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FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. ULTIMO LIBRO SAGA CICATRICES

FUEGO DE ASFALTO. LA TRAICION DEL PILOTO. ULTIMO LIBRO SAGA CICATRICES

Status: Terminada
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños / Mafia / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lucía Atelier, ejecutiva sofisticada pero ciega de amor, se entrega en secreto a Gabriel, un rudo piloto de pruebas. Ella cree vivir un romance salvaje, pero él la usa por ambición para robar los secretos industriales de su familia y arruinarla. Cuando Marcos, hermano de Lucía, descubre la relación e investiga al mecánico, lo acorrala. Desesperado, Gabriel secuestra a Lucía en una mansión aislada para exigir un rescate millonario. Al descubrir el chantaje, ella huye, pero Gabriel la atropella en la carretera y la deja por muerta. En la noche, Dante, el gélido y magnético líder del sindicato criminal más poderoso, la rescata y la cura en secreto. Lucía despierta con amnesia y surge entre ellos un tórrido y apasionado romance. Al recuperar la memoria y recordar la traición, Dante no solo la ayuda a regresar con su influyente familia, sino que la reclama como su mujer ante los Atelier. Con su poder letal, el mafioso removerá el cielo y la tierra para cazar a Gabriel y vengar a su reina

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CAPITULO 6. EL NIDO DEL CAUTIVERIO

La mañana se abrió con una luz plomiza que no lograba disipar la bruma acumulada sobre los terrenos antiguos de la periferia norte. A las ocho en punto, el silencio de la carretera secundaria se vio roto por la llegada del deportivo de Marcos Atelier, escoltado por dos berlinas oscuras de la policía judicial y el coche del detective García. Los hombres bajaron a paso rápido, con las mandíbulas apretadas y la firmeza de quien se dispone a ejecutar una orden de registro inamovible.

Marcos avanzó a grandes zancadas hacia el viejo cobertizo de madera, portando en su mano grande los documentos legales listos para la detención por espionaje empresarial. Sin embargo, al empujar la pesada puerta, un eco hueco y frío los recibió en el recibidor. El cobertizo estaba completamente vacío. La caja de herramientas con el doble fondo secreto seguía en la esquina, pero el lote de planos técnicos y las piezas de fibra de carbono habían desaparecido de forma quirúrgica. Gabriel se había marchado.

Un presentimiento helado, una angustia primitiva que le cortó la respiración de golpe, le recorrió la nuca al joven directivo. Marcos sacó su terminal privada de inmediato para marcar el código de la habitación de su hermana, pero tras cuatro tonos largos, nadie respondió al otro lado de la línea.

—García, regresa a la finca ahora mismo —ordenó Marcos con su profunda voz, un murmullo ronco que delató toda la agitación de su pecho—. Lucía no responde.

Veinte minutos más tarde, el pánico absoluto se adueñó de las estancias de la planta baja de la residencia familiar. Brandon Atelier permanecía de pie junto al ventanal abierto del dormitorio de la joven, con los puños cerrados con una fuerza descomunal. El armario de Lucía estaba entreabierto, los cajones revueltos y faltaba una maleta ligera con su ropa. La leona decidida de los despachos corporativos había huido en mitad de la penumbra de la madrugada, engañada por la red de manipulación del mecánico. Por primera vez en la existencia de la familia, el desespero absoluto rompió la coraza de hierro de Brandon y Marcos; a pesar de todas las influencias, el capital internacional y el poder que manejaban en los tribunales, se daban cuenta de que estaban completamente a ciegas, sin una sola pista que revelara el paradero de la joven ejecutiva.

A casi cincuenta kilómetros de allí, ajena por completo a la tormenta legal que se cobraba la tranquilidad en su hogar, Lucía despertó en mitad de una inmensa habitación inundada por la claridad de la mañana. Se incorporó despacio sobre las sábanas de una gran cama de matrimonio, frotándose los ojos con dedos fríos mientras intentaba asimilar el entorno.

