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REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:657.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20 La princesa de la casa

Gaya se plantó frente al chico, y aunque le sacaba varios centímetros de altura, su presencia era tan imponente que él pareció encogerse.

No era la primera vez que Gaya—Luisa—intimidaba a alguien con solo mirarlo. Había años de experiencia en poner en su lugar a quien se pasaba de la raya.

—¿Qué te pasa? —protestó el chico, recuperando algo de actitud—. Solo estábamos hablando.

—¿Hablando? —Gaya soltó una risa amarga—. La sujetabas del brazo con fuerza mientras ella intentaba soltarse. Eso no es hablar. Eso es acoso.

Vanesa intervino, con esa voz suya que pretendía ser conciliadora:

—Gaya, por favor, no exageres. Son jóvenes, están conociéndose. No hay necesidad de montar un escándalo…

—Tú cállate.

Las palabras de Gaya fueron como un latigazo. Vanesa abrió la boca, pero no salió ningún sonido. Nadie le hablaba así. Nadie.

Gaya se volvió hacia Lauren. La adolescente estaba pálida, con los brazos cruzados sobre el pecho en una postura defensiva que a Gaya se le partía el alma.

Sus ojos, esos ojos que eran tan de Luisa, estaban humedecidos, aunque luchaba por no llorar.

—Lauren —dijo Gaya, con una voz completamente diferente, suave, calmada, la voz que usaba cuando su hija pequeña se despertaba de una pesadilla—, mírame.

La adolescente levantó la vista con esfuerzo.

—¿Te agrada este chico? —preguntó Gaya directamente—. ¿Te gusta?

Lauren dudó. Miró al chico, que la observaba con una mezcla de expectación y amenaza silenciosa.

Miró a Vanesa, que negaba ligeramente con la cabeza, como advirtiéndole. Y luego miró a Gaya, a esos ojos verdes que la miraban con una intensidad que no entendía, pero que por algún motivo le transmitían seguridad.

Negó con la cabeza. Un movimiento pequeño, casi imperceptible, pero inconfundible.

Gaya asintió, satisfecha. Luego se giró hacia el chico, y su expresión se endureció de nuevo.

—¿Has visto? No le gustas. Y aunque le gustaras, no tiene que ir a ningún lado contigo si no quiere. Así que vas a tomar tus cosas, vas a meterte en tu coche o en el autobús o en lo que sea que uses para desplazarte, y vas a desaparecer de mi vista. Y si me entero de que vuelves a molestarla, me vas a conocer. Y no va a ser solo con un reporte al colegio.

El chico la miró con rabia, con esa arrogancia de los jóvenes que creen que el mundo les pertenece. Pero algo en la mirada de Gaya, en su firmeza, en esa autoridad que irradiaba sin esfuerzo, lo hizo dudar.

Murmuró algo ininteligible, se dio la vuelta y se alejó con las manos en los bolsillos, sin disculparse, sin mirar atrás.

Gaya exhaló lentamente. Luego se giró hacia Vanesa.

La mujer estaba pálida de rabia. Sus ojos echaban chispas, pero su boca intentaba mantener esa sonrisa falsa que tan bien conocían.

—Vanesa —dijo Gaya con voz helada—, te lo voy a decir una última vez. De la recogida de los niños me encargo yo. Y otra cosa: es la última vez que le dices a Lauren algo tan estúpido como lo que le has dicho hoy. ¿Entendido? No vuelvas a decirle que tiene que soportar que la toquen, que tiene que ser "agradable" con quien la molesta, que se va a quedar sola si no hace lo que los demás quieren. Porque si vuelvo a oír algo así, no voy a ser tan educada.

Vanesa abrió la boca para responder, pero Gaya ya se había girado hacia Lauren.

—Vamos —dijo, con un tono que no admitía discusión—. Al coche.

Lauren dudó. Miró a Vanesa, que la observaba con una expresión que mezclaba furia y advertencia. Miró a Gaya, que ya caminaba hacia el vehículo con paso firme. Y entonces Gaya se detuvo y, sin volverse, dijo:

—Apúrate, porque estoy molesta. Y cuando estoy molesta, jalo cabellos. Y no los míos.

Fue una amenaza absurda, casi cómica, pero dicha con tal convicción que Lauren no dudó ni un segundo.

Corrió hacia el coche, abrió la puerta trasera y se metió dentro antes de que Gaya pudiera repetirlo. Vanesa se quedó en la puerta del colegio, con la boca abierta, viendo cómo el coche arrancaba y se alejaba.

Dentro del vehículo, el silencio era denso. Tomás, desde su asiento, miraba a su hermana con curiosidad.

Lauren miraba por la ventana, con los brazos aún cruzados, respirando entrecortadamente. Gaya conducía en silento, procesando todo lo que había pasado.

