NovelToon NovelToon
Cuatro Bestias Y Una Reina.

Cuatro Bestias Y Una Reina.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Venganza / Romance oscuro / Harén Inverso / Mafia / Poli amor / Completas
Popularitas:2.4M
Nilai: 5
nombre de autor: Marines bacadare

Ginevra es rechazada por su padre tras la muerte de su madre al darla a luz. Un año después, el hombre vuelve a casarse y tiene otra niña, la cual es la luz de sus ojos, mientras que Ginevra queda olvidada en las sombras, despreciada escuchando “las mujeres no sirven para la mafia”.

Al crecer, la joven pone los ojos donde no debe: en el mejor amigo de su padre, un hombre frío, calculador y ambicioso, que solo juega con ella y le quita lo más preciado que posee una mujer, para luego humillarla, comprometiéndose con su media hermana, esa misma noche, el padre nombra a su hija pequeña la heredera del imperio criminal familiar.

Destrozada y traicionada, ella decide irse por dos años para sanar y demostrarles a todos que no se necesita ser hombre para liderar una mafia. Pero en su camino conocerá a cuatro hombres dispuestos a hacer arder el mundo solo por ella, aunque ella ya no quiere amor, solo venganza, pasión y poder.

¿Está lista la mafia para arrodillarse ante una mujer?

NovelToon tiene autorización de Marines bacadare para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Otro detalle más.

Ginevra observa cada arreglo cuidadosamente acomodado en algún lugar del apartamento. Sale con un enterizo blanco de seda, de mangas largas. Su escote es en “V”, pero es lo suficientemente cómodo para pasar el día.

—No debió molestarse, señor Mikhail, aunque me encantó el detalle —dice, mientras camina hacia la cocina. Él la sigue.

—Permítame, le preparo un desayuno y me acompaña, ¿le parece? —comenta, comenzando a buscar qué cocinar. Pero él niega con la cabeza, se quita el saco que cubre su cuerpo, logrando que ella se pierda en la forma en que la camisa se ajusta a su torso cuando estira los brazos hacia atrás para desprender la tela de su espalda.

—Acepto, si soy yo quien cocina —dice mientras se acerca a ella, quedando muy cerca. Estira el brazo para tomar un recipiente del gabinete superior, aunque su verdadera intención es dejarla encerrada entre su pecho y el mesón.

Sus miradas se fijan la una en la otra por un instante.

—No, señor. ¿Cómo cree que voy a dejar que usted cocine? —Él levanta una ceja y responde con voz ronca. Ella debe alzar el rostro para mirarlo, y él se inclina un poco hasta que sus alientos se rozan.

El olor a menta fresca eriza la piel de Ginevra, y su conciencia aparece.

_Tropiézate y bésalo, Ginevra. Después dices que fue sin querer_, piensa. Una pequeña cosquilla se le atora en la garganta, pero reprime la risa que quiere salir a flote.

—Es una orden. Yo cocino —dice él, alejándose apenas mientras comienza a buscar ingredientes. La cocina está bañada por la luz tenue de la mañana, filtrada a través de una cortina blanca que ondea suavemente con la brisa.

Mikhail, de pie junto a la encimera, toma una sartén con la habilidad de quien cocina a diario. El aroma del prosciutto crujiente y la frittata dorándose en la sartén llena el aire con una fragancia exquisita.

Ginevra lo observa desde el umbral, ligeramente recostada, con una taza de café humeante entre las manos. Fue lo único que él le permitió preparar.

—¿Desde cuándo sabe hacer eso? —pregunta con una sonrisa divertida, arqueando una ceja.

Él no se gira, pero se le dibuja una media sonrisa mientras rompe la mozzarella con las manos, dejándola caer sobre el pan tostado.

—Desde antes de conocer a los chicos. Pero no había tenido a quién preparárselo.

Ginevra se apoya más en el marco de la puerta, dejando que el silencio la envuelva por un instante.

—Huele a domingo en Roma —murmura, recordando flashes de su niñez.

—Esa es la idea —responde él, colocando las hojas de rúcula como si fueran parte de un cuadro.

La frittata chisporrotea suavemente al retirarla del fuego. Mikhail se gira al fin, con el plato en las manos.

—Per la signorina —dice, inclinando la cabeza con aire de dramatismo.

Ginevra se ríe y levanta una ceja divertida.

