NovelToon NovelToon
VOTOS DE TRAICIÓN

VOTOS DE TRAICIÓN

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Mafia / Matrimonio arreglado
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Rachell Takahashi Zhang nunca creyó en el amor, solo en el poder. Pero cuando su boda se derrumba y es obligada a casarse con un desconocido, no imagina que ese hombre perfecto es, en realidad, su peor enemigo. Damien Bloodworth no llegó para amarla... llegó para vengarse. Y mientras ella le entrega su confianza, él se acerca cada vez más al momento de destruirlo todo.
"Se casó con su enemigo...
y terminó entregándole el arma perfecta para destruirla: su corazón."
¿El amor puede vencer el odio?

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cenizas que renacen

La madrugada es el único momento en que el mundo parece honesto.

Sin máscaras elegantes.

Sin sonrisas falsas.

Solo vicios, errores… y verdades mal escondidas.

Salgo del bar con el olor a alcohol y humo aún pegado a la piel. La música sigue vibrando detrás de mí, pero aquí afuera todo es más frío. Más real.

—¿Ya te vas? —la voz de la chica suena a mi espalda.

Me giro apenas lo suficiente para verla. Cabello despeinado, labios hinchados, mirada todavía perdida en lo que acabamos de hacer.

No recuerdo su nombre.

Nunca lo hago.

—Sí.

Ella sonríe, acercándose un poco más, como si esperara algo.

Una palabra.

Una promesa.

Una mentira.

No recibe ninguna.

—Podrías quedarte… —insiste, rozando mi brazo.

Bajo la mirada hacia su mano.

Luego a sus ojos.

—No.

Simple. Directo.

Sin espacio para interpretación.

Su expresión cambia apenas un segundo, pero lo oculta rápido.

Bien.

Aprendió algo.

Me inclino lo justo para besarla. No por cariño. Por costumbre.

—Buenas noches.

—Eres un imbécil —murmura, pero hay más deseo que enojo en su voz.

No respondo.

Nunca lo hago.

Me doy la vuelta y camino hacia la fila de camionetas negras estacionadas a lo largo de la calle. Motores encendidos. Hombres atentos. Todo en orden.

Como debe ser.

La puerta del vehículo principal se abre antes de que llegue.

Pierce está apoyado contra ella, con los brazos cruzados y esa sonrisa que siempre parece estar a medio camino entre burla y amenaza.

—¿Terminaste de romper corazones o quieres otra ronda? —dice en cuanto me ve.

Lo miro de arriba abajo.

—¿Te preocupa mi vida amorosa?

—Me preocupa que algún día una de esas “noches inolvidables” termine en una bala en la cabeza.

—Entonces preocúpate más por tus hombres. Ellos sí cometen errores.

Pierce suelta una risa baja.

—Maldito bastardo.

—Sigues aquí, ¿no?

—Alguien tiene que mantenerte vivo.

Subo al vehículo sin más. Él rodea el auto y toma el asiento del copiloto.

Las puertas se cierran.

El convoy se mueve.

Silencio unos segundos.

Luego—

—¿Quién era? —pregunta Pierce, mirando al frente.

—Nadie.

—Todas son “nadie” contigo.

—Porque lo son.

Pierce ladea la cabeza, divertido.

—Algún día te vas a enamorar, Damien.

Lo miro.

Frío.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Cuando eso pase —añado, apoyando el codo en la ventana—, puedes dispararme tú mismo.

Pierce sonríe.

—Trato hecho.

El resto del trayecto transcurre entre comentarios sueltos, bromas cargadas de violencia y planes que no necesitan demasiada explicación. Así funciona con él.

No es solo mi jefe de seguridad.

Es el único que estuvo cuando todo se cayó… y cuando lo reconstruí.

La mansión aparece frente a nosotros minutos después. Oscura, imponente, silenciosa.

Como debe ser.

Bajamos.

Los hombres se dispersan.

Todo en su lugar.

Camino hacia la entrada, aflojándome ligeramente el cuello de la camisa.

—Voy a dormir —digo sin mirar atrás.

—No.

Me detengo.

