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Venganza Imperdonable

Venganza Imperdonable

Status: En proceso
Genre:Venganza / Amor-odio / Secuestro y encarcelamiento
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Carlos está decidido a cobrar venganza, sin importar que el corazón se le esté partiendo en dos.

Lucia, envuelta en una venganza sin retorno...

Las cenizas serán lo único que quede de aquella guerra.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

6

### Carlos Torres

Con un estallido ciego de furia, destrocé toda la sala. La rabia brotaba de mí con tanta intensidad que sentía que jamás podría extinguirse.

Ella...

Cerré los ojos con fuerza, tratando de borrar de mi mente su rostro bañado en lágrimas, la imagen de ella de rodillas frente a mí suplicándome clemencia, con los ojos anegados de dolor y desesperación.

Al abrirlos de golpe, me encontré con otra realidad. Bajé la vista y me encontré las manos manchadas de mi propia sangre; me había lastimado sin piedad contra los restos afilados del vidrio roto.

Caminé tambaleándome hasta el baño, me lavé las heridas hasta detener el flujo carmesí, me envolví los nudillos con un vendaje apretado y regresé para desplomarme en el borde de la cama.

*«¿Por qué me haces esto?»*, resonaba su voz en mi cabeza.

*«Yo no sé qué hice para merecer tu odio»*.

Sus lágrimas habían sido reales. Lo supe entonces y lo sé ahora. Pero aun así, no puedo dejar de odiarla. Me quema la sangre verla de pie frente a mí, y a la vez siento el impulso visceral de acabar con todo lo que representa.

La ira sigue viva, consumiéndome por dentro. Los odio a todos; odio a los Pereyra con cada fibra de mi ser, pero a ella...

A ella la odio todavía más.

—¿Qué diablos fue lo que hiciste? —pregunta mi secretario, irrumpiendo en la habitación con el rostro pálido.

—Activa el maldito proyecto de inmediato. Haré que se arrepienta profundamente de haberse atrevido a unirse conmigo —le solté con voz helada, arrojándole el documento ensangrentado que me había entregado esa misma mañana.

—Carlos, sabes perfectamente lo que ella pretende. Esto es una locura —insiste, intentando recordarme que debo mantener la cordura y la cabeza fría.

—¡Me importa una mierda! —grité fuera de mí, frustrado y furioso conmigo mismo.

—Esa alianza solo te traerá desgracia y ruina. La vas a ver todos los días en la oficina, volverás a confundir tus emociones y...

—¡Haré que odie cada segundo de estar cerca de mí! —le corté tajante, clavándole una mirada cargada de un odio absoluto.

—Creo que ya lo hace. Te recuerdo que te acostaste con ella y luego lo hiciste público de la peor manera, humillándola frente a todos...

El golpe seco de la realidad me devolvió de un zarpazo al presente. Es mi maldita culpa que me odie de esa forma, ¿pero y yo? Yo la odio todavía más. Así que nos odiaremos hasta la muerte, porque si no pude tenerla a mi lado como se suponía, entonces nadie más en este mundo podrá hacerlo.

Miré al secretario fijamente, sin parpadear.

—Encárgate de que ella tenga más comodidades de las necesarias. La quiero atrapada, la necesito bajo mi absoluto control.

—Carlos, esto no es lo correcto...

—He dicho que la haré odiarme de verdad. La quiero hundida, suplicando de rodillas. No necesito tus sermones baratos, la necesito a ella debajo de mis pies, rogando por un poco de aire.

Por fuera puedo fingir que la desprecio por completo, pero en lo más hondo de mi conciencia sé que este odio enfermizo no es más que un rencor podrido.

La odio porque le dio igual lo que sufrí, porque aceptó la culpa y huyó con otro hombre. Ella, que siempre se guardó, que nunca dejó que nadie la tocara, ahora se deja tocar por cualquiera... eso es lo que me quema por dentro.

Ella es mía. Y si no puedo tenerla de la forma en que lo soñé, nadie más la tendrá. Nadie.

Mientras analizaba minuciosamente el nuevo documento con el contrato que Lucía me había traído, hube de admitir que esta versión estaba infinitamente mejor estructurada que la anterior. Tenía talento para las finanzas; eso era innegable.

Sigo leyendo con malicia la cláusula escondida que mandé a redactar de última hora, sin su consentimiento, sabiendo perfectamente que firmará sin mirar las letras pequeñas. Entonces, y solo entonces, mi venganza estará consumada.

—¿Entonces? —su vocecita trémula, llena de una ansiedad mal disimulada, me arranca de golpe de mis oscuros pensamientos.

Debo reconocer que ella tiene algo magnético. Ya no hablo como el amigo leal que fui en el pasado; hablo como el hombre peligroso y roto que soy ahora.

Su cuerpo se ha transformado en un arma letal capaz de destruir cualquier atisbo de razón que intente conservar. Su mirada altiva, cubierta por una coraza de fría determinación, hace que cada fibra de mi cuerpo pida a gritos someterla, poseerla hasta romperla.

