Él fue su primer amor. Ella fue quien arruinó su sueño. Años después, se reencuentran en la universidad y la guerra entre ellos está lejos de haber terminado. Lo que ninguno esperaba era que detrás del odio siguieran existiendo sentimientos imposibles de olvidar.
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Venganza satisfactoria
Bella sabía que las personas maduras resolvían los conflictos hablando.
También sabía que ella no era una de esas personas en ese momento.
Porque cada vez que recordaba la pintura.
La basura.
Las risas.
Las fotografías circulando por la universidad.
Sentía deseos de cometer un crimen.
—No lo hagas —dijo Nora.
—No voy a hacer nada.
—Esa mirada significa exactamente lo contrario.
Bella siguió caminando.
—Estoy perfectamente tranquila.
—Ayer intentaste romper una lapicera imaginando que era Scott.
—Fue un accidente.
—La partiste en dos.
Bella decidió no responder.
La oportunidad apareció dos días después.
Y era demasiado buena para ignorarla.
Uno de los estudiantes que vivía en la residencia masculina necesitaba dinero.
Mucho dinero.
Y Bella necesitaba un favor.
Uno muy específico.
Cuando el chico escuchó la propuesta casi se atragantó.
—¿Quieres qué?
—Que llenes el cuarto de Scott de pintura.
—Eso es ilegal.
—Te pagaré.
—Sigue siendo ilegal.
Bella deslizó varios billetes sobre la mesa.
El estudiante los observó.
Luego observó a Bella.
Luego volvió a observar los billetes.
—¿Qué color?
La respuesta correcta era:
Todos.
A la mañana siguiente Bella estaba desayunando tranquilamente cuando Nora apareció corriendo.
Literalmente corriendo.
—¡BELLA!
—¿Qué?
—¡TIENES QUE VER ESTO!
Bella levantó una ceja.
Nora le arrebató el teléfono.
Abrió una red social universitaria.
Y mostró una publicación.
Bella casi escupió el café.
Porque allí estaba.
El dormitorio de Scott.
O lo que quedaba de él.
Las paredes estaban cubiertas de pintura.
El escritorio estaba cubierto de pintura.
La cama estaba cubierta de pintura.
Incluso el techo tenía pintura.
Parecía que una explosión artística había ocurrido dentro de la habitación.
Y en medio del desastre…
Scott.
Completamente cubierto de manchas.
Con una expresión de absoluta furia.
La fotografía ya tenía cientos de comentarios.
Y miles de reacciones.
Bella intentó mantenerse seria.
Lo intentó de verdad.
Duró aproximadamente tres segundos.
—JAJAJAJAJA.
Nora comenzó a reír también.
—¡MÍRALO!
—¡LO ESTOY MIRANDO!
—¡PARECE QUE PELEÓ CONTRA UN ARCOÍRIS!
Bella se dobló sobre la mesa.
Las lágrimas aparecieron en sus ojos.
No de tristeza.
De pura diversión.
—Valió cada centavo.
—¿QUÉ?
Bella se quedó congelada.
Nora también.
—Nada.
—Bella…
—Nada.
—BELLA.
—No preguntes.
Nora la observó durante unos segundos.
Y luego empezó a reír aún más fuerte.
—¡LO HICISTE TÚ!
—No puedes probarlo.
—¡LO HICISTE TÚ!
Bella escondió una sonrisa detrás de su vaso.
Y por primera vez desde la humillación pública…
Se sintió mejor.
Mucho mejor.
Mientras tanto.
Scott estaba teniendo el peor día de su semana.
Miró las paredes.
Miró el colchón arruinado.
Miró el techo.
Y luego miró otra vez la fotografía viral.
Porque sí.
Alguien había tomado una foto antes de ayudar.
Por supuesto.
—Voy a matar a alguien.
—Tranquilo, hermano.
—Voy a matarlo lentamente.
Uno de sus compañeros levantó el teléfono.
—Aunque debo admitir que la foto es graciosa.
Scott le lanzó una almohada.
Horas después.
Bella caminaba por el campus con una tranquilidad que no sentía desde hacía días.
Hasta que alguien se colocó frente a ella.
Scott.
Por supuesto.
¿Quién más?
Los ojos azules del chico se clavaron en ella.
Bella intentó parecer inocente.
—Hola.
—Fuiste tú.
—¿De qué hablas?
—Fuiste tú.
—No sé de qué estás hablando.
—Bella.
—Scott.
—Bella.
—Scott.
—Tu sonrisa te delata.
Ella sonrió más.
Y Scott cerró los ojos.
Como si estuviera reuniendo toda su paciencia.
—Estás loca.
—Y tú estás cubierto de pintura.
Por primera vez en años, Scott soltó una carcajada involuntaria.
Una sola.
Pequeña.
Pero real.
Y ambos se quedaron inmóviles.
Sorprendidos.
Porque durante un segundo…
Aquello había sido exactamente igual que antes.
Antes del odio.
Antes de las heridas.
Antes de perderse.
Y ninguno supo qué hacer con esa sensación.