Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo 4: Debería ser ilegal tu belleza.
Mary ya no se movía por la panadería como el primer día, sus manos empezaban a recordar lo que tenían que hacer antes de que su cabeza lo procesara por completo, aun así, no todo era tan simple, porque ese lugar no era una panadería común y cada error tenía consecuencias que no siempre eran fáciles de manejar.
—No mezcles esas dos masas —dijo Yuyu desde el otro lado del mesón, con un tono firme pero sin perder la calma—. Esa de la izquierda es de energía, la otra es de ligereza, si las juntas alguien puede terminar corriendo sin parar o flotando sin control.
Mary levantó la mirada con la masa entre las manos.
—¿Y eso ya ha pasado? —preguntó, sin dejar de amasar.
Yuyu la miró unos segundos.
—Sí.
—¿Muchas veces?
—Las suficientes como para que no quiera repetirlo.
Mary soltó una pequeña risa por lo bajo y separó las masas de inmediato.
—Está bien, entendido —respondió—. Nada de experimentos.
Yuyu se acercó, observando cómo trabajaba.
—No es que no puedas experimentar —aclaró—. Pero primero tienes que entender bien cada ingrediente mágico.
Mary asintió, más concentrada que antes.
—Eso tiene sentido.
El ambiente dentro de la panadería era activo pero no caótico, el sonido de las bandejas, el horno, las conversaciones de los clientes, todo se mezclaba de forma constante, y aunque al inicio le había parecido abrumador, ahora Mary comenzaba a encontrar un ritmo dentro de todo eso.
Tomó una de las bandejas ya listas y empezó a colocar los panes con cuidado, revisando cada etiqueta, cada símbolo pequeño que indicaba su efecto.
—Este es de descanso… este de concentración… —murmuraba para sí misma, organizando—. Este no lo había visto.
—Ese es nuevo —respondió Yuyu, que había escuchado—. Lo hicimos esta mañana, ayuda a calmar los nervios.
Mary lo miró con interés.
—Que útil.
—Lo es, pero si alguien come demasiado se queda dormido donde esté.
Mary levantó una ceja.
—Eso también suena problemático.
Yuyu sonrió.
—Por eso siempre explicamos bien antes de vender.
Mary terminó de organizar la bandeja y la colocó en su lugar, pero en el proceso, su codo chocó ligeramente con otra bandeja más pequeña.
—Espera, eso no-... —alcanzó a decir Yuyu.
Fue tarde. Un pequeño pan cayó al suelo, rodó un poco, y antes de que Mary pudiera recogerlo, una especie de humo ligero salió de él.
Mary se quedó quieta, mirando.
—… ¿Eso es normal?
Yuyu suspiró, pero no parecía molesta.
—Ese es de risa —explicó—. Si se abre sin cuidado, se activa.
Mary frunció el ceño.
—¿Y qué hace exactamente?
No tuvo que esperar respuesta. De pronto, una risa salió de su propia boca sin aviso, corta al inicio, pero creciendo en segundos.
—No… no puede ser… —intentó hablar, pero la risa la interrumpía—. ¿En serio…?
Yuyu se llevó una mano a la frente.
—Te dije que tuvieras cuidado.
Mary intentó controlarse, pero no podía, la risa salía sin parar, obligándola a apoyarse en la mesa.
—Esto es… ridículo… —dijo entre intentos fallidos de calmarse.
Un cliente que estaba cerca la miró con curiosidad, luego sonrió al ver la escena.
—Ese pan es bueno —comentó—. Hace tiempo no lo veía.
Yuyu negó con la cabeza, pero se acercó a Mary.
—Respira, se pasa en unos minutos —le dijo—. No luches contra eso.
Mary la miró, todavía riendo.
—No lo estoy… disfrutando…
—Pues lo parece.
Después de unos momentos más, la risa empezó a bajar, dejando a Mary con la respiración agitada y una expresión de cansancio.
—No vuelvo a tocar ese pan —dijo, enderezándose poco a poco.
