Rebeca es una joven que es obligada a casarse con un hombre al que no conoce, todo por qué su padre no quiere pagar su deuda con dinero, la ambición lo lleva a perder a su única hija.
Rebeca acepta casarse aunque en el fondo no lo desea, lo que Rebeca no sabe es que su esposo es uno de los líderes de la mafia más poderosa del país...
Ahora Rebeca se verá envuelta en un mundo que no conoce y su futuro se verá comprometido por culpa del hombre que le estaba arrebatando la libertad...
Pero Rebeca se sorprenderá con el hombre con el que se casará, toda una aventura por descubrir... Amor, sobretodo hay amor, así que espero que les guste esta novela ☺️
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Capítulo VII. Muertes que duelen
Al culminar mi relato de los hechos, mi amiga me observaba sorprendida de lo loca que estaba.
— Rebeca, puede ser un mafioso y tú aún así lo hiciste con él
Ella estaba nerviosa y ansiosa
— Bueno, no es para tanto solo fue sexo, me tengo que casar así que no lo volveré a ver
Ella no se lo tomó tan bien como esperaba, al contrario, estaba ansiosa podía notarlo, por qué su dedo índice no paraba de moverse y eso solo sucede cuando algo la pone nerviosa.
— ¿Y si a tu esposo se le dijo que eras virgen?, y cuando se entere de que no lo eres y si te mueres por hacer algo como esto, son muchas las probabilidades de que suceda, y si ese hombre te busca de nuevo y si te amenaza para que estés con él? Dios mío, esto salió de nuestro control.
sonreí para tranquilizarla
— nada de eso sucederá, si acepté casarme fue por qué mi padre no tenía otra opción, solo por eso, además solo serán por dos años... pasará muy rápido
— lo más extraño de esta situación es esa, casarte por dos años, ¿para que quiere una esposa entonces?
— no lo sé quizás solo quiere un capricho, seguro está apunto de morir el viejo, así que solo quiere pasar sus últimos días con alguien
— estás demasiado tranquila, si yo fuera tú ya hubiera huido sin importar mi padre ni nada
— Gracias a Dios no eres yo, no te imagino en esta situación...
Nos quedamos allí hablando un tiempo, hasta que llegó la hora de ir a casa, papá estaba en casa sentado en el sofá.
Nos miramos por un momento, luego cerró sus ojos.
— Dentro de una hora vendrán por ti _ lo escuché decir
Me quedé en silencio
— Tengo que decirte algo _ lo vi ponerse de pie, sé acercó a mí _ tu abuelo vendrá a la boda
Lo miré algo sorprendida, ese señor nunca se apareció por acá y ¿ahora viene a mi boda?, ni siquiera lo conozco.
— Tu esposo tiene contacto con él, es importante que hagas todo lo que te pida, solo así te mantendrás con vida _ dijo papá _ necesito que por primera vez hagas lo que se te diga, solo así saldrás con vida _ dijo esto tomando mi rostro en sus manos _ debí cuidarte mejor, tu madre me odiara siempre _ dijo soltando un par de lágrimas _ no tengo mas opciones, o es esto o ir ambos al cementerio, no quiero verte morir.
Quise decir algo, pero la puerta principal se abrió de golpe, causando un estruendoso ruido.
— El jefe ha llegado _ escuchamos en decir
Ambos nos giramos y observamos como entraban hombres armados a la casa, mis ojos se enfocan en el hombre que vino hace unos días atrás.
— señorita, su esposo lo espera en el coche, déjeme acompañarla _ dijo este dándome su mano para que la tome.
Con un nudo en la garganta asentí, papá me veía en silencio.
— Cuídate mucho, hazme caso, se obediente siempre _ me susurró antes de entregar mi mano a ese hombre.
Salimos de la casa sin nada, solo yo y su manada de gente armada.
El coche de enfrente estaba blindado, miré a mi alrededor y observé tres coches más detrás, y más hombres a su alrededor.
Mientras más me acercaba al coche los recuerdos de mi adolescencia aparecieron en mi mente, mi amiga, mi papá, mi profesora favorita, todo esto había sido un sueño hasta ahora. Todo se fue al carajo, mi sueño, mi profesión. Todo por el hombre que me está esperando en ese carro.
Antes de que abran la puerta levanto mi mano y saco el dedo medio, estoy segura de que al otro lado de la puerta él estará viendo lo que hago.
Si es un viejo, lo mataré con pastillas, juro que lo haré. No me quedaré con esto.
