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COMO AVE EN LIBERTAD - (Novela Corta)

COMO AVE EN LIBERTAD - (Novela Corta)

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:559.5k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Mariana Durán T.

Alessandra Rossi, una joven italiana de veintidós años que tras conocer la verdadera historia de su vida, decide tomarse un tiempo lejos de todo lo que le recuerda su triste existencia y de las personas que la han lastimado; sin imaginar que ese cambio de rumbo, la llevaría a conocer a la persona que le enseñaría lo que es el amor verdadero.

NovelToon tiene autorización de Mariana Durán T. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7. Un nuevo comienzo.

Capítulo 7. Un nuevo comienzo.

 

 

Han pasado siete meses desde que salí de casa, fue difícil sentarme a hablar con mi abuelo sobre lo que había decidido. Estuve encerrada en mi habitación por más de dos semanas lamentando mi triste existencia, hasta que un día me levanté y sentí la necesidad de escapar de esa vida.

 

De vez en cuando pienso un poco en Matteo, aún no termino por acostumbrarme a ese nombre, desde la vez que hablamos en el jardín, no hemos vuelto a tener contacto. Hablo tan frecuentemente como me es posible con mi abuelo, mis tíos Dominic y Marcella también se mantienen en contacto conmigo, me ofrecieron su ayuda y mudarme a Milán con ellos, en donde residen desde que mi tío fundó su propia empresa y tomó un camino separado al de mi padre. También hablo con mis amigos del Covent Garden, quienes han compartido conmigo, lo mal que le pegó a la maestra de danza, Claire Smith, que abandonara la escuela. Todos pensaban que tenía talento para el ballet, yo también lo pensaba, pero ahora he descubierto una nueva forma de disfrutar del baile y la música.

 

Lo primero que hice al mudarme a Vancouver, Canadá, aparte de buscar un pequeño departamento que pudiera pagar con mis propios ingresos, fue encontrar una escuela de baile moderno. Para mi buena fortuna, a unas cuatro cuadras del departamento, había una escuela de baile moderno que contaba con un salón para practicar danza aérea, es como una terapia para mí, me siento yo misma cuando estoy en los aros, es mi propio y pequeño mundo al que puedo escapar y refugiarme cuando los días se tornan grises. Sólo cuando escucho la música y mi cuerpo se empieza a mover al ritmo de ésta, me siento como ave en libertad.

 

Mi abuelo insistió en ayudarme con mis gastos, pero si quiero un nuevo comienzo, debo labrarlo yo misma, cosechar mis propios éxitos, aprender de mis fracasos y sentirme satisfecha con cada cosa que haga, por muy insignificante que parezca. Antes de salir de Londres, regresé a mi padre todas las tarjetas de las que disfruté por mucho tiempo.

 

Por ahora no podía darme muchos lujos, me conformaba con poder pagar la renta y tener algunos consumibles en mi nevera. Debía arreglármelas yo sola y demostrarme a mí misma que si podía.

 

- Srita. Rossi\, puede pasar. – Escuché a la asistente de la Dra. Avery Morin.

 

Le prometí a mi abuelo que buscaría ayuda de un terapeuta profesional en psicología, le preocupaba que estando sola recayera en un estado de depresión. Me tomé mi tiempo con ello, en realidad no le di la importancia que debí darle desde que llegué a Vancouver, creo que hubiese sido mucho más sencillo y liberador para mí, aceptar que necesitaba esta ayuda mucho antes, desde que era una adolescente y las complicaciones diarias se sumaron a mis propios problemas existenciales.

 

La terapia dura aproximadamente cuarenta y cinco minutos, una vez a la semana, los miércoles por la tarde y básicamente soy yo quien habla todo el tiempo.

 

- Nos vemos el próximo miércoles Alessandra. – Se despide la Dra. Morin.

 

A la salida, me acerco a Anna, la asistente de la doctora para agendar la siguiente cita, mientras espero a que la amable señora encuentre la hoja en su agenda, veo llegar a una mujer con un niño, ella es joven y muy bonita, el niño… podría calcularle unos cinco o seis años de edad pero le está haciendo un berrinche a la pobre mujer que no logra controlarlo.

 

- Sé que papá prometió estar aquí a tiempo\, pero algo surgió en el camino. Entremos primero y él nos alcanzará. – Le dijo la chica al niño\, esas palabras me recordaban todas esas veces que esperé a mi padre y nunca llegaba porque siempre tenía algo más que atender.

 

Después de que Anna programara mi cita para el próximo miércoles, dieciséis de septiembre. Caminé hacia la salida un poco apenada, en realidad tenía sentimientos encontrados, me daba un poco de tristeza ver a ese pequeño. Sonreí ligeramente a la chica que ya lucía exasperada, no sabía si era buena idea involucrarme, habían muchas probabilidades de que el niño se portara grosero conmigo también y quedara ridiculizada frente a su madre y Anna, pero si salía del consultorio sin haberlo intentado, sabía que me pesaría.