Yuyu soltó una risa suave.
—Eso dices ahora.
Mary la miró, pero no pudo evitar que una pequeña sonrisa se le escapara.
—Este lugar es un desastre —comentó.
El resto de la mañana pasó con menos incidentes, aunque no faltaron pequeños momentos extraños, un cliente que pidió pan de energía y terminó hablando demasiado rápido, una señora que regresó porque su esposo se había quedado dormido en el jardín después de comer uno de descanso, y un niño que intentó llevarse un pan sin pagar, pero terminó confesándolo todo porque era de sinceridad.
Mary observaba, aprendía, corregía, y cada vez intervenía menos tarde en los errores, lo que antes era torpeza ahora era más controlado.
—Mary, ¿puedes encargarte un momento? —preguntó Yuyu, quitándose el delantal.
Mary levantó la vista.
—Sí, ¿vas a salir?
Yuyu asintió.
—Mi hermano vino a buscarme, dijo que necesitaba hablar conmigo.
Mary sintió algo en el pecho, leve pero claro.
—Claro, yo me quedo —respondió sin dudar.
Yuyu sonrió.
—Gracias, no tardo mucho.
Se quitó el delantal por completo y caminó hacia la salida. Mary la siguió con la mirada sin pensar demasiado, y cuando la puerta se abrió, lo vio.
Terence estaba ahí, de pie, esperando. No estaba haciendo nada en particular, solo esperaba, pero aun así llamaba la atención. Tenía parte de su uniforme en su mano. Además, su camisa estaba entreabierta.
Mary se quedó quieta.
—Ese hombre es… —pensó, pero no terminó la idea.
Yuyu se acercó a él con naturalidad.
—Perdón por hacerte esperar —dijo, mirándolo.
—No esperé mucho —respondió él.
Su voz era baja pero clara. Mary no podía escuchar todo desde donde estaba, pero no apartó la vista.
—Vamos a caminar un poco —añadió Terence.
—Está bien —asintió Yuyu—. Mary se queda en la panadería.
Terence miró hacia dentro por un segundo, y sus ojos se encontraron con los de Mary.
Fue un instante corto, pero suficiente.
Mary no apartó la mirada de inmediato, lo observó, detallando lo que ya sabía, pero que ahora tenía frente a ella de forma real, la forma en que se mantenía recto, la seguridad en su expresión, la calma en sus movimientos.
—Es demasiado… —pensó, sin encontrar una palabra que le encajara mejor.
Terence desvió la mirada primero, como si no le diera importancia, y volvió su atención a Yuyu.
—Vamonos.
—Oye... Abrochate la camisa. A nadie le gusta verte así.
—Sufro calor. Lo sabes.
Ambos se giraron para irse, y Mary los siguió con la mirada mientras salían de la panadería.
El sonido de la puerta al cerrarse dejó el lugar un poco más silencioso.
Mary se quedó donde estaba unos segundos más, sin moverse, todavía mirando hacia la entrada, como si esperara que volviera a abrirse.
—… Qué guapo —murmuró al final, bajando la voz como si alguien pudiera escucharla.
Se llevó una mano al cabello, acomodándolo sin darse cuenta.
—Y ni siquiera tiene que hacer nada —añadió, negando levemente.
Se giró de nuevo hacia el interior, pero algo en su expresión había cambiado, no era distracción, era otra cosa, algo más personal.
—Concéntrate —se dijo a sí misma, dando un pequeño golpe en la mesa—. No viniste aquí a perder el tiempo.
Tomó otra bandeja, revisó los pedidos pendientes, y volvió a moverse con más orden.
Aun así, cada tanto, su mirada se iba sola hacia la puerta.
—Solo se fue a caminar —pensó—. No es como si fuera a desaparecer.
Pero no podía evitarlo.
Trabajó en silencio por unos minutos, atendió a un par de clientes más, corrigió un error antes de que pasara, y cuando terminó de acomodar todo, apoyó las manos en el mesón y exhaló.
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Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/