Cada nuevo día, es un nuevo comienzo.
Segunda parte de la novela CÓMO OBTENER EL DIVORCIO.
Continúa la historia de Fabián y Vadim.
<Esta novela está basada en hechos ficticios tanto los escenarios como los personajes, si es sensible a temas relacionados con relaciones del mismo género, esta novela no es para usted; dentro de la novela se toca temas sensibles, no apto para menores de edad, léalo bajo su propia responsabilidad>
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Capítulo 6
En el desayuno, el almuerzo y la cena, lo único que se escuchaba estos días era el tintineo de los cubiertos, parecía más bien un ambiente formal que uno familiar.
Hoy era igual.
Desde hace un par de días, Vadim volvía a la cabaña para acompañar a Fabián a la hora del almuerzo, ya que el desayuno y cena siempre lo compartían juntos salvo el almuerzo que estaba dentro de su horario laboral, sin embargo, ese horario también era compartido por la pareja ahora.
Había un aire extraño en el ambiente, todo esto desde lo ocurrido en la oficina del alfa, y algo de lo que ninguno de los dos parecía querer hablar.
Lo causante de esto, la ropita de bebé y accesorios, estaban guardados muy en el fondo dentro de un baúl en la habitación.
Terminado el almuerzo, Vadim se adelantó a recoger y lavar los platos, una vez terminó con esto, el alfa salió hacia el jardín en donde Fabián se encontraba con Daisy.
"Regresaré por la noche", dijo con una sonrisa para después despedirse de su esposo con un beso.
"... Ve con cuidado"
Fabián se quedó de pie viendo a Vadim alejarse hasta que este desapareció de su vista.
Si no fuera por Daisy quien empezó a aletear frente a él, se habría quedado en ese lugar por mucho tiempo.
¿Acaso no acordaron ser sinceros el uno con el otro?, ¿entonces por qué era difícil abordar ese tema?.
Y parecía no ser difícil solo para Fabián, sino también para Vadim.
...****************...
Las reuniones ejecutivas en la empresa eran regulares, se llevaban con normalidad y casi siempre se finalizaban de forma eficaz.
Sin embargo, la situación era diferente hoy, la reunión no llegó a concretarse debido a la falta de concentración de su presidente.
Eran pocas las personas que se atrevían a decir algo al respecto, pero los que lo hacían siempre terminaban tartamudeando.
Así, la reunión se dio por finalizada sin llegar a ninguna conclusión.
El último es dejar la sala fue Vadim, la persona por la que no se llevó a cabo la reunión.
El alto e imponente alfa no regresó a su oficina, en su lugar fue directamente al estacionamiento.
Seguido por su asistente, la Señorita Ivy, quien se quedó a una distancia prudente al despedir a su empleador, Vadim subió a su auto y salió del estacionamiento solo.
Las calles eran iluminadas por las incandescentes luminarias públicas, recorriendo una avenida amplia, el auto se dirigió hacia el estacionamiento de un gran centro comercial.
Ir por estos lugares, no era algo típico del alfa, por lo que su presencia fue realmente muy llamativa desde el momento en que subió al ascensor.
Si bien las personas lo reconocieron, no tenían el valor suficiente para acercarse a él, especialmente los jóvenes omegas de los cuales algunos eran instados por sus propios padres y madres.
Una de las tiendas en el centro comercial, era la tienda de la que Fabián trajo aquellos artículos de bebé, Vadim observó la tienda por un momento antes de seguir su paso.
...****************...
Ya era de noche cuando Fabián terminó de preparar la cena, Daisy ya dormía en su propia casita en el jardín y Sebastián ya se había retirado a descansar, así que estaba solo.
Durante toda la tarde, Fabián pensó en los sucesos de estos días, una buena relación dependía en gran parte de la comunicación, por lo que esa era la mejor salida para esto, así que eso es lo que haría, hablar con Vadim cuando este llegara.
Al poner la mesa para la cena, se oyó el sonido de un auto acercándose a la cabaña.
"Oh, ya llegó"
Pensando que su esposo había llegado, Fabián salió de la cabaña, aunque el sonido del motor era un tanto diferente.
Y lo era, no se trataba del auto de Vadim, era una camioneta de carga.
"Señor", saludó el guardaespaldas que dirigía la camioneta, este era otro guardaespaldas, no el mismo que trajo aquel sobre, ya que ahora se encargaba de otro trabajo.
"¿Qué es esto?", preguntó Fabián inspeccionando la camioneta.
"Un obsequio de la Señora Meyer", informó el guardaespaldas, "No se preocupe, acabo de corroborar que es un mueble"
Fabián ya tenía un malpresentimiento, sobre todo por las siguientes palabras sinceras y alegres del guardaespaldas.
