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Bajo El Fuego De Tus Ojos

Bajo El Fuego De Tus Ojos

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Bestia / Aventura
Popularitas:15.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mrs. Moralita

Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.

Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.

Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.

NovelToon tiene autorización de Mrs. Moralita para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL HEREDERO DEL FUEGO

El silencio jamás había pesado tanto sobre el Pico del Alba.

Ni siquiera el viento, que acostumbraba recorrer las cornisas del santuario con un murmullo constante, se atrevía a romper la quietud que envolvía la montaña. Las inmensas columnas de roca permanecían inmóviles, bañadas por la tenue luz del amanecer, mientras el humo aromático de las ofrendas ascendía lentamente hacia el cielo.

En el corazón del templo, donde solo los descendientes del linaje real podían entrar, reposaban las cenizas de los antiguos soberanos.

Entre ellas, una nueva urna había encontrado su lugar.

Zaeryn permanecía de pie frente a ella.

Habían pasado varios días desde la muerte de Aren, y aun así le resultaba imposible aceptar que aquel pequeño recipiente fuera todo lo que quedaba de su hermano.

No extendió la mano para tocarlo.

Sentía que no tenía derecho.

—Siempre pensé que eras el más irresponsable de los dos... —murmuró con una sonrisa amarga—. Mientras yo estudiaba estrategias, protocolos y leyes... tú desaparecías durante semanas para recorrer un mundo que apenas conocías por los mapas.

Bajó lentamente la mirada.

—Durante años creí que era yo quien cargaba el mayor peso... el heredero, el futuro gobernante... el hijo destinado a sostener el legado de nuestra sangre.

Su voz se quebró apenas.

—Qué equivocado estaba!!

El eco de aquellas palabras pareció perderse entre las paredes de piedra.

—Tú fuiste quien cargó con el peso más difícil... el de seguir siendo tú mismo cuando todos esperaban otra cosa.

Recordó la última conversación que habían compartido.

Las últimas palabras de Aren, mientras defendía a su hembra.

Su mirada seria, incluso desafiante.

Y aquella frase que ahora parecía perseguirlo.

"La diferencia entre tú y yo es que tú ves algo que no entiendes y prefieres atribuírselo a una profecía... yo veo algo que no entiendo... y prefiero escucharlo."

Cuánto deseaba haber comprendido antes el verdadero significado de aquellas palabras.

Durante años había creído que su hermano había huido de sus responsabilidades.

Ahora entendía que simplemente había elegido vivir conforme a sus propios ideales.

Aren jamás había codiciado la Corona Solar.

Jamás quiso enfrentarlo.

No porque dudara de su fuerza.

Sino porque se negaba a convertir a su hermano en un enemigo.

La tradición exigía que, durante el Equinoccio del Fuego, los dos herederos libraran el Duelo de las Alas para demostrar quién era digno de portar la corona.

No era un combate a muerte.

Nunca lo había sido.

Era una ceremonia sagrada.

Una prueba de voluntad, dominio del fuego y liderazgo.

Pero Aren jamás aceptó la idea de medir su amor fraternal con un duelo.

Por eso se marchó.

No para escapar.

Sino para regalarle a Zaeryn un camino sin sangre.

El príncipe cerró los ojos.

—Fui un necio...

Una lágrima descendió por su mejilla.

—Creí que eras tú quién envidiaba mi posición...

Esbozó una débil sonrisa.

—Y al final descubrí que era yo quien envidiaba tu libertad!

El mundo, los caminos, las personas que conociste, las decisiones que pudiste tomar por ti mismo.

Mientras yo permanecía aquí... esperando el día en que alguien colocara una corona sobre mi cabeza.—

Respiró profundamente.

El aire frío de la montaña llenó sus pulmones.

—Ojalá te lo hubiera dicho alguna vez.–

Guardó silencio durante varios segundos.

Después inclinó la cabeza frente a la urna.

—Gracias!

Gracias por mostrarme que un rey no se define por una corona.

Gracias por recordarme que las personas están por encima de las profecías.

Y... gracias por seguir enseñándome... incluso después de haberte marchado.

Cuando levantó nuevamente la vista, algo dentro de él había cambiado.—

El dolor seguía ahí.

