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Todo Empezó En Navidad

Todo Empezó En Navidad

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance entre patrón y sirvienta / Completas
Popularitas:182.8k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Una tarde fría de diciembre, Lucía se cruza con una niña perdida en la calle. Sin dudarlo la consuela y protege, sin imaginar que ese pequeño acto cambiará su vida para siempre. Su padre, Alejandro Ferrer, un poderoso empresario, no puede ignorar la angustia y la felicidad que Lucía despierta en su hija.
Mientras Alejandro busca desesperadamente a alguien que cuide a Emma, se da cuenta de que ninguna niñera parece estar a la altura… se da cuenta de que su hija no deja de mencionar a “la chica de la bufanda”. Y decide contratarla. Entre tensiones, celos y secretos, Lucía tendrá que marcar sus límites mientras Alejandro se debate entre lo correcto y lo que su corazón comienza a desear.
Una historia de amor, familia y segundas oportunidades, donde la Navidad no solo trae luces y regalos, sino también destinos que no pueden ignorarse.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El choque de dos mundos

​Culver City no era un lugar donde Alejandro Ferrer eligiría pasar sus mañanas, sin embargo allí estaba. Mientras su sedán negro de vidrios polarizados avanzaba por las calles flanqueadas por edificios de apartamentos modestos y pequeños comercios con letreros de neón desgastados, Alejandro se sentía como un astronauta en un planeta extraño. El lujo del cuero de su coche y el silencio del motor contrastaban brutalmente con el bullicio de los niños jugando en las aceras y el aroma a comida casera que flotaba en el aire.

​Andrés le había dado la dirección exacta donde vivía Lucía y él no había dudado en salir hacia el lugar. Un complejo de apartamentos de ladrillo visto, con escaleras de incendio oxidadas y macetas con flores marchitas en los balcones.

​—Espérame aquí —le ordenó Alejandro a su chofer.

​Bajó del auto y ajustó su abrigo. La gente que pasaba lo miraba con curiosidad y recelo; su traje de tres piezas y su porte autoritario gritaban "poder", algo que rara vez se veía por allí si no era para cobrar una deuda o ejecutar un desalojo.

​Subió al segundo piso y buscó el número 2B. Al llegar, se detuvo un segundo. Por primera vez en años, el hombre que cerraba tratos de millones de dólares sentía una extraña vacilación. Golpeó la puerta.

​Dentro del apartamento, Lucía estaba ayudando a su madre a sentarse a la mesa. Al oír los golpes, ambas se miraron con extrañeza.

​—¿Esperas a alguien, hija? —preguntó Elena, preocupada.

​—No, mamá. Quizás sea la vecina.Voy a ver...

​Lucía abrió la puerta y el aire se le escapó de los pulmones. Frente a ella estaba el mismo hombre de Hollywood Boulevard, el padre de la pequeña Emma. Pero no estaba bajo la luz parpadeante de los neones, sino bajo la cruda luz del pasillo. Se veía más alto de lo que recordaba, y sus ojos cobrizos parecían leerle el alma.

​—Señorita Morales —dijo él. Su voz era profunda y carecía de la frialdad del primer encuentro, aunque mantenía su autoridad natural.

​—Usted... —Lucía tragó saliva, agarrando con fuerza el pomo de la puerta—. ¿Cómo me encontró? ¿Le pasó algo a Emma?

​El tono de alarma en la voz de Lucía hizo que Alejandro suavizara la expresión.

​—Emma está físicamente bien, pero emocionalmente... es otra historia. ¿Puedo pasar? No quisiera discutir esto en el pasillo.

​Lucía dudó, pero al ver la elegancia impecable del hombre y recordar el desamparo de la niña, se hizo a un lado.

​—Pase. Mi madre está aquí, por favor sea breve.

​El apartamento era pequeño, pero estaba impecablemente limpio. Alejandro notó los detalles: los muebles viejos pero cuidados, las fotos familiares y el persistente aroma a té y medicamentos. Al ver a Elena en la mesa, Alejandro hizo una inclinación de cabeza respetuosa.

​—Lamento la intrusión, señora Morales. Soy Alejandro Ferrer.

​—Es el papá de la niña que ayudé —explicó Lucía rápidamente, acercándose a su madre.

​Alejandro fue directo al grano. No sabía ser de otra manera.

​—Señorita Morales, voy a ser honesto. Mi hija se niega a comer y a dormir adecuadamente desde que usted la dejó aquel día. No deja de preguntar por "la chica de la bufanda". He probado con las mejores niñeras de la ciudad y a todas las ha rechazado.

