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YO, ¿POBRE? NI MUERTA

YO, ¿POBRE? NI MUERTA

Status: En proceso
Genre:Yuri / Omegaverse / Posesivo
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

En un mundo de depredadores, el hambre es más fuerte que el miedo."

En una sociedad regida por las Jerarquías de Oro, donde el aroma de un Alpha puede doblegar voluntades y los Omegas son meros accesorios de estatus, Fabiana Lagos ha decidido romper las reglas. Criada en la miseria asfixiante de "El Cinturón", Fabiana no busca amor ni redención; busca el poder que solo el dinero puede otorgar. Ella es una Omega recesiva: invisible para el radar de muchos, pero con una voluntad de hierro que compensa su biología "débil".


Su objetivo es Alessandra Volkov, conocida como la "Viuda de Hierro". Una Alpha Pura cuya sola presencia colapsa el sistema nervioso de quienes la rodean y cuyas finanzas mueven los hilos del mundo.

En este duelo de voluntades, la línea entre la ambición y la supervivencia se desdibuja.

¿Podrá Fabiana cobrar su cheque antes de que el sistema nervioso, su corazón se calcine bajo el toque de la Viuda de Hierro?

NovelToon tiene autorización de maite lucía para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

El aire acondicionado de la Facultad de Derecho zumbaba con una monotonía que no lograba calmar los nervios de Lucía Lagos. Se ajustó las gafas y revisó sus notas, tratando de ignorar el murmullo inusual en el pasillo. Los rumores corrían como pólvora: el profesor titular de Derecho Corporativo había sido "invitado" a tomar unas vacaciones pagadas, y una de las mentes legales más brillantes —y peligrosas— del país ocuparía su lugar.

Cuando la puerta del aula se abrió, el silencio no fue gradual; fue un hachazo.

Victoria Thorne entró con la parsimonia de una pantera que sabe que el recinto le pertenece. Vestía un traje de seda gris perla que resaltaba su cabello plateado, y cada paso de sus tacones de aguja sonaba como un veredicto. No llevaba libros, solo una tableta de titanio y una sonrisa que hizo que varios Omegas en las primeras filas bajaran la mirada, intimidados por el rastro de su aroma a cedro, cuero y un matiz metálico de ambición.

Lucía sintió que el corazón se le subía a la garganta. Sus manos temblaron bajo el pupitre.

—Buenos días —dijo Victoria, su voz fluyendo por el salón como terciopelo sobre navajas—. Mi nombre es Victoria Thorne, y a partir de hoy, yo soy la ley en esta clase.

Sus ojos esmeralda escanearon el aula con precisión depredadora hasta que se clavaron en el fondo, donde Lucía intentaba hacerse invisible. Victoria sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario, una chispa de travesura y posesión brillando en su iris.

—Para la lección de hoy, analizaremos las adquisiciones hostiles. ¿Algún voluntario para definir cuándo una estructura de poder es vulnerable a ser absorbida? —Victoria caminó lentamente por el pasillo central, deteniéndose justo al lado del asiento de Lucía.

El aroma de la Alpha envolvió a la joven como una red. Lucía se obligó a mirar al frente, aunque sentía el calor de la presencia de Victoria a escasos centímetros.

—¿Señorita Lagos? —la voz de Victoria bajó un octavo, volviéndose peligrosamente íntima—. Usted parece ser una estudiante... dedicada. Dígame, ¿qué pasa cuando una entidad pequeña intenta resistirse a una fuerza que tiene todos los recursos para comprarla?

Lucía tragó saliva. Sintió la mirada de todos sus compañeros sobre ella.

—Pasa que la entidad pequeña debe buscar una nulidad en el contrato, profesora —respondió Lucía con voz firme, aunque por dentro era un manojo de nervios—. El poder no siempre es legalidad. A veces es solo... intimidación.

Victoria soltó una risa seca, un sonido que vibró en el pecho de Lucía. Se inclinó sobre el pupitre de la joven, apoyando las manos en la madera, dejando que su rostro quedara a pocos centímetros del de la Omega.

—Interesante —susurró Victoria, ignorando al resto de la clase—. Pero en el mundo real, Lucía, la intimidación suele ser el preámbulo de una rendición absoluta. Y yo siempre obtengo la firma que busco.

El momento fue tan cargado, tan cargado de una tensión sexual y de poder casi eléctrica, que un suspiro colectivo recorrió el aula. Victoria se retiró con elegancia, dejando a Lucía con la respiración entrecortada y el rostro encendido.

