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Matemos Las Ganas

Matemos Las Ganas

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:36.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Novela no apta para 🔞🔞🔞

"Cinco años de silencio no fueron suficientes para apagar el fuego."
Mía es la heredera perfecta; Julián, el hombre que ella traicionó cuando él no tenía nada. Ahora, él ha vuelto: es un abogado poderoso, letal y viene de la mano de la prima de Mía.
Atrapados en una red de mentiras, ella finge amar al mejor amigo de él mientras Julián la devora con la mirada en cada rincón de la mansión. Entre pasillos oscuros y encuentros prohibidos, el odio se mezcla con una pasión incontenible.
Las excusas se terminaron. Es hora de dejar de huir y matar las ganas, aunque el precio sea destruirlo todo.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: El precio de una vida

La oficina de Julián Rivas nunca se había sentido tan fría. Mía estaba de pie en un rincón, oculta tras las sombras de las pesadas cortinas, observando una escena que jamás pensó presenciar. Su padre, el hombre que caminaba como si el suelo no fuera lo suficientemente digno para él, el todopoderoso Ricardo Van Doren, estaba hundido en una de las sillas frente al escritorio de Julián.

No había rastro de la elegancia que mostró en la cena. Su traje estaba arrugado, sus ojos inyectados en sangre y sus manos temblaban de una forma que daba lástima.

—Por favor, Julián... —la voz de Ricardo salió como un susurro quebrado, una súplica que le costaba la vida pronunciar—. Si no firmas esa declaración de respaldo, los bancos me embargarán todo mañana. La mansión, las cuentas, el honor de mi familia... todo desaparecerá.

Julián ni siquiera lo miraba. Estaba concentrado en encender un puro, dejando que el humo denso llenara el espacio entre ellos. Su rostro era una máscara de piedra, tallada por años de rencor acumulado.

—¿El honor de su familia, Ricardo? —preguntó Julián con una calma que daba escalofríos—. ¿Ese es el precio? ¿Unas cuantas propiedades y un apellido que ya no vale ni el papel en el que está impreso?

—Te daré lo que quieras. El control de la empresa, mis acciones... lo que sea —insistió Ricardo, inclinándose hacia adelante, casi cayendo de la silla—. Pero no me dejes en la calle. No permitas que mi hija pase por esta humillación.

Julián soltó una carcajada seca, carente de cualquier rastro de humanidad. Se puso de pie lentamente, rodeando el escritorio hasta quedar frente a Ricardo.

—Usted no tiene nada que yo quiera, porque ya lo tomé todo —dijo Julián, bajando la voz hasta convertirla en un rugido sordo—. Pero hay una deuda que el dinero no puede pagar. Una deuda que usted cree que yo olvidé.

Mía, desde su escondite, sintió un escalofrío. Sabía que algo terrible estaba a punto de estallar. Julián se inclinó, apoyando sus manos en los brazos de la silla de Ricardo, acorralándolo.

—Hace cinco años, usted me hizo una promesa —continuó Julián, sus ojos destellando con una furia negra—. Dijo que si me iba, mi madre seguiría recibiendo su tratamiento. Pero usted mintió. En cuanto el autobús en el que yo iba salió de la ciudad, usted dio la orden.

Ricardo palideció, volviéndose del color de la ceniza. Sus labios temblaron, pero no salieron palabras.

—Usted llamó al hospital y retiró el financiamiento —gritó Julián, perdiendo por fin su compostura fría. Su voz retumbó en las paredes de la oficina—. Mi madre murió sola, Ricardo. Murió porque usted no pudo soportar que su hija amara al hijo del jardinero. Usted no solo nos separó; usted la asesinó para darme una lección de poder.

Mía sintió que el mundo se detenía. Un grito mudo quedó atrapado en su garganta mientras las lágrimas empezaban a correr por sus mejillas. Todo este tiempo... ella pensó que su sacrificio había servido para algo. Pensó que su silencio y su entrega a Marcos habían mantenido viva a la madre de Julián.

—¡No es cierto! —sollozó Mía, saliendo de las sombras—. ¡Papá, dime que es mentira! ¡Dime que no lo hiciste!

Ricardo se giró hacia ella, con los ojos llenos de terror. No pudo sostenerle la mirada. El silencio de su padre fue la confirmación más dolorosa que Mía pudo recibir. Julián se giró hacia ella, y por un segundo, la dureza de su expresión se quebró al ver el dolor puro en el rostro de Mía.

