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La Condena De Ser Su Hogar

La Condena De Ser Su Hogar

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor de la infancia
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rocío Duque

Sebastián es el confidente incondicional de toda la vida, el refugio al que ella corre tras cada desamor. Pero lo que ella ve como una amistad perfecta es, para él, una tortura silenciosa: la lleva amando en secreto desde hace años.
Ella busca consuelo en el lugar equivocado, sin saber que su "hogar" es en realidad la condena de un hombre que se desmorona por no poder confesar su verdad. ¿Qué sucede cuando el refugio se vuelve insoportable y el secreto amenaza con romperlo todo?

NovelToon tiene autorización de Rocío Duque para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El poder de una mirada

​Sebastian

​Apenas deslicé la llave en la cerradura, la puerta se abrió de golpe antes de que pudiera siquiera girar el metal. Allí estaba Sophia, todavía radiante con la ropa que se había puesto para su estreno laboral, con una luz en los ojos que amenazaba con revivir mi cansancio.

​—¡No sabes el caos que ha sido el transporte! —entró diciendo a toda prisa, sin dejarme dar un paso hacia el recibidor—. Pero la oficina es gigante, Sebas. El equipo es...

​Paso a paso, me recordé, tragándome los nervios de golpe. Hoy no iba a ser el amigo que se reía de su torbellino de palabras mientras dejaba el maletín en el suelo.

​Cerré la puerta detrás de mí con suavidad, sin dejar de mirarla. Di un paso firme hacia el frente, acortando la distancia que nos separaba hasta invadir sutilmente su espacio personal. Sophia se detuvo a mitad de una palabra, parpadeando, claramente sorprendida por mi avance. En lugar de darle el típico beso rápido en la mejilla o el abrazo suelto de siempre, estiré la mano y coloqué mis dedos firmemente en su cintura, atrayéndola de forma sutil pero decidida hacia mí.

​Sentí cómo su respiración se detuvo un microsegundo bajo mi palma.

​—Felicidades, Sophy —le dije, bajando el tono de voz a un murmullo pausado.

​Sostuve su mirada directamente a los ojos. Tradicionalmente habría roto el contacto visual de inmediato para que no leyera mi devoción, pero esta vez me obligué a resistir. Tres, cuatro, cinco segundos. Dejé que mi vista recorriera sus facciones y se detuviera, de forma deliberada, en sus labios, antes de volver a clavarse en sus pupilas. Pude notar un ligero vuelco en su pecho. El campo minado estaba bajo mis pies, y acababa de dar el primer paso.

​Sophia

​Me quedé estancada a mitad de una frase, con las palabras congelándose en mi garganta.

​Había pasado la última hora dando vueltas por el apartamento, mirando el reloj y ansiosa por escuchar la llave de Sebas para abrirle la puerta y soltar toda la adrenalina de mi primer día. Esperaba que entrara quejándose del tráfico, que me revolviera el pelo o que soltara una burla cariñosa sobre mi impaciencia. Pero el hombre que cerró la puerta detrás de sí no se sentía como el Sebas de todas las tardes.

​ Luego estuvo ese paso que dio hacia mí.

​Cuando sus dedos se posaron en mi cintura, una corriente extraña, cálida y completamente desconocida me recorrió la columna. No fue el agarre suelto de un amigo; la presión de su mano era firme, deliberada, y me obligó a quedar a una distancia tan corta que podía sentir el calor de su pecho. Quise reírme para romper la repentina tensión, pero cuando lo miré, me quedé sin aire.

​Sebas no estaba apartando la vista. Me miraba con una intensidad que me encendió las mejillas. Sus ojos, habitualmente tan familiares y reconfortantes, de pronto se sentían pesados, fijos en los míos con un magnetismo que me erizó la piel. Y cuando su mirada bajó por un instante a mi boca... juraría que mi corazón se saltó un latido.

​—Bien —logré articular, mi propia voz sonando un poco más aguda de lo normal—. El... el primer día estuvo bien.

​Di un paso sutil hacia atrás cuando me soltó, necesitando desesperadamente espacio para respirar. Me froté los brazos, sintiendo un escalofrío mientras él caminaba hacia la cocina con total naturalidad, como si nada hubiera pasado. ¿Qué demonios había sido eso? Por primera vez en dos décadas, mirar a mi mejor amigo me había hecho sentir un vuelco extraño e inquietante en el estómago.

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Joana Rosas
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻✊🏻✊🏻✊🏻✊🏻✊🏻
Rocío Duque: "¡Qué alegría leer esto! Muchísimas gracias por tu apoyo y por tomarte el tiempo de dejarme tu valoración. Esos aplausos y puños arriba me dan toda la motivación del mundo para seguir escribiendo. ¡Un abrazo fuerte! ✊🏻✨"
total 1 replies
Rocío Duque
¡Y se dio el primer paso en el campo minado! 🔥 Dos décadas de amistad y bastó una mirada deliberada a los labios para poner a temblar el mundo de Sophia. ¿Qué les pareció la nueva actitud de Sebas? ¿Creen que Sophy logre procesar este vuelco en el estómago o va a intentar ignorar el elefante en la habitación? ¡Las leo en los comentarios! 👀👇
Rocío Duque
​"¿Ya vieron al culpable de que a Sebas se le saliera el corazón del pecho? Les presento a Lucas... 🔥👀 ¿Quién cree que Sebastian va a perder los papeles en el próximo capítulo?"
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