 

- Él debe ser el guapo paciente del que me habló la Dra. Morin. – Dije mientras me sentaba en una de las sillas de la sala de espera. El pequeño evitaba el contacto visual. – Justo acabo de salir de platicar con ella\, me dijo que eres un niño muy inteligente y guapo. Veo que tiene mucha razón. – Él se escondió tras las piernas de su madre. – Puedo… ¿me permites acercarme solo un poco?

 

Le pregunté al pequeño, él se mostraba tímido y vacilante, permanecí sentada pues no quería invadir su espacio, él necesitaba sentirse seguro, además yo era una completa desconocida y el niño daba claros indicios de tener algún tipo de trastorno.

 

- Es su primera cita\, la doctora que lo atendía antes\, tuvo que mudarse a Colorado por su esposo y nos contactó con la Dra. Morin. – Me dijo la mujer\, quien suponía era su madre.

 

- Al principio\, yo también me sentía incómoda e insegura. Tenía miedo porque no conocía a la doctora y tampoco quería hablar sobre mí. Pero\,... resultó que la Dra. Morin es muy buena\, ella te caerá muy bien\, es una persona agradable. – Sonreí esperanzada de que mis tontas palabras pudieran ayudar al pequeño.

 

El niño bajó su cabeza con timidez, mientras continuaba usando como escudo de protección las piernas de la chica. ‘Gracias’, leí en los labios de la mujer, quien me sonrió con los labios apretados. Una vez que vi que el niño estaba más tranquilo, tomé mi bolso y salí del consultorio despidiéndome con un saludo de mano.

 

 

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Thiago Leblanc

 

Estaba a dos cuadras del consultorio, era la primera consulta de Diego y le había prometido que lo acompañaría, pero Sophie me detuvo en último momento antes de salir de la oficina, insistiendo que era algo importante. Solo me llevó diez minutos, pero era suficiente para que mi hijo se enfadara.

 

Diego tiene seis años de edad, sufre de trastorno por estrés postraumático, desde los cuatro años ha estado bajo tratamiento psicoterapéutico para ayudarlo a lidiar con algunos comportamientos emocionales que lo afectan. Diego viajaba en el mismo auto que mi esposa cuando ocurrió el accidente donde ella perdió la vida. Tan solo un año después, mi padre fallece a causa de una afección cardiaca. Diego y mi padre eran muy unidos y desde entonces, no he logrado que mi hijo vuelva a ser el niño que era antes.

 

Tiene problemas para comunicarse e interactuar con las personas; Diego es un niño poco sociable, inexpresivo la mayor parte del día, solo mi madre, mi hermana y yo somos los únicos con los que suele tratar, no permite que se le acerque nadie más.

 

En cuanto Matías estaciona el auto, bajo de prisa y camino hacia el consultorio de la psicóloga de mi hijo, abro la puerta al ver que una chica se acerca para salir.

 

- Gracias. – Dice en voz baja y me sonríe tímidamente.

 

Cuando llego a la planta alta, me presento con la que supongo es la asistente de la Dra. Morin, mi hijo ya se encuentra en el consultorio con Darla, mi hermana menor. Yo debería estar presente en la primera consulta, aunque la anterior psicoterapeuta debió hablarle del caso de mi hijo a la Dra. Avery, estoy seguro de que tendrá preguntas. La asistente me indica que puedo pasar, me disculpo con todos por el retraso, aunque Diego ni siquiera me dirige la mirada.

 

Después de media hora, nos despedimos de la Dra. Morin y salimos del consultorio. Diego toma la mano de Darla ignorándome por completo. Hace un intento por seguir a su tía hasta su auto pero lo sujeto del brazo con cuidado. Me pongo en cuclillas e intento explicarle porqué llegué tarde, pero continua ignorándome.

 

Mi hermana se acerca a él y le susurra algo al oído, él simplemente asiente con la cabeza y sube a la parte trasera de mi auto.

 

- Gracias. – Le digo a Darla mientras la acerco para abrazarla.

 

- No es a mí a quien deberías agradecer\, prácticamente tuve que bajarlo cargado\, cuando llegamos al consultorio de la doctora\, estaba gritando y pateando todo lo que estaba a su alcance. Una chica me ayudó.

 

Me resultaba increíble lo que acababa de escuchar, Diego se mostraba ansioso cuando estaba cerca de personas que no conocía.

 

- ¿Una chica? – pregunté en tono burlón.

 

- Bueno hermanito\, aunque no lo creas. Me tengo que ir\, quedé en ver a Ethan en cuanto terminara su guardia. Nos vemos en la casa.