Pero ya no lo aplastaba.

Ahora lo empujaba hacia adelante.

Horas más tarde, mientras el sol terminaba de elevarse sobre las montañas, Zaeryn caminó hasta la gran terraza del santuario.

El Gran Concejal ya lo esperaba.

El anciano inclinó respetuosamente la cabeza.

—Alteza.

Zaeryn observó el inmenso horizonte antes de responder.

—Necesito marcharme.

El hombre levantó la mirada con evidente sorpresa.

—¿Marcharse...?

—Por un tiempo.

El silencio volvió a instalarse entre ambos.

Finalmente, el concejal habló con cautela.

—¿Y la coronación?

Zaeryn no apartó la vista del horizonte.

—Regresaré antes del Equinoccio del Fuego.

El anciano dudó un instante.

—¿Y la profecía?

Aquellas palabras provocaron una leve sonrisa en el príncipe.

No una sonrisa alegre.

Sino serena.

Como si por primera vez comprendiera algo que siempre había estado frente a él.

—Olvídense de la profecía.

El concejal frunció el ceño.

—Pero, Alteza...

Zaeryn negó suavemente con la cabeza.

—Si la voluntad de los dioses depende de perseguir a una hembra que no desea formar parte de nuestro destino...

Entonces quizá fuimos nosotros quienes entendimos mal sus designios.

El anciano permaneció inmóvil.

Aquellas palabras...

Por un instante creyó escuchar hablar a Aren.

Pero no.

Era Zaeryn.

Solo que el dolor había terminado de enseñarle aquello que ningún maestro pudo.

—Durante mi ausencia —continuó el príncipe— deseo que el Consejo mantenga el orden del Pico del Alba. Atiendan a nuestro pueblo. Escuchen sus necesidades. Cuando regrese... hablaremos del futuro.

El Gran Concejal inclinó lentamente la cabeza.

—Así será, Alteza.

Zaeryn dio un paso hacia el borde del acantilado.

El viento agitó su largo cabello de fuego.

Frente a él se extendía un mundo inmenso.

El mismo mundo que Aren había recorrido durante tantos años.

Una tenue sonrisa apareció en sus labios.

—Así que... éste era el paisaje que tanto te gustaba.

Entonces desplegó sus magníficas alas.

Las llamas recorrieron lentamente cada pluma hasta envolverlas en un resplandor dorado y carmesí que iluminó toda la montaña.

Los guardianes levantaron la vista.

Los habitantes del santuario observaron en silencio a su príncipe.

Pero aquella vez no partía como heredero.

Ni como el futuro soberano.

Partía simplemente como un hombre que necesitaba encontrarse a sí mismo.

Con un poderoso batir de alas, Zaeryn se elevó sobre el Pico del Alba.

Durante unos instantes sobrevoló las cumbres bañadas por la luz del amanecer.

Después dirigió la mirada hacia el horizonte.

No tenía un destino.

Solo una promesa.

Regresar antes de que el próximo Equinoccio del Fuego anunciara el nacimiento de un nuevo rey.

Y sin saberlo...

también volaba hacia el encuentro que cambiaría su vida para siempre.

En algún rincón del continente...

Muy lejos del Pico del Alba...

Donde la espesura de la selva ocultaba incluso la luz del sol...

Una extraña criatura caminaba entre la vegetación.

Era alta.

Su cuerpo estaba cubierto por largas fibras vegetales entretejidas que oscilaban con cada movimiento, haciéndola parecer mucho más grande de lo que realmente era.

Sobre la cabeza llevaba un enorme cráneo con prominentes cuernos y largos colmillos.

Cada paso hacía sonar pequeños huesos y semillas secas sujetos al traje.

(Traje ceremonial africano)

Desde la distancia...

Parecía un espíritu del bosque.

Un joven macho jaguar que regresaba de una cacería levantó la cabeza al escuchar aquellos sonidos.

Sus orejas se tensaron.

Observó apenas unos segundos aquella silueta imposible...

Y el color desapareció de su rostro.

Sin pensarlo dos veces dio media vuelta y escapó a toda velocidad entre los árboles.

La criatura ni siquiera volvió la cabeza.