—Casi te confundo con un italiano —bromea, y él hace una mueca graciosa.

—Los italianos son delicados. Nosotros, los rusos, no —ella suelta una carcajada, porque, en parte, no está mintiendo.

Ambos se acercan al comedor y preparan la mesa junto con los expresos. Después de probar la comida, ella lo mira con ambas cejas alzadas.

—¿Sabes qué es lo mejor de esto? —pregunta, tomando una tostada caliente.

—¿El prosciutto?

—Que lo hizo usted —dice con calma. Y, aunque no hay coquetería evidente, él se muerde el labio. Está decidido a hacerla suya, sin importar que a su amigo le moleste.

Después del desayuno, él se retira. Ella se queda con ganas de ducharse, porque cada uno de ellos hace estallar su centro de maneras diferentes, pero con igual intensidad.

_—Al menos este sí cocina._ _Creo que sería más fácil manejarlo; solo debo parecer más frágil de lo que aparento ser_ —se dice a sí misma, dirigiendo sus pasos hacia la ducha. Deja caer su ropa y, por un momento, cierra los ojos, imaginando a ese hombre en su espalda, su aliento a menta rozando su cuello y su gran mano bajando desde su pecho, recorriendo cada fibra de su piel. Vuelve a la realidad y decide meterse en la bañera para apagar el fuego que la consume.

Toma su laptop y pasa la mayoría de la tarde trabajando, limpiando empresas desde su computadora. Se le hace fácil hacerlo de manera remota; no por nada fue la mejor de su clase.

Recibe mensajes de varios de sus jefes, porque ahora resulta que no es uno, sino son los cuatro los que se dan cuenta de cómo entra en los sistemas, y la regañan para que descanse, aunque los ignora.

—Si todo sale como espero, eso también será mío. Debo cuidar mi patrimonio —murmura con una sonrisa mientras desliza la pantalla con el dedo, haciendo a un lado los mensajes.

Ya entrada la tarde, el timbre de su puerta vuelve a sonar. Ya nada le sorprende. Tal vez es Aleksei con alguna locura nueva. No lo sabe, y tampoco le molesta.

Se levanta. Esta vez tiene puesto un pijama de pantalón largo y una camisa de botones, manga corta, en tono lila. Sus pantuflas afelpadas le dan ese tono cómodo que quiere para descansar. Vuelve a abrir la puerta por segunda vez en el día y se queda de piedra al ver a tres hombres parados allí.

La mirada de la joven los recorre. Da un paso hacia un lado, quedando cerca del jarrón decorativo donde esconde un arma, porque no tiene ni idea de quiénes son esas personas.

—Tiene que salir. Ahora, señorita De Santis. Orden del señor Vladimir —uno de los hombres, alto, moreno, con el cabello muy bajo y una cicatriz que cruza su ojo, dice con una voz grave y amenazante.

Ella parpadea y les da un vistazo a los otros dos, altos, vestidos de negro, tatuajes en sus manos, cuellos, y uno de ellos hasta tiene una serpiente pintada en la cara. Se paran frente a ella, dejándole claro que no tiene de otra que acompañarlos.

—¿Trabajo? —pregunta, mientras trata de buscar algo que los conecte con el señor Vladimir, y es cuando ve un pequeño tatuaje de león en el dorso de la mano de cada uno.

—No se preocupe. Todo está bajo control —Ginevra asiente y, sin demostrar un gramo de miedo, habla con el mentón arriba y la espalda recta.

—Perfecto. Si me da un momento, me cambio y regreso —ninguno pone negativas, simplemente asienten, y ella cierra la puerta dejándolos parados afuera. Va directo a su habitación y comienza a buscar lo que se va a poner. Elige un outfit blanco: es un vestido con mangas largas y cuello alto, su falda es corta y con dos prisas a cada lado. Se coloca unos guantes a juego y decide ponerse unas botas blancas, donde va escondida una pistola y una navaja; ni siquiera se notan. Se maquilla en el espejo: simplemente labial y máscara de pestañas. Se peina batiendo su cabello para que las ondas suaves vuelen al viento.

Unos aretes brillantes, un bolso de mano negro y una boina blanca completan. Sonríe y decide caminar de regreso con los hombres. Para ella no pasa desapercibida la manera en cómo la observan, con hambre, pero solo es un momento, porque de inmediato quitan su mirada de ella.