El lugar era un casoplón imponente de arquitectura clásica, situado en las afueras de la ciudad, perdido en mitad de una nada de colinas grises y matorrales secos que se extendían hasta donde alcanzaba la vista a través de los ventanales. La casa respiraba un aislamiento absoluto; no se escuchaba el rugido de los motores del polígono ni el murmullo de los transeúntes, solo el silbido constante del viento golpeando los muros de piedra.

Se vistió con un pantalón cómodo y una blusa fina, y bajó las escaleras de madera noble hacia el salón principal. Allí, junto a una inmensa cristalera que daba a un patio desierto, se encontraba Gabriel. El piloto vestía sus pantalones oscuros y mantenía la cazadora de cuero negro sobre el respaldo de una silla. Su estampa robusta y ruda proyectaba una sombra seria en el suelo, y sostenía un teléfono móvil secundario en su mano callosa con una fijeza calculadora.

Al notar las pisadas de la joven, Gabriel guardó el dispositivo en el bolsillo de un salto, forzando una sonrisa sutil de medio lado que camufló de inmediato su agitación interna.

—Has dormido mucho, preciosa. El viaje de la madrugada fue extenuante —comentó Gabriel con su voz áspera y ronca, acercándose para atraparla por la cintura con un agarre grande y posesivo.

Lucía se apoyó en su pecho musculoso, pero una extraña sensación de inquietud, una sutil frialdad que no cuadraba con las promesas de amor eterno de la noche anterior, le recorrió las entrañas al notar la rigidez de las facciones de piedra de su pareja. Su presencia, habitualmente sofisticada y decidida, se sentía en las nubes, cegada por un romance prohibido que creía su salvación.

—¿Este lugar es seguro, Gabriel? —preguntó Lucía con un hilo de voz quebrado—. Ayer Marcos estaba fuera de sí. Tengo miedo de que su red de seguridad nos encuentre antes de que podamos aclarar las cosas con mi padre.

Gabriel le acarició el cabello claro con una parsimonia calculada, pero sus ojos oscuros miraban hacia el camino de entrada desierto con una soberbia y un resentimiento implacables. El nido del cautiverio estaba cerrado; la heredera estaba bajo su control, y el traidor se preparaba para lanzar esa misma tarde el chantaje millonario que asfixiaría el orgullo de los hombres Atelier.

—Quédate tranquila, Lucía. En este casoplón las leyes de tu hermano no tienen ningún poder —le siseó Gabriel al oído, apretándola contra sus músculos firmes con una posesividad exigente—. Nadie va a venir a buscarte aquí. Estás completamente sola conmigo, y a partir de hoy, vas a tener que acostumbrarte a seguir mis instrucciones si de verdad quieres que tengamos un futuro juntos lejos de tu familia.

Lucía asintió en silencio, forzando una sonrisa que intentó disipar la primera duda de su mente, ignorando que se encontraba en el epicentro de su propio secuestro y que, allí mismo pegado a ella, el teléfono de Gabriel ya estaba listo para exigir una alarmante y devastadora cantidad de dinero a cambio de su vida.

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Gladys Dona
Hermosa novela las próximas fotos fotos de los personajes
Gladys Dona
Excelente novela lo único que faltaría es ponerle rostro a tus personajes y broche de oro porque tienes mucha imaginación Felicitaciones 👏
Graciela Saiz
estuvieron como conejos más de un año y ella no quedó embarazada 🤔🙄
Graciela Saiz
wwoooo! que calor lo pm! 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🫠🥵
Graciela Saiz
eso en el porche de la casa 😳😳🔥🔥wwwo ! y se fue sin siquiera limpiarse 🤔🙄
Graciela Saiz
Dante , tarde o temprano ella va a recordar, que harás entonces 🤔,
Graciela Saiz
Dante le habrá contado a ella que es un mafioso ?
Deisy Campos
excelentemente buenísima y no le metieron más para alargarla así está bien gracias 👏👏👏
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