Continuó recolectando hojas, raíces y pequeños frutos silvestres que acomodaba cuidadosamente dentro de una cesta de fibras tejidas.

En la otra mano sostenía una larga lanza de madera endurecida al fuego.

Su recorrido terminó frente a una enorme pared rocosa.

Las enredaderas ocultaban casi por completo la entrada de una cueva.

La criatura desapareció en la oscuridad.

Un instante después...

La enorme máscara cayó pesadamente sobre el suelo.

—¡Uf!... Este calor va a terminar conmigo...

Una joven de largos cabellos castaños pasó una mano por su frente antes de quitarse el resto del voluminoso traje.

Respiró profundamente.

—Pero sigue funcionando...

Eso es lo importante.

Colgó el disfraz cerca de la entrada.

Después tomó la cesta y caminó hasta el interior.

A diferencia de lo que cualquiera imaginaría al observar aquella cueva...

El lugar no parecía el refugio de una superviviente.

Parecía un laboratorio.

Sobre una larga mesa improvisada descansaban cuadernos repletos de anotaciones, dibujos anatómicos, hojas prensadas, minerales clasificados, frascos con muestras, recipientes de barro cuidadosamente etiquetados y un pequeño microscopio portátil que protegía como si fuera un tesoro.

La joven dejó las plantas sobre la mesa.

Seleccionó una hoja.

La colocó dentro de un mortero.

Trituró lentamente el tejido vegetal.

Depositó una diminuta muestra sobre un portaobjetos.

Después acercó el ojo al microscopio.

Permaneció inmóvil varios segundos.

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

—Interesante...

Las células presentan una organización distinta...

¿Será una adaptación al clima... o una evolución completamente independiente?

Se acomodó los lentes con un dedo mientras escribía rápidamente en su cuaderno.

Su letra era pequeña, Ordenada, Precisa.

Cada observación estaba acompañada por dibujos y esquemas.

Después tomó una taza.

Sirvió una infusión caliente preparada con hojas aromáticas de aquel mundo.

Bebió un pequeño sorbo.

Y continuó escribiendo.

Bitácora de campo.

Día noventa y dos.

Sigo sin encontrar evidencia de un fenómeno que me permita regresar.

Hipótesis uno.

Atravesé algún tipo de anomalía espacio-temporal.

Hipótesis dos.

Se trató de un fenómeno atmosférico extraordinario asociado al eclipse observado ese mismo día.

Hipótesis tres.

Todavía desconozco por completo el mecanismo responsable.

Conclusión.

No existen datos suficientes para aceptar ninguna de las anteriores.

La joven dejó escapar una pequeña risa.

—Al menos sigo siendo científica...

Pasó la página.

Desde mi llegada he observado organismos imposibles según los principios biológicos de la Tierra.

Mamíferos con capacidades metamórficas.

Estructuras óseas capaces de reorganizarse durante la transformación.

Diversidad genética extraordinaria.

La biodiversidad de este mundo supera cualquier ecosistema conocido.

Hizo una pausa.

Su expresión se volvió más seria.

Sin embargo...

La supervivencia sigue siendo mi prioridad.

Hasta ahora el traje ceremonial y las marcas olorosas alrededor de la cueva han mantenido alejados a la mayoría de los depredadores.

Pero eso no resolverá mi problema principal.

Necesito salir.

Necesito explorar.

Y para explorar...

Debo abandonar la única zona segura que he conseguido construir.

Charlotte cerró lentamente el cuaderno.

Apoyó el codo sobre la mesa.

Y llevó una mano a la frente.

—Piensa...

Si yo fuera una anomalía espacio-temporal...

¿Dónde aparecería?

Los eclipses...

Las tormentas electromagnéticas...

Las concentraciones inusuales de energía...

Tiene que existir un patrón.

Siempre existe un patrón.

Sus ojos recorrieron el enorme mapa que había dibujado sobre una pared de piedra.

Cada punto estaba marcado con distintos símbolos.

Animales observados.

Rutas de depredadores.

Fuentes de agua.

Minerales.

Plantas.

Zonas peligrosas.

Y varios signos de interrogación.

Muchos.

Demasiados.