Ya en el coche negro, que espera con el motor encendido, no hay explicaciones. Solo silencio y asientos de cuero con perfumes varios, ninguno de su agrado.

Momentos más tarde, llegan a un edificio inmenso. Ya subida, se tensa hacia los hombres, lista para tomar su arma de ser necesario. Ellos se le adelantan con la mano y comienzan a entrar al lugar.

Cuando la puerta se abre, un vestíbulo lujoso de mármol oscuro se deja ver. No entiende por qué la han citado allí. Un asistente de traje gris la recibe sin mirarla directamente y la conduce hasta un ascensor privado. Nadie dice una palabra, pero ella no deja de observarlos por los reflejos metálicos del ascensor.

Llegan al último piso, y al abrirse las puertas, un silencio pulcro la envuelve. Su imagen se refleja en los ventanales de piso a techo. Frente a ella, Vladimir.

Vestía de negro, un traje perfectamente cortado. Un reloj sin manecillas visibles. No sonríe, pero sí logra que su cuerpo hierva.

_¿Por qué no les puede faltar un ojo a alguno, o los dientes? Esto cada vez es más difícil,_ pelea consigo misma.

—Llegas tarde —dice. No es una queja. Es un hecho. Uno que no requiere disculpas.

—No sabía que me esperaba usted —replica ella, sintiendo la rigidez en sus propios hombros. Él asiente con lentitud y la observa como si ya supiera exactamente lo que ella pensaría antes de que lo hiciera.

—Este lugar es tuyo —extiende una pequeña llave plateada sobre la mesa de cristal, cerca de él. Ni una palabra de más. Solo eso.

Ella frunce el ceño, dudando.

—¿Cómo que mío?

Él camina hacia la ventana, con las manos en los bolsillos, dejando que ella aprecie su espalda ancha y musculosa. La ciudad se extiende a sus pies como un tablero de ajedrez.

—Lo elegí. La vista es correcta. La seguridad, adecuada. La ubicación, conveniente. No acepto devoluciones —añade, girándose para enfrentarla. Su mirada es gélida, pero no vacía. Hay intención detrás.

Ginevra entrecierra los ojos.

—No le pedí nada, señor Vladimir.

—Tampoco pediste flores —responde él. Su voz es baja, directa, como un filo que no deja marcas visibles, pero corta igual. Da un paso más cerca, y la pequeña cruza sus brazos en el pecho.

—No se trata de lo que pides. Se trata de lo que mereces. Y de lo que yo decido darte —su dedo roza la llave, aún sobre la mesa, pero no la empuja hacia ella. Espera que la tome por voluntad propia.

Ella parpadea. No puede negar que todo allí huele a poder: piel, acero, vidrio. Nada es blando, mucho menos él.

—¿Y qué quiere a cambio, señor Vladimir? —pregunta finalmente. El tono sale más desafiante de lo que pretende.

El ruso sostiene su mirada por un largo segundo.

—Tiempo. Lealtad. Tal vez, eventualmente... más... —deja la frase colgando en el aire, sin apurarse en completarla.

—¿Más qué? sea directo, señor Vladimir —levanta una ceja con una mirada llena de fiereza.

—Más, como confianza para delegarle más responsabilidad... —contesta, pero ella sabe muy bien que no se refiere a eso.

—Ahora, pase adelante. Porque no le dije un detalle: esto es una orden.