Justo cuando abrió la puerta mi padre me llama
— Rebeca _ escuché a lo lejos, me giré para verlo
Papá estaba sangrando en la parte de enfrente, mi cuerpo se tensó, salí corriendo a donde él estaba
— papá, papá, ¿qué pasó?
Los hombres a mi alrededor empezaron a disparar, papá no paraba de decir que me fuera
— vete, debes irte, promete que te cuidarías
— papá, no puedo dejarte solo, papá ven conmigo _ dije tratando de ponerlo de pie, pero poco a poco vi como cerraba sus ojos
No, mi papá no puede morir, papá no puede. Es la única persona que tengo hasta ahora.
— papá, por favor no me hagas esto, prometo ser obediente, papá, despierta, papá _ sentí las manos de alguien tomarme
Lo aparté con fuerza
— no, salven a mi papá, por favor _ grité tomando sus manos
— está muerto señorita, no hay nada que hacer _ escuché
Los disparos cesaron, me quedé viendo el cuerpo de papá, sus ojos estaban cerrados, sentí un dolor terrible, estoy sola, se fue la única persona que me recordaba que tenía a alguien.
Miré mis manos manchadas de sangre, las lágrimas empezaron a salir, empecé a llorar, el dolor de mi pecho se fue haciendo más intenso.
“Papá, ¿por qué me dejaste?” pensé tomando su mano, la llevé a mi mejilla, recordando como solía acariciar cuando estaba triste
— Me prometiste que me verías vestida de novia ¿lo recuerdas?.
Todos a mi alrededor comenzaron a subir a sus coches
— No hay nadie más todos han sido eliminados _ escuché a uno de ellos hablar.
— Son gente de Emiliano Zapata, dejaron en claro la amenaza _ dijo otro
¿Zapata?, conozco a alguien con ese nombre.
Levanté la vista y miré a los hombres, mis ojos se agrandaron al ver a uno en especial.
— Tú...
Dije casi en un susurro, tragué saliva, llena de furia me puse de pie y me fui a darle golpes
— ¿tú lo hiciste?, ¿fuiste tú? _ pregunté llena de ira
Recordando sus palabras antes.
“Los asesinos en serie hacen eso por ¿diversión?, Otros por patrones, ¿yo?, yo lo hago por ajuste de cuentas, o por qué miró a quien no debía”.
Sus manos toman las mías con demasiada fuerza, en su rostro no hay ninguna expresión, está muy tranquilo.
— Cálmate _ fue lo único que dijo
— mi papá...
Quise decir, pero el nudo en la garganta no me dejó
— No fue mi culpa, la persona que lo mató es la misma persona que quiere tu cabeza, ahora mismo vienen para acá, ¿te quieres quedar a hacerle compañía a tu papá ?
Lo miré, uno de sus hombres me tomó del brazo
— tenemos que irnos _ dijo llevándome con él
Me subí al coche en silencio, miré por la ventana del carro, el cuerpo de papá estaba siendo levantado, no pude evitar llorar de nuevo.
Es como ver a mamá, así mismo la levantaron, cerré mis ojos.
Estoy sola.
Mamá se fue primero, papá también y me dejó sola. Ya no tengo a nadie.
Tragué saliva tratando de controlar mi llanto.
La puerta se abrió y por ella entró el chico del bar. El mismo que me hizo sentir especial, ese mismo me está haciendo sentir horrible.
— ¿Por qué yo?, ¿por qué eres tú? _ pregunté viéndolo a los ojos con una tristeza enorme
— No fue mi culpa, primero necesito que te calmes, no es fácil de procesar _ dijo pasando su pañuelo
No lo tomé, el coche se puso en marcha
— Es algo de nuestra familia, es un compromiso familiar, solo eso. Pero por alguna razón mi abuelo cree que es lo mejor para ambos. Debo admitir que no sabía que tú ibas a ser mi prometida.
Dijo viéndome fijamente con una estúpida sonrisa, que en este momento me parecía asquerosa
— De haberlo sabido, créeme, ya te habría llevado conmigo y esto no hubiera sucedido _ dijo limpiando su mano con el pañuelo que rechace
— ¿Mi papá murió y a ti te importa más la boda?
— lamento decirte esto, pero de todas formas se iba a morir, el pobre debía tanto que...
Le di una bofetada fuerte que resonó en el coche.
— Cállate, era mi papá _ le grité con rabia.
Él se sobó la mejilla y sonrió
— Te la paso, pero me las voy a cobrar _ dijo mirando al frente.
No sé por qué presiento que lo dice de verdad.
debiste beber con un desconocido