 

Desde la muerte de mi esposa, Diego y yo nos mudamos a la casa de mi madre. Es ella quien m ayuda a cuidar de mi hijo cuando estoy en el trabajo. Como Director de Leblanc Enterprise Holdings mis responsabilidades absorben mi tiempo, pero siempre trato de delegar algunas responsabilidades a mi personal, Diego es lo más importante para mí.

 

Subo al auto y le indico a Tobías que podemos irnos, durante el camino a casa Diego mantiene la mirada fija en la ventana del auto. En mi mente estoy pensando en varias formas de acercarme a él sin que se altere.

 

- Yo… Diego\, en verdad lamento haber llegado tarde hijo\, sé que te prometí estar ahí y sabes que siempre cumplo lo que prometo. Podrías esta vez perdonarme… por favor. – Junté mis manos en señal de súplica\, si él me veía  lamentable era posible que se le ablandara un poco el corazón.

 

Diego curvó sus delgados labios y le dio un pequeño apretón a mi mano, sus muestras de afecto se limitaban a eso, hacía mucho que no me permitía estrecharlo entre mis brazos, cada que lo intentaba se mostraba ansioso y un tan violento, la primera psicoterapeuta que lo atendía, nos exhortó a que le diéramos un poco de tiempo, que el poco a poco se abriría a nosotros.

 

Algo llamó su atención fuera del carro mientras esperábamos a que el semáforo cambiara de luz, en la avenida principal había muchos transeúntes caminando en las banquetas, algunos puestos de comida rápida y alguno que otro canino deambulando por las calles. No sabía que había llamado su atención, podía jurar que observaba sin pestañear, cuando intenté enfocar la mirada hacia el mismo punto en el que su mirada estaba, el auto comenzó a avanzar. Rápidamente se paró sobre sus rodillas en el asiento y observaba por el vidrio trasero.

 

- Hey campeón\, ¿qué pasa? – Pregunté mientras la curiosidad me ganaba y me hacía girar mi rostro hacia atrás.

 

Diego soltó un ligero suspiro y se sentó de nuevo, observando por la ventana y sin responder a mi pregunta. Lo dejé pasar, no insistiría en preguntar, era obvio que no me diría nada. Cuando llegamos a la casa, corrió de prisa escaleras arriba sin prestarle atención a mi madre que recién salía de la cocina para saludarnos.

 

Le di un beso en la frente a mi madre y subí a mi habitación a tomar una ducha, bajo el chorro de agua de la regadera, mi mente se perdía en cada recuerdo con mi esposa, han pasado dos años desde el accidente, intento ser fuerte frente a mi hijo y mi familia, aunque en la privacidad de mi habitación me derrumbe emocionalmente. Nos conocimos en la universidad, mientras yo estudiaba en la facultad de negocios, ella estaba en la facultad de medicina. La conocí gracias a Ethan, mi mejor amigo y cuñado, ambos estudiaban juntos.

 

Una vez que salía de mi habitación, debía dejar atrás mi tristeza y colocarme la misma máscara que todos siempre veían. A veces resulta agotador, fingir que no pasa nada, pretender estar bien frente a los demás, aunque la realidad sea completamente distinta.

 

 

 

 

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licenciada lilian rodriguez
no tiene sentido, como es q la ama tanto y la dejo sola y le soluciono la vida a otros mientras abandonaba a su esposa y según la mujer q ama .. no me gusta no tiene ningún sentido para q seguir leyendo
Adoración del Carmen Martinez sonni
Excelente historia 👌 felicitaciones Autora 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
Adoración del Carmen Martinez sonni
Ale lo perdonó muy pronto
Adoración del Carmen Martinez sonni
totalmente decepcionada de Thiago,,puras estupideces 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
merecido lo tienes Thiago
Adoración del Carmen Martinez sonni
te perdimos Thiago
Adoración del Carmen Martinez sonni
Diosssssss q triste 😢
Adoración del Carmen Martinez sonni
bien lo dije ,,algo iba a pasar ,,era demasiado hermoso 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
dicen q es de mala suerte,,será verdad,,ya veremos
Adoración del Carmen Martinez sonni
algo va a pasar con Ale antes de la boda 🫡
Adoración del Carmen Martinez sonni
será verdad lo q dice Brenda 🤔🤔🤔
Adoración del Carmen Martinez sonni
quien será 🤔🤔🤔🤔
Adoración del Carmen Martinez sonni
q bien ganaron 👏
Adoración del Carmen Martinez sonni
ya estoy más intrigada 🫡
Adoración del Carmen Martinez sonni
yo también tengo la intriga el porque el papá se separó de ella
Adoración del Carmen Martinez sonni
espero que en verdad si papá esté arrepentido
Adoración del Carmen Martinez sonni
ayyyyyy Thiago,,te vas a tragar tus palabras 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
siempre una estúpida putibruja tiene q arruinar 😡😡😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
creo q cupido ya hizo de las suyas 🥰🥰🥰
Adoración del Carmen Martinez sonni
seguramente la tía de Alan es la mamá de Ale
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