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Mi Dominante Y Arrogante CEO

Mi Dominante Y Arrogante CEO

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Traiciones y engaños / Reencuentro / Pérdida de memoria / Amor a primera vista / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

​Patricia Álvarez siempre ha creído que con trabajo duro y esfuerzo podría darle a su madre la vida digna que tanto merece. Esta joven soñadora y la hija menor más responsable de su familia no se imaginaba que un encuentro inesperado con un hombre misterioso, tan diferente a ella, pondría su mundo de cabeza. Lo que comienza como un simple encuentro se convierte en un laberinto de secretos que la llevará a un mundo que jamás imaginó.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El milagro de la vida

Punto de vista de Patricia

El vestido de novia era una jaula de encaje y seda, apretada y asfixiante. Me miré al espejo, pero la mujer que me devolvía la mirada no era yo. Era una extraña, una novia de cuento de hadas con el rostro pálido y los ojos llenos de un miedo que me congelaba hasta el alma. Era el día de mi boda con Alejandro. Un día que mi corazón me advertía que no terminaría bien.

Una punzada de ansiedad me atravesó. Alejandro no había respondido mis mensajes ni mis llamadas desde la noche anterior. Habíamos discutido con sus padres, quienes, con una malicia que me heló la sangre, me advirtieron que no llegaría a la iglesia. Habían manipulado a Alicia y a Richard para sabotear nuestro compromiso, pero Alejandro los enfrentó con la frente en alto. Después de eso, no supe más de él.

Llegué a la iglesia. Daniela me detuvo en la entrada, sus ojos llenos de un dolor que no me atrevía a descifrar.

—Patricia, no entres —me suplicó. — Alejandro no ha llegado.

Haciendo caso omiso a sus palabras, bajé del auto. Era un impulso, una necedad de mi parte, o tal vez mi negación queriendo comprobar con mis propios ojos que Alejandro no estaba esperándome en el altar.

La iglesia estaba llena, pero mis ojos solo buscaban una silueta: la de Alejandro. Mi corazón latía con fuerza, cada campanada de la iglesia era un recordatorio de que el tiempo se acababa. El padre de Alejandro, con el rostro serio, se acercó a mí.

—Patricia, sé que es difícil, pero tengo que decirte algo —dijo, con una voz extrañamente suave y una mirada que no pude descifrar.

Mis manos comenzaron a temblar.

—¿Qué pasa? ¿Dónde está Alejandro? —pregunté, mi voz apenas un susurro.

—Hay un problema, un accidente. Alejandro no podrá llegar.

Mis rodillas cedieron. Mi madre y Daniela, que estaban a mi lado, me sostuvieron.

—¡¿Qué?! ¿Qué clase de accidente? ¿Está bien? —grité, el pánico apoderándose de mí.

—Lo siento, Patricia —dijo su padre, y por primera vez, noté una lágrima en su rostro—. Alejandro no lo logró.

La noticia me golpeó como un rayo. El mundo se desvaneció. Los murmullos de la gente, las miradas de compasión, todo se mezcló en un borrón. Mi corazón se hizo pedazos. No, esto no podía estar pasando. No era real.

Salí de la iglesia, sin importarme el vestido, los invitados o las miradas. Corrí sin rumbo, con el velo de mi vestido ondeando detrás de mí como una bandera de rendición. Me dejé caer en un banco del parque, las lágrimas cayendo sin control. El hombre que amaba, el hombre con el que iba a pasar el resto de mi vida, se había ido.

De repente, un auto se detuvo a mi lado. Era Daniela. Me abrió la puerta del coche y entré, desesperada por escapar.

—Tenemos que ir al hospital, Daniela, por favor —le supliqué, la voz quebrada.

Subimos a su auto. El silencio se instaló entre nosotras, un silencio denso y pesado. Una astilla de esperanza aún permanecía en mi pecho, pensando que solo eran mentiras de los padres de Alejandro para separarnos. Cuando llegamos a la clínica, Teresa, la madre de Alejandro, ya se encontraba allí. Apenas me vio, se abalanzó sobre mí, gritando una cantidad de mentiras.

—¡Es tu culpa! ¡Es tu culpa que mi hijo ya no esté!

Su llanto parecía real, pero la frialdad en sus ojos me decía lo contrario.

—¡Por favor, mamá, ella está sufriendo tanto como tú! —intervino Daniela, su voz quebrada por el dolor.

—Tú no te metas, también eres responsable de todo esto. Y desde ya te digo que ahora harás lo que yo te diga... Tu hermano quien te defendía ya no está.

Era innegable que esa mujer tenía nervios de acero. Incluso con su hijo supuestamente muerto, su única preocupación era seguir imponiendo su voluntad.

—No es el momento, mamá. Solo hemos venido a ver a mi hermano, así que déjanos pasar.

—Ustedes dos no tienen nada que hacer aquí. ¡Lárguense! ¡Nunca las dejaré ver el cuerpo de mi hijo!

De repente, la señora Teresa se desmoronó en los brazos de su esposo, quien nos pidió que nos marcháramos. Pero no me daría por vencida. Quería ver a mi Alejandro por última vez.

—Soy la esposa legal de Alejandro, por lo que tengo todo el derecho a verlo. —Aunque la boda religiosa no se realizó, nosotros estábamos unidos por la ley y eso lo usaría para ver a mi amor.

Sin prestar atención a los reclamos de Teresa, entré a la habitación. El cuerpo inerte de Alejandro se encontraba sobre aquella fría cama como si en cualquier momento fuera a despertar. Mi corazón se detuvo. La esperanza se desvaneció al verlo con sus ojos cerrados. Quise abrazarlo, pero la emoción me ganó y terminé perdiendo el conocimiento.

