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EL HEREDERO "PROHIBIDO"

EL HEREDERO "PROHIBIDO"

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor-odio / Embarazo no planeado
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Luiselys Marcano

"Ella no tiene nada; él lo tiene todo. Pero un secreto de nueve meses cambiará las reglas del juego."

NovelToon tiene autorización de Luiselys Marcano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: Fragmentos de una verdad olvidada

POV: SEBASTIÁN

El sonido del monitor fetal —ese rítmico tum-tum, tum-tum— martilleaba en mis oídos más fuerte que mi propio corazón. Apagué el equipo con un movimiento brusco, sumiendo la habitación en un silencio sepulcral que solo era interrumpido por la respiración agitada de Elena.

Me quedé de pie, procesando la realidad. Mi hijo. Un Alarcón creciendo en el vientre de la mujer que mi familia despreciaba.

—Elena... —susurré, sentándome al borde de la camilla. Le tomé la mano, que aún estaba fría—. ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿O es que planeabas desaparecer con mi sangre en tus venas?

Ella abrió los ojos lentamente. Su mirada, empañada por el dolor de la bofetada de Bernardo, se enfocó en el monitor apagado y luego en mí.

—No es tu sangre, Sebastián —dijo con la voz rota, intentando retirar su mano—. Es mi hijo. El hijo de una residente que no tiene donde caer muerta. Si tus padres se enteran, lo usarán como un trofeo o lo desecharán como basura. No permitiré que viva la vida que yo viví.

—Nadie lo tocará —sentencié, apretando su mano con firmeza—. Pero ahora mismo, el peligro no son solo mis padres. Son los Monteclaro. La Condesa te miraba como si hubiera visto un fantasma.

POV: LA CONDESA ELVIRA DE MONTECLARO

Afuera, en el pasillo de mármol, el mundo seguía girando, pero el mío se había detenido en seco. Arturo intentaba llevarme hacia la salida, hablando de abogados y de cómo denunciar al "animal" que había causado el disturbio, pero yo no podía moverme.

Sentía un hormigueo en las palmas de mis manos, las mismas que habían sostenido a esa chica.

—Arturo, ve adelantándote al coche —le dije, forzando una sonrisa de acero—. He olvidado mi bolso en la suite VIP del Conde. Tardaré solo un minuto.

—No tardes, Elvira. Este lugar me está dando dolor de cabeza.

En cuanto lo vi doblar la esquina hacia los ascensores, me giré. No fui a la suite. Caminé hacia la habitación privada donde Sebastián había encerrado a la doctora Valente. Mi corazón latía con una urgencia que rayaba en la locura. Necesitaba verla de cerca, sin cámaras, sin maridos, sin el juicio de la sociedad.

Aproveché que una enfermera salió con un carro de medicinas para deslizarme dentro antes de que la puerta cerrara del todo. Me oculté tras la cortina blanca que separaba la entrada de la cama.

Escuché voces.

—...tus padres me odian, Sebastián. Esa mujer, la Condesa, me llamó sirvienta... —era la voz de ella, la chica.

—La Condesa está confundida, Elena. Pero yo no. Este bebé es mi prioridad ahora.

Me tapé la boca con la mano para no soltar un grito. ¿Bebé? ¿La residente estaba embarazada de un Alarcón? El escándalo sería monumental. Pero no fue eso lo que me detuvo el aliento. Fue cuando Sebastián se apartó para revisar el suero y pude ver el rostro de la joven de perfil, iluminado por la luz de la luna que entraba por la ventana.

Me acerqué un paso más, saliendo de las sombras.

POV: ELENA

Un escalofrío me recorrió la nuca. Sentí que no estábamos solos. Me incorporé en la cama, ignorando el dolor punzante en mi mejilla.

—¿Quién está ahí? —pregunté, con la voz temblorosa.

Sebastián se giró rápidamente, poniéndose frente a mí en un gesto protector. La cortina se movió y la Condesa Elvira apareció. No llevaba la máscara de frialdad de la gala; sus ojos estaban rojos, desencajados, fijos en mi rostro con una intensidad aterradora.

—Condesa, no puede estar aquí —dijo Sebastián con voz de advertencia—. Es una zona restringida.

Ella no lo escuchó. Caminó hacia mí como si estuviera en trance. Se detuvo a escasos centímetros de la cama y extendió una mano temblorosa, deteniéndose justo antes de tocar la marca del golpe en mi cara.

—Tus ojos... —murmuró ella, ignorando a Sebastián—. Tienes la misma mancha dorada en el iris izquierdo que mi madre. Y esa forma de apretar los labios cuando tienes miedo...

—Señora, por favor, váyase —rogué, sintiendo un nudo en la garganta—. Ya me humilló bastante en la gala. No necesito que me compadezca ahora.

—No te compadezco —respondió ella, y su voz se quebró—. Necesito saber la verdad. Ese hombre, el que te golpeó... ¿Dónde naciste, Elena? ¿En qué clínica?

—¿Qué importa eso? —intervine, sintiendo que el aire faltaba.

—¡Importa todo! —gritó ella en un susurro desesperado—. Porque hace veinticinco años, en una clínica de San Pedro, me dijeron que mi hija había muerto al nacer. Pero nunca me dejaron ver el cuerpo. Arturo dijo que era mejor así... y hoy, al tocarte, sentí que mi hija no estaba muerta. Sentí que me estaba mirando.

El silencio en la habitación fue absoluto. Sebastián y yo nos miramos, petrificados. El misterio de mi origen, ese odio irracional de mi "familia" y el desprecio de los Monteclaro empezaban a chocar en una verdad que ninguno de nosotros estaba preparado para aceptar.

POV: SEBASTIÁN

Vi el pánico en los ojos de Elena y la locura en los de la Condesa. Si esto era cierto, Elena no era una "nadie". Era la heredera de un linaje tan poderoso como el mío. Y el bebé que llevaba... no era solo un Alarcón, era el puente entre dos imperios.

—Señora Monteclaro —dije, tratando de mantener la calma—, si lo que sospecha es cierto, tenemos que ser discretos. Mi padre y el Conde no dudarán en enterrar esto si pone en riesgo sus apellidos.

—Que lo intenten —dijo la Condesa, recuperando de repente su porte aristocrático, aunque con lágrimas en los ojos—. Si esta niña es mía, quemaré este hospital y el mundo entero para recuperarla.

En ese momento, mi teléfono vibró. Un mensaje de mi amigo Julián: "Sebastián, el tipo que golpeó a la residente, Bernardo, está tratando de hablar con la prensa en la puerta trasera. Dice que tiene una exclusiva sobre la 'bastarda de los Alarcón'. Muévete rápido".

La guerra acababa de empezar.

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Angelica Canquiz
me encanta🎁😘🇻🇪
yzil: gracias por tu apoyo soy nueva en esto ☺️👏
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Aurora Rico
Fastidia que siendo profesionista no tengan cerebro, 🤔😤 se necesita 2 dedos de frente para sumar 1+1
yzil: me gusta que interactúen con los personajes ☺️👏
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