Han pasado dos años y Andrea, tras sanar sus heridas, decide darse una segunda oportunidad para amar junto a Marlon, quien siempre ha estado a su lado incondicionalmente. Pero su felicidad enfrenta duras pruebas: la aparición de la exnovia de él, dispuesta a recuperarlo, y el rechazo de la familia de Marlon, que no acepta a Andrea por su pasado con Sebastián y considera que Emilia es la mujer ideal para él.
En medio de este conflicto social y familiar que pone en riesgo su relación, Andrea recibe una noticia que lo cambia todo: está embarazada. Ahora, ambos deberán luchar contra el juicio ajeno y sus propias inseguridades para defender su amor y proteger la nueva vida que crece entre ellos.
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Capitulo 6
Con la presencia de Emilia de nuevo en la ciudad y la noticia de su relación ya conocida por todos, Andrea sintió que el aire se volvía más pesado cada día. Pero lo que más le dolía no eran los rumores de desconocidos, sino las miradas frías y las palabras cargadas de desconfianza que recibía en cada visita a la casa de la familia de Marlon. Allí, donde esperaba encontrar respeto, solo hallaba juicios que la reducían a lo que había sido hace dos años, sin importar cuánto hubiera cambiado desde entonces.
Una tarde, mientras compartían una reunión familiar obligada, la conversación derivó inevitablemente hacia ella. La madre de Marlon, con tono tranquilo pero cortante, rompió el silencio.
—Andrea, intentamos ser educados, pero no podemos evitar lo que pensamos —empezó a decir, sin mirarla directamente a los ojos—. Todos sabemos lo que ocurrió antes. Una historia que dejó muchas dudas y que manchó tu nombre. Es difícil para nosotros ver a nuestro hijo relacionándose con alguien que ya ha demostrado que no sabe elegir bien, o que no tiene el cuidado necesario para mantener su reputación en alto.
Andrea apretó los dedos sobre sus rodillas, conteniendo la emoción que amenazaba con desbordarse. Respiró hondo antes de responder, con voz firme pero sin agresividad.
—Entiendo que recuerden lo que pasó, señora. Pero también les pido que entiendan que esa etapa ya terminó. En aquel momento fui engañada, igual que todos los demás, y pagué un precio muy alto por algo que no planeé ni busqué. Hoy soy otra persona: he aprendido, he sanado y solo quiero llevar una vida honesta y tranquila.
—Las palabras son fáciles de decir —intervino el padre de Marlon, con tono severo—. Pero los hechos son más difíciles de borrar. Para la sociedad sigues siendo la mujer que estuvo en medio de un escándalo, y eso se refleja en la vida de Marlon también. ¿No te das cuenta de que cada vez que salen juntos, la gente habla? ¿De que señalan a mi hijo por estar contigo?
Marlon quiso intervenir de inmediato, pero Andrea levantó una mano levemente para detenerlo, queriendo hablar por sí misma.
—Sé que hablan —admitió ella, con la voz quebrándose un poco pero sin perder la compostura—. Lo escucho en la calle, lo leo en las miradas. Y me duele mucho, porque siento que debo demostrar algo que nadie más tiene que probar. Pero no estoy aquí para robarle nada a Marlon, ni para causarle problemas. Estoy aquí porque lo amo, y porque él también me ha elegido a mí, sabiendo perfectamente quién soy y qué viví.
Su hermana mayor, que siempre había apoyado a Emilia, agregó entonces con tono de lástima fingida:
—Sería mucho más sencillo para todos si comprendieras que no encajas en esta vida. Mira a Emilia: ella no tiene que demostrar nada, no tiene que explicar su pasado, no tiene que defenderse cada día. Ella es aceptada tal cual es, sin esfuerzo. ¿Por qué no te haces a un lado y dejas que las cosas vuelvan a ser como antes?
Andrea sintió que esas palabras le atravesaban el pecho. Sentía que, por más que hablara, por más que mostrara su cambio, para ellos siempre sería la misma mujer del pasado, condenada a justificarse una y otra vez.
—No me hago a un lado porque lo que siento es verdadero —respondió ella, mirándolos a todos con ojos llenos de dignidad—. No pido que me amen de un día para otro, solo pido que me den la oportunidad de demostrar con hechos que soy una persona renovada. Que no soy un peligro, ni una carga, ni alguien que busca causar daño. Solo quiero amar bien, respetar a su hijo y construir algo sano.
Marlon se puso de pie, colocándose junto a ella con una postura firme y decidida.
—Ya basta —dijo con voz grave—. Están juzgándola por lo que pasó hace dos años, pero no se detienen a ver quién es hoy. ¿Acaso nadie puede equivocarse o sufrir sin ser marcado de por vida? Andrea no tiene que demostrar nada más que lo que ya hace cada día: ser honesta, leal y buena persona. Y si ustedes siguen viendo solo sus errores pasados, entonces el problema no está en ella, sino en la forma en que eligen mirar las cosas.
El silencio volvió a llenar la habitación, pesado y lleno de desacuerdo. Andrea entendió entonces que esa sería su nueva realidad: tendría que caminar bajo la sombra de juicios ajenos, demostrar constantemente su valor y esperar que, con el tiempo, sus hechos lograran borrar lo que las palabras no podían cambiar. Mientras tanto, solo le quedaba aferrarse a la certeza de que, por primera vez, su amor era limpio y verdadero, y que eso era lo único que realmente importaba.
Pueblo chico, infierno grande! 🤭
La historia es interesante y con un comienzo de intriga, espero que sean actualizaciones constantes para que no se pierda el interés.
Me ha atrapado y espero pronto más capítulos. Gracias.
Qué siga fluyendo la creatividad.