NovelToon NovelToon
"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO" es una historia de segundas oportunidades, de la lucha por el amor verdadero frente a la adversidad familiar y de cómo un alma ardiente puede derretir el más frío de los corazones. ¿Podrán Serena y Julián superar los obstáculos, sanar sus heridas y construir un futuro juntos, o los secretos de su pasado y la oposición de sus hijos destruirán el imperio que han construido con tanto esfuerzo? Adéntrate en un mundo de ambición, pasión y redención, donde solo el amor más puro puede salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

SOMBRAS Y FUEGOS.

​La noche avanzaba con una brisa serena sobre el jardín del restaurante. Ajena a la tormenta que se gestaba en su propia casa, Serena saboreaba el postre mientras escuchaba a Julián hablar sobre las ocurrencias de Oliver. Había algo profundamente sanador en la forma en que él miraba la vida: sin la amargura de la traición ni la necesidad de demostrarle nada al mundo.

​—Oliver insiste en que el coche que le regalé por su cumpleaños corre más rápido si lo pinta de rojo —decía Julián, riendo suavemente—.

Supongo que la lógica de seis años es insuperable.

​—Renata era igual a esa edad —recordó Serena, dejándose llevar por la nostalgia y sonriendo con ternura—.

Inventaba historias enteras sobre sus muñecos. Ignacio, en cambio... él siempre fue más analítico, más serio. O al menos lo era antes de que la sombra de su padre comenzara a pesarle tanto.

​Julián notó la sombra de preocupación que cruzó el rostro de Serena y, con un gesto suave pero firme, estiró la mano sobre la mesa y cubrió los dedos de ella con los suyos. El contacto provocó que una corriente cálida recorriera la espalda de la empresaria.

​—No te culpes por las decisiones de tu hijo, Serena —dijo él con voz baja y envolvente—. Ignacio es joven y está buscando su lugar en el mundo. El problema no es él; el problema es quien utiliza su inexperiencia como un escudo para atacarte.

​—Mi exesposo jamás me perdonó que la empresa prosperara bajo mi mando tras el divorcio —admitió Serena, apoyando la mirada en las manos entrelazadas de ambos—. Le dio a Ignacio una versión distorsionada de la historia. A veces temo que Guillermo termine destruyendo la relación con mi propio hijo.

​—No lo va a lograr —aseguró Julián, mirándola fijo a los ojos con una convicción que no admitía dudas—. Y si ese hombre intenta cruzar la línea para dañarte a ti o a la empresa, te juro que se va a encontrar con una pared que ni siquiera imagina.

​Serena lo miró sorprendida. La firmeza en las palabras de Julián no sonaba a una amenaza vacía, sino al compromiso real de un hombre dispuesto a proteger lo que le importaba.

​Mientras tanto, en un bar oscuro del centro financiero, Guillermo Fonseca se reunía con un periodista de farándula de dudosa reputación. La mesa estaba cubierta de vasos vacíos y carpetas impresas.

​—AQUÍ TIENES TODO —dijo Guillermo, deslizando un sobre amarillo sobre la mesa con una sonrisa torcida—.

Fotocopias de las transferencias iniciales del fondo Ocampo a la corporación Montemayor.

Quiero un titular grande en la sección de negocios y espectáculos para el lunes por la mañana.

​El periodista abrió el sobre y revisó los datos con desconfianza.

​—Guillermo, esto son solo números de un acuerdo de inversión estándar. No hay nada ilegal aquí.

​—El titular no tiene que ser sobre ilegalidad, idiota —siseó Guillermo, inclinándose sobre la mesa—. El titular tiene que ser sobre la «Dama de Hielo» cediendo el control de su imperio a un muchachito de treinta años que nadie conoce.

Haz insinuaciones sobre un romance por conveniencia, insinúa que el fondo es una pantalla y que el patrimonio de los herederos Montemayor está en riesgo.

​El periodista enmarcó una ceja, olfateando el escándalo.

​—¿Y el chico? ¿Quién es la familia de este tal Julián Ocampo?

​—Nadie —mintió Guillermo con arrogancia desmedida—. Un advenedizo sin apellido de renombre que pretende jugar en las grandes ligas. Haz tu trabajo. El lunes quiero a los accionistas de Serena pidiéndole explicaciones en la puerta de su edificio.

​La mañana del domingo comenzó con una aparente calma en la residencia Montemayor. Serena bajó al comedor luciendo un vestido blanco de corte sencillo. Su estado de ánimo era notablemente más ligero, una secuela inevitable de la noche anterior.

​En la mesa ya se encontraban sus padres, Aurelio y Eleonora, junto a Renata.