Cuando llegaron a casa, Gaya detuvo el coche en la entrada pero no abrió las puertas. Liberó el seguro del asiento del copiloto y se giró hacia Tomás.

—Ve adentro, cariño —dijo con voz suave—. Quiero hablar con tu hermana.

Tomás asintió, salió del coche y corrió hacia la puerta principal. Pauline lo recibió y lo hizo entrar, lanzando una mirada curiosa hacia el vehículo.

Dentro del coche, el silencio se alargó. Gaya no se volvió hacia Lauren, sino que la miró por el retrovisor.

La adolescente estaba al borde de las lágrimas, mordiéndose el labio para no llorar, con los brazos apretados contra el pecho en un gesto que Gaya conocía demasiado bien. Era el mismo gesto que ella tenía cuando algo la superaba.

—Lauren —dijo Gaya, con una voz que no era ni dura ni blanda, solo presente—. ¿Quieres contarme qué pasó?

La adolescente negó con la cabeza, sin mirarla.

—Está bien. No tienes que contarme nada si no quieres. Pero quiero que sepas una cosa: lo que ese chico hizo no está bien. Agarrarte del brazo así, obligarte a hacer algo que no quieres, no está bien. Y lo que Vanesa te dijo, eso tampoco está bien.

Un sollozo escapó de los labios de Lauren. Pequeño, apenas un suspiro, pero Gaya lo oyó.

—Nunca tienes que soportar que nadie te toque si no quieres —continuó Gaya—. Nunca. Da igual lo que digan los demás. Da igual que te digan que eres demasiado quisquillosa, o que te vas a quedar sola, o que ningún chico te va a querer. Eso son mentiras. Mentiras que algunos dicen para que hagas lo que ellos quieren.

1
Carina Arredondo
exelente historia gracias
dann
😍😍😍 el es un guerrerito que quiere cuidar a su mamá
dann
🫤 esos chicos que no saben que es un colegio
dann
❤️✨ eso es vamos alfin lo entendió
dann
❤️🫡 mi respeto Haci se habla diría mi mamá ella siempre le dice Haci a quien viene a joder romper o meterce
dann
😂😂😂 he como te digo si volvió y ahora será tu dolor de cabeza
Carlaa _silverio🇩🇴
Buenos Vanessa prepárate que ya reencarnó la protagonista que ahora si te dará tu merecido desgracias 👏👏
Marianela Ramírez Quinteros
buna lástima haber perdido mi tiempo en esta novela. ...aburrida ....sin concretar nunca ....adelantando la hasta el final y la trama pobre ....sorry autora .....pero para la próxima escribirla completa ...sin inteligencia artificial ....ufffff ....usa tu imaginación y escribela ...
Marianela Ramírez Quinteros
sorry ...no sé si la autora lee los comentarios ....pero este guión están estupido .....tendré que adelantarla al final ...me aburrió ....la inteligencia artificial ...no reemplazará a un Humano ....y ahora a todos les está dando flojera escribir ...y se la dan a una máquina uffffff ...😡
Marianela Ramírez Quinteros
quizás el guión sea de ella ....pero escrita por inteligencia artificial....ya he leído muchas de este formato .....te mantiene en suspenso pero no concretan ..se alarga demasiado
..
Marianela Ramírez Quinteros
sin perdón ni olvido ....ese es el lema de una mujer empoderada ....😉😉😉😉😉😉
Marianela Ramírez Quinteros
pésimo protagonista .... personaje pusilánime ....no tiene carácter ....débil personaje .....yo me quedo con los hijos y me separo .....pero como la autora ....supongo que los dejara juntos ...pero ese personaje es una ultraja ....para una mujer ..DENIGRANTE

😡😡😡😡😡😡
Margarita Kynast
hermosa 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖 💖
Marianela Ramírez Quinteros
la envidia ....es el defecto ...más destructivo que existe ....desean lo que nos les pertenece ....y en sus delirios .....creen que ellos son los merecen todo lo que no tienen ....sin esforzarse en nada .....si es llevado este tema a la política ....es un resentimiento social .......son parásitos .....uffff ... y se autoproclaman ....merecedores de todo lo mejor ....lo que no les pertenece ...ufffff son asco .....y en la vida real lo vemos todos los días ...



🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Flavia Molina
👏👏👏👏👏👏
Dervy 🇩🇴
Pero por qué esa gente no se van a sus casas? Cual es la necesidad de estar en casa ajena ? Por Dios. ☺️
Dervy 🇩🇴
Que joder. Por Dios 😭
Dervy 🇩🇴
Muchas comentan que ella era floja por dejarse de la suegra. No ella tenía dos niños pequeños, fundando un negocio, una casa. Muchas cosas para también cargar con toda esa 💩💩💩💩 de situación
Dervy 🇩🇴
La primera noche 🤣🤣🤣🤣🤣
Dervy 🇩🇴
Siempre tarde. Eso duele 😭
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