Desperté en una habitación de hospital, las sábanas blancas y el olor a desinfectante me golpearon de inmediato. ¿Había soñado todo? El vestido de novia, el pánico en la iglesia, la clínica… No, no había sido un sueño. Mi corazón se encogió al recordar el rostro pálido de Alejandro sobre esa cama, sus ojos cerrados para siempre.

​Mi madre estaba sentada a mi lado, sus ojos me miraban con una mezcla de tristeza y preocupación.

​—Mamá... —mi voz se quebró.

​Ella me abrazó con fuerza, un abrazo que me hizo darme cuenta de que no estaba en un sueño.

​—Mi amor, tienes que ser fuerte —me susurró al oído—. Hay algo que tengo que decirte.

​Mi corazón se detuvo. ¿Más malas noticias? ¿Cómo podría soportar más?

​Mi madre se separó de mí, tomó mis manos y me miró a los ojos. —El doctor te hizo una revisión. Dice que estás bien, pero… hay algo más. Algo que tal vez te dé una razón para seguir adelante.

​La miré, sin entender.

​—Estás embarazada, Patricia. Vas a tener un bebé.

​El mundo se detuvo. Un bebé. ¿Un bebé de Alejandro? Una pequeña parte de él, una parte de nuestro amor, estaba dentro de mí. Una oleada de emociones me golpeó: alegría, tristeza, miedo, una esperanza insoportable. Una vida se estaba gestando dentro de mí, una vida que no había sido tocada por el dolor de la pérdida, una vida que dependía de mí para sobrevivir.

​De repente, ya no era solo Patricia. Era la madre del hijo de Alejandro. El dolor de su muerte se mezcló con la promesa de una nueva vida. No iba a permitir que sus padres lo supieran, ellos serían capaces de cualquier cosa con tal de que mi hijo no naciera. No iba a permitir que la memoria de Alejandro se desvaneciera.

​Mi madre me miró con una sonrisa triste, pero su voz era firme. —Tienes que ser fuerte por los dos, Patricia. Por ti y por tu bebé.

​Asentí, mi mano se posó sobre mi vientre. A partir de ahora, mi vida no solo me pertenecía a mí. Tenía un propósito, una razón para seguir adelante. La tristeza se convirtió en un fuego lento, un deseo de justicia que me quemaba desde adentro. Ellos creían que habían ganado, que me habían destruido. Pero no. Ellos no sabían lo que se avecinaba, ellos no sabían de la fuerza que me daría el saber que iba a tener un hijo de Alejandro. Ellos no se imaginaban hasta dónde podría llegar para proteger a mi hijo y vengarme de la pérdida de mi amor.

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Martha Ballesteros
buena👌gracias👍🏻
Isabel Gonzalez
autora hermosa novela sufrí un poquito pero valió la pena gracias éxito
Monica Cobos
Linda historia de amor 💕💕💕 con mucho orgullo en principio 💞 luego gracias a la envidia y la maldad hasta llegar el momento de un buen amor luego intervino la ambición desmedida que terminó muy mal y bien teniendo en cuenta que el amor fué más fuerte 🍀🙋🙋🇦🇷🇦🇷
crisanta rodriguez
muy buena historia!!!!me gusto
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
Mirta Bernaccki
no entiendo, tiene amnesia no recuerda nada pero si de su hermana
Gloria Galvan
Muy linda historia con mucha envidia y corazones malos, muchas gustó mucho gracias autora
Mirta Bernaccki
Alejandro no está muerto. está inconsciente por algo q le inyectaron los padres
Mirta Bernaccki
no aclararon cuando Patricia y su madre se reconciliaron. cosa de novelas o la autora de olvidó de escribirlas
Ariana Cavallaro
No me gustó que la vieja bruja muriera tan rápido, debió sufrir antes de morir😠
Ariana Cavallaro
Y esta rata ni siquiera muriendo siente algo bueno por hermana🤨😠🤬
Ariana Cavallaro
Patricia es demasiado necia😠
Ariana Cavallaro
De verdad eres. muy necia, si tú amiga te dice que a su hermano le pasa algo hazle caso, averigua😏
Ariana Cavallaro
Alejandro ni se puede casar, al menos que la sucia de su madre haya eliminado ese matrimonio con dinero
Ariana Cavallaro
Tremenda madre resultaste ser🤨
Ariana Cavallaro
Te brincaste varios capitulos. Ahora resulta que la mamá la apoya, la llama mi amor y todo? cuando pasó eso? Lo de Alejandro es mentira de esos desgraciados 😠
Ariana Cavallaro
Y Patricia se graduó? que pasó con ella. Brincaste 5 años y no supimos de ella , su carrera, su madre, su rollo con su hermana y su ex, etc etc
Ariana Cavallaro
Yo ellos, me casaría de una vez y luego lo anuncio. Los padres van a amenazar a Patricia hasta con su mamá, estoy segura. Ojalá esos dos se tengan la confianza suficiente para enfrentar esto juntos
Ariana Cavallaro
HP. Y la mamá lo pagará muy caro por imbécil y no querer escuchar a su hija. Está confiando en la hija equivocada 😏
Ariana Cavallaro
Menos mal recapacitaste y no metiste la pata, ahora es que se le vienen problemas con esos dos bichos, Richar y Alicia 🤨
Ariana Cavallaro
y a este ahora que le pasó?
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