a sus agudos oídos de hámster, decidió que ya era suficiente. No podía dejar que esas arpías insultaran su linaje (bueno, su nuevo linaje).

"Es hora de una obra de bondad... hacia mi propia reputación", razonó Sofía.

Aprovechando que Elías estaba distraído discutiendo asuntos de estado con un general, Sofía se deslizó fuera del bolsillo. Con una agilidad que desafiaba su forma esférica, bajó por el brazo de la silla y aterrizó en el mantel de lino blanco.

Caminó con paso firme, haciendo que su corona de plata brillara bajo las lámparas. Se detuvo frente al plato de la Baronesa Von Krupt, quien estaba a punto de llevarse una cucharada de sopa de espárragos a la boca.

—*¡SQUEAK!* —gritó Sofía con todas sus fuerzas.

La Baronesa saltó del susto, soltando la cuchara, que cayó directamente en su escote, salpicando sopa caliente sobre sus perlas.

—¡LA RATA! ¡ME HA ATACADO! —chilló la mujer, levantándose de golpe y tirando su silla.

Sofía no se detuvo ahí. Corrió hacia el centro de la mesa, donde había una pirámide de frutas bañadas en miel. Con un movimiento rápido, empujó una uva gorda que rodó directamente hacia el regazo de Isabella.

—¡Mira lo que hace tu mascota, Elías! —gritó Isabella, tratando de limpiar la miel de su vestido verde.

Elías se giró y vio a Sofía en medio de la mesa, rodeada de nobles horrorizadas y otras que intentaban ocultar la risa. La hámster se sentó sobre sus patas traseras, agarró una pequeña mora y empezó a comerla con una elegancia tan exagerada que parecía que estaba parodiando a las propias mujeres de la mesa. Masticaba con la meñique (bueno, la garra lateral) levantada.

En el Cielo, las apuestas estaban fuera de control.

—¡Cinco puntos a que Elías la lanza por la ventana! —gritaba el Dios del Caos, muerto de risa—. ¡Ha arruinado la cena diplomática más importante del año!

—¡No! ¡Mírenle la cara! —dijo la Diosa del Romance—. ¡No está enojado! ¡Está orgulloso!

Efectivamente, en el salón, Elías observaba el caos con una expresión que, de no ser por su entrenamiento en frialdad, habría sido una carcajada. Ver a la Baronesa Von Krupt bañada en sopa y a Isabella peleando con una uva era más entretenimiento del que había tenido en una década.

—Parece que mi mascota no aprueba sus comentarios, Baronesa —dijo Elías, estirando la mano para que Sofía subiera—. Y debo decir que tiene un juicio excelente. La sopa de espárragos siempre ha sido un exceso de mal gusto.

Sofía subió a la mano de Elías como una reina regresando a su trono. Esperaba que, tras haber humillado a sus enemigas, finalmente recibiera esa caricia. Elías la acercó a su mejilla y ella sintió el calor de su piel. Por un segundo, él rozó su cabeza con sus labios en un gesto que pareció casi un beso.

Sofía se derritió. *“¡SÍ! ¡SOY LA REINA! ¡EL RUBIO ME AMA!”*.

Pero en el segundo siguiente, Elías la metió en una pequeña cajonera de pan que estaba sobre la mesa y cerró la tapa.

—Por maleducada, te quedas ahí hasta los postres —dijo él, volviendo a su conversación como si nada hubiera pasado.

—*¡SQUEAK!* (¡¿EN UNA CAJA DE PAN?! ¡ELÍAS, TE VOY A DEGOLLAR MIENTRAS DUERMES!) —los gritos de Sofía sonaban amortiguados desde dentro de la panera.

La cena continuó, pero Isabella, limpiándose la miel, no quitaba la vista de la caja de pan. Un brillo oscuro apareció en sus ojos. Llamó a un sirviente y le susurró al oído:

—En el postre, asegúrate de que esa caja sea llevada a las cocinas. Directamente al horno. Si Elías quiere un panecillo caliente, le daremos uno muy especial.

Sofía, dentro de la caja, empezó a notar que la temperatura subía, pero no por el afecto, sino porque la panera estaba siendo movida lentamente hacia el borde de la mesa por una mano enguantada.

**Continuará...**

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candy
autora no me digas que este es el final 😭no me gustó como el final que le diste a la historia de Devil
candy: nooo 😭
total 2 replies
bruja de la imaginación 👿😇
me encanta esto 🤣🤣🤣
Yecenia AgZ
Aaaaahhhhhj gritos de locaaaa
Aracelis Durango
La Reina llegó para quedarse y Elias más que feliz ♥️♥️♥️♥️♥️
Aracelis Durango
Wou wou 💥💥💥está buenísimo 👏 👌 ahora Sofia va a divertirse conesas candidatas 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Yecenia AgZ
la encontrooo tan lindooo😭😭😍😍😍😍
bruja de la imaginación 👿😇
q emocion😍
Aracelis Durango
ya cambio a su verdadera forma♥️
Anyelina🇩🇴🥰
😂 autora no dejes así en desesperación 🤣
candy
pobre polly😭
bruja de la imaginación 👿😇
ay 😭no nos dejes así necesito más
Yecenia AgZ: Noooooo que más pasaaaa no me dejes asi😭😭😭😭
total 1 replies
candy
agrega más capítulos autora 🙏
GLEIRYS FUENTES
Vaya, será difícil 🥺
Paola Cordero
V ayy sr así no se puede leer con seriedad estoy echa un mar de lágrima pero de tanto reír 🤣🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂 Ay mi panza duele
Paola Cordero
V ayy sr así no se puede leer con seriedad estoy echa un mar de lágrima pero de tanto reír 🤣🤣🤣🤣🤣😂😂😂😂😂😂 Ay mi panza duele
Anyelina🇩🇴🥰
😂😂😂 tiene competencia Sofía 😂
bruja de la imaginación 👿😇
jajaja 🤣ay q va
Yecenia AgZ
No puedo con tanto 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
GLEIRYS FUENTES
Que bochorno, pobre Sofía 🤣🤣🤣
GLEIRYS FUENTES
Autora me hiciste reír, esperando y seguir riendo con tus próximos capitulos😂
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