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La Mal Parida Al Trono

La Mal Parida Al Trono

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es una esclava del Reino, obligada a entregarle su cuerpo a los guardias reales y Samuráis Buscará ascender En la alta sociedad sin importarle nada

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

Kakashi se fue cuando el sueño la venció.

Caminó por las calles con el corazón partido y los puños apretados. Cada paso era una promesa de venganza que aún no podía cumplir. Cada imagen de Ai lastimada quemaba en su pecho como fuego.

Y entonces lo vio.

En un pequeño puesto de la calle, entre baratijas y adornos olvidados, algo brilló.

Una horquilla.

Dorada. Delicada. Con un ave fénix tallada a mano, sus alas extendidas como si estuviera a punto de alzar el vuelo. El sol de la tarde la hacía resplandecer.

Kakashi sonrió.

No dudó. Sacó las monedas que llevaba, todas las que tenía, y la compró.

Sabía que Ai atesoraría este regalo. No por el oro. No por el fénix. Sino por el simple hecho de que él se lo daba.

Porque ella entendía esas cosas. Ella sabía que un regalo sin condiciones valía más que todo el oro del mundo.

Guardó la horquilla cerca del corazón y siguió caminando.

Volvería. Siempre volvería a ella.

Mientras tanto, en la habitación de Soka, la luz de la tarde entraba por la ventana.

Soka despertó a Ai con suavidad.

—Ai —dijo en voz baja—. Te traje comida.

Ella se incorporó con esfuerzo. El cuerpo seguía doliendo, pero el descanso había ayudado. Miró la bandeja que él le ofrecía: arroz, sopa, algo de verdura. Comida sencilla, pero caliente.

—Lo siento mucho —dijo Ai, bajando la vista—. Te estoy causando problemas.

—No —respondió Soka con firmeza—. No es así. Quiero cuidarte. Así que tranquila.

Hizo una pausa.

—Yo voy a dormir en otro lado —dijo—. Para que estés cómoda.

Ai levantó la vista. Lo miró a los ojos. Vio en él algo que conocía bien: bondad sin condiciones.

—No —dijo—. Por favor. Quédate conmigo.

Soka dudó un instante. Luego asintió.

Se acostaron en el futón. Ella, aún adolorida, se giró y lo abrazó. Él le devolvió el abrazo con cuidado, con miedo a lastimarla, con una ternura que no sabía que existía en este mundo.

Y así durmieron.

Soka no la tocó de más. No esperó nada a cambio. No intentó nada. Solo la contuvo. Solo la consoló.

Sin esperar sexo. Sin esperar favores. Sin esperar nada.

Porque Soka era así. Un hombre bueno en un mundo de monstruos.

Mientras tanto, en otra parte del palacio, Akino estaba desesperado.

Buscaba a Ai por todos lados. Sus habitaciones. Los pasillos. Las cocinas. Los patios.

Nada.

Ella no aparecía.

Y eso lo volvía loco.

No porque le preocupara su bienestar. No porque quisiera asegurarse de que estaba bien después de lo que le había hecho. No.

Estaba desencajado porque para él, ella era su propiedad.

Su puta favorita. Su juguete. Su posesión.

Y las posesiones no pueden desaparecer. No pueden esconderse. No pueden tener secretos.

—¿Dónde estás, maldita? —murmuró, apretando los puños.

Sus ojos recorrían las sombras, buscando, acusando.

No sabía que ella estaba a solo unos pasos. En la habitación de un simple guardia. Durmiendo abrazada a alguien que sí la quería de verdad.

No sabía nada.

Y esa ignorancia, pronto, sería su perdición.

En la pequeña habitación, Ai dormía.

Soñó con un fénix dorado que alzaba el vuelo entre las llamas. Soñó con Kakashi sonriéndole. Soñó con Soka abrazándola sin pedir nada.

Soñó que, tal vez, solo tal vez, después de tanta oscuridad, algo de luz empezaba a colarse por las grietas.

Y mientras dormía, en algún lugar de la ciudad, un hombre bueno guardaba una horquilla dorada cerca de su corazón, esperando el momento de entregarla.

Los días pasaron.

Ai sanaba lentamente en la habitación de Soka. Su cuerpo aún dolía, pero las heridas cerraban. Los moratones cambiaban de color. Las mordiscos se volvían cicatrices.

Pero en el palacio, otro tipo de tormenta crecía.

Akino estaba cada vez más desesperado.

Había buscado en cada rincón. En las habitaciones de las criadas. En los pasillos. En las cocinas. En los jardines. Nada. Ai no aparecía.

Y eso lo consumía.

Una tarde, no pudo más.

Tomó a varios guardias reales y se dirigió al yuukaku.

Entró como una furia. Las putas se apartaron. Los clientes se escondieron. La dueña palideció al verlo.

—¿En dónde está mi puta? —gritó, con la voz deformada por la rabia.

Los guardias reales se desplegaron a su alrededor, listos para registrar el lugar.

—¡Oficial! —la dueña temblaba como una hoja—. ¡Ya le dije que ella no está aquí! ¡No ha vuelto desde que se fue al palacio!

Akino no la escuchó.

—¡Registren todo! —ordenó a sus hombres.

Los guardias revolvieron el yuukaku de arriba abajo. Habitaciones, armarios, sótanos, incluso la cocina. Nada.

—Lo siento —dijo uno de ellos al volver—. Pero ella no está aquí.

Akino apretó los puños. Sus ojos echaban chispas.

