NovelToon NovelToon
LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

6

Capítulo 6: Lo que es mío

La ciudad seguía iluminada por miles de luces cuando el automóvil de Ren avanzó entre el tráfico.

El silencio dentro del vehículo era tranquilo.

Richel observaba distraídamente los edificios a través de la ventanilla, mientras Ren, sin apartar la vista del camino, vigilaba constantemente el espejo retrovisor.

El mismo automóvil negro seguía detrás de ellos.

Mantenía una distancia prudente.

Demasiado prudente.

Ren entrecerró los ojos.

No era una coincidencia.

—¿Sucede algo?

Preguntó Richel al notar la tensión en su rostro.

Ren negó con calma.

—Nada de qué preocuparse.

Era mentira.

Pero no pensaba alarmarla hasta estar completamente seguro.

Después de unos minutos, el automóvil se detuvo frente al edificio donde vivía Richel.

Era un complejo de departamentos sencillo, muy distinto a las lujosas residencias que Ren frecuentaba.

Él descendió primero y caminó hasta abrirle la puerta.

—Gracias.

Dijo Richel mientras bajaba.

Ren levantó la vista hacia el edificio.

No era un mal lugar.

Pero la seguridad era escasa.

No había cámaras en todos los accesos.

La iluminación era deficiente.

Y cualquiera podía entrar sin ser identificado.

Aquello no le gustó en absoluto.

—¿Vive sola?

Preguntó.

—No. Comparto el departamento con mi mejor amiga.

—¿Siempre regresan a esta hora?

—Depende de nuestros horarios.

Ren asintió lentamente.

Memorizó cada detalle sin darse cuenta.

Richel soltó una pequeña risa.

—¿Siempre hace tantas preguntas?

Él pareció sorprenderse.

—¿Demasiadas?

—Un poco.

Aunque no me molestan.

Solo me parecen curiosas.

Ren desvió la mirada por un instante.

Si ella supiera que cada respuesta era una forma de asegurarse de que estaría a salvo...

En ese momento, una voz femenina interrumpió la conversación.

—¡Richel!

Era Clara, que acababa de salir del edificio con una bolsa de basura en la mano.

Al ver a Ren, abrió los ojos como platos.

—¿Señor Ashikaga?

Richel sonrió con naturalidad.

—Me trajo de regreso.

Clara alternó la mirada entre ambos.

Luego sonrió de una forma que hizo que Richel supiera exactamente lo que estaba pensando.

—Qué amable de su parte.

Ren hizo una leve inclinación de cabeza.

—Solo me aseguré de que llegara bien.

—Pues gracias.

Porque últimamente mi amiga parece tener un imán para los problemas.

Richel bufó.

—No exageres.

Las tres personas rieron suavemente.

Era la primera vez que Ren compartía una conversación tan sencilla con Richel.

Y, para su sorpresa...

Le gustaba.

Mucho más que cualquier reunión de negocios.

Cuando Richel y Clara entraron al edificio, Ren permaneció junto al automóvil.

Esperó.

Cinco minutos.

Diez minutos.

Hasta que las luces del departamento se encendieron.

Solo entonces volvió a subir al vehículo.

Uno de sus escoltas habló por el comunicador.

—Señor.

Ya está dentro.

Ren arrancó el automóvil.

—Mantengan dos hombres vigilando discretamente el edificio durante toda la noche.

—Sí, señor.

Mientras tanto...

A unas calles de distancia.

Dentro del mismo automóvil oscuro que llevaba días siguiéndolos...

El hombre de negro observaba el edificio a través de unos binoculares.

—No se separa de ella.

Murmuró.

Otro hombre, sentado a su lado, soltó una risa.

—Los rumores eran ciertos.

Los zorros son ridículamente protectores cuando encuentran a su pareja.

—Eso facilitará las cosas.

—¿Por qué?

El hombre sonrió con frialdad.

—Porque si queremos destruir a Ren Ashikaga...

Solo tenemos que hacerle daño a la humana.

A la mañana siguiente...

Richel llegó temprano a la universidad.

