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Carruajes Del Destino

Carruajes Del Destino

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación / Completas
Popularitas:307.5k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico con una misión, pero ella no dejará la pasión de su primera vida.

* Esta novela es parte de un mundo mágico *
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Envidia 1

La venta de la casa de la playa se concretó más rápido de lo que Abby había esperado.

Cuando los papeles se firmaron y el dinero llegó, Abby entró a la mansión con el pulso acelerado y la mente llena de imágenes brillantes. Por primera vez en semanas sentía una chispa de alivio, casi de triunfo. Por fin, pensó, esto vuelve a estar en mis manos.

Buscó a Agnes de inmediato.

—¿Y mi parte? Dijiste que dividiríamos el dinero.

Agnes estaba en la oficina, revisando documentos. Alzó la vista con calma.

—Lo dividiré.. Pero no te lo entregaré.

La sonrisa de Abby se borró al instante.

—¿Cómo que no? ¡Es mío!

—Es tuyo.. Pero no en monedas sueltas para gastar.

Abby cruzó la habitación con pasos duros.

—Me prometiste la mitad.

—Y la tendrás.. Dime qué quieres comprar. O dime si vas a adquirir un lugar para montar tu negocio. Yo lo pagaré directamente.

Abby la miró como si no pudiera creer lo que oía.

—¿Así que ahora también controlas eso? ¡No confías en mí!

—Confío en que aún estás aprendiendo.. Y mientras aprendes, no voy a dejar que ese dinero desaparezca.

—¡Eso no es justo! ¡Es mi dinero, déjame administrarlo!

Agnes negó con la cabeza.

—No.. No hasta que demuestres que puedes hacerlo.

Abby comenzó a pasearse por la oficina, furiosa, gesticulando, lanzando reproches. Habló de control, de humillación, de desconfianza. De cómo Agnes la trataba como a una niña.

Agnes escuchó todo sin interrumpirla.

Cuando Abby se quedó sin palabras, respirando agitada, Agnes habló.

—No estoy aquí para complacerte.. Estoy aquí para cumplir una promesa. Y esa promesa incluye proteger tu futuro, incluso de tus impulsos.

Abby apretó los puños.

—Entonces nunca me darás nada.

—Te daré exactamente lo que necesitas.. No lo que quieres en este momento.

Hubo un silencio largo, espeso.

Abby comprendió algo con una claridad amarga.. Agnes no iba a ceder. No esta vez. No en nada que pusiera en riesgo lo que había quedado.

Salió de la oficina furiosa, con el orgullo herido y el corazón revuelto.

Agnes se quedó sola, mirando los documentos sobre el escritorio.

Sabía que Abby la odiaría por esto.

Pero también sabía algo más importante..

Ese dinero, en manos de Abby, desaparecería en semanas.

En cambio, convertido en decisiones, en trabajo y en aprendizaje… podía convertirse, por fin, en libertad.

Cuando Abby se marchó dando un portazo, el eco de sus pasos aún resonando por el pasillo, Agnes no la siguió.

Se quedó sentada en la oficina, inmóvil por unos instantes, con la mirada perdida en un punto indefinido del escritorio. Fue entonces cuando un recuerdo antiguo, inesperado, se abrió paso en su mente.

Uno de su primera vida.

Se vio a sí misma siendo niña, en el colegio. La única mujer entre hermanos varones, acostumbrada a recibir atención, regalos, pequeños privilegios. Su padre y sus hermanos siempre le compraban cosas lindas, no por malcriarla, sino porque podían… y porque la adoraban.

Recordó a aquella compañera.

Una niña que siempre la miraba con una sonrisa torcida. Que decía ser su amiga, pero cuyos ojos se detenían demasiado en lo que ella tenía.. su mochila nueva, sus zapatos, sus cuadernos, incluso su lugar en la sala. Todo lo que Agnes poseía parecía despertar en ella una necesidad inmediata.

Envidia.

No abierta. No declarada.

Silenciosa. Persistente.

Agnes recordó cómo, al crecer, la situación se volvió más evidente. Una tarde, con la ingenuidad de quien aún cree en la amistad, le confesó qué chico le gustaba. Al día siguiente, aquella “amiga” apareció tomada de su brazo, riendo fuerte, mirándola de reojo como esperando una reacción.