Salió sin mirar atrás.

Pero no se fue lejos.

Fue a buscar al hombre que le había encomendado lastimarla.

Lo encontró en una taberna de mala muerte, bebiendo como si nada.

—¿En dónde está? —gritó Akino, agarrándolo del cuello.

El hombre se atragantó.

—No lo sé —balbuceó—. La dejé en el yuukaku y me fui, como tú ordenaste.

—¡Entonces por qué no está! —Akino lo zarandeó—. ¡Si tú tienes a mi puta, te voy a arrancar miembro por miembro!

—¡Cálmate, amigo! —el hombre intentó soltarse—. ¡Ella solo es una puta! Quizás solo se asustó y huyó.

Akino se detuvo.

Lo miró con unos ojos que daban miedo.

—No —dijo, y su voz era hielo—. Ella no es así. No es cobarde. Jamás se iría por miedo.

El hombre tragó saliva.

—¿Cómo sabes?

Akino no respondió. Lo soltó de golpe.

—Tienes dos días para encontrar a mi puta —dijo—. O ya verás, maldito infeliz bueno para nada.

Le metió un puñetazo en la cara. El hombre cayó al suelo, sangrando.

Akino se fue sin mirar atrás.

Mientras todo esto ocurría, en la habitación de Soka, la luz entraba tibia por la ventana.

Kakashi había vuelto.

—Ai —dijo al entrar, con una sonrisa que iluminaba su rostro cansado—. Te traje un regalo.

Ella lo miró, curiosa.

Él sacó algo de su ropa. Algo que brillaba.

Una horquilla.

Dorada. Delicada. Con un ave fénix tallada, sus alas extendidas como si estuviera a punto de alzar el vuelo. El sol la hacía resplandecer como si tuviera fuego dentro.

—¡Es hermosa! —gritó Ai.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero esta vez no eran de dolor. Eran de algo que no sentía hace mucho.

Alegría.

Gracias —dijo, y su voz temblaba—. Gracias, Kakashi.

Lo abrazó con todas sus fuerzas. Apretada. Emocionada. Como si él fuera lo único bueno en este mundo.

Kakashi la sostuvo. Sintió su cuerpo pequeño contra el suyo. Sintió sus lágrimas mojar su uniforme.

Y supo, con certeza absoluta, que daría la vida por ella una y mil veces.

—Ponétela —dijo cuando se separaron.

Ella asintió. Con manos temblorosas, se colocó la horquilla en el cabello. El fénix dorado brilló como una promesa.

—¿Cómo me veo? —preguntó.

Kakashi la miró. La vio. Realmente la vio.

—Como un fénix —dijo—. Como alguien que va a renacer de las cenizas.

Ai sonrió.

Y por primera vez en mucho tiempo, esa sonrisa no era la de los clientes.

Era la suya. La verdadera.

Afuera, Akino seguía buscando.

Adentro, una mujer herida comenzaba a sanar.

Y en su cabello, un fénix dorado esperaba el momento de alzar el vuelo.

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Geral Lj
me encantó!
Bunny 🐇: 🥰 me alegra que te haya gustado y gracias por la calificación
total 1 replies
Gloria Martín
muy buena
Geral Lj
aquí está el cerdo
Geral Lj
nos estamos olvidando de la Minato
Bunny 🐇: 🤭 creeme que no, a Ai no se le olvida nadie 🤣jajajaja
total 1 replies
birrahelada
Atrapante de principio a fin. Fuerte, tiene partes tremendas pero es de esas historias que no podes parar de leer y compartis cada tristeza y alegría con los personajes. Realmente maravillosa
Bunny 🐇: 🥰 Muchas gracias por tu apoyo y calificación
total 1 replies
birrahelada
Execelente. Gracias por compartir esta maravillosa historia
Bunny 🐇: Gracias me alegra que te haya gustado 🥰
total 1 replies
birrahelada
Execelente. Gracias por compartir esta maravillosa historia
birrahelada
Me gusta mucho más esta reacción que la anterior
Nena
Esa es mi chica.... La pregunta del millón es, ¿cómo vamos a sacar un bebé que no existe? arregle eso mi emperatriz...
Nena
Pero estos hombres se adueñan de esas mujeres que no le pertenecen.... Si el supiera que ese corazón ya tiene dueño y no es Ren🤪
birrahelada
simplemente WOW!!
Nena
Los verdaderos amigos en las buenas y en las malas... ayúdalo que él necesita de ti.
birrahelada
cuánta gente despreciable junta! no veo la hora de ver cómo pagan todo ese dolor que causaron
Nena
Cuando levantes vuelo, llévate ir por el medio al sinvergüenza ese y todo aquel que te hizo daño...
birrahelada
Anoche me crucé con esta novela y comencé una maratón de capítulos. Es atrapante, palabra a palabra me atrapa más y más. Espero el próximo capítulo con ansias
Nena: Estamos en las mismas, la historia, la narrativa atrapa espero siga igual.
total 1 replies
birrahelada
Cada vez se mete más profundamente en la boca del lobo. Es fascinante
birrahelada
Tal cual. El marido le debe respeto y con él tendría que estar enfurecida
birrahelada
es tremendo todo el relato 🥺
Nena
Escritora, la historia se siente bonita.... Cuando ella se pare de ahí sea de hierro.😬
Nena
Si traga, que pronto obtendrás la recompensa de todo lo que has aguantado.
Y ella se llena la boca ... Mi esposo.
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