Pero, conociéndola tan bien como la conozco, sé que eso está lejos de ser posible. No después de la bajeza que cometí la otra noche.

Jamás creí que mi propio cuerpo me iba a traicionar de esa manera, pero lo hizo; terminé cayendo rendido ante su mirada anegada en una tristeza infinita y un dolor genuino provocado por mi propio rechazo.

En un último y patético acto de debilidad disfrazada de cariño, la hice mía. Y lo que jamás conté fue con el secreto de que ella seguía siendo virgen. Si ella no me lo hubiera restregado en la cara aquel día, juro que seguiría pensando que solo fui un desliz pasajero en su vida.

Pero no fue así. Recordar cómo la traté, la brusquedad con la que actué en su primera vez, me revuelve el estómago y me provoca un dolor de cabeza insoportable. Fui un maldito imbécil sin remedio, pero aun así, jamás le pediré perdón. Nunca lo haré.

De regreso en mi oficina, finjo con frialdad leer detalladamente el documento mientras ella permanece de pie frente a mí, conteniendo la respiración. A su lado, su prima Natalia nos observa a ambos con una fijeza calculada, analizando cada rincón del despacho con una actitud desafiante.

Lucía tiene la maldita habilidad de hacerme perder los estribos con solo respirar cerca, así que debo blindar mi concentración. No puedo permitirme fallar ahora.

—Bien... debo admitir que esta propuesta está muchísimo mejor estructurada que la anterior —digo con lentitud, bajando los papeles sobre la mesa con una calma fingida.

Ella me dedica una mirada de acusación evidente, sabiendo perfectamente que el día que me lo entregó ni siquiera me molesté en abrirlo.

—El punto central es que... firmaré el contrato —sentencio, observando cómo ambas sueltan al unísono el aire que tenían retenido en los pulmones.

Ambas se miran de reojo, compartiendo un destello de alegría contenida. Sonrío para mis adentros, saboreando el pensamiento de que esa efímera felicidad no les durará absolutamente nada. Termino de estampar mi firma en las hojas y se las extiendo con desdén.

—Bien, de acuerdo. Entonces oficialmente seremos socios —dice Lucía, mirándome fijamente a los ojos, intentando recuperar esa fachada de fría neutralidad que tanto se esfuerza por mantener en mi presencia.

—Sí, seremos socios —repito con un tono deliberadamente más oscuro y pesado.

Natalia nota la hostilidad en mi voz y me frunce el ceño con desconfianza.

—Lamentablemente, mi prima y yo tenemos que regresar a nuestro hotel, pero apenas concluyamos con nuestros pendientes aquí, volveremos para encargarnos de la operación —anuncia ella, poniéndose de pie con rigidez.

—Es verdad, debemos registrar el contrato ante las autoridades correspondientes, así que nos retiramos por hoy.

Asiento con la cabeza en silencio, sin apartar de Lucía mis ojos ni un solo instante.

Solo necesito que su maldito padre pise este país. Solo requiero de eso para completar el trabajo.

Entonces, y solo entonces, todo mi esfuerzo habrá valido la pena. Mis padres finalmente podrán descansar en paz en sus tumbas.

1
neumidia ruiz
preguntas la dejara libre?, lo perdonara Lucía ?
neumidia ruiz
ay noooo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary termino la primera temporada pronto volverás con segunda saga Lucia Esteban te rescatara
neumidia ruiz
al leer esto capítulos pienso que a Carlos lo engaño el tío por algún interés y le vendió una mentira que a él le convenia, y Carlos va a pagar con llanto y dolor y lo más triste al volverle la memoria la perdió para siempre
Betty Saavedra Alvarado
Kiary gracias por tu historia
Betty Saavedra Alvarado
Carlos ya la perdiste
Betty Saavedra Alvarado
Lucia ya sabes toda la verdad Carlos está arrepentido es tarde
Betty Saavedra Alvarado
Lucia te va a tener miedo Carlos
Betty Saavedra Alvarado
Carlos está loco y celoso
Betty Saavedra Alvarado
Carlos y tu están envueltos en mentiras
Betty Saavedra Alvarado
Que pasará ahora
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Kiary me gusta la historia
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Lucia poco a poco los recuerdos volverán Esteban parece un buen hombre Carlos ojalá se ponga un poquito celoso
Betty Saavedra Alvarado
Lucia relajate vive tu vida Carlos es un amargado
Betty Saavedra Alvarado
Carlos tiene una roca de corazón ni un tantito se puso celoso Lucia como.lo conquistaras
Betty Saavedra Alvarado
Competencia a la vista Lucia se divierte Carlos es un amargado
Betty Saavedra Alvarado
Lucia mucho cuidado te puedes caer
Betty Saavedra Alvarado
Un capítulo triste el papá de Lucia de quitó la vida la venganza termino o sigue
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