Mientras tanto, en el Cinturón, la atmósfera era mucho más lúgubre. Elena Lagos estaba sentada en la mesa de la cocina, la misma donde Fabiana le había escupido su desprecio. Frente a ella, una caja de metal oxidada que guardaba bajo las tablas del suelo.

Roberto entró en la habitación, con los hombros caídos por el cansancio.

—Elena, tienes que comer algo. Fabiana se casó, es un hecho. Y si está esperando un hijo...

—¡No entiendes nada, Roberto! —Elena estalló, sus manos apretando una vieja fotografía que no era la misma que Fabiana vio en la mansión. En esta, Elena sostenía a una bebé, y al fondo, se veía el emblema de los Volkov de una manera siniestra—. Ese hijo... si ese hijo llega a nacer, el ciclo comenzará de nuevo. Alessandra no busca una esposa, busca una redención que no merece.

Elena sacó un sobre amarillento de la caja. Tenía un sello de una clínica que había cerrado hacía décadas: Unidad de Genética Experimental Volkov.

—Ella cree que Fabiana es solo una Omega recesiva con suerte —murmuró Elena para sí misma, con los ojos vidriosos—. No sabe que la sangre de mis hijas lleva el rastro de lo que ella misma intentó crear y luego destruir. Si Alessandra marca a Fabiana hasta el final... si ella descubre la verdad sobre por qué yo huí de su cama hace veinte años... no solo la matará a ella. Nos borrará a todos.

Elena se levantó, su expresión transformándose de dolor en una resolución desesperada.

—Tengo que detener esa boda, Roberto. Aunque tenga que entregar mi vida a la policía o a los enemigos de los Volkov. Alessandra Volkov no puede tener un heredero de mi sangre. Nunca. Es un pecado que el Universo no perdonará.

Esa noche, en la mansión, la "Guerra Fría" entre Fabiana y Alessandra había dado paso a una "Paz Incendiaria".

Fabiana estaba en el dormitorio principal, luciendo un camisón de seda negra que apenas cubría lo esencial. Alessandra entró, desabrochándose los puños de la camisa, su aura Alpha pesando en el aire como una tormenta de sándalo.

—Tu hermana me llamó —dijo Alessandra, su voz profunda—. Parece que mi "querida" Victoria está dando clases en su universidad. ¿Sabías algo de esto?

Fabiana se acercó a ella, rodeando el cuello de la Alpha con sus brazos, sintiendo la dureza del cuerpo de Alessandra bajo la seda.

—Le pedí a Victoria que la conquistara como una mujer, no como una tirana. Si ella eligió la universidad, es su problema. Mi problema... eres tú.

Alessandra soltó un gruñido posesivo. Agarró a Fabiana por la cintura y la levantó, sentándola en la cómoda de mármol. El contraste entre el frío de la piedra y el calor del cuerpo de Alessandra hizo que Fabiana jadeara.

—Eres una manipuladora nata —susurró Alessandra, hundiendo su rostro en el cuello de la Omega, justo sobre la marca que aún palpitaba—. Te gusta jugar con fuego, Fabiana.

—Me gusta el calor de las llamas —respondió Fabiana, tirando del cabello de la Alpha para obligarla a mirarla—. ¿Vas a castigarme por mi insolencia o vas a demostrarme por qué eres la dueña de esta ciudad?

Alessandra no respondió con palabras. Sus labios se estrellaron contra los de Fabiana en un beso salvaje, cargado de dominancia. Las manos de la Alpha bajaron con fuerza, apretando sus nalgas y dejando marcas rojas que Fabiana luciría con orgullo al día siguiente.

Hubo mordidas en los hombros, gemidos ahogados y una pasión que rozaba lo violento. Alessandra la reclamaba no solo como esposa, sino como territorio conquistado, mientras Fabiana, en cada movimiento, se aseguraba de que la Alpha quedara más y más encadenada a su cuerpo.

En el clímax de la noche, mientras estaban envueltas en sábanas de mil hilos, Alessandra se quedó mirando el techo.

—A veces —dijo la Alpha, su voz recuperando la frialdad—, me pregunto si eres un regalo del destino o el arma de mis enemigos.

—Soy lo que tú quieras, siempre que el cheque tenga los ceros suficientes —bromeó Fabiana, aunque en su interior, el recuerdo de la tristeza de su madre empezaba a picarle como una espina.