Lentamente giro la cabeza hacia Pierce.

—¿Disculpa?

Él ya no sonríe.

Eso no es buena señal.

—Tenemos algo.

Suspiro.

—Puede esperar.

—No esto.

Eso basta.

Me quedo quieto un segundo.

Luego hago un gesto.

—Habla.

Pierce mete la mano en su chaqueta y saca un sobre.

Negro.

Sin marcas visibles… excepto una.

La serpiente.

Mis ojos se fijan en ella.

El aire cambia.

—¿De dónde? —pregunto, tomando el sobre.

—Directo —responde—. Sin intermediarios.

Lo abro.

El papel dentro es tan limpio como peligroso.

Leo en silencio.

Una vez.

Dos.

No cambio de expresión.

Pero por dentro…

Algo se mueve.

—Interesante —murmuro.

Pierce me observa con atención.

—Es una invitación.

—No —corrijo, doblando la hoja con precisión—. Es una oportunidad.

—O una trampa.

Lo miro.

—Siempre lo es.

Caminamos hacia el interior mientras hablo.

—Familia Zhang —dice Pierce, apoyándose contra la mesa del despacho una vez dentro—. Están reorganizando sus alianzas.

—Lo sé.

—El prometido huyó.

Eso me arranca una leve sonrisa.

—Lo sé.

Pierce entrecierra los ojos.

—No me digas que—

—No fue difícil —interrumpo, dejando el sobre sobre la mesa—. Un empujón en el lugar correcto… y los hombres débiles hacen lo que mejor saben hacer.

—Correr.

Asiento levemente.

—Y ahora necesitan reemplazo —continúa—. Rápido.

—Y nosotros… —tomo la carta otra vez, girándola entre mis dedos— somos la solución perfecta.

Pierce suelta una risa corta.

—Maldito genio.

—Maldito paciente.

Silencio.

Luego su mirada se vuelve más seria.

—Esto es grande, Damien.

—Lo sé.

—Entrar ahí… no es solo negocio.

No respondo de inmediato.

No hace falta.

Ambos sabemos lo que significa.

Finalmente hablo.

—Es acceso.

—Es riesgo.

—Es control.

—Es guerra —corrige.

Lo miro fijamente.

—La guerra empezó hace años.

Pierce asiente lentamente.

—¿Estás seguro?

Esa pregunta…

Es la única que realmente importa.

Bajo la mirada un segundo hacia la serpiente del sobre.

Luego la cierro en mi puño.

—Por su culpa… —mi voz baja apenas, pero se vuelve más fría— todo se cayó.

Imágenes cruzan mi mente.

Fuego.

Sangre.

Mi padre.

—Y ahora… —continúo, levantando la mirada— que renací…

Mi mandíbula se tensa.

—No voy a perder la oportunidad.

Pierce sonríe.

No por diversión.

Por aprobación.

—Entonces entras.

—Entro.

—¿Como qué?

Tomo la carta, la aliso sobre la mesa.

—Como lo que necesitan.

—¿Y eso es?

Lo miro.

Sin emoción.

Sin duda.

—Su salvación.

Pierce niega con la cabeza, casi admirado.

—Eres un maldito demonio.

—Y ellos acaban de invitarme a su casa.

Me siento, tomo un bolígrafo y escribo la respuesta.

Directa.

Aceptación inmediata.

Sin rodeos.

Sin condiciones.

Porque las verdaderas condiciones…

Vendrán después.

Doblo la hoja.

La meto en el sobre.

La sello.

Y la deslizo hacia Pierce.

—Envíala.

Él la toma.

—Esto va a ser un desastre.

Lo miro una última vez.

—Eso espero.

Porque cuando entre en ese mundo…

No voy a negociar.

No voy a dudar.

No voy a sentir.

Voy a destruir.

Desde dentro.

Como ellos hicieron conmigo.

Y esta vez…

No habrá sobrevivientes.

1
Angeles 😈😇
me encanta
Angeles 😈😇
cada vez se está poniendo más interesante 🥰
Angeles 😈😇
hola! muy interesante hasta el momento ☺️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play