Mientras caminaba por el jardín principal, varios estudiantes comentaban la noticia del día.

—¿Escuchaste?

—Hoy anunciarán quiénes pasaron a la segunda fase del programa Ashikaga.

—Dicen que solo quedaron treinta estudiantes.

Clara apareció corriendo.

—¡Richel!

—¿Qué pasó?

—¡Publicaron la lista!

Las dos corrieron hasta el enorme tablero colocado frente al edificio administrativo.

Había decenas de alumnos reunidos.

Todos buscaban su nombre con nerviosismo.

Richel respiró hondo.

Comenzó a leer.

Uno por uno.

Hasta que...

Richel.

Su nombre estaba allí.

Había sido seleccionada.

—¡Lo lograste!

Gritó Clara abrazándola.

Richel sonrió, todavía incrédula.

No imaginaba que, desde el otro lado del patio universitario, unos ojos dorados ya la observaban.

Ren había llegado temprano.

Y al verla sonreír de aquella manera, sintió algo extraño en el pecho.

Una sensación cálida.

Genuina.

No era el orgullo de un empresario al elegir a una buena candidata.

Era la felicidad de un hombre que veía triunfar a la mujer que amaba en silencio.

Pero esa paz duró muy poco.

Kaito apareció junto a él con el rostro completamente serio.

—Señor...

Tenemos un problema.

Ren giró la cabeza.

—Habla.

—Descubrimos quién está detrás de la vigilancia.

La expresión del semi zorro se endureció de inmediato.

—¿Quién es?

Kaito bajó ligeramente la voz.

—No lo sabemos todavía...

Pero encontramos algo mucho peor.

No están vigilando solo a la señorita Richel.

También están investigando a su familia.

Ren sintió cómo todos sus instintos se ponían en alerta.

Aquello ya no era una simple persecución.

Alguien estaba preparando algo mucho más grande.

Y él no permitiría que tocaran un solo cabello de Richel.

Ren permaneció inmóvil.

Sus ojos dorados no se apartaban de Kaito.

—Explícate.

El semi lobo sacó una tableta y abrió varias fotografías.

—Desde hace una semana, nuestros hombres detectaron a distintas personas siguiendo a la señorita Richel.

La primera creímos que era un paparazzi.

La segunda, un detective privado.

Pero anoche descubrimos que pertenecen al mismo grupo.

Ren observó las imágenes.

En cada una aparecía un rostro diferente.

Sin embargo, todos llevaban un pequeño pin plateado en la solapa del saco.

Una cabeza de serpiente.

—¿Los identificaron?

—No.

Jamás aparecen en registros policiales.

Cambian constantemente de vehículos, teléfonos y documentos.

Son profesionales.

Ren dejó la tableta sobre la mesa.

Su expresión seguía siendo tranquila.

Demasiado tranquila.

Kaito lo conocía desde hacía años.

Sabía que aquel silencio era mucho más peligroso que un grito.

—¿Qué más?

—También averiguaron dónde vive la señorita Richel.

Dónde trabaja.

Quiénes son sus amigos.

Y...

Hizo una breve pausa.

—Investigan a sus padres.

Los dedos de Ren golpearon lentamente el escritorio.

Tac.

Tac.

Tac.

—No volverán a acercarse a ella.

Su voz era baja.

Pero cada palabra sonaba como una orden imposible de desobedecer.

—Quiero cuatro equipos de seguridad.

Dos vigilando la universidad.

Uno cerca de la cafetería.

Y otro en su edificio.

—¿Ella debe saberlo?

Ren negó.

—No.

Quiero que continúe viviendo con normalidad.

Kaito inclinó la cabeza.

—Entendido.

---

Mientras tanto...

Richel caminaba junto a Clara por el campus.

Todavía no podía creer que hubiera sido seleccionada para la segunda fase del programa Ashikaga.

—¡Te dije que lo lograrías!

Exclamó Clara.

—Todavía falta la entrevista.

Respondió Richel.

—Y seguro la aprobarás.

Las dos comenzaron a reír.

Entonces...

Un joven de cabello negro se acercó sonriendo.

—Hola, Richel.