—Lo hizo, Mía —dijo Julián, su voz ahora cargada de una tristeza infinita—. Mientras tú creías que lo salvabas a él y a su maldito apellido, él ya había firmado la sentencia de muerte de la única persona que me quedaba en el mundo.

Mía se acercó a su padre, mirándolo como si fuera un extraño, un monstruo que no reconocía.

—Te lo di todo —susurró ella, con la voz rota—. Me quedé a tu lado, me comprometí con un hombre que no amo, dejé que Julián me odiara durante cinco años... ¡Todo para que ella viviera! ¡Y tú la dejaste morir!

Ricardo intentó tomarle la mano, pero Mía retrocedió como si lo hubiera tocado una serpiente.

—Vete de aquí, papá —ordenó Mía, con una frialdad que la sorprendió incluso a ella—. Vete y reza para que Julián tenga más piedad de la que tú tuviste. Porque por mi parte, no tienes nada. Ya no tengo padre.

Ricardo, humillado y derrotado, se levantó con dificultad. Salió de la oficina arrastrando los pies, un hombre que lo había perdido todo, no por la economía, sino por su propia maldad.

Cuando la puerta se cerró, el silencio en la oficina se volvió denso, casi sólido. Mía se quedó allí, parada en medio de la habitación, sintiendo el peso de cinco años de mentiras. Miró a Julián, que estaba apoyado en su escritorio, mirando hacia la nada con los hombros caídos.

—Julián... —susurró ella, dando un paso hacia él.

Él no respondió con palabras. La atrajo hacia sí con una fuerza desesperada, envolviéndola en sus brazos. Mía se hundió en su pecho, llorando por el tiempo perdido, por la madre de él y por el amor que había sido pisoteado por el orgullo de un hombre.

—Lo siento tanto... —sollozaba ella contra su camisa—. Si lo hubiera sabido...

Julián la sujetó del rostro, obligándola a mirarlo. Sus ojos seguían ardiendo de deseo, pero ahora había algo más: una necesidad de consuelo que solo ella podía darle.

—Ya no importa, Mía —dijo él, su voz ronca de emoción—. Él ya no puede tocarnos. Ahora somos solo tú y yo, y voy a asegurarme de que sientas cada gramo de amor y de fuego que nos robaron.

Julián la besó, pero no fue un beso de poder o de venganza. Fue un beso de reencuentro, cargado de una pasión que ahora era libre de cualquier secreto. Sus manos recorrieron su cuerpo con una urgencia renovada, despojándola del peso del pasado mientras la subía de nuevo a su escritorio.

Esta vez, no había odio en el aire. Solo la promesa de que, sobre las cenizas del imperio Van Doren, ellos construirían algo que nadie podría destruir. Julián la poseyó con una entrega absoluta, haciendo que Mía olvidara el dolor y se sumergiera en el placer más puro que jamás había sentido, sabiendo que, por fin, estaban del mismo lado de la guerra.

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Tere Jimenez
gracias por compartir muchas felicidades
Tere Jimenez
muy hermosa novela muchas felicidades y gracias por compartir te deseo muchos éxitos más gracias un abrazo
Tere Jimenez
que pasara se va a dar cuenta que está en la oficina o escapara
Martha Patricia Corozo Angulo
Bonita historia 🤗😊💞
Sonia Cheuquepil
me encantó!!
Rosa Rodelo
Foto de los protagonistas de la historia 🥰🥰
Edith Villamizar
EXCELENTE
Edith Villamizar
me encantó esta historia candente 🔥
muchas gracias 🌹
Jul Mesa
Muy buena tu novela felicitaciones
Maria M. Rosario
Asi me gustan cortas pero con esencia muy bonita.
Maria M. Rosario
Que salvaje este chico, la verdad es q la avaricia no tiene limites.
Maria M. Rosario
Waoo, la ambiciòn y el desecho no don buenos aliados.
Maria M. Rosario
Me gusto su entrega.
Maria M. Rosario
Esto se esta complicando. Ella debe decirle a Julian todo.
JANET GARZÓN
Julián quiere vengarse de Mía Pero ella no tiene la culpa, ella sacrificó su felicidad para salvar a la madre de el x eso obedeció a Ricardo
Lisbeth Torres
excelente
Isabelen Marquez
en esta vida todo se paga ☺️
Isabelen Marquez
en esta vida todo se paga ☺️
Isabelen Marquez
me encanta, queremos más en este estilo erótico 🥰🥰🥰
Isabelen Marquez
me encanta esta historia, pero más Julián ❤️❤️❤️
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