Charlotte sonrió para sí misma.

Era exactamente esa clase de problemas la que la había llevado a convertirse en científica.

—Muy bien...

Mañana seguiremos buscando respuestas.

Doctora Charlotte Callahan

Sin saberlo...

En algún lugar de aquel inmenso continente...

Un príncipe de alas de fuego acababa de iniciar un viaje con la misma intención.

Comprender un mundo que todavía no entendía.

Un mundo fuera de su propia burbuja.

Príncipe Heredero Zaeryn

1
Gleirys Carolina
Opino lo mismo.
Gleirys Carolina
Que Charlotte no se arrepienta de la decisión que tomó el 🐦‍🔥 y al mismo tiempo El no logré encontrar como liberarla de la marca, es muy triste este capítulo
De verdad, la mente de un científico porque tiende a ser tan compleja a la hora de empatía o ceder en algo a temas del corazón.
Vaya mujer 😔
Rebeca Rosales
ahhhh dolor.../Cry/
pq, pobre pichoncito 🐦
su relación con la dra está más enrredada que unos fideos/Frown/
Dalyla🖤
bueno que bien que Ari si se este llevando bien con sus dos machos alfas🥰
Dalyla🖤
😔 tengo corazón de pollito me da tristeza verlo así pero a la vez es tán lindo ver cómo estaría dispuesto a renunciar a ella con tal de que se sienta libre éso demuestra que la ama de verdad. ❤️
Mercedes Jimenez
que sufra el fénix a su cómo su hermano también sufrió cuando lo separó de su hembra 🤨
Aridiana Santos
esta bruta 🙈 si hermana trae dos y está le toca uno bellísimo y me lo humilla ya que no esté va a llorar 😭
Sonia Gomes Solis
está historia est super,pobre del fénix ojalá y se amen mas ella 💘💘💘💘
Anajely Franco
pobre zaeryn me ISO llorar
Angel Morel
yo no he cambiado la portada ahorita justamente estoy preguntando qué es lo que pasó Por qué me cambiaron la portada sin mi autorización y sin darme algún anuncio previo
Sharick Gutiérrez
no se ni para que me vengo a quejar de que nos dejes asi😞😞
Sharick Gutiérrez
Amix yo ví está portada (que por cierto me encanta) y yo dije y que bueno y este libro de donde salió ? 😂😂😂
Rebeca Rosales
ay Andresito...bravo👏
no te podías esperar unos días mas🤭
Rebeca Rosales
haaaa🥰🥰🤭🤭
te queremos autora🥰🥰
Angel Morel: Gracias querida Rebeca🥰
total 1 replies
Rebeca Rosales
woooouuuu siiiii🥰
un maratón 💘💘👏👏☺️☺️
Rebeca Rosales
hahaaa🤭🤭
que emoción 💘 bueno...será que la va a reclamar?🥰
Rebeca Rosales
ayyy 🤭
cómo que el mushasho la puso nerviosa🤭🥰
Sonia Gomes Solis
yo nidigo nada por estoy fascinada con los capítulos tan emocionantes que leo para mí son 💯 increíbles
Darkitsuné
Bueno, supongo que ella es el karma que Zaeryn está pagando por lo que hizo. Yo no culpo a Charlotte por su reacción, aunque debió preguntar primero o abstenerse de dejarse llevar. Espero que encuentre el momento y las palabras correctas para que hablen y se aclare todo
Gleirys Carolina
Pobre Fenix, la científica está más loca sumida en su mundo analítico racional carente sentimientos de los cuales siempre prefiere obviar, (no me está gustando el personaje).
Supongo que la marca hace sentir al compañero las emociones de tristeza, alegría o peligro? porque no lo veo como una simple marca
Angel Morel: es justamente como has dicho las personas acostumbradas a mantener el control sobre su vida y más aquellas que están entregadas al ámbito de la ciencia son más racionales y menos empáticas así que pues sí su reacción es totalmente lo que se esperaba y es absolutamente normal y honestamente puede que hayamos personas que hagamos un drama Superior por algo trivial o mucho menos importante, Y como siempre les digo no solo pasa en estos dramas de novela también pasa en la vida.
total 2 replies
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