1
Isaura Garcia Mares
waowwwww, que fuerte,como sufrí,bien escritora!
Neli Martinez
hermosa genial la trama!!! no común pero es una novela y hay que interpretar como tal
Elsy Flores
Excelente trabajo, felicitaciones
Isaura Garcia Mares
waowwwwww,me encanto!
Cliente anónimo
Me encantó, nunca leo historias tan largas, pensé que como al principio deja aclaro que Victoria se basa a cuatro hombres y una mujer pensé que sería tan vulgar como las que he leído antes y me quitó el sombrero porque no dejaste ni un solo lado fuera de lugar yo cuando le están metiendo las manos muevo el capítulo y punto, así que espero que pronto alguien me ha una de tu victoria, y la quiero imprimir de corazón. Te lo deseo suerte con eso
Cliente anónimo
Yo tengo una pregunta Cuándo cuando llevas regresar a Rusia dejó a su papá encargado de la mafia italiana pero la resulta que tiene una mansión al lado de la B su hija y que junto con su esposa y dos hijos viven ahí y ahora mismo están festejando anteriormente estuvo en el rescate de la nena entonces no entiendo porque no leí en ningún lado que dijera que pusieron a Pancho cara de queso a manejar la mafia de Italia para que Rogelio pudiera irse a vivir a Italia
Cliente anónimo
Yo no diría que no siga leyendo, yo diría más bien brinca el capítulo, qué es lo que yo hago porque no hay nada que ella haga que yo no haya hecho yo lo he hecho con solo uno pero no hay nada así que para mí es algo repetitivo, porque ya tú esas cosas yo Habibi y yo lo que hago que paso capítulo, pero no como vas a decirlo que no teníamos la historia, hay forma de saber y te voy a felicitar porque vuelve y lo repito, eres muy buena, siendo una narrativa y esta historia ya la he leído y todas las que le he ido que son como seis lo más que hay es sexo y sin embargo tú has traído todo lo que conlleva el dolor, la ilusión, la perseverancia, el reto, la decisión, el amor, la dificultades y puedo decir que en dos años que yo leyendo en esta plataformas una de las mejores escritores eres tú, ahora vuelve y te digo, evita todo lo que escribes al principio de tu historia, porque una historia tan buena y que sólo llegues a 2000. Me gustan es inverosímil yo por estar brincando capítulo se me olvida darte me gusta, por eso te lo digo escribiendo te debo como a mí me gusta ya casi estoy terminando tu victoria y me gustó también como plasmaste, lo que es la mafia de nada que tiene está lento y mucho 9 y algún día no muy lejano perseveras, podrás tener ese libro que todo escritor quisiera tener porque talento tienes y de sobra 100% satisfecha
Cliente anónimo
Lo
Cliente anónimo
Lo
Cliente anónimo
No entiendo como esta chica que va a tener trillizos, se siente mal y no busca ayuda que si le pasa algo cuiden a sus hijos pero ya no está pesando en peligro ni tan siquiera piensa en el bienestar de los niños porque si mami está mal los bebés están mal eso es una lógica común. No puede estar una mamá mal y lo bebe bien negativo
Cliente anónimo
Lo que yo no entiendo, es que supuestamente cuando salieron de una reunión, ella iba para el carro ella y él no la dejó y se la llevó en el carro de él y después dicen que el otro se mostró en el otro carro y el otro sacó al chofer y cogió el carro y Dimitri se fue de copiloto. Entonces habían tres carros hacia la casa como es que ahora están todos dentro del mismo carro, no entendí esta parte
Cliente anónimo
Perdón por lo del comentario de los ojos, porque él se refería a una mujer del pasado y yo pensé que estaba hablando de la protagonista
Cliente anónimo
Cómo él va a decir que ella tiene los ojos color miel, si en principio en la foto ella tiene los ojos azules
Cliente anónimo
Pero si ya está en el pecho de y el otro está gritando, se supone que ya lo oiga, eso es lo más normal en cualquier modo que lo pongan una persona que grita el teléfono el que está al lado lo escucha
Cliente anónimo
Oye ahí adentro, el único que estaba era Aleski y este en vez de darle refuerzo a su amigo, el hermano del alma se llevó a la chica no hombre hay fallaste
Cliente anónimo
Si hay nieve, no puede haber ventanas abiertas y dice que la cortina se mueve con la brisa y es imposible que durante un frío aunque no haiga nieve, las ventanas no se pueden abrir y parece que Rusia está casi todo el año bajo el frío
Elsy Flores
pero que tonta es Ginebra son sus padres
tieben derecho de saber que sucede.
Cliente anónimo
2 Cuando jugaron con ella. Su primera y única vez fue mala parecía más violación con otra cosa porque no fue delicado, pero sin embargo, ahora con 21 años, sólo hace fantasías sexuales en la cabeza de donde está eso debería de haber empezado con uno de ellos para levantarle el apetito sexual, pero no ella vino empacada de de Italia, como si fuera una mujer activa sexualmente, que pulmón y se va a tirar a cuatro nombre ja ja ja ja
Cliente anónimo
Cómo que ya no tiene edad, si es un año mayor que ella él es la que es menor es un error ortográfico no tiene sentido que ya no tiene edad para eso si está en el cumpleaños tu hermana
Elsy Flores
santo dios!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play