​—Buenos días, mamá —saludó Renata, levantándose de inmediato para darle un abrazo apretado—. Te ves hermosa. La cena de anoche debió estar maravillosa.

​—Estuvo... tranquilizadora —admitió Serena, tomando asiento mientras la servidumbre le servía café recién elaborado—. Julián es un hombre muy interesante.

​Aurelio dejó el periódico sobre la mesa y miró a su hija con una sonrisa llena de complicidad paternal.

​—Julián es un hombre de excelente cuna y de valores impecables, hija. Sus padres, Maximiliano y Rosalía De la Vega, hicieron un trabajo extraordinario en educándolo.

​Serena dio un sorbo a su taza y se detuvo en seco, mirando a su padre con los ojos bien abiertos.

​—¿Tú... tú sabías que es un De la Vega?

​—Por supuesto —rio el anciano patriarca—. Maximiliano me llamó en cuanto Julián le contó que estaba negociando con tu firma. Me pidió que guardara el secreto porque su hijo quería ganarse tu respeto por mérito propio, no por la chequera de su familia. Es un muchacho brillante.

​—Es un muchacho que nos engaña a todos —interrumpió una voz amarga desde el umbral del comedor.

​Ignacio caminó hacia la mesa con el teléfono móvil en la mano. Se veía desvelado y con el rostro contraído por la furia.

​—¿De qué estás hablando ahora, Ignacio? —preguntó Renata, perdiendo la paciencia.

​—Hablo de que mañana la prensa financiera va a destrozar el nombre de esta familia —dijo Ignacio,

arrojando el teléfono sobre la mesa de comedor, donde se mostraba el borrador de una columna de chismes corporativos que ya circulaba en redes—. Mi papá me lo advirtió. Ese Julián Ocampo solo te está usando, mamá. Mañana todo el consejo de administración va a dudar de tu capacidad para dirigir la empresa.

​Serena tomó el teléfono y leyó los párrafos cargados de difamaciones sutiles, insinuando su falta de profesionalismo y tildando a Julián de un aventurero financiero. La firma del artículo no dejaba lugar a dudas sobre de dónde provenía la fuente de información.

​Lejos de quebrarse o mostrar pánico, el rostro de Serena volvió a transformarse en esa máscara de hielo implacable que la había hecho famosa en el mundo corporativo. Dejó el teléfono sobre la mesa con una parsimonia aterradora.

​—Tu padre acaba de cometer el error más grave de toda su miserable existencia —dijo Serena con una voz tan helada que hizo callar a Ignacio al instante—. Creyó que estaba atacando a un blanco indefenso para lastimarme a mí.

​En ese momento, el teléfono personal de Serena comenzó a sonar en la mesa. La pantalla mostraba el nombre de Julián.

​Serena atendió la llamada y la puso en altavoz a la vista de todos.

​—Serena —la voz de Julián al otro lado de la línea sonaba extrañamente pausada, sepulcral y carente de cualquier atisbo de preocupación—. Acabo de ver el intento de difamación que circuló tu exesposo para la prensa de mañana.

​—Julián, lamento profundamente que Guillermo haya arrastrado tu nombre a esto... —comenzó a disculparse Serena.

​—No te disculpes, Serena —la interrumpió él con suavidad, pero con una firmeza que hizo que hasta Ignacio tragara saliva—. Guillermo Fonseca cree que está jugando al ajedrez contra una mujer sola y un profesional anónimo. No sabe que acaba de tocar a la mujer que me importa y al apellido de mi madre.

​—¿Qué vas a hacer? —preguntó ella.

​—Mis padres acaban de llamar a sus abogados corporativos —respondió Julián, y por primera vez se escuchó el tono implacable de un verdadero magnate en su voz—. Para el mediodía de mañana, las acciones del grupo de Guillermo estarán congeladas por una demanda por difamación e intento de fraude corporativo. Y para la tarde, sabrá exactamente con quién se ha metido. Por favor, no te preocupes por nada. Nos vemos a la hora del almuerzo.

​Julián colgó la llamada.

​El silencio en el comedor de la mansión Montemayor era absoluto. Ignacio miraba el teléfono con la palidez cubriéndole el rostro, mientras Aurelio se acomodaba en su silla con una sonrisa tranquila.

​—Te lo dije ayer, Ignacio —sentenció el abuelo, tomando un sorbo de té—. Tu padre pensó que atacaba a un ratón... y le acaba de pisar la cola a todo un imperio.

1
Isela Aguirre
excelente inicio autora
Magdalena Petrazzini
👏👏👏👏
Magdalena Petrazzini
Hermosa historia, me encanta la teama👏👏👏🥀
Magdalena Petrazzini
Wauu, que hombre👏👏
America Lopez
que cierre de capitulo tan intenso 🤭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play