​Lucía sintió una mezcla de tristeza y alivio.

—Lamento mucho oír eso. Por lo que pude ver Emma es una niña muy especial, que solo necesita sentirse segura.

​—Ella se siente segura con usted —sentenció Alejandro—. He venido a ofrecerle trabajo. Quiero que sea la niñera de Emma. Vivirá en mi casa, tendrá un sueldo que triplica lo que ganaba en su último empleo y me encargaré personalmente de que su madre reciba la mejor atención médica privada en el hospital que ella elija.

​El silencio que siguió fue absoluto. Lucía miró a su madre, cuyos ojos se llenaron de una chispa de esperanza que no había visto en meses. Pero Lucía también vio la mirada de Alejandro: era la mirada de alguien acostumbrado a comprar soluciones.

​—¿Me está ofreciendo un empleo o está intentando comprar mi gratitud, señor Ferrer? —preguntó Lucía, con la barbilla en alto.

​Alejandro se sorprendió. Nadie le respondía así.

​—Le estoy ofreciendo una oportunidad de ayudar a mi hija y de estabilizar su situación familiar. Usted necesita un trabajo y yo necesito que mi hija vuelva a sonreír. Es un intercambio justo.

​—Acepta —intervino Elena con voz débil pero firme—. Lucía, por favor. Es una bendición.

​Lucía miró a su madre y luego a Alejandro. Sabía que no podía permitirse el lujo del orgullo cuando la salud de Elena estaba en juego.

​—Acepto —dijo Lucía—, pero con una condición. No soy una empleada más a la que se le da órdenes sin sentido. Emma no es un objeto y yo no soy una máquina. Si voy a cuidar de ella, lo haré a mi manera: con cariño, no con protocolos de internado.

​Alejandro esbozó una sonrisa casi imperceptible.

—Me parece que usted no sabe hacer las cosas de otra manera, señorita Morales.

​—No, no sé.

​—Entonces, preparen sus cosas. Mi chofer las ayudará con el traslado. Sería bueno llegar para la hora de la cena.

​Mientras Alejandro salía del apartamento, se dio cuenta de que su corazón latía un poco más rápido. Pero lo que no sabía era que no era solo por haber resuelto el problema de su hija. Era el hecho de que Lucía Morales, con su abrigo gastado y sus ideales intactos, acababa de entrar en su vida para ponerla patas arriba.

​Y Valeria, desde la mansión, no tenía idea de que la "amenaza" ya estaba en camino.

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Tere Jimenez
gracias felicidades
Tere Jimenez
hermoso final felicidades
Tere Jimenez
gracias increíble tu novela un final hermoso espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento para seguir compartiendo con nosotros tus libros gracias un abrazo
maryury de lourdes penafiel pazmino
nunca se mencionó un papá ,para mí eso hace falta
Amalia liza maldonadoliza
bellísima historia muchas felicidades
Karla Liliana
muy bueno felicitaciones
Liliana Flores
Y Emma que culpa tiene, Lucía quería que ella estuviera bien y el es un egoísta, la volvió a abandonar, nada de lo que hizo Lucía sirvió
Doris Castañeda
Muy bonita tu novela. Gracias autora.
Carmen Boggiatto
Esta🦊lo que quiere es meterse en la cama del cuñado .
Carmen Boggiatto
Lucia , tendrá que luchar contra Valeria o Vanesa? es tan insignificante que no recuerdo el nombre de la cuñada de Alejandro(jajajaja) , bueno como sea.
Así que Lucía , cuídate de la 🦊
Liliana Flores
La única opinión que realmente importa
Liliana Flores
Por lo menos están encontrando apoyo en los que importan, los que juzgan es porque tienen una vida miserable que solo pueden criticar lo que no tienen, aunque tengan todo el dinero, solo quieren fregar al que es feliz o tiene estabilidad porque es lo que a ellos les falta
Veronica Flores
excelente me encanta muchas felicidades
Carmen Boggiatto
me gusta 😊
Ivis Medina
autora, deberías arreglar las incongruencias, el capítulo anterior dice que Lucia sabe que la caraja está presa, y en este lo contrario, por supuesto está mejor así, pero arreglalo para tus futuras lectoras..
Ivis Medina
bueno, esto ya pasó de la idiotez a la imbecilidad, si ella sabe que la tipa está en la carcel y demás, como es que no a buscado ir con Alejandro y Emma??
Susy
Me gustó mucho la historia..
Aurelia Barriga
escritora hasta cuándo los vas a juntar ya es justo 😭😭
Rubiela
Free
Rubiela
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