No había sido la última vez.

Cada vez que Agnes mostraba interés por algo.. un color, un objeto, una persona.. aquella chica lo quería también. Como si necesitara apropiarse de lo que Agnes deseaba para sentirse válida.

Hasta que Agnes aprendió.

Recordó el momento exacto en que cambió de estrategia. En lugar de decir lo que quería, empezó a decir lo que no quería. Comentaba con desinterés cosas que no le gustaban… y, como siempre, la otra las elegía con entusiasmo.

Y entonces, por fin, la dejaba en paz.

Agnes sonrió suavemente ante el recuerdo.

Se sentía lejano, casi ajeno… y al mismo tiempo inquietantemente parecido.

Porque muchas actitudes de Abby eran un reflejo de aquello.

El deseo inmediato.

La necesidad de tener lo que brillaba.

La incapacidad de distinguir entre querer algo… y necesitarlo.

—No es maldad.. Es vacío.

Apoyó el codo en el escritorio y dejó descansar la cabeza en la mano. Pensó en Abby, en su furia, en su frustración constante. En cómo parecía perder interés en todo aquello que no podía exhibirse o presumirse.

Y entonces, una idea comenzó a formarse.

No como un plan cruel, sino como una herramienta.

Una forma de guiar sin imponer.

De redirigir sin enfrentar.

Si Abby siempre corría hacia lo que parecía deseable… entonces Agnes podía mostrarle caminos distintos. Hacer que eligiera por sí misma algo que, en el fondo, le hiciera bien.

La misma estrategia. Adaptada a una vida nueva.

Agnes cerró los ojos y sonrió otra vez, esta vez con una determinación tranquila.

Tal vez Abby nunca entendería del todo por qué Agnes hacía lo que hacía.

Pero si podía llevarla, aunque fuera por orgullo o capricho, hacia algo que la volviera independiente…

Entonces valdría la pena.

Porque al final, Agnes no estaba intentando controlarla.

Estaba intentando enseñarle a pescar.

1
Isabel Mendoza
te vuelvo a repetir quevme wncantà como relacionas tus novelas, ya estaba esperando la historia de la mecànica de carruajes. Muy bien sigue asì
Ophir Sanoja
Bebé abordo.... ese té estaba adulterado 😂😂😂😂😂😂😂
Maria Laura Perez
Excelente
yareli perez
Muy hermosa
Alliette Cardoza
Divina 💯💗💎
susej orta
😍🥂🎆👍
Paty Mo
Me encantó la historia, Agnes encontró el amor y fue maravilloso, sobre su prima a veces la odié por su forma de ser, pero tocó fondo para poder ver la vida de otra forma, se reconciliación con su prima Agnes, me gustó como la vida de Abby cambio para bien y encontró un trabajo que le gustó mucho, el diseño, también me gustó el cierre del padre del protagonista que el muy tonto se quedó esperando que Felicity lo perdonará, después de que se porto como un idiota, gracias autora por tus hermosas historias son hermosas y 100% recomendadas ❤️❤️❤️
Paty Mo
hermosa historia ❤️❤️❤️
Paty Mo
que hermoso capitulo ❤️❤️❤️
Paty Mo
me encantó saber como le fue a Reth se lo merece por inútil y poco hombre que fue con Felicity buen cierre de ese tipo bueno para nada y que siga sufriendo jejeje
Paty Mo
por fin Abby encontró lo que tanto le gusta y se feliz
Paty Mo
bien dicho Felicity
Paty Mo
inútil después de tanto tiempo se atreve a hablarle, seguro para decirle que está arrepentido demaciado tarde
Paty Mo
tengo nervios cuando sé encuentren
Paty Mo
se van a encontrar y seguro que el padre se va infartar
Paty Mo
siiii otra historia ❤️
Paty Mo
que lindos un bebé en camino ❤️❤️❤️
Paty Mo
varios meses y Agnes está tomando ese té amargo
Paty Mo
jajaja bebé a bordo ❤️
Paty Mo
se merece esas vacaciones Agnes ❤️
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