en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 07
Zaidymar se acercó y con algo de inseguridad la abre; al entrar mira que es una habitación grande y una bastante lujosa, tenía los gustos de una mujer.
Recorre toda la habitación, estaba impresionada con lo que miraba, todo ahí era hermoso, hasta las joyas que estaban en el tocador eran realmente hermosas únicas y los vestidos eran dignos de una emperatriz.
Recorrió toda la habitación y toco todo lo que había, aunque cada cosa que tomo la volvió a dejar en donde estaba, pero para ella era bastante extraño, no entendía ¿por qué ese lugar estaba abandonado? Por qué parecía que nadie había estado ahí en mucho tiempo y lo más extraño era que solo una silla que estaba aún lado de la cama estaba limpia como si alguien se sentara seguido.
Deja el candelabro en una mesa que estaba enfrente de la cama y estaba por tomar un vestido que estaba en la cama, algo que le llamo la atención, no entendía ¿Por qué había un vestido en la cama? Estaba por tomarlo cuando alguien sujeta su mano con fuerza, la jala de una manera violenta, en ese momento escucha la voz enfurecida de Dante.
- ¿Qué estás haciendo aquí? Maldita mujer, te ordene que no salieras de la torre, ¿quieres morir? -
Zaidymar no esperaba encontrárselo ahí y esta vez el miedo la invadió, se quedó mirándolo, sin saber que contestarle, pero en el momento que lo mira sacar una daga, eso la hizo sacar el instinto de sobrevivencia, sabía que ese hombre era capaz de matarla, su deseo de vivir era mucho más grande que su miedo.
Lo tenía tan cerca que lo primero que se le ocurrió fue brincar y darle un cabezazo, al ser muy alto apenas logro darle en la nariz; no se la fracturo, pero si logro sacarle sangre y hacer que la soltara, por un momento Dante sintió tanto dolor que lo hizo retroceder, hasta soltó la daga.
Zaidymar aprovecho ese momento para salir corriendo.
Dante rápido limpia la sangre de su nariz, se fue de tras de ella, no la dejaría huir, el dolor que sentía no era tan grande como sus ganas de darle una lección, era la segunda vez que lo golpeaba y esta vez no pensaba dejarlo pasar.
Ella le llevaba como un metro de distancia y en su desesperación, salta para atraparla; no logro caerle encima, pero si sujeto uno de sus pies, algo que la hizo caer al suelo.
Zaidymar mete sus manos al momento que sentía que caía, no se golpeó más que las rodillas; en el momento que estuvo en el suelo se gira y trata de darle un golpe con el pie que aún no sujetaba, pero Dante logro sujetárselo.
Dante la jala con una facilidad que cuando menos pensó ya estaba encima de ella, los dos empezaron a forcejear; mientras que Zaidymar tiraba más de un golpe, él con una facilidad se los cubría, esta vez no pensaba dejar que lo controlara y aunque fue difícil logro sujetar sus dos manos dejándola sobre su cabeza.
La respiración de los dos era agitada, aunque ella no dejaba de retorcerse para poder liberarse, pero el peso de él sobre su cuerpo era demasiado, sabía que la tenía controlada y en su desesperación trata de darle otro golpe con la cabeza, pero esta vez no tuvo éxito.
Dante curiosamente no estaba molesto, ese forcejeo lo hizo olvidar su furia y al ver su fiereza lo hizo sentirse divertido, no pudo evitarlo se empieza a reír, algo que sorprendió a Zaidymar; escuchar su hermosa risa hizo que se le quedara viendo y curiosa le pregunta.
- ¿Por qué te ríes? Se supone que querías matarme. –
Dante no la soltó, la sujetaba con la mano izquierda y al escucharla con la mano derecha acaricia su rostro sin contestarle nada, al mismo tiempo que pensaba «Que rostro tan hermoso, esta mujer es realmente bella, me hace sentir inquieto, como deseo hacerle cosas indecentes, algo que no me había pasado con ninguna mujer, pero ella me hace perder mi calma, me inquieta más de lo que quisiera, eres una maldita bruja que me controla y no sé cómo evitar tu maldito hechizo.»
Él no pudo evitarlo baja un poco más su mirada, hasta ver su pecho que subía y bajaba por la respiración agitada, traga saliva a ver un poco más de lo permitido, sacude su cabeza para quitarse el deseo de tocar ese pecho tan tentador; regresa su mirada a su rostro y se encuentra con sus labios medio abiertos, fue demasiado tentador, su cabeza se nublo, no pudo controlarse termino pegando sus labios a los de ella, robándole un beso.
Zaidymar se quedó quieta, no esperaba que ese beso que empezó a succionar sus labios, algo que la hizo sentir aun mas extraña hasta el punto de que su cuerpo se estremeció.
No entendía lo que le pasaba, los nervios la invadieron y un extraño deseo de dejarse llevar por esa sensación de querer más la empezaba a controlar.