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"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO" es una historia de segundas oportunidades, de la lucha por el amor verdadero frente a la adversidad familiar y de cómo un alma ardiente puede derretir el más frío de los corazones. ¿Podrán Serena y Julián superar los obstáculos, sanar sus heridas y construir un futuro juntos, o los secretos de su pasado y la oposición de sus hijos destruirán el imperio que han construido con tanto esfuerzo? Adéntrate en un mundo de ambición, pasión y redención, donde solo el amor más puro puede salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

FIRMAS Y MIRADAS.

​El lunes por la mañana, la atmósfera en el último piso del edificio Montemayor era de absoluta expectación. Las carpetas de cuero negro con los contratos definitivos descansaban en el centro de la gran mesa de nogal de la sala de reuniones.

​Serena repasó el documento por última vez. Cada punto estaba milimétricamente trazado. Sin embargo, su mente no estaba enfocada del todo en las cláusulas financieras, sino en la escena del sábado: la risa de Oliver y la soltura franca con la que Julián caminaba por el mundo, lejos del acartonamiento de su círculo habitual.

​La puerta de la sala se abrió a las diez en punto.

​Julián entró vistiendo un impecable traje gris marengo. Su presencia llenó el espacio de inmediato, desprendiendo esa calma contenida que contrastaba tanto con la ansiedad habitual de los ejecutivos que buscaban cerrar negocios con la corporación Montemayor.

​—Buenos días, Señora Montemayor —saludó él con una ligera inclinación de cabeza y una sonrisa sincera—. Señoras.

​Beatriz y Constanza, presentes en la reunión como parte del consejo asesor, respondieron al saludo. Beatriz le dedicó un guiño casi imperceptible a Serena, quien optó por ignorarlo por completo.

​—Buenos días, Señor Ocampo.

Todo el equipo legal ha dado el visto bueno. Estamos listos para estampar las firmas —anunció Serena, manteniendo el tono profesional e indicando el asiento frente a ella.

​Julián tomó asiento, extrajo su pluma estilográfica de metal sobrio y procedió a firmar cada uno de los ejemplares sin dudar un solo instante. Serena hizo lo propio con la firmeza que la caracterizaba.

​Al terminar, los presentes aplaudieron brevemente. Los abogados y asesores comenzaron a recoger los documentos y a abandonar la sala de forma gradual.

​—Felicidades a ambos —dijo Constanza, estrechando la mano de Julián—. Es una alianza estratégica impecable.

​—Espero que sea el inicio de una etapa sumamente fructífera —añadió Beatriz, mirando alternadamente a los dos—. Bueno, nosotros nos retiramos. Hay un par de detalles en finanzas que debo revisar. Serena, te veo más tarde.

​En menos de dos minutos, la amplia sala de juntas quedó completamente vacía. Solo permanecían Serena y Julián, separados por la pulida superficie de la mesa de nogal.

​—Debo admitir —comenzó Julián, rompiendo el silencio mientras guardaba su pluma en el bolsillo interior de su saco— que la imagen que la prensa financiera proyecta de usted se queda muy corta, Serena.

​Ella alzó una ceja, intrigada por el cambio sutil en la forma en que él pronunció su nombre, despojándose por primera vez del "Señora Montemayor".

​—¿Ah, sí? ¿Y cuál es esa imagen, según usted?

​—La de una mujer impenetrable, distante y sin espacio para nada que no sea el rendimiento financiero —respondió él, poniéndose de pie con parsimonia y rodeando la mesa hasta quedar a una distancia respetuosa, pero cercana—. Pero el sábado vi a la mujer que sabe mirar a un niño con ternura y que escucha a sus amigas con complicidad.

​Serena sintió una calidez extraña subir por su cuello, pero sostuvo la mirada sin pestañear.

​—No confunda la cortesía personal con la debilidad profesional, Señor Ocampo.

​—Jamás cometería ese error —contestó Julián con voz suave y profunda—. La fuerza de una persona no está en la rigidez de sus muros, sino en lo que protege detrás de ellos. Y sé muy bien lo que se siente tener que construir murallas para resguardar a la gente que uno ama.

​Serena lo miró fijamente. Por primera vez en años, sintió que alguien no intentaba competir con ella, ni manipularla, ni exigirle nada.

Había una madurez desconcertante en los ojos de aquel hombre de treinta años.

​—¿Debería asumir que usted también tiene muros que proteger? —preguntó Serena, bajando ligeramente el tono defensivo.

​—Todos los tenemos —sonrió él—. Pero a veces vale la pena dejar una pequeña puerta abierta para las personas correctas.

​Julián extendió su mano. No para un trato comercial, sino como un gesto de despedida personal. Serena dudó un segundo antes de colocar su mano sobre la de él. El contacto fue cálido, seguro y prolongado.

​—Le agradecería que aceptara cenar conmigo esta semana —añadió Julián, mirándola directo a los ojos—. Sin abogados, sin contratos y sin hablar de balances de fin de año.

​Serena respiró hondo. Su mente lógica le dictaba mantener la distancia, pero su corazón, acorazado durante tanto tiempo por el resentimiento de un mal matrimonio, sintió una sacudida que no pudo reprimir.

​—Está bien —aceptó ella, con una tenue sonrisa que suavizó por completo la rigidez de sus facciones—. Acepto la cena, Julián.

​Mientras tanto, en un exclusivo club privado al otro lado de la ciudad, la atmósfera era sumamente distinta.

​Guillermo Fonseca apuraba su segundo vaso de whisky mientras escuchaba a su hijo.

Ignacio mantenía los brazos cruzados, visiblemente molesto.

​—Se firmó hoy, papá —dijo Ignacio con aspereza—. Mi madre le dio luz verde a la sociedad con ese tipo Ocampo. Lo hizo sin consultarme y sin importarle lo que tú me dijiste.

​Guillermo apretó el cristal del vaso hasta que sus nudillos se pusieron blancos. La envidia y la rabia contenida surcaron su rostro marcado por los excesos.

​—Tu madre está cometiendo el peor error de su vida —dijo Guillermo con voz venetosa—. Se cree invencible detrás de su apellido Montemayor, pero no voy a permitir que entregue lo que por derecho les pertenece a ti y a tu hermana a un advenedizo que apenas está empezando.

​—¿Qué vas a hacer? —preguntó Ignacio, entre la duda y la lealtad ciega hacia su padre.

​—Voy a investigar a ese tal Julián Ocampo hasta sacarle el menor trapo sucio. Y si no lo tiene, se lo creo —sentenció Guillermo con una sonrisa fría—. Vamos a ver si la "Dama de Hielo" sigue tan firme cuando vea arder su querido imperio.

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Isela Aguirre
excelente inicio autora
Magdalena Petrazzini
👏👏👏👏
Magdalena Petrazzini
Hermosa historia, me encanta la teama👏👏👏🥀
Magdalena Petrazzini
Wauu, que hombre👏👏
America Lopez
que cierre de capitulo tan intenso 🤭
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