Lejos de allí, en un bar de lujo en la zona alta, una nueva pareja comenzaba a tejer su propia red. Ivanov, el asistente inexpresivo de Alessandra, se encontraba con una mujer de rasgos afilados y uniforme de capitana de seguridad: Dante, la jefa de escoltas de Victoria Thorne.

—La boda es en dos semanas —dijo Ivanov, entregándole un dispositivo cifrado—. Los perímetros de seguridad de la mansión Volkov tienen un punto ciego durante el intercambio de votos.

Dante bebió su whisky de un trago.

—Victoria está distraída con la pequeña estudiante. Alessandra está cegada por la Omega recesiva. Es el momento perfecto para que el Consejo de Alphas tome el control.

—Solo recuerda —dijo Ivanov con una mirada gélida—, Fabiana Lagos debe quedar viva. Ella es la clave de la genética que hemos buscado por años. Elena Lagos no la escondió por amor, la escondió porque ella es el prototipo que funcionó.

Dante sonrió, una expresión carente de toda calidez.

—El secreto de los Lagos va a salir a la luz, Ivanov. Y cuando lo haga, la Viuda de Hierro deseará haber muerto antes de conocer a esa niña.

A la mañana siguiente, Lucía llegó a la universidad con ojeras. No había podido dormir pensando en el roce de los dedos de Victoria sobre su pupitre. Al entrar en la cafetería, encontró un ramo de jazmines frescos —su aroma favorito— con una nota que decía:

"El Derecho es interpretación, Lucía. Y yo interpreto que anoche soñaste conmigo. Nos vemos en el examen parcial. No me decepciones." — V.T.

Lucía arrugó la nota, pero no tiró las flores. El juego de poder de la profesora Thorne estaba empezando a erosionar sus defensas, y el peligro era que, por primera vez, una parte de ella quería ser atrapada.

En el Cinturón, Elena terminaba de escribir una carta dirigida a Alessandra Volkov.

"Alessandra, si lees esto, es porque Fabiana ya te ha entregado su virginidad. Pero antes de que pongas un anillo en su dedo, debes saber la verdad sobre el experimento 04. No es tu compatibilidad lo que la mantiene viva. Es que ella es..."

Elena se detuvo. Una lágrima manchó el papel. No podía decirlo todo aún. Tenía que guardar una carta bajo la manga para negociar la libertad de sus hijas.

La red se estaba cerrando. Ambición, secretos de laboratorio, traiciones en el alto mando y un deseo que quemaba más que el odio. La boda de la década estaba a punto de convertirse en el funeral de un imperio.

Continuará 🔥

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1
Zlahi Magica
¿Principessa? ¿Eh?
Michica Omegavers: Es princesa en español está escrito en Italiano 🥰
total 1 replies
Zlahi Magica
Hay un error ortográfico de la niñera.
Zlahi Magica: Na, no es gran cosa.
total 2 replies
Zlahi Magica
Jajajaja, nuevo halago en la lista: “Quiero verte redonda”.
Zlahi Magica
🔥 Picante, picante🔥.
Zlahi Magica
Picante final, me encanta.
Zlahi Magica
Uuuhh, dramon.
Zlahi Magica
Buen capitulo.
Zlahi Magica
Interesante capitulo.
Zlahi Magica
Buen capitulo.
Zlahi Magica
¿Fabiana no se le ocurrió grabar las sesiones de sexo y mandarla a Alessandra? Tipo, revelando lo que está haciendo.
Michica Omegavers: esa es una buena idea pero no se puede porque cómo sabes Alessandra no es una persona fácil de engañar después de todo ella es posesiva y si se entera de eso no se sería algo bueno para Fabiana 🤭
total 1 replies
Zlahi Magica
Ouch, eso sí que dolió, uffff.
Zlahi Magica
Bien, interesante capitulo. Aunque es odioso que Noveltoon límite el erotismo.
Zlahi Magica: Siiii, espero que el mío no tenga amonestaciones.
total 2 replies
Zlahi Magica
Uuhh, interesante.
Zlahi Magica
Uuuhh, picante.
Michica Omegavers
Alessandra quería ganar la confianza de Lucia dándole bienes acciones empresas propiedades que pertenecía los quería transferir a Lucia
Zlahi Magica
Bien, bien, interesante capitulo.
Zlahi Magica
Interesante capitulo.
Zlahi Magica
Bonito apellido.
Zlahi Magica
Buen capítulo.
Zlahi Magica
Depresión Postparto, no adaptación postparto.
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