"Felicidades, Señor"
"E... espere, quiero ver yo mismo el contenido primero", se alertó Fabián tratando de alzar la gran caja que ya era bajada por el personal de entrega, a lo que el guardaespaldas reaccionó de inmediato para que el omega no se lastimara, era peligroso levantar cosas pesadas en su estado después de todo.
En todo lo que tardaba Fabián en tomar la caja y el guardaespaldas en protegerlo, el personal metió la caja en la cabaña, dejándola justo en medio de la sala de estar.
"Felicidades", se despidieron con una sonrisa.
"Que tenga una buena noche, Señor", se despidió también el guardaespaldas, "Y felicidades nuevamente"
Tac, con el sonido de la puerta cerrándose, Fabián quedó estático, todo pasó en menos de diez minutos.
La caja yacía en medio, era de gran tamaño y no tenía logo o letras algunas para saber que era, pero no había que adivinar demasiado.
Frotándose el rostro con cansancio, Fabián fue hacia el jardín para tomar algunas herramientas para abrir la caja, pues esta era de madera y estaba bien cerrada con varios clavos.
Si ya estaba aquí, qué más daba si lo abría, además tenía curiosidad.
Cuando la parte de arriba de la caja estuvo abierta, Fabián soltó una pequeña risa al saber que su intuición era cierta, de ella sacó un tierno peluche de un lobo blanco, había varios peluches acomodados dentro del mueble, tenía que decir que se veían adorables.
En tanto estaba distraído con los peluches, no notó la presencia de la persona que acababa de entrar.
Para cuando Fabián se dio cuenta, Vadim se encontraba a su lado mirando los peluches y el mueble.
La expresión de Vadim era para enmarcarla en un cuadro.
"Ja ja ja ja", lo que siguió fue la risa de Fabián mientras sostenía los peluches en sus manos.
Viéndolo así, con una sonrisa tan encantadora, Vadim también se contagió de ella y se acercó para abrazar a su esposo.
"Si quieres podemos intentarlo"
"Ja ja ja ja, ¿intentar qué?", seguía riendo Fabián.
Al darse cuenta de la implicación del alfa, Fabián no dejó de reír mientras abrazaba también a su esposo.
"¿En eso es en lo que has estado pensando?", preguntó.
"No mentiré al decir que no lo imaginé al ver esas cosas", respondió Vadim sintiendo el dulce aroma que ya conocía del omega, "Pero no soy apto para ello"
"No sé lo que significa ser un buen padre, apenas siento que soy suficiente para ti, además", continuó Vadim, "No estoy en condiciones para hacerlo, y lo más importante es que sería difícil para ti porque eso no sucede en el lugar del que vienes"
"No quiero que tengas que llevar una carga física y psicológica por ello, no quiero que sufras por mis rasgos que podrían heredarse a nuestro hijo", dijo el alfa.
La familia de Vadim consistía solo en Fabián, tenerlo era suficiente, sin embargo, no podía mentir en decir que no deseó un bebé con la persona que amaba en cuanto vio aquellas ropas de bebé, ya que ese era su instinto como alfa, algo de lo que renegaba porque no quería lastimar a su persona más importante en su vida.
"Perdóname por mi falta de palabras estos días", se disculpó Vadim abrazando más a Fabián.
Abrazado al alfa, Fabián dejó salir un suspiro y volvió a sonreír al saber de sus pensamientos.
"Lo más importante para mí en este momento es que estés bien", dijo mirando a Vadim, "Y, es verdad que me resulta extraño y desconocido el tema de tener un bebé"
"Pero", habló Fabián sonriendo al alfa, "También es una imagen muy bonita ¿no crees?, así que dejemos que todo siga su curso natural, ¿no es así como lo dicen?, lo que llegue será bienvenido, y si te preocupa mí salud, siempre podemos buscar ayuda"
Para Fabián, la salud de Vadim era lo más importante, por lo demás, lo que tenga que suceder así lo haría.
Por lo de tener que dar a luz si es que llegara a suceder, tenía mucho tiempo para prepararse y estudiar sobre ello, después de todo ¿no sería bonito tener un pequeño bebé parecido a Vadim?.
Esta noche, al terminar la cena, una suave música provenía de la cabaña, dentro de ella, Fabián y Vadim bailaban al compás del ritmo, aunque uno de ellos no sabía como hacerlo.
Entre las risas de la pareja, el brillante collar resaltaba alrededor del cuello de Fabián, era el regalo que Vadim había comprado por la tarde, este tenía un pequeño árbol de plata colgada de ella.
Para los que no recuerdan o no saben Naim es el omega de la historia "Frist Step", obra de la autora, sino Moa recuerdo xd