Ella lo reconoció enseguida.

—¡Iván!

Era un compañero de otra facultad con quien coincidía algunas veces en la biblioteca.

—Hace mucho que no te veía.

—He estado ocupado.

Iván levantó una carpeta.

—¿También fuiste seleccionado para las prácticas?

—Sí.

—Qué casualidad.

Podríamos estudiar juntos para la entrevista.

Richel sonrió.

—Me parece buena idea.

Desde el edificio administrativo...

Ren observaba la escena.

Su sonrisa desapareció lentamente.

Otra vez.

Otro hombre.

Su instinto comenzó a inquietarse.

Acércate.

Escúchalos.

Asegúrate de que no intente quitártela.

Ren respiró profundamente.

No.

No iba a comportarse como un animal salvaje.

Pero...

Cuando vio a Iván reír mientras hablaba con Richel...

Su cola se erizó bajo el abrigo.

Kaito, que permanecía a su lado, disimuló una sonrisa.

—¿Celos?

Ren continuó mirando al frente.

—No.

—Claro...

El lobo cruzó los brazos.

—Entonces, ¿por qué está apretando tanto la carpeta que casi la rompe?

Ren bajó la mirada.

Sin darse cuenta, sus dedos habían arrugado los documentos.

Los soltó de inmediato.

—Estoy perfectamente.

Kaito prefirió no responder.

Los dos sabían que era mentira.

---

Al terminar las clases, Richel salió de la universidad.

Iván caminaba junto a ella.

—¿Quieres que vayamos a una cafetería para preparar la entrevista?

—Sí, pero primero debo pasar por mi trabajo.

—Puedo acompañarte.

Ella sonrió con amabilidad.

—Si no te molesta.

Apenas dieron unos pasos...

Un elegante automóvil negro se detuvo frente a ellos.

La ventanilla descendió lentamente.

—Buenas tardes, señorita Richel.

Ella sonrió al reconocer a Ren.

—Señor Ashikaga.

Él dirigió una breve mirada hacia Iván.

—Vine a informarle que la entrevista fue adelantada para mañana.

Richel abrió los ojos.

—¿Mañana?

—Así es.

Necesitará descansar esta noche.

Iván dio un paso al frente.

—No se preocupe.

Solo íbamos a estudiar un rato.

Los ojos de Ren se encontraron con los del joven.

Su sonrisa seguía siendo impecable.

Educada.

Pero había algo en su mirada que hizo que Iván sintiera un escalofrío.

—Agradezco su intención.

Respondió Ren con absoluta cortesía.

—Sin embargo, nuestros candidatos recibirán todo el material de preparación directamente de la empresa.

No será necesario.

Iván tragó saliva.

—E... entiendo.

Richel observó a ambos con extrañeza.

Sentía que había una tensión que no lograba comprender.

Ren volvió a mirarla.

—¿Podría acompañarme unos minutos?

Ella dudó.

Luego asintió.

—Claro.

Subió al automóvil.

Mientras el vehículo se alejaba, Iván permaneció inmóvil observándolo.

No entendía por qué...

Pero tuvo la extraña sensación de que el presidente Ashikaga acababa de dejarle claro, sin decir una sola palabra...

Que prefería mantenerlo lejos de Richel.

Dentro del automóvil, Ren permaneció en silencio.

Hasta que, de pronto, habló.

—¿Ese joven es alguien importante para usted?

Richel sonrió divertida.

—¿Iván?

Solo es un compañero.

Ren sintió cómo la presión que oprimía su pecho desaparecía de inmediato.

Sin poder evitarlo...

Sonrió.

Richel lo miró de reojo y soltó una pequeña risa.

—Es curioso.

—¿Qué cosa?

—Siempre que le digo que un chico no significa nada para mí...

Usted sonríe.

Ren quedó completamente inmóvil.

Por primera vez desde que la conocía...

Richel acababa de notar algo.

Y, mientras él buscaba una respuesta convincente...

Ella comenzó a preguntarse si aquellas constantes "casualidades" entre ambos realmente eran simples coincidencias.

1
Lariel Flowers
Exelente
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play